miércoles, 29 de julio de 2015

Las tres cosas que más me ha costado desaprender, las que me inculcaron más a fuego son:



No se puede salir de viaje y no haberse puesto nervioso antes, durante dos días hay que estar ojo avizor, imaginando en los objetos más inútiles su cualidad imprescindible y evaluando si acarrearlos. La obsesión por el cepillo de dientes es uno de los síntomas más claros de sedentarismo.  Aún produce más pánico que la burocracia la tensión de "preparar la maleta".

La segunda era que no se podía leer sin la cama hecha y la vajilla fregada.

La tercera era que no se podía beber agua a morro. Roberto siempre decía que nosotros nos casamos para poder beber agua a morro sin problemas.

lunes, 27 de julio de 2015

Louise Glück





Amor bajo la luz de la luna

A veces un hombre o una mujer imponen su desesperación
a otra persona, a eso lo llaman
alternativamente desnudar el corazón, o desnudar el alma.
(Lo que significa que para entonces adquirieron una.)
Afuera, la tarde de verano, todo un mundo
arrojado a la luna: grupos de formas plateadas
que podrían ser árboles o edificios, el angosto jardín
donde el gato se esconde para revolcarse en el polvo,
la rosa, la coreopsis y, en la oscuridad, la cúpula dorada del capitolio
transformada en aleación de luz de luna,
forma sin detalle, el mito, el arquetipo, el alma
llena de ese fuego que en realidad es luz de luna,
tomada de otra fuente, y brilla
unos instantes, como brilla la luna: piedra o no,
la luna sigue estando más que viva.


De "Iris salvaje"Versión de Eduardo Chirinos 

viernes, 24 de julio de 2015

Recomendación: Fritada Aragonesa





Ojalá me haya salido igual, era mi plato favorito y, aunque es mi primera vez que la hago sola, ensayamos muchas fritadas.

Patatas, calabacín, cebolla, ajo y pimiento verde. La cantidad a ojo, el tiempo, ay el tiempo, lo que dé la paciencia, porque se trata, no de freir, sino de caramelizar. El orden de llegada al aceite templado varía, primero lo más duro, la patata y el pimiento,cuando ellos lo dicen la cebolla, y lo último el calabacín, que mejor que quede un poco tieso. Cuando todos se quedan melosos y nadan en aceite, menos el calabacin que sigue un poco tieso, se escurre, y cuando está templada la mezcla se le ponen unos tacos de buen atún a la vinagreta encima.


Ejes de rotación






Circulamos sin parar, hasta que vomitamos de vértigo, entre lo que no sabemos, lo que sabemos y nos preocupa y lo que conocemos sin preocuparnos.


miércoles, 22 de julio de 2015

De rosales casas y campanas



Ahora tengo una intensa sensación de viaje cuando cruzo la vía para bajar a comer a casa de la tía Emma, constuida donde estuvo la de la abuela. De los veranos allí me queda el regusto de un tiempo colectivo, regulado por las campanas, me sigue pareciendo una danza tanta sincronía: a las seis al campo, a las doce y media a casa, a la una la comida, luego la cabezada y a partir de las dos y media al café, y así siguen, acaba de dar la una y media y llevo media hora sin ver un alma desde el bar de la plaza. Yo algunos veranos quiero ser regular y estricta,  pero la dieta falla cuando no hay agujas que te sobresalten ni campanas que  rijan el tiempo de todos.

Ya en  la casa intento ubicarme y nunca lo consigo. ¿Entonces, la bodega era la cuadra?¿Y, dónde estaría el granero? El tío de María Jesús, el que se jugo la mitad de la casa que luego compraron mis abuelos , sería ludópata, pero también debía ser naturalista porque no arriesgo el jardín, el de la abuela era un pellizco triangular arrancado del suyo, pero con pozo. El pozo sí lo tengo situado, juego a imaginarlo debajo cuando me siento en la terraza que sobrevuela unos metros aquel corral ahora imaginario.  Este verano tengo el proyecto de obsesionarme con los rosales de la abuela e intentarlos reproducir: menudo techo para la vejez una sombra de rosales.

lunes, 20 de julio de 2015

Jack Spicer



“Cualquier tonto puede meterse en un océano...”

Cualquier tonto puede meterse en un océano
pero se necesita una diosa
para salir de él.
La verdad de los océanos es, por supuesto, la verdad
de los laberintos y de los poemas. Cuando empezás a nadar
contra la corriente de ritmos y algas marinas de metáforas
tenés que ser un buen nadador o haber nacido de una diosa
para salir de ahí.
Mirá las nutrias de mar ondulando salvajes
en el medio del poema.
Se ven tan ávidas y pacíficas avanzando hacia donde las
aguas apenas se mueven.
Quizás puedas atravesar todas las olas y las rocas
hasta el centro del poema para tocarlas
pero cuando has probado las dichosas aguas
lo suficiente como para desear retroceder
ahí es cuando empieza la diversión.
Salvo que seas un poeta, una nutria o una entidad sobrenatural
te ahogarás, querido. Te ahogarás.
Cualquier griego puede meterte en un laberinto
pero se necesita un héroe
para salir de él.
La verdad de los laberintos es, por supuesto, la verdad
del amor y de la memoria. Cuando empezás a recordar.

domingo, 19 de julio de 2015

Siempre se espera un verano


 


Siempre se espera un verano
mejor 
y propicio para hacer
lo que nunca se hizo.

Manuel Vázquez Montalbán
 

viernes, 17 de julio de 2015

Doña Omara,



que es viernes.

Me hablan mucho de mi madre, y se agradece.


Me acabo de encontrar con Merche, la queridísima panadera que nunca tiene tiempo, pero ni falta que le hace para comunicarse rebien.
-Una vez me dijo Adelina París que el noventa por cierto de la gente estaba ciega, que no ven más allá de sus narices, desde entonces me dedico a comprobarlo. Cuando llegaba Arsenia la panadería se iluminaba, Marta, tuviste una madre serena, discreta, divertida, inteligente, y hablas igual que ella.
Dice, y me cuenta las últimas conversaciones que sostuvieron.
Luego ha llamado Elisa:
-Si vieras lo que me ha pasado. Oigo el timbre, no sé si de verdad o en sueños, a las ocho de la mañana y digo “ya bajo tía, qué tempranera”. Y hasta mitad de la escalera no me he dado cuenta. Cómo es la cabeza, me he quedado sobrecogida.
El miércoles tuve el privilegio de cenar con los Fuertes. Gracias Miguel, sentirse elegido es que te levanten del polvo que a todos nos conforma o algo así decía Max Aub. Ha sido un felicisimo reencuentro con Blanca, no me dio tiempo a contarle que les puse su cara a las rubias de un par de novelas, a Clarisse por ejemplo, en aquella lejana época de nuestras pirolas. Suculento convite con  mujeres, maridos, cuñadas,hijos y novios de los hijos después de treinta años sin vernos. Pocas veces se tiene el privilegio de compartir con una familia extensa y armónica.
Y cuando terminó la cena me dijo la hermana de Miguel y de Blanca, Piedad.
-Qué culta era tu madre, se notaba su conocimiento desde la otra acera.

miércoles, 15 de julio de 2015

Una vida de techo bajo




De Max Aub a Rubén Darío, de Juan Ramón Jimenez a Gonzalez Ruano y luego a Benjamín Jarnés he pasado el día, buscando semblanzas, necrológicas, retratos, biografías, descripciones: caricaturas. Trazos; las impresiones de los unos sobre los otros pues. Y he terminado muerta de risa con “Los medios seres”, escrito por el Ramón Gómez de la Serna más vanguardista y por el más chusquero a medias.

Unas cuantas. Se nota que la que me ha seducido es Lucia:


LUCIA. Estos recetarios de cocina son de cuentos de hadas, para que un príncipe recorra el mundo entero buscando sus especias o se vaya a cazar anancones no se sabe dónde.

PURA. ¿Entonces Pablo no es tu ideal?
LUCIA. ¡El ideal! Si lo encontrásemos, saldríamos gritando por el mundo que lo habíamos logrado... El que no encontremos el ideal es lo que nos vuelve discretas, comedidas, apegadas al hogar.

LUCIA. No creo nada de eso, pero quiero ver lo que es la casualidad. (Lee el reverso de la gran hoja.)

LUCIA. Quisiera aclararme el caso a mí misma..; Pablo es bueno, pero inacabado... Después de las palabras que dice debía decir otras que no pronuncia... Hay un beso final que tampoco me da, por muchos que me dé cada día... Adora las películas cómicas y todo lo toma a beneficio de inventario.

LUCIA Nada" de neurosis.... Pablo ha comenzado a darme besos distraídos y tú sabes que eso es lo peor que puede suceder... Además, con ese ciego optimismo suyo, es ésta una casa en que no hay esa semioscuridad de miedos que es tan agradable.


LUCIA. Tengo gana de escribir una carta urgente y no sé a quién.

AZUL. (En primer término, hablando con Lucía.) Llevamos los relojes compensados. El de usted señala diez minutos más, y el mío diez minutos menos. No hay más hora fija que la que está en medio de dos relojes.
LUCIA. Por ahí vamos bien; pero ¿qué medicinas son las que usted prefiere?


MARG. Pues no hace frío... Es que no hay cosa que dé más frío que creer que se han olvidado los guantes.