viernes, 18 de agosto de 2017

La presencia de la ausencia




Nuestro modo de narrarnos está contaminado también de ese relato lineal que quiere el progreso. Siempre se abusa de las metáforas deportivas: saltar obstáculos, superar, dejar atrás, y el yo complejo, exhausto y asustado de nuestra época sigue perdido en bucles, claroscuros, idas y venidas.

La vida nos da siempre el vuelto. Yo no quería tener hijos y me pusieron un parque infantil en la puerta, no quería tener fechas señaladas pero cada 18 de agosto desde hace tres años me modifica. No se entiende la vida en la primera vuelta, hay que darle chance al mismo dolor para que nos siga cambiando.

Mamá gata sí que sabía dar saltos en el relato. Extraer lo significativo. Abrir preguntas. Suspender el juicio. Como a Buñuel le gustaría leer unos cuantos periódicos de tanto en tanto. Cuando los leo por ella celebro todos los disgustos que se ha ahorrado. Si no estar alienado es que nada te resulte ajeno, una de las personas menos alienadas que conocí era mi madre.


jueves, 10 de agosto de 2017

viernes, 4 de agosto de 2017

Hoy Larrea.







De alguien con quien compartes una pasión siempre esperas que te desvele otras. Tiene sus cosas el fb, va tejiendo relaciones estrechas y en silencio con aquellos que tienen nuestras neurosis, pero también nos desbrozan nuevos senderos. Eugenia Cabral siempre me devuelve a las ganas de Juan Larrea. Así que esta mañana me ha parecido algo personal encontrar la portada de su libro.

Acaba de salir Juliana rumbo a La Plata después mostrarme estos días un montón de caminitos despejados. Comunicarse bien es caminar al alcuerce. Hacía meses que sabía que la banda me guardaba un regalo argentino con rizos, pero se quedaron cortos. Ensegudita voy a encargarle el libro de Eugenia. Para envenenarla de Larrea. 

Ah, gracias, Jesús, por visitar la tumba de mi abuelo.



Aunque bajo el temor

En el fondo estas mujeres necesarias del frío
estas mujeres sin recuerdos más allá de los abedules
palidecen sin saber por qué

El cielo en cambio está enfermo de pizarras
y sus cabellos caen como pozos de mina

El cielo el cielo ingeniero amigo mío
construirás un velero con el soplo que me anima
puesto que el reloj hace el dragado de nuestros fastidios
y su círculo viene a ser nuestra corona a menudo de espinas

Sobre el horizonte de ciego que la hora mojada tentalea
los pichones se conducen como segundas intenciones
empleando hasta el final la mano de obra del otoño

Aunque la tarde haga sus víctimas
si tú no temes el deterioro de los mares
ven con tus párpados hinchados por un aire familiar
ven a expandirte como los autores de cartas anónimas


Sol de las cumbres sol

El corazón viene a encallarse en su forma habitual

La transparencia viaja a lo largo de sus brazos
la transparencia prolonga una vida sin amargura
es en el lecho de su lago
un pedazo de ella misma de ella misma rodeada
centellear de las sombras alud inimitable
el ámbar desnudo de la vida ya no ofrece resistencia

(Una mirada nos separa
un día hermoso nos enluta
porque edificas tu casa
con todo lo que de mí mismo ignoro)
Traducción de Carlos Barral




martes, 1 de agosto de 2017

Lupus lupo homo






Cualquier afirmación
                                   imparte disparidad.
Tal así que Hobbes
también supo elogiar al lobo,
hacerlo mixto, desmentible.

Corporeizar el mal
resultó para algunos rentable.
Surgieron máximas, parábolass, fábulas
una y otra vez
hasta hacerse folklore,
cultura,
política.

Dar la vuelta al papel
-cambiar el mundo-
y encontrarse con el mismo papel.

Javier Barreiro.


martes, 18 de julio de 2017

Un poema muy largo y muy bueno de Olga Novo



PEQUEÑA SONATA BRUTAL PARA
ESTRELLA Y TROMPAS DE FALOPIO

Si una diminuta estrella cardíaca gritase dentro de mí
¿alguien podría oírla?
¿A qué frecuencia se produce la concepción?
Un botón de sangre
propulsado a lo más profundo de mi estratosfera.
Donde todas las esperanzas concentran sus sustancias
para irme dilatando hasta el estadio último de la intuición.
Para hacer esto que hago me convierto en un ser feroz
voy a la percusión como quien va al río
amada por un pez rojo que me entra por la boca
y me sale por la cobra de los intestinos.
Me siento como aquella que aún no eres
y se queda asombrada ante la planta salvaje del estrógeno.
Estás prendida fuego
a ti no vino a anunciarte ningún ángel de pan de oro
no
hace días que no duermo de la mente hacia arriba
soy la puta que te ha de parir
un observatorio mundial
estás balanceándote entre hilos de flujo
y dinamita.
Estás tal vez entrando en el bosque de la percusión
para poder latir un día
guía
tu respiración el viento del norte
antes
de que se te formen los pulmones
con hojas de lata y bronce.
Sentada encima de mi páncreas observas las estrellas
te preguntas sobre el sentido de la existencia
piensas en abandonar mi vientre
y me produces contracciones
como si jugases a fabricar un relámpago.
Ah para hacer esto que hago
todas las terminaciones nerviosas se aprietan hasta hacer
un ramo
florezco en medio del invierno como un árbol ácrata
crezco hacia arriba hasta llegar a la raíz de algo desconocido
y ahí ya solo puedo entenderme con un pájaro o con una
piedra
te estoy mirando por dentro
como se miran las borrascas y los augurios
para hacer esto que hago
ardo en la tierra
escribo o tengo espasmos
mis glándulas explotan
como astros que murieron hace mil años.
Nadie te puede tocar
pero tú te revientas fácilmente una rima con un fórcex
cantas el silencio como un tenor hambriento
tienes el poder de la palabra que nunca fue pronunciada
tocas con el espacio donde tendrás los dedos de la verdad
sutil del aire
arrancas mi energía como la losa de una cantera
y me entregas al sueño como si fuese un don de todo lo
que no se ve.
No veo pasar las horas y tú te haces crecer como el
fermento de la luz
ahora sé que lo mínimo es el exceso
que me dominan furias que desconozco
que el equinoccio de mi cerebro está
en equilibrio con el eje imaginario de la tierra
nadie te puede tocar
giras entre la belleza del metano
y la conmoción de entrever por vez primera
una cereza.
Agárrate
agárrate a mis entrañas
con tus uñas inexistentes
voy y vengo
del silencio a la droga dura
agárrate a mi montaña sin miedo
baja a la noche de la mujer madura.
Concíbete
succióname la energía
pon a funcionar tu trocito de corazón
anda ven
veme tragando barro entre una estrella
y un dios que sopla en las trompas de falopio.
Ando comunicada conmigo misma
a través de claves de alta tensión
que cruzan mi vientre entre ciervos celestes
y tengo la lleva que abre toda noche cerrada.
Aún no eres un embrión
eres solo un poema que me hace vomitar
sobre la hierba una piedra preciosa.
Todavía no eres ni siquiera la palabra que puede nombrarte.
Nadie puede tocarte
nadie sabe que floras en el sueño de Gaston Bachelard
que tu mínimo poder puede tumbar a un ejército
y de hecho lo hace
lo hace
sin dudar.
Me das hambre
me irritas las espinas florecen los hongos
las caries excavan minas en mis encías y tú
entre cuarenta alcoholes bailas tu danza inocente
vienes de donde ni sabes
no sabes ni de dónde vienes.
Explotan tres mil luces en mi pensamiento que solo es
carne
que solo es carne que sola y carne.
Hablo con el reverso del paladar la esencia del lenguaje
no necesito más
para arderte dentro
anda el rocío regándote como la extrema flor epidural.
Tengo los tímpanos agujereados para escucharte
sabemos calcular la velocidad de la luz
pero ¿cuál es la velocidad de la sombra
a la que vienes
sin hacer ruido siquiera
a este entramado de tendones y cuerdas de guitarra?
Te espero en la escalera infinita del caracol del oído
en el castro de la alucinación
al final de mi feliz edad
en la lluvia que cae sobre cada mente en paz
voy a amanecer al campo contigo dentro
entenderme con cada bestia con solo un movimiento del
raciocinio
esa rueda astral que arrastra carromatos a mi destino.
Te espero sentada sobre la piedra que no funda ningún
estado
bajo la que el grillo se protege de la lluvia y el escarabajo
del sol
agárrate a mis entrañas
con tus uñas inexistentes
que voy y vengo
del silencio a la droga dura
agárrate a mi montaña
y baja sin miedo baja
a la noche de la mujer madura.
Olga Novo
Imagen Shadiafarin Arash

martes, 11 de julio de 2017

Ventana



Ventana
Lo que el verano reconstruye con furia (del día/ sepia) no es
la sombra de un abanico sin dueña sino el conciso amanecer del tordo, que descorre tus ojos y estas cortinas (chillonas) para
dejarse cazar con lazo de cobre
Y la pausa, confín lechoso de cuanto acaba de urdirse, no
atisba signo que se oponga al marco de tu sospecha insistente:
-Mira, seguimos siendo los mismos
(En el orden caído de Marienbad, cantando
bajo la nieve:
Nuestro interior
nos rodea...)
José Miguel Ullán

sábado, 17 de junio de 2017

Eugenio de Andrade




Reclinas la cara en la melancolía...

Reclinas la cara en la melancolía y ni siquiera
oyes el ruiseñor. ¿O es la totovía?
Soportas mal el aire, dividido
entre la fidelidad que debes
a la tierra de tu madre y al casi blanco
azul donde el ave se pierde.
La música, digámoslo así,
fue siempre tu herida, mas también
sobre las dunas fue la exaltación
No oigas el ruiseñor. O la totovía.
Dentro de ti es
donde toda la música es ave.


Eugénio de Andrade

Versión de 
Aníbal Núñez

martes, 30 de mayo de 2017

In lak´ech/Hala ken





Inés Gimenez

"La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidubre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real" . Dice Edgar Morin.

Ayer, Inés y yo nos fuimos a un temazcal. Pocos describen esa experiencia de retorno al seno materno, porque no se puede palabrear lo sagrado, así que yo haré lo mismo. Allí descubrí que los Mayas decían que la vida empieza a los 52 años, porque los ciclos se regían por esa cifra, de modo que tu verdadero cumpleaños, el día que se repite exactamente tu nacimiento es la hora exacta a la que cumples 52. Me quedan pocos días para hacer el balance y reencarnarme. La meta de la sabiduría en esta cosmogonía tiene que ver con haber logrado que sea del todo cierto el saludo "In Lak´ech", que significa "yo soy otro tú" y su respuesta "Hala ken", que significa: "tú eres otro yo".



domingo, 28 de mayo de 2017

La poesia es un atentado celeste



Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años

Se cansaron de esperarme y se sentaron
Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco
Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas veces me he ido convirtiendo en
otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura
Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio.

Vicente Huidobro 
De Últimos Poemas, 1948

lunes, 15 de mayo de 2017

Doña María Zambrano decía:



La primavera es más verdad que la pobreza.

martes, 9 de mayo de 2017

¿Te basta el aire que va picando el aire?


Brillando oscura la más secreta piel conforme...

Brillando oscura la más secreta piel conforme
a las prolijas plumas descaradas en ruido
lento o en playa informe, mustio su oído
doblado al viento que le crea deforme.

Perfilada de acentos que le burlan movedizos
el inútil acierto en sobria gruta confundido grita,
jocosa llamarada -nácar, piel, cabellos- extralimita
el borde lloviznado en que nadan soñolientos rizos.


¿Te basta el aire que va picando el aire? 
El aire por parado, ya por frío, destrenza tus miradas
por el aire en cintas muertas, pasan encaramadas
porfías soplando la punta de los dedos al desgaire.

El tumulto dorado -recelosa su voz- recorre por la nieve
el dulce morir despierto que emblanquece al sujeto cognoscente.
Su agria confesión redorada dobla o estalla el más breve
marfil; ondulante de párpados rociados al dulzor de la frente.

Ceñido arco, cejijunto olvido, recelosa fuente halago.
Luz sin diamante detiene al ciervo en la pupila,
que vuela como papel de nieve entre el peine y el lago.
Entre verdes estambres su dardo el oído destila.

Cazadora ceñida que despierta sin voz, más dormidos metales,
más doblados los ecos. Se arrastra leve escarcha olvidada
en la líquida noche en que acampan sus dormidos cristales,
luz sin diamante al cielo del destierro y la ofrenda deseada.

El piano vuelve a sonar para los fantasmas sentados
al borde del espacio dejado por una ola entre doble sonrisa.
La hoja electrizada o lo que muere como flamencos pinchados
sobre un pie de amatista en la siesta se desdobla o se irisa.

No hay más que párpados suaves o entre nubes su agonía desnuda

Desnudo el mármol su memoria confiesa o deslíe la flor de los timbres,
mármol heridor, flor de la garganta en su sed ya
despunta o se rinde en acabado estilo de volante dolor.

Oh si ya entre relámpagos y lebreles tu lengua se acrecienta
y tu espada nueva con nervios de sal se humedece o se arroba.
Es posible que la lluvia me añore o entre nieves el dolor no se sienta
si el alcohol centellea y el canario sobre el mármol se dora.
El aire en el oído se muere sin recordar
el afán de enrojecer las conchas que tienen las hilanderas.
Al atravesar el río, el jazmín o el diamante, tenemos que llorar
para que los gusanos nieven o mueran en dos largas esperas.


José Lezama Lima

jueves, 6 de abril de 2017

domingo, 2 de abril de 2017

Los chicos de provincias somos así.


Estaba escarbando en la biografía ésta mañana y he enumerando los empujones vitales que me dan los amigos que tienen gallinas. Tengo bastantes, los dos de la foto, Miguel y Félix, y los anfitriones, la Mari y el Cacholas, sin ir más lejos. 

Yo encuentro muy tranquila a la gente que tiene gallinas, de veras.




Parece que nos hemos caído en una novela los de la ribera. Tenemos un montón de personajes y recuerdos en común, y cuando nos ponemos a narrar ¡menuda danza! 

Tenía muchas ganas de ver de día a los Trarutan. Cuándo volví en julio parece que me estaban esperando para enseñarme la ribera de mi pueblo, para decirme: mira, tonta, que no miras.

Y no se quedó ahí la cosa. Que luego nos bajaron una noche al submundo más salado.





Tanto mirar al tendido nos tiró el gin tonic la gallina. 

-Bueno, ¿qué me cuentas?
-¡y por qué nos vamos a contar nada!¡con la intimidad que tenemos!

Dijimos luego Miguel y yo, pero ni idea de quién dijo qué.

Cuando he terminado la enumeración de los empujones vitales que me ha dado la gente que tiene gallinas, me he acordado de esa canción.

jueves, 30 de marzo de 2017

¡Haz novillos, Rimbaud!


Silvia Camporesi


Una constelación lleva tu nombre
y Ofelia hace mil años que navega
a lo largo del Mosa: suficientes
motivos entre cientos de nenúfares
para no ir a clase esta mañana
ni viajar por los libros de aventuras
en esa biblioteca de carcomas.
Se dice igual espuma o musgo;
te es igual ir al río o ir al bosque:
(ver a los sirgadores en la orilla,
ver a los carpinteros en los claros).
Se bebe igual llanto o cerveza
por los caminos pedregosos:
(perdido en las hojarascas has visto a un fauno
que cree que has sido tú el que se ha perdido
................................................................
Cuando vuelvas a casa, ni tu madre materna
ni la ciudad asmática sabrán de dónde vienes,
ni que has ido-¡es un golfo!-a rezar tu plegaria
a la casta Cibeles entre las campanillas
para que a los obreros no les falte el aguardiente.
Aníbal Núñez

martes, 28 de marzo de 2017

TODA una Vía láctea de consideraciones





Ayer pasé la mañana con mi padre y la tarde con Georg Lichtengerg. 

Hoy voy a pasar el día con las plantitas: Los dos  son agotadores. 

Por lo menos mi progenitor me dio la razón, ¡lo aceptó por fin!

-Mira que te lo he dicho veces: papá, que no eres ni machista, que eres tonto perdido. 

Lichtengerg, que me puso a copiar, decía:


PARA buscar una cosa, la mayoría de los hombres necesita saber que tal cosa existe.

EN caso de que el destino considerara útil y necesario hacer una nueva edición de mi persona y de mi vida, yo me sentiría en condiciones de sugerirle algunas modificaciones dignas de tener en cuenta, particularmente en lo que se refiere al diseño de la figura y al plan total. 


NUEVAMENTE   recomiendo los sueños. Vivimos y experimentamos sensaciones tanto cuando soñamos como despiertos: sueño y vigilia son partes igualmente importantes de nuestra existencia. Es un gran privilegio del ser humano soñar y ser consciente de ello. Pero casi no sabemos aplicar a la facultad de soñar un uso conveniente. Los sueños son una porción de vida que forma con la otra eso que denominamos la vida humana. Pero se pierden poco a poco mientras estamos despiertos, y nadie puede decir dónde empieza uno, dónde se interrumpe el otro.
  

HABÍA pasado horas y horas tratando de tener una buena idea acerca de la Muralla China. Por último la proeza le había resultado imposible, física, moral y metafísicamente
 

NO trates de mostrarte excesivamente ingenioso para evitar que un hombre por naturaleza ingenioso perciba por casualidad que en realidad eres exactamente como quisieras que él fuera.


NO se busque un orden en este libro: el orden es producto de la reflexión. Mis enemigos emplean tan poca reflexión contra mí que, sinceramente, no veo por qué tendría yo que emplearla contra ellos.


HAY gente que cree que todo cuanto se expresa con rostro serio es razonable.


ESTA época nuestra, en la que los insectos coleccionan insectos, y en la que lasmariposas conversan acerca de mariposas .  


TAN copiosamente llovió, que todos los puercos quedaron limpios y todos los hombres,embarrados.


CUANDO hay que construir en el aire, más vale  hacer castillos que casuchas  


QUÉ distintas eran las cosas en esa época en que éramos seis meses más jóvenes.

viernes, 24 de marzo de 2017

Ganando manantiales al tumulto







Amigo Seféris:

                               Hablar es difícil
cuando restallan las palabras lejos
del taller avezado; nos caemos
a cada paso de cabeza
por querer escaldar la lengua franca.

Y es particularmente difícil
hablar de Grecia hoy,
desposeídos como nos sabemos,
cetrinos como vamos
en la tosca llanura del oprobio.
Ya no duerme Proteo debajo de las rocas
ni glosa la sirena consabida
la clara fatiga del caminante.

¡Qué lento, qué difícil todo,
                                                        amigo Seféris!
Y este dolor de Grecia
¡qué tozudo! Diríase
una proclama secular de duelo
por nuestra desmesura cotidiana.
Es fácil en cambio
dejarnos aturdir sin miramientos,
encoger los hombros
y guardarnos el ímpetu dentro de los bolsillos.
Nada tan inocente.
                                       ¿O nada tan culpable?
Porque bien sopesadas estas cosas
andamos en apuros los unos y los otros;
caiga quien caiga de cualquier manera
nadie puede lavarse
las manos en el mar Egeo.

He pensado mucho
                                      durante los últimos meses
en el sol trasvenado de Beocia,
en los asfódelos del Laurio
salpicados de plata por la brisa
y en los trabajos y los días
más frutales cuanto más amorosos
a lo largo y lo ancho de la Hélade,

pero también recuerdo la cerrazón vacía
que llegó profanando moradas y vendimias,
la turbia marcha sobre los almácigos.

¡Oh dioses idos! ¿Cómo silenciarla?
        Dormíamos; los gritos a granel
nos despertaron confundiéndose
con un ripio de sueños azarosos
y luego regresaron a la calle.

Amigo Seféris:
                              ya nunca sabré
dónde terminó la pesadilla, dónde
comenzó lo demás; aun ahora
descabezan mi noche mortecinos clamores,
historias turbulentas de reinados efímeros
y el asalto difuso de los bárbaros
prontos a sofocar
la madrugada con sus propios puños,
con el propio sudor de sus afrentas.

He pensado mucho
en los ritos más pálidos del hombre:
ese llamar a puertas evasivas
buscando soluciones al infierno,
ese nombrar la vida
con el mismo tonillo deslustrado,
ese dejar al prójimo que cargue media cruz
prometiéndole sólo completarla,
pero también hago recuento
de viejas esperanzas, treguas, naves
encaminadas a mejores días.
Tras el duelo vendrá

la hora de la luz;
                                   entonces
habrá pupilas para ver un mundo
sin ídolos de viento, sin tapujos
de sangre reseca, glorificado
por súbitos milenios de gracia general:
                                                                               Será la luz helena
que cosechamos una primavera
entre cantos homéricos
y meditaciones contemporáneas
al pie de los olivos;
                                        una luz
cuyo reflejo danza filtrando las memorias,
ganando manantiales al tumulto
mientras el orbe sigue su patética vía.
         Chispearán los afectos
   y vencerá la voz humana:
entonces nos diremos lo debido.


Jaime García Terrés

miércoles, 22 de marzo de 2017

Primavera provisional






Deja fluir mis huesos entre las hojas
entre las hojas nacidas de haberte conocido
un día de lluvia
cuando los barquichuelos de tus orejas
cortaban las flores ocultas bajo los nombres de mis calles


Juan Larrea

martes, 21 de marzo de 2017

Las reglas del juego











Cada uno debe entrar en su propio degüello, cada uno retocando su respiración, cultivando sus excepciones a la regla, sus moluscos solares, 
haciendo sus abstinencias más inclementes y más diáfanas 
porque la luz debe romperse allí, la eternidad debe dejar caer un guijarro en ese gemido. 

Recuerden la niñez de vuestra madre, la niñez de vuestra muerte; 
solitarios del mundo y de todos los deseos, 
inoculados por el lagarto y el pájaro que se enfrentan en todas las intenciones de la sangre. 
Ustedes han sentido la máscara y la falsificación de la máscara: el rostro 
en los invernaderos de las pequeñas, inútiles ceremonias que todavía nos conmueven. 

Bajo la luz de una luna parecida a la desnudez de las antiguas palabras, 
escuchen este ritmo, esta vacilación de las aguas, 
la noche está moviendo sus ruedas oscuras, estas palabras llevan ese significado, 
y yo me dejo arrastrar por aquello que quiero decir: aquello que ignoro, 
y he aquí que la frase delibera su propio silencio. 

Oh noche casual de estas palabras, 
oh azar donde la frase regresa a su silencio y el silencio retorna a la primera frase, 
en el lenguaje aparecen de nuevo los primeros caracoles, las primeras estrellas de mar, 
y las bestias de la niebla ponen su vaho en los nuevos espejos. 

Aquel que diga la primera palabra dejará caer el primer vaso, 
aquel que golpee su asombro con violencia verá aparecer el fuego en sus cabellos, 
aquel que ría en voz alta será el primero en guardar silencio, 
aquel que despierte antes de tiempo sorprenderá a su esqueleto haciéndole señas extrañas a los árboles; 
y el mar, como un síntoma interrumpido, vuelve de nuevo a oírse a los lejos 
y en su respiración otra vez escuchamos el ruido de esa puerta 
que bate azotada por el viento del infinito. 

Nace la luna sobre el mar como una antigua mirada del hombre. 

En el puerto se van encendiendo las primeras luces.

José Carlos Becerra

sábado, 18 de marzo de 2017

De los primeros pasos





Para tomarme vacaciones de mí misma lo primero que tenía que hacer era cambiar de librero. No se trataba de buscar otro librero, sino de encontrarlo. Tardó en aparecer, se llama Gregorio, no sustituye a Pepito: quién va a sustituir a ese, se le suma, y ahora leo a Herbert, Chimial y Ortuño comentados por un chavito mucho más joven que ellos que los conoce al palmo.  

En todas las ciudades se libra un combate  entre el asfalto y lo vegetal, aun sé notarlo, aunque en los países ricos esté decidida esa batalla. En Puebla encuentras una munición de raíces allá donde mires: en el piso, en las ventanas de viejos palacios o asomando por los tejados. Tenía que cambiar de aceras, aprender a mirar más al suelo, conseguir no caerme, ¡yo, que tropiezo en una raya de lapicero! 

También tenía que encontrar un hilo rojo para hacer el trabajo de lo serio que me toca. Eso fue mucho más fácil, ¡me encontré a un periódico entero haciendo platillos en la cocina! Mamá Mely y nosotras, sus polluelos. Allí me enseñaron a comer, como si fuera chiquita de nuevo. Para el segundo desayuno Ernesto me trajo Huitlacoches. Una semana después ya le estaba contando a Mely millones de ánimos y que aún dormía con la chaqueta que me hizo mi madre.

-Pues deja la chaqueta que está empezando a hacer calor y te va a dar un sarpullido.

Me dijo. Lo mismo que me hubiera dicho la Arse. ¡A ver quién se sale de debajo de esa ala! Menudo caserón nuevo el Lado B

Eso me da ocasión para comentar una de esas jugarretas del azar:Siempre relleno de agua las botellas de alcohol de más de setenta grados. Produce cierto escándalo, infundado, mi mesilla. Las botellas son la del recibimiento y la de la despedida. Y todo el relato, bastante más acuífero de lo que parece, fluye entre ellas.


jueves, 16 de marzo de 2017

El año pasado a estas horas.



¡Todavía era una ignorantona!

Esa es la frase que me gustaría repetir el año que viene, el próximo y hasta que me dure esta capacidad de tontería. Porque no conozco una impresión que refresque tanto como la de seguir aprendiendo cosas que dislocan todo lo demás. Lo mejor para aliviar el cansancio de uno mismo, para irse de vacaciones de veras, es agregarse a territorios que ni siquiera imaginabas.

Ganas me entran de redactar unos cuantos consejos de belleza relacionados con esa idea.

Me fui cuando logré entender, mucho después de formulada, la pregunta pertinente. Siempre hacen falta la pregunta central y las palabras exactas:

-¿Te vas a quedar aquí viendo crecer los árbolitos?

Me dijo delante de la chimenea la niña Blanch el día que planté dos granados, un peral, dos melocotoneros, una higuera, tres jazmines, un zapote, un níspero, dos limoneros, una papaya, dos matas de maracuya y un cerezo.

jueves, 9 de marzo de 2017

Y las neurosis son vegetales


.

Como yo. Todo lo que pillo lo meto en agua para mirar cómo se hincha. Cómo crece en dos direcciones sin contradecirse. 

viernes, 3 de marzo de 2017

Primavera.








Ahora, que ya sé que sé elegir las neurosis, empieza, todavía más en serio, el placer de ser neurótica.







Con la melodía me ha despertado don Pepe Maiques.
Está chido mi fb con frecuencia.

viernes, 24 de febrero de 2017

llarga és la història i no s'ha acabat




El miércoles vi desde allá arriba el atardecer y a Javier enteros, y mientras él lo describía y escuchábamos su último disco, creo que también vi entero a Jaume Sisa.



miércoles, 22 de febrero de 2017

El pez



Volver a las palabras
Creer en ellas. Poco. Sólo
un poco. Lo bastante
como para salir a flote y coger aire
y así poder aguantar, luego,
en el fondo

Volver a las palabras. Con
voluntad de sentido
Boqueando. Pez en la orilla
común de los creyentes.

Volver. Decir superficie. Escribirla.



No, lector, no deslices
tan rápido tus ojos por la página,
nada te obliga a terminar
de leer este texto. Puedes
dejarlo. Muchos lo habrán hecho
antes de haber llegado a estas líneas.
He dicho superficie. Vuelve atrás.
Detente. Piénsalo. Piénsatelo. He
escrito la palabra palabra y
estoy tratando de decirte algo
que no acierta a decirse. Entonces
digo impotencia. Tú sabes lo que es
la impotencia, a buen seguro
alguna vez la habrás sentido. Ahora
te pido que despojes la impotencia
de la palabra que la nombra
y te quedes sintiéndola tan sólo.
¿Lo consigues?
Tal vez no sea para ti,
ahora, tiempo de impotencia.

Se deslizan tus ojos por
los caracteres impresos y sientes
cierto placer en esta redundancia
de lo escrito. Los óvalos te tientan.
Apróximate, lector, mira por
ese pequeño orificio. Adéntrate.
Hay abismo-¿abismo?-hay vértigo

Repite, entonces, conmigo Infinito.
Di Infinito. Repítelo. No dejes
de decirlo, hasta que pierda sentido
la palabra infitito y te encuentres en el vértigo
desprovisto de pértiga.

Entonces di Infinito. Pronúncialo.

Pronúncialo de nuevo,
despacio, con voluntad de sentido.
Como al principio del mundo o
del poema.
Para volver. En superficie.
por un tiempo.
Para hacer el tiempo.

Chantal Maillard