sábado, 17 de junio de 2017

Eugenio de Andrade




Reclinas la cara en la melancolía...

Reclinas la cara en la melancolía y ni siquiera
oyes el ruiseñor. ¿O es la totovía?
Soportas mal el aire, dividido
entre la fidelidad que debes
a la tierra de tu madre y al casi blanco
azul donde el ave se pierde.
La música, digámoslo así,
fue siempre tu herida, mas también
sobre las dunas fue la exaltación
No oigas el ruiseñor. O la totovía.
Dentro de ti es
donde toda la música es ave.


Eugénio de Andrade

Versión de 
Aníbal Núñez

martes, 30 de mayo de 2017

In lak´ech/Hala ken





Inés Gimenez

"La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidubre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real" . Dice Edgar Morin.

Ayer, Inés y yo nos fuimos a un temazcal. Pocos describen esa experiencia de retorno al seno materno, porque no se puede palabrear lo sagrado, así que yo haré lo mismo. Allí descubrí que los Mayas decían que la vida empieza a los 52 años, porque los ciclos se regían por esa cifra, de modo que tu verdadero cumpleaños, el día que se repite exactamente tu nacimiento es la hora exacta a la que cumples 52. Me quedan pocos días para hacer el balance y reencarnarme. La meta de la sabiduría en esta cosmogonía tiene que ver con haber logrado que sea del todo cierto el saludo "In Lak´ech", que significa "yo soy otro tú" y su respuesta "Hala ken", que significa: "tú eres otro yo".



domingo, 28 de mayo de 2017

La poesia es un atentado celeste



Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años

Se cansaron de esperarme y se sentaron
Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco
Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas veces me he ido convirtiendo en
otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura
Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio.

Vicente Huidobro 
De Últimos Poemas, 1948

lunes, 15 de mayo de 2017

Doña María Zambrano decía:



La primavera es más verdad que la pobreza.

martes, 9 de mayo de 2017

¿Te basta el aire que va picando el aire?


Brillando oscura la más secreta piel conforme...

Brillando oscura la más secreta piel conforme
a las prolijas plumas descaradas en ruido
lento o en playa informe, mustio su oído
doblado al viento que le crea deforme.

Perfilada de acentos que le burlan movedizos
el inútil acierto en sobria gruta confundido grita,
jocosa llamarada -nácar, piel, cabellos- extralimita
el borde lloviznado en que nadan soñolientos rizos.


¿Te basta el aire que va picando el aire? 
El aire por parado, ya por frío, destrenza tus miradas
por el aire en cintas muertas, pasan encaramadas
porfías soplando la punta de los dedos al desgaire.

El tumulto dorado -recelosa su voz- recorre por la nieve
el dulce morir despierto que emblanquece al sujeto cognoscente.
Su agria confesión redorada dobla o estalla el más breve
marfil; ondulante de párpados rociados al dulzor de la frente.

Ceñido arco, cejijunto olvido, recelosa fuente halago.
Luz sin diamante detiene al ciervo en la pupila,
que vuela como papel de nieve entre el peine y el lago.
Entre verdes estambres su dardo el oído destila.

Cazadora ceñida que despierta sin voz, más dormidos metales,
más doblados los ecos. Se arrastra leve escarcha olvidada
en la líquida noche en que acampan sus dormidos cristales,
luz sin diamante al cielo del destierro y la ofrenda deseada.

El piano vuelve a sonar para los fantasmas sentados
al borde del espacio dejado por una ola entre doble sonrisa.
La hoja electrizada o lo que muere como flamencos pinchados
sobre un pie de amatista en la siesta se desdobla o se irisa.

No hay más que párpados suaves o entre nubes su agonía desnuda

Desnudo el mármol su memoria confiesa o deslíe la flor de los timbres,
mármol heridor, flor de la garganta en su sed ya
despunta o se rinde en acabado estilo de volante dolor.

Oh si ya entre relámpagos y lebreles tu lengua se acrecienta
y tu espada nueva con nervios de sal se humedece o se arroba.
Es posible que la lluvia me añore o entre nieves el dolor no se sienta
si el alcohol centellea y el canario sobre el mármol se dora.
El aire en el oído se muere sin recordar
el afán de enrojecer las conchas que tienen las hilanderas.
Al atravesar el río, el jazmín o el diamante, tenemos que llorar
para que los gusanos nieven o mueran en dos largas esperas.


José Lezama Lima

jueves, 6 de abril de 2017

domingo, 2 de abril de 2017

Los chicos de provincias somos así.


Estaba escarbando en la biografía ésta mañana y he enumerando los empujones vitales que me dan los amigos que tienen gallinas. Tengo bastantes, los dos de la foto, Miguel y Félix, y los anfitriones, la Mari y el Cacholas, sin ir más lejos. 

Yo encuentro muy tranquila a la gente que tiene gallinas, de veras.




Parece que nos hemos caído en una novela los de la ribera. Tenemos un montón de personajes y recuerdos en común, y cuando nos ponemos a narrar ¡menuda danza! 

Tenía muchas ganas de ver de día a los Trarutan. Cuándo volví en julio parece que me estaban esperando para enseñarme la ribera de mi pueblo, para decirme: mira, tonta, que no miras.

Y no se quedó ahí la cosa. Que luego nos bajaron una noche al submundo más salado.





Tanto mirar al tendido nos tiró el gin tonic la gallina. 

-Bueno, ¿qué me cuentas?
-¡y por qué nos vamos a contar nada!¡con la intimidad que tenemos!

Dijimos luego Miguel y yo, pero ni idea de quién dijo qué.

Cuando he terminado la enumeración de los empujones vitales que me ha dado la gente que tiene gallinas, me he acordado de esa canción.

jueves, 30 de marzo de 2017

¡Haz novillos, Rimbaud!


Silvia Camporesi


Una constelación lleva tu nombre
y Ofelia hace mil años que navega
a lo largo del Mosa: suficientes
motivos entre cientos de nenúfares
para no ir a clase esta mañana
ni viajar por los libros de aventuras
en esa biblioteca de carcomas.
Se dice igual espuma o musgo;
te es igual ir al río o ir al bosque:
(ver a los sirgadores en la orilla,
ver a los carpinteros en los claros).
Se bebe igual llanto o cerveza
por los caminos pedregosos:
(perdido en las hojarascas has visto a un fauno
que cree que has sido tú el que se ha perdido
................................................................
Cuando vuelvas a casa, ni tu madre materna
ni la ciudad asmática sabrán de dónde vienes,
ni que has ido-¡es un golfo!-a rezar tu plegaria
a la casta Cibeles entre las campanillas
para que a los obreros no les falte el aguardiente.
Aníbal Núñez

martes, 28 de marzo de 2017

TODA una Vía láctea de consideraciones





Ayer pasé la mañana con mi padre y la tarde con Georg Lichtengerg. 

Hoy voy a pasar el día con las plantitas: Los dos  son agotadores. 

Por lo menos mi progenitor me dio la razón, ¡lo aceptó por fin!

-Mira que te lo he dicho veces: papá, que no eres ni machista, que eres tonto perdido. 

Lichtengerg, que me puso a copiar, decía:


PARA buscar una cosa, la mayoría de los hombres necesita saber que tal cosa existe.

EN caso de que el destino considerara útil y necesario hacer una nueva edición de mi persona y de mi vida, yo me sentiría en condiciones de sugerirle algunas modificaciones dignas de tener en cuenta, particularmente en lo que se refiere al diseño de la figura y al plan total. 


NUEVAMENTE   recomiendo los sueños. Vivimos y experimentamos sensaciones tanto cuando soñamos como despiertos: sueño y vigilia son partes igualmente importantes de nuestra existencia. Es un gran privilegio del ser humano soñar y ser consciente de ello. Pero casi no sabemos aplicar a la facultad de soñar un uso conveniente. Los sueños son una porción de vida que forma con la otra eso que denominamos la vida humana. Pero se pierden poco a poco mientras estamos despiertos, y nadie puede decir dónde empieza uno, dónde se interrumpe el otro.
  

HABÍA pasado horas y horas tratando de tener una buena idea acerca de la Muralla China. Por último la proeza le había resultado imposible, física, moral y metafísicamente
 

NO trates de mostrarte excesivamente ingenioso para evitar que un hombre por naturaleza ingenioso perciba por casualidad que en realidad eres exactamente como quisieras que él fuera.


NO se busque un orden en este libro: el orden es producto de la reflexión. Mis enemigos emplean tan poca reflexión contra mí que, sinceramente, no veo por qué tendría yo que emplearla contra ellos.


HAY gente que cree que todo cuanto se expresa con rostro serio es razonable.


ESTA época nuestra, en la que los insectos coleccionan insectos, y en la que lasmariposas conversan acerca de mariposas .  


TAN copiosamente llovió, que todos los puercos quedaron limpios y todos los hombres,embarrados.


CUANDO hay que construir en el aire, más vale  hacer castillos que casuchas  


QUÉ distintas eran las cosas en esa época en que éramos seis meses más jóvenes.

viernes, 24 de marzo de 2017

Ganando manantiales al tumulto







Amigo Seféris:

                               Hablar es difícil
cuando restallan las palabras lejos
del taller avezado; nos caemos
a cada paso de cabeza
por querer escaldar la lengua franca.

Y es particularmente difícil
hablar de Grecia hoy,
desposeídos como nos sabemos,
cetrinos como vamos
en la tosca llanura del oprobio.
Ya no duerme Proteo debajo de las rocas
ni glosa la sirena consabida
la clara fatiga del caminante.

¡Qué lento, qué difícil todo,
                                                        amigo Seféris!
Y este dolor de Grecia
¡qué tozudo! Diríase
una proclama secular de duelo
por nuestra desmesura cotidiana.
Es fácil en cambio
dejarnos aturdir sin miramientos,
encoger los hombros
y guardarnos el ímpetu dentro de los bolsillos.
Nada tan inocente.
                                       ¿O nada tan culpable?
Porque bien sopesadas estas cosas
andamos en apuros los unos y los otros;
caiga quien caiga de cualquier manera
nadie puede lavarse
las manos en el mar Egeo.

He pensado mucho
                                      durante los últimos meses
en el sol trasvenado de Beocia,
en los asfódelos del Laurio
salpicados de plata por la brisa
y en los trabajos y los días
más frutales cuanto más amorosos
a lo largo y lo ancho de la Hélade,

pero también recuerdo la cerrazón vacía
que llegó profanando moradas y vendimias,
la turbia marcha sobre los almácigos.

¡Oh dioses idos! ¿Cómo silenciarla?
        Dormíamos; los gritos a granel
nos despertaron confundiéndose
con un ripio de sueños azarosos
y luego regresaron a la calle.

Amigo Seféris:
                              ya nunca sabré
dónde terminó la pesadilla, dónde
comenzó lo demás; aun ahora
descabezan mi noche mortecinos clamores,
historias turbulentas de reinados efímeros
y el asalto difuso de los bárbaros
prontos a sofocar
la madrugada con sus propios puños,
con el propio sudor de sus afrentas.

He pensado mucho
en los ritos más pálidos del hombre:
ese llamar a puertas evasivas
buscando soluciones al infierno,
ese nombrar la vida
con el mismo tonillo deslustrado,
ese dejar al prójimo que cargue media cruz
prometiéndole sólo completarla,
pero también hago recuento
de viejas esperanzas, treguas, naves
encaminadas a mejores días.
Tras el duelo vendrá

la hora de la luz;
                                   entonces
habrá pupilas para ver un mundo
sin ídolos de viento, sin tapujos
de sangre reseca, glorificado
por súbitos milenios de gracia general:
                                                                               Será la luz helena
que cosechamos una primavera
entre cantos homéricos
y meditaciones contemporáneas
al pie de los olivos;
                                        una luz
cuyo reflejo danza filtrando las memorias,
ganando manantiales al tumulto
mientras el orbe sigue su patética vía.
         Chispearán los afectos
   y vencerá la voz humana:
entonces nos diremos lo debido.


Jaime García Terrés

miércoles, 22 de marzo de 2017

Primavera provisional






Deja fluir mis huesos entre las hojas
entre las hojas nacidas de haberte conocido
un día de lluvia
cuando los barquichuelos de tus orejas
cortaban las flores ocultas bajo los nombres de mis calles


Juan Larrea

martes, 21 de marzo de 2017

Las reglas del juego











Cada uno debe entrar en su propio degüello, cada uno retocando su respiración, cultivando sus excepciones a la regla, sus moluscos solares, 
haciendo sus abstinencias más inclementes y más diáfanas 
porque la luz debe romperse allí, la eternidad debe dejar caer un guijarro en ese gemido. 

Recuerden la niñez de vuestra madre, la niñez de vuestra muerte; 
solitarios del mundo y de todos los deseos, 
inoculados por el lagarto y el pájaro que se enfrentan en todas las intenciones de la sangre. 
Ustedes han sentido la máscara y la falsificación de la máscara: el rostro 
en los invernaderos de las pequeñas, inútiles ceremonias que todavía nos conmueven. 

Bajo la luz de una luna parecida a la desnudez de las antiguas palabras, 
escuchen este ritmo, esta vacilación de las aguas, 
la noche está moviendo sus ruedas oscuras, estas palabras llevan ese significado, 
y yo me dejo arrastrar por aquello que quiero decir: aquello que ignoro, 
y he aquí que la frase delibera su propio silencio. 

Oh noche casual de estas palabras, 
oh azar donde la frase regresa a su silencio y el silencio retorna a la primera frase, 
en el lenguaje aparecen de nuevo los primeros caracoles, las primeras estrellas de mar, 
y las bestias de la niebla ponen su vaho en los nuevos espejos. 

Aquel que diga la primera palabra dejará caer el primer vaso, 
aquel que golpee su asombro con violencia verá aparecer el fuego en sus cabellos, 
aquel que ría en voz alta será el primero en guardar silencio, 
aquel que despierte antes de tiempo sorprenderá a su esqueleto haciéndole señas extrañas a los árboles; 
y el mar, como un síntoma interrumpido, vuelve de nuevo a oírse a los lejos 
y en su respiración otra vez escuchamos el ruido de esa puerta 
que bate azotada por el viento del infinito. 

Nace la luna sobre el mar como una antigua mirada del hombre. 

En el puerto se van encendiendo las primeras luces.

José Carlos Becerra

sábado, 18 de marzo de 2017

De los primeros pasos





Para tomarme vacaciones de mí misma lo primero que tenía que hacer era cambiar de librero. No se trataba de buscar otro librero, sino de encontrarlo. Tardó en aparecer, se llama Gregorio, no sustituye a Pepito: quién va a sustituir a ese, se le suma, y ahora leo a Herbert, Chimial y Ortuño comentados por un chavito mucho más joven que ellos que los conoce al palmo.  

En todas las ciudades se libra un combate  entre el asfalto y lo vegetal, aun sé notarlo, aunque en los países ricos esté decidida esa batalla. En Puebla encuentras una munición de raíces allá donde mires: en el piso, en las ventanas de viejos palacios o asomando por los tejados. Tenía que cambiar de aceras, aprender a mirar más al suelo, conseguir no caerme, ¡yo, que tropiezo en una raya de lapicero! 

También tenía que encontrar un hilo rojo para hacer el trabajo de lo serio que me toca. Eso fue mucho más fácil, ¡me encontré a un periódico entero haciendo platillos en la cocina! Mamá Mely y nosotras, sus polluelos. Allí me enseñaron a comer, como si fuera chiquita de nuevo. Para el segundo desayuno Ernesto me trajo Huitlacoches. Una semana después ya le estaba contando a Mely millones de ánimos y que aún dormía con la chaqueta que me hizo mi madre.

-Pues deja la chaqueta que está empezando a hacer calor y te va a dar un sarpullido.

Me dijo. Lo mismo que me hubiera dicho la Arse. ¡A ver quién se sale de debajo de esa ala! Menudo caserón nuevo el Lado B

Eso me da ocasión para comentar una de esas jugarretas del azar:Siempre relleno de agua las botellas de alcohol de más de setenta grados. Produce cierto escándalo, infundado, mi mesilla. Las botellas son la del recibimiento y la de la despedida. Y todo el relato, bastante más acuífero de lo que parece, fluye entre ellas.


jueves, 16 de marzo de 2017

El año pasado a estas horas.



¡Todavía era una ignorantona!

Esa es la frase que me gustaría repetir el año que viene, el próximo y hasta que me dure esta capacidad de tontería. Porque no conozco una impresión que refresque tanto como la de seguir aprendiendo cosas que dislocan todo lo demás. Lo mejor para aliviar el cansancio de uno mismo, para irse de vacaciones de veras, es agregarse a territorios que ni siquiera imaginabas.

Ganas me entran de redactar unos cuantos consejos de belleza relacionados con esa idea.

Me fui cuando logré entender, mucho después de formulada, la pregunta pertinente. Siempre hacen falta la pregunta central y las palabras exactas:

-¿Te vas a quedar aquí viendo crecer los árbolitos?

Me dijo delante de la chimenea la niña Blanch el día que planté dos granados, un peral, dos melocotoneros, una higuera, tres jazmines, un zapote, un níspero, dos limoneros, una papaya, dos matas de maracuya y un cerezo.

jueves, 9 de marzo de 2017

Y las neurosis son vegetales


.

Como yo. Todo lo que pillo lo meto en agua para mirar cómo se hincha. Cómo crece en dos direcciones sin contradecirse. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Primavera.








Ahora, que ya sé que sé elegir las neurosis, empieza, todavía más en serio, el placer de ser neurótica.







Con la melodía me ha despertado don Pepe Maiques.
Está chido mi fb con frecuencia.

viernes, 24 de febrero de 2017

llarga és la història i no s'ha acabat




El miércoles vi desde allá arriba el atardecer y a Javier enteros, y mientras él lo describía y escuchábamos su último disco, creo que también vi entero a Jaume Sisa.



miércoles, 22 de febrero de 2017

El pez



Volver a las palabras
Creer en ellas. Poco. Sólo
un poco. Lo bastante
como para salir a flote y coger aire
y así poder aguantar, luego,
en el fondo

Volver a las palabras. Con
voluntad de sentido
Boqueando. Pez en la orilla
común de los creyentes.

Volver. Decir superficie. Escribirla.



No, lector, no deslices
tan rápido tus ojos por la página,
nada te obliga a terminar
de leer este texto. Puedes
dejarlo. Muchos lo habrán hecho
antes de haber llegado a estas líneas.
He dicho superficie. Vuelve atrás.
Detente. Piénsalo. Piénsatelo. He
escrito la palabra palabra y
estoy tratando de decirte algo
que no acierta a decirse. Entonces
digo impotencia. Tú sabes lo que es
la impotencia, a buen seguro
alguna vez la habrás sentido. Ahora
te pido que despojes la impotencia
de la palabra que la nombra
y te quedes sintiéndola tan sólo.
¿Lo consigues?
Tal vez no sea para ti,
ahora, tiempo de impotencia.

Se deslizan tus ojos por
los caracteres impresos y sientes
cierto placer en esta redundancia
de lo escrito. Los óvalos te tientan.
Apróximate, lector, mira por
ese pequeño orificio. Adéntrate.
Hay abismo-¿abismo?-hay vértigo

Repite, entonces, conmigo Infinito.
Di Infinito. Repítelo. No dejes
de decirlo, hasta que pierda sentido
la palabra infitito y te encuentres en el vértigo
desprovisto de pértiga.

Entonces di Infinito. Pronúncialo.

Pronúncialo de nuevo,
despacio, con voluntad de sentido.
Como al principio del mundo o
del poema.
Para volver. En superficie.
por un tiempo.
Para hacer el tiempo.

Chantal Maillard

domingo, 12 de febrero de 2017

Hasta siempre, camarada.







Ya hace un buen rato que lo sé . Sé  que se ha muerto Vicente.  Pero hago como que  no se ha muerto.  Hay gente con la que has hablado tanto y tan bien. Entonces  se produce el intercambio  molecular irreversible.

A mitad de cena ha llegado un mensaje de voz, uno de esos cálidos batiburrillos con los que me abraza Inés desde lugares próximos y remotos. Me contaba que se había muerto el padre de un gran amigo suyo: Darío.

Entonces sí me he visto quitarme el delantal ceremoniosamente. Y he recordado a Darío pequeño, y he visto a mi madre y a Vicente dale que te pego en el bar. Solucionando el mundo.  Y he reconocido poco a poco ese montón de moléculas dispersas que me habitan y son de Vicente Ferrer, y que aquí se quedan de momento. Dando toda la guerra que sepan.

sábado, 11 de febrero de 2017

El Umbral De Las Calumnias


El surtidor de alma donde tu esperanza se abate 

es sólo una hipótesis falsa aunque bonita

Todos los jardines empiezan por sanarte



Te mueves y la luz se enturbia

crees que evitas las zarzas y entonces es 

cuando tus cabellos se tornan transparentes


Comprendido por la distancia hermano 

de tu hermano tierra de tu tierra

el jardín te relame con motivo del jardín de tus poros


Tu frente desmigaja las tardes desde la cúspide de tus alabanzas

Hay ya algunos barquitos en tu saliva

Juan Larrea

lunes, 6 de febrero de 2017

Misterios domésticos




Lo contó mi padre comiendo. Un poco apurado porque la anécdota lo delataba: había dejado de prestarle atención un buen rato a la perra. Se sentó en ese banco porque a la perra le gusta mirar a los patos. Una de tantas manías. Le dijo buenas tardes a la señora rubia de la caja y enseguida se dio cuenta de que no paraba de mirar la caja. Es mal pensado y creyó que ella sospechaba que se la iba a robar y por eso la miraba tanto. Inevitablemente empezó a mirar la caja él también. Esto lo contó desairado, subrayado, con tono sentencioso: que parecía una partida de ping-pong, que la miraban alternativamente y siempre intentando disimular. La incomunicación debió durar mucho rato, ese tiempo eterno que transcurre entre dos que se observan. Luego ella se levantó y se fue. Sin la caja. Aunque se volvió a mirar un par de veces, como si se estuviera despidiendo de aquel cubo marrón de cincuenta por cincuenta. Él se quedo un rato más. Mirando el bulto. Perplejo. Sin saber por qué no le había gritado que se le olvidaba la caja. Pero un poco contento de poder seguir mirándola solo. ¡Cómo se iba a olvidar de lo único a lo que había prestado atención! Dice que pensó. Y entonces se acordó de que a él se le había olvidado la perra y allí quedó el enigma.


Me gustan las historias de misterio doméstico. Un sábado la vecina de abajo gritó a pleno pulmón a las dos de la tarde:
-Ven aquí, qué te voy a matar, qué te has comido dos.
Desde entonces y con pequeñas variaciones de escala, siempre con ira y amargura  en el tono, cada tres horas exclamaba:
-Asqueroso, qué te has comido dos.
o bien
-Te odio, te has comido dos.
También dijo sobre las ocho y media, con gran entereza.
-Nunca te hubiera creído capaz de comerte dos.
A altas horas de la madrugada sólo se oía un sollozo y el número dos. En fin, un berrinche largo, común si no fuera porque los del piso de arriba no hemos podido descubrir nunca qué puñetas se comió el otro.


P.d. No oigo el primer sonido del diapasón, la nota  que se sostiene. Aunque hay  incipits apetecibles: Carlos se ha echado de mascota un gallo y me va a contar cómo crece. ¿Será bravo o manso? ¡¡¡Se llama Asclepio!!!


martes, 31 de enero de 2017

Don Antonio Machado anda suelto.






Acababa de merendarme medio Juan de Mairena, que sigue tan deliciosísimo como siempre, cuando Isabel ha comentado en Fb que se le había aparecido Machado. He aprovechado mientras cocinaba para conjeturar otra vez sobre telepatías, coincidencias y asaltos de la memoria a mano armada. Esas cosas que se piensan tan bien haciendo sopa juliana.

Hablando de paradojas, ayer, como ya estaba bien, fui al médico. ¡Pobre Rafa, sólo voy a verlo en la fase hipocondríaca. ¡Y queda tan feo decirle a tu médico que no lo has ido a ver porque estabas mala de verdad! 

Ha debido de ser la sopa con chipotle y la alegría de no toser.  Me ha dado copista.


No hay mejor definición de la poesía que ésta: "poesía es algo de lo que hacen los poetas" Qué sea ese algo no debéis preguntarlo al poeta. Porque no será nunca el poeta quien os conteste.

¿Se lo preguntaréis a los profesores de Literatura? Nosotros sí os contestaremos, porque para eso estamos. Es nuestra obligación. "Poesía, señores, será el residuo obtenido después de una delicada operación crítica, que consiste en eliminar de cuanto de vende por poesía todo lo que no lo es". La operación es difícil de realizar. Porque para eliminar de cuanto se vende por poesía la ganga o escoria antipoética que lo acompaña, habría que saber lo que no es poesía, y para ello saber, anticipadamente, lo que es poesía. Si lo supiéramos señores, la experiencia sería un tanto superflua, pero no exenta de amenidad. Mas la verdad es que no lo sabemos, y que la experiencia parece irrealizable.


Ejercicios de Sofística

La serie par es la mitad de la serie total de los números. La serie impar es la otra mitad.
Pero la serie par y la serie impar son-ambas-infinitas.
La serie total de los números es también infinita. ¿Será entonces doblemente infinita que la serie par y que la serie impar?
No parece aceptable, en buena lógica, que lo infinito pueda duplicarse, como, tampoco, que pueda partirse en mitades.
Luego la serie par y la serie impar son ambas, y cada una, iguales a la serie total de los números.
No es tan claro, pues, como vosotros pensáis, que el todo sea mayor que la parte.
Meditad con ahínco, hasta hallar en qué consiste lo sofístico de este razonamiento
Y cuando os hiervan los sesos, avisad.


Cuando dos gitanos hablan
ya es la mentira inocente
se mienten y no se engañan.


domingo, 29 de enero de 2017

Se va a salvar lo que queda de tarde.







Acabo de encontrarme con Vicente Luy, de quien todo lo desconocía,  fue nieto de Juan Larrea.  No como yo, que soy nieta de un montón de gente, pero impostada. Nieto, nieto. 


Usá tu odio para el bien común.
Poné tu odio al servicio del bien común.


Antes pedimos que se vayan.
Antes, pedimos justicia.
Ahora, pedimos que no se rían de nosotros.
Después, ¿qué pediremos; piedad?


¿Por qué los secuestradores prosperan?
¿Por qué sonríen los diputados?
Tienen plan.
Vos no tenés plan.


– Empiezo por la más obvia: ¿qué es la poesía?
-En teoría, la única ciencia que se ocupa del problema.

sábado, 28 de enero de 2017

Con frecuencia, cocinando recuerdo poemas.






"¿Se atreve?"

Yo emborroné el mapa de lo vulgar
vertiendo la pintura de un vaso.
En un plato de gelatina mostré
los pómulos oblícuos del océano.

En las escamas de un pez de hojalata
leí la llamada de nuevos labios.
Y usted
¿se atreve
a tocar un nocturno
en la flauta de los canalones?


Valadimir  Mayakovski

domingo, 22 de enero de 2017

Domingo



Humildad de la yerba pobre y vieja
que cubre los guijarros de la calle desierta
Domingo
Soledad
Portal de beatitudes celestes sobre blanco
Desierto puro abierto en la ciudad
con silencios perennes de espejos en espera
que la noche los cierre con párpados violetas
(Ah qué cansancio de descanso)
Y aquí siempre es domingo.

Juan Larrea.

sábado, 14 de enero de 2017

Invirtiendo preguntas.




Estuve leyendo unas buenas memorias de Rulfo y llegué a la conclusión de que los que le preguntaban ininterrumpidamente por qué no escribía fueron los que le impidieron escribir. Hay temperamentos que no soportan ciertos ruidos ambientales. Y me da que don Juan tenía lo suficientemente fruncido el ceño como para vengarse de esas demandas que no lo dejaban escuchar. A su modo siguió escribiendo. Claro. Porque escribir es sobre todo la afición de pasarse la vida buscando palabras exactas. Las anotes o no.


Luego  me pregunté mucho rato por qué no se interroga al revés: por qué no se les pregunta con que fin siguen escribiendo a todos aquellos que pergreñaron unas cuantas páginas felices y luego se han pegado la vida enturbiándolas,  echándoles repeticiones y nimiedades encima una vez que habían logrado nuestra atención,  título tras título, sin ningún respeto hacia nuestro tiempo, convencidos de poseer “el dón”  porque un buen día los bendijo el mercado.









lunes, 9 de enero de 2017

Robert Frost







Las aves que llegaban a través de los aires
Por ventanas rotas entraban y salían
Con su rumor semejante al suspiro que damos
De mucho demorarnos en lo que ya ha ocurrido.

martes, 3 de enero de 2017

Escribir es el más sofisticado de los ejercicios respiratorios.





Andreas Franke




Pero también procede quedarse mucho tiempo imaginario bajo el agua, observando, mirando, viendo como se aclara y se enturbia, y aguantando la respiración.