viernes, 28 de diciembre de 2007

El Sastre (fragmento)



IV

¡Señor Juez, dije!
Señor juez, yo he aprendido y estudiado muchas cosas, porque quería ser escritor y conocer mi tiempo, no sólo... Sí, me defendí cínicamente; pero el juez que ya me conocía sonrió preguntando:
—¿Ha ganado dinero?
—¡Nunca, dije, está prohibido!
En ese momento el juez miró al secretario del juzgado, el abogado en derecho, al licenciado en izquierda, el fiscal al amanuense, y todos soltaron una carcajada. "¡Deseo que se presente el dictamen de un especialista!", grito triunfante el defensor.
"Usted está acusado, porque no ha hecho dinero", dijo el juez.
Desde entonces estoy en la cárcel.
Le falta la glándula monetaria, dijeron los especialistas, por ese motivo no tiene una regulación moral, por eso se convierte en un individuo irascible si se le trata mal. Además, sufre de una aguda distracción, no puede retener lo que otros han repetido cien veces. busca siempre nuevas ideas. El dictamen de los especialistas en literatura fue peor. En suma: soy un mediocre a quien no se le conmutó la sentencia.
Desde que estoy aquí vivo en un sueño del orden. Nadie crítica mi conducta desmedida. Al contrario, entre los presidiarios soy una persona encantadora, mi inteligencia es extraordinaria. Soy una autoridad literaria, escribo las cartas de los vigilantes. Todo el mundo me admira. Yo, que en el mundo de los justos era un mediocre, en el de los injustos soy un verdadero genio moral, un intelectual de altos vuelos. No hago nada por dinero, sino por alabanza y autoadmiración. Trabajo otra vez como sastre. Ah, la vida espléndida del trabajo, mi alma es una aguja finísima, vuela horas enteras, entra y sale por semanas, zumba como una abeja diligente. Y en mi cabeza hay tan poco como adentro de una tumba, y las abejas zumban.

Robert Musil (1923)

martes, 25 de diciembre de 2007

Pero me gustan las navidades

No sé si lo había dicho.
Me gustan muchisimo los vinitos (que para mi se han convertido en agua mezclada con tres sorbos de tinto porque tengo que conducir), desde hace casi veinte años, en casa de Miguel, antes de cenar. Este año faltaba Roberto porque está en el Teide.
La llamada de Almenara:
-¡Lo prometimos!, prometimos escondernos un año debajo de la escalera con una botella de agua y una barra de pan ácimo y no salir hasta el ocho de enero. Este ya no nos da tiempo así que habrá que pasarse por el Chueca a tomar un vermout.
Todos los años uno de los dos dice lo mismo, a la misma hora.
El trajín de la cocina (sobre todo la ceremonia de rizar los cardos con hielo).
Los regalos de los gemelos: un camión con vacas y un traje de torero para Tomás. Una plataforma muy extraña para Alex.
Esta guirnalda de luces blancas que he colgado en el papiro y que quizá deje todo el año.
Las tardes leyendo arrebujada en el sofá con toquilla y manta. El gin-tonic de la paz con Mapi. El recuerdo de las navidades en el Molino. Carlos ingenioso (no te he entendido, ¡como estará nuestra comunicación que últimamente me hablas sin comas!).Mi madre diciendo otra vez lo mismo: el último año que preparamos tanta cena, porque así no llega nadie al cochinillo.
Y por fin el cansancio del día siguiente.
Y sobre todo el frío.


domingo, 23 de diciembre de 2007

¿Trece qué?¿rosas?¿dónde?


Yo estaba tan contenta porque me iba al cine con la tercera edad y era domingo, y he vuelto al borde del vómito. ¿Qué es Trece rosas? ¿una broma pesada?. ¿Qué pretende?¿conciliar?. ¿Es la prolongación de aquella otra tontería que Ferlosio no quiso leer pero mucho más tonta? (Soldados de Salamina digo).


Como a mi no me pagan cantidades suculentas por escribir mierdas puedo increpar sin dolores y tratar a dios de tú: Ignacio, después de Enterrar a los muertos, que es seria, y me gustó, ¿con qué flema has firmado ese guión?, ¿tan mal vas de pelas?.


Para colmo de males hemos ido al cine en mi pueblo, lugar en el que podemos calcular cada microgramo de esta mierdecilla iconográfica, sectaria, que nos queda a todos en el cerebro y en el gesto, el sarro lo llamamos en casa. Es triste salir del cine casi huyendo después de ver una película no más compleja que un musical: claro que ¡cualquiera se quedaba con aquellos doscientos personajes después de que hubieran alcanzado esa rara catarsis estética!.

Hay muy poco tiempo y mucho alcohol en navidades, por favor, dejen esto, cuando desayunaba por tercera vez, sobre las siete, con tanta niebla que sin bromear les he preguntado a mis compañeros:

-¿nos hemos caído en un vaso de leche?

han llegado los periódicos y también
Rafaél Sanchez Ferlosio hablándole a mi yo más despierto. No hace falta seguir leyendo por aquí aunque yo me siga desahogando aquí mismo. Para irse son los hiper vínculos.

Cuando se han encendido las luces la Arse ha dicho: "cállate y vámonos, no hagas ni gestos siquiera, ¡vaya cuento de Hadas!". Matías se ha puesto reñidor, que es lo que le va, y ha dicho que podía ser conveniente esta versión melíflua (mi padre es fascista democrático de izquierdas). La tita Pili que es modista andaba en su tripi, todavía encantada con aquellas chicas tan bien arregladas a pesar de las circunstancias, luego en casa se ha despertado y ha dicho:

-Pero, ¡qué cosa más superficial hemos visto!

Mama gata y yo nos separamos cuando debemos hacerlo, por ejemplo yo sé que ella hoy podia hacerme sentir complejo de gorgona, que le va eso de hacerme creer que exagero cuando repito de otra manera lo que ella ha dicho. Pero sé que la Arse veía la película a través del precioso pelo lila, de toda la emoción y la memoria personal de Margarita y que prefería irse a comentar con ella.

Ahora mismo pienso preguntarle a Laura, porque si yo fuera uno de los familiares, ella es nieta de una de las protagonistas de esta historia que "estos otros" creen que han contado, supongo que hubiera tenido un arranque violento. Porque pase, pase, el primer mitín: ¿eso lo escribíste tú Ignacio querido?¿y cual es tu oficio?. Pase el rollito de republicanas impecablemente vestidas, obreritas sonrientes que saben correr con tacones sobre el adoquinado, pase, pase esa danza carcelaria que merece que le den un ladrillazo en la cabeza (o mejores drogas) a quién la ha ideado, pase también lo de las presas republicanas echandole agua, ¿bautizando?a su carcelera. Voy a dejar de enumerar las lindezas que me canso. Bueno, hasta pasen los burdísimos adobados lésbicos en la carcel (un clásico inquietante con gotitas de Rebeca), paaaaaaaaaaaaaasen. ¡Pero el final!, ¡la traducción a mensaje de ese final!. Esa inversión del sentido por la vía de lo melifluo: eso es una invocación al limbo peligrosa e imperdonable.

Yo ¡quiero saber que piensa de esta pelícua Isaac Rosa!. Por ejemplo...

O mejor, para termirar, he creido durante un rato, intentando identificarme con
Manuel Marín, que soy bastante cartesiana. Será sólo una aspiración. Y no soy muy ambiciosa, pero necesito saber de qué estamos hablando, qué me estan diciendo y ¡hasta qué me quieren decir!.

Feliz cena

viernes, 21 de diciembre de 2007

XV Premio Internacional de Relato Hiperbreve Círculo Cultural Faroni 2007




Premio 2007

"Huracanes" de Manuel Moya
No, Cristina no ha llegado todavía. La arrastró un huracán ya va para tres meses y de momento no ha vuelto. No es que temamos especialmente por ella, porque se conoce bien los huracanes y estamos seguros de que cuando se canse, volverá. Lo que temo es que a éste le coja afición, como le ocurrió a madre, que después de irse con todos los que pasaban por aquí, ya de mayor, se largó con uno y nunca más quiso saber de nosotros. A mí, que siempre he sido una incomprendida, me dio por los hombres y ya ve usted, aquí me tiene, en el Texaco Girĺs y esperando a Cristina, que, como le digo, tiene que estar al llegar.

PRIMER ACCÉSIT: "El equilibrio del mundo" de Ginés S. Cutillas

Del único hijo que estaba seguro era del pelirrojo. A los otros dos no los había visto en mi vida. Tras mucho pensar, llegué a la conclusión de que al salir del hipermercado, con la confusión del gentío, me los habían cambiado. No me importó. Los cuidé durante tres años, confiando que otros harían lo mismo con los míos. Hasta el día del parque de atracciones, que con tanto crío me cambiaron al pelirrojo y al mayor de los extraños por una niña y un mulatillo. A éstos los crié durante casi diez años pero un día, al volver de la universidad me llegaron transformados. La chica por un joven que hablaba inglés y el que más tiempo había pasado conmigo por otro con gafas que parecía autista. Aún así, y pensando que la vida era esto, consentí pagarles los estudios hasta el final.
El día que se casaba el inglés, los padrinos –que iban a ser su pseudohermanos- fueron sustituidos por dos chicas gemelas. Nada feas a decir verdad.
Ahora, ya en el lecho de muerte, espero cada vez que se abre la puerta de la habitación y entran tres jóvenes extraños, que sean mis hijos, los de verdad, los primeros, para poder despedirme de ellos y de este mundo que ya no entiendo.


SEGUNDO ACCÉSIT: "Los Sueños" de Mercedes Fernández

Valderrama puso una grúa en el jardín de su casa.
Los vecinos pasaban por allí y le preguntaban:
-¿Por qué puso una grúa en el jardín?
Y Valderrama, enseñando una gran sonrisa, respondía inocentemente:
-Era un sueño.
Con el tiempo todos pasaban expresamente por delante de la casa de
Valderrama y decían:
-Tiene un sueño en el jardín.
Y, también con el tiempo, en el barrio comenzaron a aparecer tiovivos,
veleros, molinos, jaulones, torres, laberintos y muchas cosas más.
Valderrama caminaba por el barrio y pensaba críticamente:
-Cuando mi cuñado la venga a buscar, ¿qué van a hacer con tantos
sueños prestados?



MENCIÓN ESPECIAL JURADO: "Él" de Matías Candeira

Fue un incordio que se presentara en mitad de la cena, aún respirando
pesadamente, dejando esos regueros de tierra por todo el salón. En fin,
manchándolo todo. Por lo visto lo habíamos enterrado mal. Venía a quejarse.
Antes de golpearle en la cabeza (y, por supuesto, atarle bien en esta
ocasión) dejamos que se sentara con nosotros y tomara un plato de sopa. La
verdad, nos pareció que se lo había ganado.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Interferencias


-¿Por qué no te desmelenas nunca bonita? Podrías aprovechar ahora que termina el año y escribir con un tono más tremendo.

Me sugiere la de 24.

-Resume. Podrías decir: sólo me queda apego hacia el amanecer y el atardecer y por eso vivo en secano. Aquí hay amaneceres y atardeceres muy intensos que luego, con paciencia, lo tiñen todo. Además he encontrado una gran fórmula para no desgastarlos: madrugar sólo a veces.

Aprovechando esta
"tu incursión de este año en otros mundos", ¡dale!, ¡no te cuesta nada abrir la botella de whisky del aguinaldo! Siempre te sienta fatal el whisky: ¿cuántos de los amigos a los que no ves y te siguen conociendo te taparán siempre esa botella? Déjalo.

O también podrías decir:
-Mapi y yo tenemos debilidad por los mazapanes (¡nos levantábamos tan pronto!, ¡tan incrédulas buscando ese sabor que no llega a la primera!). Y ahora que aún no somos mayores otra vez una caja es la gran excusa para abrazarnos en el sabor de las almendras, con gula. La distancia correcta. El mazapán, la horchata: hay muchas botellas de horchata escondidas entre la ropa y mi hermana y yo, ¡aún!


Y si lo prefieres:

O quizá:

-Dos noches de agujetas, de las de antes, en el estómago. El insomnio cabrón (no se sabe bien qué busca, a quién busca). A pesar de los abrazos (porque los abrazos a veces se quedan al otro lado). ¡Levántate! ¡No jodás! ¿Recuerdas lo que estabas soñando? Había una palabra que daba muchísimo calor, y entonces, después de quitar el otro brazo y el edredón y no encontrar ningún alivio, encontraste la otra, la que daba frío. ¡Por fín! (por fín aunque no hayas podido volver a dormirte).


O mejor:

Empieza por el final, cuando lograste levantarte y en mitad de un trago de agua muy fría te rescató, ¿o te asaltó?, el recuerdo del roce en la espalda.


Si quieres cuenta:

A la vuelta fui corriendito al asilo, donde el tío José María está esperando el autobús que lo lleve a casa después de toda una vida trabajando de viajante. Y en aquella terraza me encontré con otro atardecer a gritos, con esa luz rabiosa y la piel de su mano buscando a tientas en la mesa algo que ya no está. Cuando llegué me dijo:

-Nunca vuelvas a preguntarme eso. Sobre todo tú. Cómo no te voy a conocer. Yo te he criado, dame la mano, y tómate algo conmigo, aquí las botellas de agua son por lo menos de tres litros y nos queda tiempo.

Y luego, inevitablemente

-¿Y Carmen?, ¿sabes algo de tu tía?, se ha difuminado. Nos estamos difuminando los dos. Pero no puedo hacer nada si es lo que ella quiere, la libertad es la libertad, aún después de una vida juntos, eso recuérdalo.

Me fui cuando él se olvidó de todo otra vez. Lo dejé concentrado con las servilletas, haciendo papiroflexia, calculando cuánta agua cabía en la botella: esperando poder llegar a casa antes de que la tía Carmen vaya a verlo mañana. Llevan dos semanas separados y desde hace dos semanas Carmen está difuminada, entre todos los tiempos y la confusión José María encontró la palabra exacta. Creo que está mucho peor que en las otras navidades,cuando murió su hijo.

Hay una palabra sólo que los alivia a los dos, mágica, y yo sé por qué: cuando no podemos con ellos, con su tristeza, decimos: ahora viene Matías, y parece que oyen "ahora viene el Mesías" esos dos ácratas.

Y un poema de Chantall Maillard




El pez

Volver a las palabras
Creer en ellas. Poco. Sólo
un poco. Lo bastante
como para salir a flote y coger aire
y así poder aguantar, luego,
en el fondo

Volver a las palabras. Con
voluntad de sentido
Boqueando. Pez en la orilla
común de los creyentes.

Volver. Decir superficie. Escribirla.



No, lector, no deslices
tan rápido tus ojos por la página,
nada te obliga a terminar
de leer este texto. Puedes
dejarlo. Muchos lo habrán hecho
antes de haber llegado a estas líneas.
He dicho superficie. Vuelve atrás.
Detente. Piénsalo. Piénsatelo. He
escrito la palabra palabra y
estoy tratando de decirte algo
que no acierta a decirse. Entonces
digo impotencia. Tú sabes lo que es
la impotencia, a buen seguro
alguna vez la habrás sentido. Ahora
te pido que despojes la impotencia
de la palabra que la nombra
y te quedes sintiéndola tan sólo.
¿Lo consigues?
Tal vez no sea para ti,
ahora, tiempo de impotencia.

Se deslizan tus ojos por
los caracteres impresos y sientes
cierto placer en esta redundancia
de lo escrito. Los óvalos te tientan.
Apróximate, lector, mira por
ese pequeño orificio. Adéntrate.
Hay abismo-¿abismo?-hay vértigo

Repite, entonces, conmigo Infinito.
Di Infinito. Repítelo. No dejes
de decirlo, hasta que pierda sentido
la palabra infitito y te encuentres en el vértigo
desprovisto de pértiga.

Entonces di Infinito. Pronúncialo.

Pronúncialo de nuevo,
despacio, con voluntad de sentido.
Como al principio del mundo o
del poema.
Para volver. En superficie.
por un tiempo.
Para hacer el tiempo.

brevemente.

Una pregunta de Elias Canetti













"¿Qué pasa con las palabras que has utilizado con
demasiada frecuencia?.¿Deberán recuperarse de ti?".












(Y también esto: "Uno juega con las ideas para que no se ensamblen")

lunes, 17 de diciembre de 2007

Ascender a la Sierra





Ya lo dijo Pedrito, me contó Joselín:
-esta es la cueva perfecta para un ermitaño como tú.


Y una parte importante de mi cabeza tiene presente esa cueva como el lugar al que volver y curarse, de lo que sea. De vez en cuando aparezco, suelo quedarme solo una noche, larga, bien conversada, bien bebida, bien ahumada, si es posible muy fría, para quedarme dormida en el sofá de al lado de la chimenea en el mejor momento, cuando José cruza la habitación y dibuja logaritmos con los brazos, porque él sin moverse no puede terminar del todo las frases, y mucho menos las ideas, y por fin exclama:

-Que es lo que estamos diciendo siempre Martita, y que por eso nos gusta esa gente que nos gusta, los centroeuropeos esos. ¡Me acuerdo cuando apareciste en mi vida con esos dos tochos de Ferlosio!, llévatelos anda.

Y reconstruimos la historia de esos dos volúmenes que siempre me devuelve todo el mundo, me los devolvió Luis Picapeo después de morirse, y Sebastián Guayasamín gracias a la intervención de Elena, la hermana de José, en el último momento.

-Y para concluir hermanita, que te estas durmiendo, estamos igual, la baba sigue creciendo, y nos invade, mejor dicho nos envuelve, pero tenemos la obligación de estar bien, es la única obligación que tenemos, así que nada, a respirar.

Cuando me quedo dos noches al día siguiente paseamos y repetimos sobrios la misma conversación. Luego, por fin, ya podemos quedarnos mucho rato en silencio.


jueves, 13 de diciembre de 2007

¿Y si luego no me acuerdo?






Los días trepidantes. ¡Cómo puede ser tan largo un día y tan rentable no ser previsor!.

Creo que esta calle se llama Parador del Sol porque delante del balcón hay otra calle muy, muy larga, y cuando amanece este es el primer obstáculo que encuentra la luz.

Espero que los blogs valgan para anotar lo íntimo, lo que se vive como importante, porque sino ¿para qué?. Yo necesito dejarme piedrecitas para la memoria, mi mecanismo es sencillo; después de unos cuantos días trepidantes una larga digestión, y sin los mojones la memoria se me escapa, no asimilo los nutrientes.

Amanda me ha estado contando en la cena cómo rastrearon Marisa y ella a sus compañeros de colegio de los cinco años ahora que tienen dieciséis cuando volvieron a San Salvador. Y los encontró y se reconocieron y se enamoró salvajemente del que ya lo estaba a los cinco y esta preocupada. ¡Ha estado dejándose comer la oreja por los salvadoreños esa mona todas las vacaciones!. Y su madre y yo que no. Que lo más difícil que se puede intentar, lo decía un antropólogo que no sé como se llama, es una relación de pareja entre dos culturas. ¡Búscate a alguien de Mostoles!.Y la mona que no. Y nosotras: ¡haznos caso que hemos estado casadas con tu padre!.

Marisa ha contado algo precioso. Que Carlos se tiraba al agua desde un acantilado en Acajutla y le decía cuando Amanda tenía un año, ¡tírame a la niña!.

-¿Y qué hacías mama?
-pues te tiraba

Y yo sabía que ese rubio estaba vendiendo oxigeno con Nacho y nos veríamos luego. Y yo sabía que los rubios se iban estos días a Venezuela, pero a mitad de cena llama la Blanch, conversación resumen y despedida, cree que estoy en Zaragoza, pero al final, cuando ya íbamos a colgar, me dice que está esperando a Nacho y a Rene, que acaba de llegar muerta de Ámsterdam y nos damos cuenta de que estamos a dos manzanas. Y las dos sabemos que ¡sucede!. (yo me asombró porque contra todo pronóstico lo sabía, sabía que vería a Blanca hoy)

Mañana más, mañana me toca Joselín, pienso llegar a la sierra.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Comida dominical




No sé de qué nos reíamos tanto, hoy todo el mundo tenía la frase, creo que les había contado lo del gitano. Esta mañana le estaba haciendo una recarga de móvil a un gitano y Bea le ha preguntado cuando yo acababa de meter el número la primera vez.
-¿Qué tal estás?
a lo que él ha respondido con una sonrisa de oreja a oreja:
-De puta madre porque después de un montón de días de fiesta ayer me perdonó la parienta y mojé. Y estoy feliz
Entonces he dicho yo:
-Repítemelo
y el tipo ha vuelto a decir, igual, un poco más serio.
-De puta madre porque después de un montón de días de fiesta ayer me perdonó la parienta y mojé. Y estoy feliz.
-¡Eso no! ¡el número!.
Y hemos estallado en una carcajada al unisono que parecía que no iba a parar.

Mi madre venía muerta de risa de la cocina y se iba a sentar en la clásica silla de los abrigos, todos hemos visto como la silla se caía a cámara lenta, en medio de la carcajada no le hemos podido avisar. Cuando ya estaba en el suelo, y seguía tronchada, mi tía le ha dicho.

-Nada Arsenia, que te has caído lo menos posible.

y después de oír eso casi nos tiramos todos de las sillas para acompañarla.

-Pero a la tía no le hagas caso mamá, el otro día le dije, ¿no abres la puerta, han llamado?.

Y me contestó

-Ya, pero déjalo, que han llamado muy poco.

viernes, 7 de diciembre de 2007

¡Vámonos Martita!






Creo que el orden ha sido: revolviendo papeles viejos he encontrado la foto de abajo y me he preguntado: ¿que escucharíamos?, luego he recordado que a Manu Chao, y aunque estoy, estamos, ¡harrrrrrrtos! de Manu Chao. El rubio hasta grita. Pues para bailar es fantástico y ¡somos bailones!. Me he puesto a escuchar al Manu, y ¡me ha dado una alegría esta canción!, tanta que he decidido que la semana que viene me tomo vacances y me voy a visitar a los amiguitos. (quedais avisados, empezaré por la Sierra)

Ni modo.

(Jo, que jó-venes estamos, aunque la Blanch está más joven ahora. ¡Ah!, y en la foto hay un estupendo falsificador de cuadros italiano, ¡por historias será!)





El Jabón


"El jabón tiene mucho que decir. Y lo dice con locuacidad, entusiasmo. Cuando ha acabado de decirlo ya no existe.
Una especie de piedra, pero que no se deja rodar por la naturaleza: antes que dejarse rodar por las aguas se os desliza entre los dedos y se funde a simple vista.
Entonces el juego consiste precisamente en mantenerla entre vuestros dedos y rociarla con la dosis conveniente de agua a fin de obtener una reacción voluminosa y nacarada...

Dejadlo, por el contrario, permanecer en el agua y morirá de confusión".


Francis Ponge

lunes, 3 de diciembre de 2007

Estación Aragón: Historias de nómadas y sedentarios





Claudia, que ahora vive en mi casa, es la protagonista absoluta de un documental que se llamará "Estación Aragón: historias de nómadas y sedentarios", calculo que dentro de mucho tiempo.

Todo evoluciona muy despacio pero evoluciona: un día igual puedo hacer que Fátima me cuente más, con su lengua de trapo. Fátima es marroquí, en su país era profesora de Instituto y aquí limpia, me cuenta entrecortadamente su historia, porque la lente y el idioma son demasiados obstáculos para su ánimo. Fátima tiene muchas ganas de contar, de quejarse, y también de reírse, entre otras cosas porque no habla con nadie en toda la semana, ni siquiera con su marido y sus hijos cuando llega a casa porque está rendida, y cuando tiene día libre limpia su casa, que nunca será su casa, y pone la televisión en árabe, y sabe que así nunca va a aprender español, pero dice que oír la televisión en árabe la reconforta. En español casi no dice nada, bueno sí, repite continuamente:

-Quí hacer, quí hacer.

Los sábados son un poco más fiesta porque hablamos en francés, porque almorzamos juntas pan con aceite. Pero fiesta fiesta completa era cuando coincidían en el turno Fátima y Abdelbaqui. El gran Abdelbaqui es argelino, vivo, analítico, autocrítico, concreto. Tengo la solución, voy a sentar a Fátima y Abdelbaqui y los voy a grabar conversando en árabe. Esta semana estoy adelantando mucho. Ah, Claudia le regalo un reloj el sábado a Fátima después del almuerzo ritual de pan con aceite, la inmigración también esta llenando este país de muchos inenarrables abrazos.

La Clau, esa peruanita loca de 24 años que vino a España porque se casó con David, a quién había conocido a través de Internet, ¡y qué coincidencia, David había sido una de nuestras víctimas! de Nines y mía, en aquellas brillantes épocas de experimentos de talleres literarios en la biblioteca de un pueblo que no puedo nombrar.

Bueno la cosa es que Claudia puso una canción rumana el otro día, estábamos sentadas en su coche nuevo, salíamos de trabajar, y dijo todo seguido.

-Esta canción es una pasada, la escucho inninterrumpidamente mientras me pregunto qué hace una peruana de mi edad, divorciada, sin motivo, sin casa y sin euros en la ribera del Ébro, que esto es feo Marta, y sé me pasan todas las penas con esta canción. ¡Hasta me la sé! Espera, que voy a decirle a Cris que salga y nos la traduzca. ¡Que gozada enterarme por fin de lo que dice, chica!

Y mientras salen y no salen Lacri o Cris, o Aurora, nuestras ricas rumanas, Claudia me propone un trueque:

-Oye ¿y si tu te encargas de cuidar mi mente y yo de cuidar tu cuerpo durante un mes? Tú me dices que me leo y que veo ¡y hasta qué oigo! y yo te digo qué tienes que comer, te llevo a comprarte ropa, que eso es duro, pero mirá, vos parecés foto, y te pongo mascarillas.

Estaba tomando notas anoche de "En Construcción", para nuestro documental, y quiere verla otra vez. A mi me llama a gritos una butifarra catalana desde la cocina pero me he comido un huevo duro.Me ayudan muchísimo. De todo lo importante que ocurre en ese lugar terminan diciendo, todos, ¡para el documental! Y yo llego los sábados y los domingos y anoto.

(después de escribir esto ha llegado Claudia y le he preguntado ¿Clau tú hablas con Fatima? y me dice: lo intento, pero la semana es muy larga y muy pesada, lo que si hago es que la abrazo)

Literaturas Diciembre






Otra vez, como todos los meses, puntual, imbatible...vaya ¡Color!
(voy a preparar un grandes relatos con todo lo que no se dijo y siempre se debió contar de Literaturas.com)

Salud socios. Y a los demás, nada, disfruten.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Juan Gelman





























Nota XXVII

A Vanni Blengino

de lo posible a lo probable
del sueño a la realidad hay como mares
playas nocturnas donde animales de pico descarnan

formas mojadas por los jugos del corazón
así
viajamos del pecho al seco sol que dora la maravilla
o existir

Músicas

Narciso tenía hambre, miró
las aguas para ver si hay peces
y se encontró con él.
Este accidente de la historia
cuesta mundos a los pobres mortales.
Tienen hambre de sí mismos, pero en verdad
nunca se miran a sí mismos, son mirados y de ahí
viene la costumbre de
devorarnos bajo
un sí mismo sostenido mayor.

Fugas
La velocidad de la palabra no es
la velocidad de la sangre y no sé
quién traiciona a quién. ¿Cómo
se encima el horizonte
a la palabra cuándo, a su
cortejo de esperas que todo cambiarán?
La noche cae y se consuela,
pero caer no es un consuelo para mí.
Estoy parado en el espanto
mientras cantan los rostros del día y
no sé quién miente, ellos o yo. Al fondo pasa
el animal que huye
a gran velocidad.






He destinado la mañana a rabiar contra Juan Manuel de Prada por su artículo en ABC sobre el aborto: no sé él, pero lo que dice es sucio, bajo, estúpido, superficial y torticero, sobre todo torticero, al menos en su columna del ABC los sábados se sobra siempre. Intento tranquilizarme. Pero me pone enferma este empeño de los mediocres en creer que todos somos idiotas. Su literatura no me interesa, solo leí Coños y no creo que vaya a leer ninguna de sus otras novelas, demasiado largas. Decir "escritor con oficio" se ha convertido, al menos en mi boca, en un insulto, practicamente lo contrario a "escritor", que tampoco es precisamente un piropo, no tengo el menor interés ni por este ni por Perez Reverte, ni por Codigos Davincis o todos esos engendros que paren a cientos estos exitosos mecánicos verbales ¿Aún estoy rabiosa?. Se me han ocurrido mil lindezas que tenía intención de anotar aquí, pero al final he decidido que no merece la pena. ¡Con el poco tiempo que tengo!.

jueves, 29 de noviembre de 2007

"Ve lengua, y canta las glorias del cuerpo misterioso".


Decía Santo Tomás.

¡Cuanta invisibilidad y qué montón de blanco y negro en este blog!. Todo parece pasado.

Acabo de encontrarme otra vez aquel librito desencuadernado. Interrogando a Lezama, y leo:

"El cuerpo humano es una de las más hermosas formas logradas. La cópula es el más apasionado de los diálogos, y desde luego, una forma, un hecho irrecusable. La cópula no es más que el apoyo de la fuerza frente al horror vacui. (...)De tal manera que para mí todo lo que haga el cuerpo es como tocar un misterio, superior a cualquier maniqueísmo modulario, pues es absolutamente imposible descubrir nuevos vicios y nuevas virtudes, ellas estuvieron desde el inicio y estarán en las postrimerías, y tal vez sería bueno recordar la visión memorable de una Santa a la que se le reveló que había un infierno, pero que estaba vacío"

Y como me gusta mucho habermelo encontrado precisamente hoy, cuando me he dado cuenta de que esto estaba frío y desangelado, lo copio, aunque no pegue, aunque solo sea para acompañar a esos hermosos y enigmáticos globulos rojos y para desquitarme (de la invisibilidad, o del blanco y negro).

Los juegos de la edad tardía























Cuando publicaron "Los juegos de la edad tardía" yo era una librera recien casada. Roberto y yo nos ibamos a Marruecos al día siguiente, los primeros ejemplares acababan de llegar, tengo que mirar la fecha. Me lo lleve y durante todo el viaje fui un desastre porque no podía dejar de leer:

-Mira Bereberes, joder, Marta, mira.

Recuerdo que me gritaba Roberto.

Unos días después de volver de aquel viaje nos encontrábamos
Carmen Paris y yo sepultadas por las facturas y desesperadas, azuzada por la carencia me acordé del afán y encontré el impulso:

-Voy a llamar a
Landero, que venga, además de llenar esto podemos conocerlo ¿te imaginas?

Por aquellos días, me lo contó muchos años después, Nacho hizo lo mismo que yo y con el mismo resultado: llamamos a información, nos dieron el número y un minuto después, como si nos hubieramos colado en la novela estabamos quedando con Landero.

Recuerdo que cuando llamé lo primero que le dije fue:

-Me debes un viaje a Marruecos, fui a Marruecos con tu libro y no he visto Marruecos (aún creo que me lo debe, se lo voy a recordar, hasta creo que lo haremos)

Y enseguida nos pusimos a comentar de los parientes, de Musil, de Kafka y de Chejov los primeros, bueno también de Proust, ah, y de Adorno.

Hablamos unas cuantas veces y al final vino. Sentí mucha vergüenza en la estación porque se vino media universidad a buscarlo, como si fuera el primo del pueblo, solo faltaba el chorizo, y tenía que haber ido yo sola. Aquel fue uno de los días en que más me he abochornado del mundo literario, el de los codazos para sentarse al lado de, durante la comida hubo alguien que metio las tetas en las albóndigas y exclamó

-después de cien años de soledad el mejor libro que he leido es el tuyo.

Claro que esa
Carmen Paris es una de las mejores contadoras que conozco y todo lo iba neutralizando, con su garbo y con el de Landero podían con todo.Y después huimos a casa, y después Landero cogio la guitarra, y Adelina recitó, y Carmen cantó y toco el piano.

No podía calcular entonces la dimensión del asunto, entonces no sabía aún que de ese libro se irian saliendo frases, imágenes, ideas, recursos, sosiegos, amor, amigos, hermanitos, gentes, durante tanto tiempo; y es que ese es el libro que nunca deja de cambiarme la vida:

Entonces, al principio, y ademas, fue otra vez el placer de un libro que corre de mano en mano y del que hablamos todos en la comida, en el café, en los paseos. Y un poco después, también, la imagen del día en que estabamos pescando en la Laguna Negra con mis padres y a la
Arse le pico una trucha, pero ni enterarse porque estaba leyendo a Landero a carcajadas, y cuando llego mi padre cabreadísimo la trucha ya se había largado. Siempre fue importante por el descubrimiento fundamental, a tiempo, de que la realidad es vaciyelmica. Y por otras muchas preguntas certeras (por qué tienes tantos electródomesticos, por ejemplo). Luego, siempre también, y sobre todo, por el affffffffffffffffaaaaaaaaaaaaaaann. ¡De las que me he salvado recordando que el afán es lo unico que nos mantiene vivos y voraces!.
Ahora porque acabo de colarme en la página del Circulo Faroni y he recordado al sabio Pepe Muelas, cuando era el único que sabía qué era un hipervinculo, en el pleistoceno, y una noche con Nacho Vazquez, en Punta Umbría, ¡hablaba con tanta propiedad de Miguel Espinosa el delegado Faro-Luso en la Calle la Gamba que creí que me había dormido!. Esa página sin actualizar, chatarra cibernetica, que diría el Presidente, anuncia aun un curso para el 2002, pero en ella está el gérmen de un montón de cosas que seguimos haciendo. Me siguen afectando, y mucho, Los Juegos de la Edad Tardía, ahora mismo estoy muy afectada, me voy al sofá a leer hiperbreves, (Jesús que bien maquetas, que currada, gracias, ¡si no fuera por vos!).

Hay algo despues de todo esto que tengo claro, y es que Faroni vive, (Faroni di algo, decía alguien por ahí). Pero ¿quién es Faroni?

Dice Landero:

Habían nacido y crecido en los suburbios del romanticismo y no iban por tanto a mancharse con el fango de la vulgaridad, ni a hacer concesiones morales, ni a sucumbir a un amor rutinario y mediocre, ni a caer en ninguna de las trampas que nos tienden los años. Ese había sido el pacto primordial con la conciencia. Y sin embargo ahora, pasados del cuarenta, allí estaban, convertidos en dos hombres más entre los hombres, que habían claudicado de sus ideales hasta llegar a ser el reverso de todos ellos. Y de pronto, cuando parece que todo está cumplido, se les ofrece la ocasión de actualizar sus ya casi olvidados afanes y de recuperarlos tardíamente desde la invención y la impostura. Y esa invención, ese sueño, se llama Faroni.

Es de un prólogo, quien quiera leerlo entero.



(no tengo ni idea de quién es ese tipo de los brazos cruzados,pero la del moño es
Carmen)

viernes, 23 de noviembre de 2007

Regreso a Dylan Thomas


No siempre puedo leer a Dylan Thomas.

Generalmente lo que leo me cambia el ánimo, pero con
Dylan Thomas no, para leerlo tengo que sentirme ajena a todo lo demás, sólo así puedo asomarme a las visiones que esconde en cada pliegue. A veces he pensado que para leer a Dylan Thomas es recomendable estar borracha, ser su compañera en el delirium. Prometo tomarme unas cuantas copas una de estas tardes antes de volver a leer "El mapa del amor".

Anoche estuve buscando un texto para ponerlo aquí después de tres cafés. Es fácil que me haya equivocado:



"Volar era una locura, y sin embargo voló. Era una locura de la sangre ser invisible, pero él lo era. Razonaba y soñaba irracionalmente a la vez, sabedor de sus flaquezas y de la locura de volar, a pesar de lo cual no tenía la fortaleza necesaria para conquistarla. Voló como un ave sobre los campos, pero pronto desapareció el cuerpo del ave, y el pasó a ser una voz voladora. Lo atrajo una ventana abierta por el aleteo de los postigos, tal como atrae un espantapájaros al ave sabia, con el estremecerse de los harapos, y se coló por la ventana hasta detenerse en una cama, junto a una muchacha durmiente:
-Despierta, muchacha, le dijo. Soy tu amante que llega de noche
Ella despertó al oír su voz
-¿Quién me llamaba?
-Yo te llamaba
-¿Y dónde estás?
-Te hablo al oído desde la almohada en que apoyas la cabeza.
-¿Quién eres?
-Soy una voz
-Deja de hablarme al oído y salta a mi mano, que pueda tocarte y acariciarte. Salta a mi mano, voz.
Se tendió quieto y cálido en la palma de su mano.
-¿Dónde estás?
-En tu mano
-En que mano
-En la izquierda, la que tienes sobre el pecho. No cierres el puño o me aplastarás. ¿No sientes la calidez en tu mano?. Estoy junto a la base de tus dedos.
-Háblame
-Yo tuve un cuerpo, pero siempre fui una voz. Tal como soy en verdad, vengo a ti en la noche, una voz en tu almohada.
-Sé quién eres. Eres la voz quieta y susurrante a la que no debo escuchar. Me han dicho que no haga caso de esa vocecilla quieta y susurrante que habla en la noche. Es perverso escucharte. No debes volver por aquí. Ahora debes marcharte.
-Pero yo soy tu amante
-No debo escucharte, dijo la muchacha, y de pronto cerró el puño con fuerza.

Dylan Thomas Relatos completos. Editorial. Debolsillo.

¿Y ahora que me acuerdo dónde y cuándo perdí la edición de Bruguera?.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La desaparición y el progreso

a
Creo que lo peor que se puede decir en este gremio es "se me ha caído el servidor". He desaparecido significa. No puedo contestarles a los alumnos y mandarlos a un página web porque no está. No puedo decir a los que se quieren matricular dónde pagan. No recibo los correos de la escuela.

Desde la ventana veo la oficina de La Caixa: esa si que no desaparecerá.

La sauna y el hamman al que acudo a diarío están justo encima del manantial que regaba las habas y los tomates, había un huerto al otro lado de cada casa cuando jugabamos a la batalla en el barrio del saco.

No me arrepiento de haber vuelto porque he podido asistir a la desaparición, he visto el cadaver de casi todos los paisajes de mi iconografía. Este año: a principios la casa de mi abuela, hace un par de meses la de Pascual, y estaban tirando la de la señora Emilia, que nos daba todas las tardes de merendar y tenia un brasero y un patio de tierra apisonada, y José Manuel, un resistente, estaba durmiendo la siesta en la casa de contigua que se empezó a rajar con él dentro: no estaba previsto pero también la tiraron ( y ¿accidentalmente? yo pasaba por allí, da igual, si no hubiera pasado la hubiera visto caer en la tele,salieron en el informativo regional).

Me alegro de haberlo visto desaparecer todo porque podía haberme pasado algo peor; lo que cuenta Ferlosio en "Argentina o los muertos sin adiós" (salvando las distancias, en este caso en lo material, que aunque sea un pueblo entero lo desaparecido, es mucho menos grave que cuando es una sola persona, claro)

Ahora van a desaparecer también los Monegros, parece que quieren borrarme todos los paisajes de la biografía. Tendré rezar con Wittgenstein:

"Cualquier cosa puede acaecer o no acaecer y todo el resto permanece igual" (1.21) del Tractatus

La oración la encontré en Isla Kokotero, ¡que buen blog!

Estaba preparada para un mundo virtual. No me altero por la invisibilidad. ¿Serán como los filatelicos los del servidor?¿habrán desaparecido llevándose todos mis megas?, no creo, pero, ¡que horror que se te concedan algunos deseos, aunque sea un rato!.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Calidoscopio



Así me parecian las casas de pequeña, como si estuvieran inclinadas por este viento que todo lo tuerce. La verdad es que intentaba subir la portada del Calidoscopio pero no sé cómo hacerlo.

Pero bueno, eso, avisar de que ha salido, otra vez, estupendo.

Nunca me acuerdo de poner aquí que ha salido el Calidoscopio o que ha salido Literaturas. ¡Con el esfuerzo que cuestan!. A partir de ahora prometo avisar.

Gracias Sonia.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Una buena semana a pesar de la tortícolis y del Windows Vista.



Recapitulemos: Sonia me dedicó una canción que no he podido dejar de oír (yo quiero una fiesta así para la inauguración del Molino, y ser la que se deja caer al final). Carmen adelanta con el logo y se fotografía la boca, Pilar investiga una coma, yo progreso con la base de datos. Luis me envió dos libros aunque ya le debo doscientas reseñas. Reaparecieron Vladimir y Antonio. He ido todos los días a nadar. He visto un par de películas de Jarmuch y he vuelto a disfrutar un montón de esos barridos de cámara lentos, minuciosísimos, y con los diálogos, y con los personajes, pensaba escribir aquí sobre Jarmuch, lo haré cuando tenga más tiempo. He leído a Kafka y a Svevo y a Sloterdijk, ya sé, a este último lo debo dejar. Empiezan a llegar los hiperbreves. Carlos nos invitó a cenar a Rafa y a mi y preparó una cena pantagruélica, parecía ensayo navideño. Nacho estuvo en el molino con los rubios y volvió a entusiasmarse con todo, con el Molino y con los rubios. El raqueteo diario de correos con Nacho tuvo sus momentos estupendos, siete años mandándose correos todos los días proporcionan destreza, además ¡qué decir! ¡la brevedad cuando tiene garbo!: este es un correo del miércoles que me encantó:

vas a venir?, el sábado tengo reunión con ARDE y el domingo cocido. N

Y eso me recuerda que me gusta mucho que los demás me dejen notas, gracias a todos.

Por cierto, que ayer me acordé otra vez de una nota que encontré pegada hace un montón de años en la nevera de Luis Cancer, a la mañana siguiente, después de haberlo invadido a las tantas de la madrugada:

El café está en el tercer estante, gracias por venir, ¡me di cuenta anoche de que tener un sofá para que puedan descansar los amigos es fantástico!, si comes galletas mira la fecha, creo que están pasadas, yo no como

Lejos de ser un desastre, no tener a dónde ir a las dos de la mañana, a veces, es una fiesta.

Anoche a esa hora me llamó Claudia después de una discusión y una huida, y mientras la esperaba en la plaza, con pijama y abrigo (ella también venía con pijama y abrigo, como si fuera el atuendo más normal) pensaba eso, que es importante tener un lugar en el que puedan descansar los amigos. Un placer para mi alojar unos días la prota, hasta que encuentre otra cosa. La voy a freír a preguntas y a besos a esa peruanita lista.

¿Más cosas?, que esté café me está sabiendo a gloria, es como eran todos los cafés, antes, cuando desayunaba con Don Eduardo: amargos, energicos, lúcidos, indignados, y lo es este de hoy gracias a la última entrada de
Jesús. Esa dosis de indignación necesaria me hace tener la sensación de que acaban de hacerme una limpieza profunda, a pesar de tener la fortuna de hablar todos los días con mi madre tengo la impresión de que se me va llenando de sarro el cerebro, de que todo intenta atascarme las tuberías de la rabia (por cierto otro día, en otra entrada, el día que mi madre y Haro Tecglen se conocieron).

Buen fin de semana. Yo curro, como siempre. De mañana. Veré a mucha gente y veré amanecer.

martes, 13 de noviembre de 2007

Amanda



Ya ves. Decides no tener hijos, porque eres obsesiva compulsiva y antes de engendrarlos ya estas pensando que volveran tarde a casa, como tú, pero adoptas sin más trámite a esa peduga cuando tiene tres años, encantada con ostentar el título de madrastra (pedazo título gracias a Amanda y a Marisa, y también a Carlos)

Sólo te das cuenta de que has dado una vuelta preciosa y larga para llegar al mismo sitio cuando dicen en el informativo que ha habido un muerto de 16 años en Legazpi.
¡Esa relinda que me heredará y Legazpi!, y doy un salto: ¡me suena!. Llamo a su padre, no a su madre ni a ella, que no quiero ser alarmista.

-Localiza a Amanda, rapidito, que puede andar cerca de esa movida.

Menos mal que al poco rato, enseguida, me llama Carlos contando que están en el pueblo, que son fiestas, y también que Amanda estaba al cabal, que sabía la que se avecinaba y conocía al hermano del muerto.

Amanda ahora es un enigma intenso.

Y esta foto bonita ¿a qué si?. La hizo Carmen y estamos bien escoltadas por Jesús y Mercedes.

viernes, 9 de noviembre de 2007

A quien me esta leyendo.


No te lo creerás pero esta noche me has deslizado una nota en sueños, en un papelito roto, cuadriculado, y yo quería contestarte con un sms, ¡que tontería!. Es viernes y me voy a tomar fiesta porque, después de dos cafés, no se me han ido las ganas de contestarte a esa nota que, estando despierto, nunca me pasaras.

A veces sospecho que nos encontramos en otro sitio un par de veces al año, cuando sueño contigo y te mando un correo sofocado contándotelo; cuando me urge saber si ha nacido tu hijo, saber si después de ¿cuántos?, diez años sin vernos, sigues estando en algún sitio concreto en un mapa, o cuando necesito decirte que sigo deseando ininterrumpidamente que estés alegre (aunque no sea tan alegre como tú me imaginas a mi)

Yo sé que a mi edad debería decidirme, ser escritora o empezar un diario íntimo para los desahogos matinales, pero ya me ves, sigo en caminos poco ortodoxos, inconsciente y entregada pero indecisa. Lo que no voy a hacer hoy es enviarte otro correo, aunque no deje de escribirte sabiendo que me lees, no necesito respuesta, además sospecho que a todos nos agobia ese otro que dejamos atrás y nos desconciertan quienes siguen siendo lo más conocido cuando se han vuelto ya tan extraños. No es necesario ver a quién ya es un trecho tú.

Así las cosas haré literatura. Sé que esta nota solo tiene sentido en el terreno literario del que proviene, como tú y yo: y ahora caigo en la cuenta de que el pasado que compartimos empezó a volver el viernes pasado, cuando leí en El País que iban a publicar la segunda parte de aquel relato de Cortázar.


Luego todo se terminara convirtiendo en una guiño hermoso, con poesía, con su sustancia, cuando le cuente a Javier que soñé contigo (cuando le cuento que alguien me gusta, poquisimas veces, creo que solo una, se lía a defender tu espectro con furia: "no encontraras a nadie con aquel misterio y aquella enjundia", me dice). Ya sabes, Javier sigue jodiendo, Javier violencia y ternura. También gracias a ti, y como en un cuento, Javier, ahí, cerca.

Siempre tuve la impresión de que era sobre todo para escribirla nuestra historia, bueno, mi cara de la medalla. Tengo el principio, no creo que recuerdes aquel día, comíamos en el clínico y viniste a tomar café. A partir de entonces cuando iba a la biblioteca de la facultad me sentaba en el pasillo a leer, no te decía nada, me bastaba verte subir las escaleras, tú no me veías mirarte porque era la novia de tu amigo y tú, que entonces eras el filólogo aplicado que venía de repartir pollos, siempre tenías prisa. Y luego aquellos otros diez, quince años, de encuentros y desencuentros. Volví a llamarte yo, entonces aún no sabía por qué había guardado tu teléfono, bajé cuatro pisos corriendo para pedirte que me desintoxicaras: acababa de echar de casa a ese critico literario gordo que convertía en polvo todo lo que importaba con solo mentarlo y que ahora ya tiene prestigio. Luego, cuando tuve un vestido rojo y me iba a casar, el otro novio, el despechado, que conocía mi secreto, te invitó a cenar para intentar desbaratarme; lo logró. O en Asturias, yo venía de una boda en Santander y creo que es la única vez en mi vida que he tenido una aparición: estabas en las escaleras del horreo, ¿o era panera?, leyendo a Tabucchi (no serían Las tentaciones de San Antonio ¿verdad?). Si lo escribiera contaría sobre todo las tardes en las que empezaban las vacaciones en los institutos y tu aparecías en la librería al final de la tarde, con un pastel dulce y otro salado. ¡Cómo no me voy a alegrar de mi cara de la medalla si por aquella pirueta para seducirte conocí a Landero! (y ya ves, lo que son las cosas literarias, a mi vuelta fui primero abducida y luego adoptada por el Circulo Faroni). Tambien había sido por ti, huyendo de ti, en otro alarde literario, lo de cruzar el charco.


Ya no estábamos tú y yo en ninguno de los dos cuentos de Cortázar, ni siquiera con los papeles cambiados. ¡Yo que estaba tan convencida de que siempre nos iba a encontrar en Las caras de la medalla!. No estábamos en ningún sitio pero en el que menos en el tono dolorido. Al menos desde este lado no hay ningún desasosiego, (aunque no me preguntes por qué casi no he vuelto a pisar Barcelona, no entendería verte y tampoco no verte, ¡al tiempo!). Eso si: tiene más sentido mi vida sabiendo que eres alguien que anda por ahí.


¡Vaya nota larga!. Cuando lo único que quería decirte para responder a la tuya es que por favor te cuides mucho.


martes, 6 de noviembre de 2007

Fina estampa



Comparto con Matías progresiones y regresiones sin parar. Mi padre se empeñó en que me apropiara de su biografía, y como es lento y tenaz, todos los días pone a prueba mi paladar con algo que le gusta a él, y después me observa, sin esperar reacciones, solo por mirarme.

Ahora estamos los dos empilados con los Mp3. Mi madre me cuenta que algunos días vuelve de pasear a la perra con la misma cara que si viniera de viaje. Es la música, que lo lleva a Argentina, a Chicago y después nada menos que a África. Y también le van viniendo a la memoria canciones que quiere volver a escuchar, no muchas.


-¿Me harás una transfusión, un poquito de María Dolores Pradera? .

Como esto de los blogs permite decir lo que nunca se hubiera dicho, y hay cosas que deberíamos contar siempre, contare que ahorita mismo, después de escuchar esta canción, el Fina Estampa, con mi padre, y comentar el cambio de lenguaje, el mudar de modos, le he dicho:

-Nacho. A Nacho se le puede cantar esto aún. Él es el fina estampa del mundo literario.

Y me ha respondido

-Pues entre lo que me cuentas y lo que he visto a través de los años, parece que si.

-Además es un vals peruano, encaja, y esta versión le va a gustar.




¿O no es Nacho Fernández para los que tenemos la suerte de conocerlo esa veridita alegre y el caballero también?

(me matan si me ven perder el tiempo mi socio y mi padre precisamente ahora: voy. ¿lo pongo?¿lo pongo ahora o callo para siempre?)

Cirlot




Si tuviera tiempo, si no tuviera dos ordenadores encendidos y mil retos técnicos, además de las tareas normales pendientes, hoy me pondría a contar cosas sobre Cirlot. Sobre su Diccionario de Símbolos, una de mis compañías, sobre sus amores con Bronwyn y las secuelas que tuvo para él ir al cine, y contaría aquel día estupendo en Punta Umbría, la grandísima sorpresa, el banquete de Pere Sousa recitando a Cirlot, fue un placer oír a Cirlot en su auténtica dimensión, la de poeta del sonido, y contaría también como era la cara de Laura cuando me preguntó bajito:
-Pero ¿de verdad te gusta?.

Pero no tengo tiempo. Como aperitivo he elegido dos poemas cortos y retumbantes, de Bronwyn:

Uno con pregunta:

"Mira, son las nubes

¿te subes?"


Y otro para la antología de los pronombres personales:

Tuyo no huyo

Fluyo tu yo

viernes, 2 de noviembre de 2007

Una flor de la mara Salarrué en la casa de la calle Trocadero

Hoy he ido a trabajar de noche, me gusta, leo mucho y hablo mucho con quién está de turno en la limpieza o en la cafetería, cámara en ristre además; esta noche estaba Carolina, que es colombiana y me ha contado historias violentas, terribles, de maras.

Luego, si me espero un poquito, veo amanecer.

Sobre las cuatro me he puesto estupenda y he anotado en el cuaderno:

Recuerda: El primer mandamiento lezamiano es que sea honda y cierta siempre la presencia de la ausencia (creo que eso lo hago bien, cumplo a raja tabla: no necesito ver a quienes más me acompañan). Otro mandamiento lezamiano es encontrar la vida misteriosa y expléndida, no parar de descifrar sus oscuros, hay que estar atenta.

Cuando he llegado a casa, a las siete, he encontrado aquí una nota del Luis Alvarenga,
no lo llamo porque él viene, he pensado, eso también lo decía Lezama, es su tercera pista. Me manda un enlace en el que se habla de la Mara Salarrue y termina así.

"Pero qué bonito fuera que a uno lo asaltaran mareros con pistolas metafóricas, cuchilladas de cerezo, de arroz y de queso , y ver de vez en cuando una pinta en las afueras de los edificios con pedazos de cuentos, versos y silencios desemantizados e inventados para más fregar"


(Bienvenido por aquí Barón Tiburonidas. Vuelve a venir. Tú que eres
el que ve y cuando me dices mirá lanzas tanta luz que leo un fogonazo (aún visito aquel borrador del Ayutuxtepeque 44 que anotaste, no por el texto, por tus anotaciones), ¡me sigues haciendo tanta compañía!. Abrazos gordos a Vladimir, ¡dile a ese maje qué que ondas!, que no sea güevon, que se dé un chance, que añoro oírlo nombrar todas las flores, se nos van a morir sin él a Blanca y a mi mangos, izotes y aguacateros, ¡dile que me pase a visitar, aunque sea por aquí!. Siempre sigo soñando qua nos encontramos los tres en la calle Trocadero y tenemos también otra vida, más y mejor platicada)

lunes, 29 de octubre de 2007

Transgresiones contra el frío


Confieso que robo calcetines a los parientes para que me hagan compañía. Ahora empieza el frío en serio y volveré a la carga. Suele suceder que míos son muy finos, o no llevo, porque siempre me arden los pies, y tengo que pedir calcetines prestados a mitad de conversación, luego me los quedo.

Blanch hoy me he puesto los de tu padre, me los pongo cuando lo extraño, se están desgastando por los talones. Me los dejó la última vez, me llamó con la excusa de aquella historia de aventureras del XIX en África, el último libro que leyó. Martín correteaba por allí. Bea, Mónica, Lucía, Conchita y tú estabais en la cocina. Me estuvo hablando del libro, y del cactus del balcón, que tiene casi tantos años como tú y un pedazo de biografía, daba igual de qué hablara, ¡qué gusto fue siempre oírlo!, Martín intervenía en inglés con lengua de trapo y su abuelo se lo comía con gestos. Yo tuve otra vez frío en los pies y Roberto me dio estos calcetines.

Mañana me tocan unos de Joselín de muchísimos colores. Cuando me los pongo termino como él, repitiendo lo de "canta y no llores".


Irene Rodriguez Aseijas















Hoy me toca tormentosa. Y nada más, eso, recomendar la novela de Irene.

sábado, 27 de octubre de 2007

Mauricio



Rafa, jovencito cantante de un grupo que será famoso, me persigue guitarra en ristre cantando esta canción, que no es de Bumbury, que es de Mauricio. No es infrecuente que Rafita me saque del ensimismamiento y me lleve a la concina a cantar la Apuesta Con El Rock'n'Roll , le alucina que asistiera a su nacimiento y a mi que hayan pasado veinte años y ahora la conozca todo el mundo. Recuerdo un concierto de Mas Birras en el que estuvimos tres personas.

El otro día me puse a echar cuentas y este mes ha hecho ya siete años que se nos murio Mauricio, porque Mauricio, el chico de la bici, se nos murio a toda la ciudad. ¡Era el mejor de los tipos Mauricio!. Cuando Carmen Paris y yo no teníamos para pagar la luz de la librería llamabamos a Mauricio y nos montaba un concierto para hacer caja, eran deliciosas las mañanas en las que pasaba por allí y se quedaba horas tocando el piano en la esquina. Y ahora ya tiene un busto ¡qué impresión cruzarse con el busto de un amigo!.


Claro que yo soy muy de saxo, y diga Rafa lo que diga,me siguen gustando las voces de tango.

viernes, 26 de octubre de 2007

Desayunando con viejos enseres y un sobrino nuevo










 Gilbert Garcin

  


Sara, que es la hija de Nines y Miguel, vive alquilada en la casa que era de Teresa, que es la compañera de mi ex-marido, Roberto. Hoy he ido a desayunar a casa de Sara para conocer a su hermano, Leo. En casa de Sara hay un montón de cosas que en algún momento fueron mías y la mañana empieza divertida:


-Sara tira ese cuadro, que es horrible
-Pero es de Roberto
-No, es mío, tíralo, es un cuadro dañino, los cuadros son tuyos son tuyos, no son como las cacerolas, y Roberto va a entender que lo tires si te lo digo yo, o lo tendrá que entender, vaya. Si lo quiere que se lo lleve, pero que no te lo endilgue a ti.

Al menos tres minutos hemos estado mirando el cuadro las tres:

-¿Tu sabes qué es esto?, ha dicho Sara acercándose con cara de susto y señalando con el dedo.
-¡Pues claro que no lo sé! y eso que lo he intentado durante años, ¡sé que intenta ser algo! ¿por qué crees que te digo que lo tires? no da ningún placer y provoca muchísimas preguntas sin respuesta, no pierdas el tiempo, ya lo perdí yo. Haz lo que quieras, nadie escarmienta en cabeza ajena
-Aprovechando que has venido, mira, ¿puedo tirar este armario? detrás pone Marta Sanuy y es horrible.
-No sé qué decirte, eso pregúntaselo a Roberto, además está en casa de Teresa. Lo del nombre no es un argumento.
-¿Te acuerdas de cuando Roberto te devolvía las cacerolas por los bares porque eras incapaz de sacarlas de su armario y terminábamos bailando, de garito en garito, con las cacerolas? Ya me lo dice mi padre, los divorcios no son lo nuestro, no aprendemos nada de la tele. -Interviene Nines.

Luego nos hemos pasado a las pasiones matemáticas:

-He calculado que hay la misma diferencia de edad entre Sara y yo que entre Leo y Sara, cuando tu hermano tenga tu edad tu tendrás la mía, con ese dato te puedes ubicar un poco. Me da mucho por los cálculos gilipollas, me chifla hacer cuentas inútiles.

-Espera…yo te conocí con siete, pues si, me puedo hacer una idea, me sirve.

-¡A mi también me da por las matemáticas!, calculo las distancias a sitios a los que no voy a ir y así sé cuanto tiempo no me va a costar, ¡pero con la seriedad de un camionero!

Dice Nines, y empieza a confesar sus mil cómputos.

Al niño no le hemos hecho mucho, mucho caso, nos hemos ido a fumar a la cocina. Físicamente no se parece nada a Nines y yo no conozco aún a su padre. Nines dice que tiene ganas de que tenga por lo menos cinco años. Sara se queja, ella es ahora más parecida a como éramos nosotras cuando nos conocimos,

-¡Déjalo en paz mamá, que tiene tres meses!.

Sara está en una étapa más serena que nosotras.

-Nosotras ya fuimos maduras cuando teníamos su edad- ha dicho su madre-. Bueno tú no Marta - ha rectificado- y no te me pongas Rosa Maria Sardá.

Sara se ha ido a la Universidad y Nines y yo nos hemos quedado comentando “Escenas de un matrimonio”, la volví a ver anoche.

jueves, 25 de octubre de 2007

Rafols Casamada

Me encanta Rafols Casamada, y aquí hacía falta color

Cansancio




Esto que cuenta Oliveiro Girondo en este poema a mí me pasa mucho. Siento cierto cansancio por ser la misma todos los días, y envidio a los que celebran el hecho inevitable de levantarse y volver a ser "sí mismos", sin cesar.


CANSANCIO

Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabré si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola auténtica,
alegre,
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.