martes, 21 de noviembre de 2017

Para mi lado B



Y la nave al fin voló, que era lo que yo quería.

Gracias siempre compis.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Siempre, siempre, conviene tener un altarcito



Cada año se simplifica más el mío. La pluma la encontré en el jardín botánico de Chapultepec. Los pendientes fósiles me los regaló Silvia, una paleontóloga que nos explica el futuro. El Búho me lo regaló Claudia, en Teotihuacan. Las flores casi siempre crecen en casa de María Jesús. La bolsita misteriosa. Ay la bolsita misteriosa Samantha, eres la más querida de las vecinas de mi biografía. Gracias.



El gigante egoísta.





de la escuela primaria
esta misma
tarde pudimos apalabrar todos
un instinto veloz
para inventarnos
cualquier técnica de supervivencia
válida para la víspera
imprevista
ya en vías
de escape que reconstruir
entre el siguiente recreo
y su anterior escaparate

Daniel Aguirre Oteiza

Parece que tengo acciones en Transtierros.  ¡Menudo yacimiento! http://transtierros.blogspot.com.es/

lunes, 6 de noviembre de 2017

Despedidas, sonidos y colores




Los últimos días me fijo más en  la luz y en el verde, en este otoño entreverado con primavera. La estación dependía de la hora hasta que llego la fiesta de los muertos, entonces comenzó esta otra borrachera de colores que sucede dentro de un matraz naranja de cempasuchil del que no puedo salir. El azar me premia un chingo a poco que me fije porque ya sé que, si se combina con unas gotas de neurosis o altas dosis de atención, se convierte en un vehículo inteligente, el  único que lleva  a donde ni siquiera sabias, estando despierto, que querías llegar. 


No se puede conocer una ciudad sin escucharla. Después de muchos meses de vida cotidiana me toca hacer de turista, me guardo para el final esas tareas porque prefiero un turismo dislocado, el que se hace cuando las fachadas de los museos son tu paisaje pero nunca has entrado, quedaba mucho tiempo y preferías vagar hipnotizada por voces, pitidos y rancheras. Vivir otro lugar es sobre todo escucharlo hasta que te resuena el cantadito. Cobre, colchones viejos y alambre con la pantera rosa del vendedor de tamales remezclan ahora esta barriada. Luego, cuando sienta nostalgia ,les pediré a estos que me graben al del gas, me costó meses entenderlo cuando me despertaba todos los días a las siete.

Empiezan a confirmarme citas e invitados. Tiene muchas peculiaridades una semana dedicada a las despedidas.

viernes, 27 de octubre de 2017

Vayan a otra gama cromática, o a Portugal, por lo menos.




El rojo mezclado con el amarillo da naranja. Y ese es un buen color, revivifica inesperadamente. Voy a intentar contaminar barrancos y balcones de esa alegría ácida llamada por aquí cempasúchil.


Con los humanos y con las ciudades me da pena estar de visita. Es imposible ver una ciudad entera o a un humano completo, ni siquiera se puede habitar un barrio, apenas funciona la brújula unas cuantas manzanas sin desimantarse.  


En Santa María de la Ribera están estos días las calles  anaranjadas por el cempasúchil, ya conozco a muchos vecinos de todas las edades y eso me permite  imaginar que conozco México. Conocerlo, ¡eso es otro deseo imposible! Solo los imposibles son deseos importantes.

jueves, 26 de octubre de 2017

Ángel Cerviño




Contradanza de ida y vuelta / lagrimea el mar a paso de horda sobre los innumerables labios de la arena / se deja llevar la brisa a un punto ciego / atardece en braille
y entonces sí / todo callar (aquí un mohín) canto de sirena1

1 Latido subacuático de la madre, medusa que en la orilla se enfanga, bajío recesivo, pulsión líquida anterior a la atmósfera y la respiración: cómo quema la sequedad del primer aliento, la primera luz abrasa los párpados. Arrebatados a la ciénaga con el primer llanto, todavía cerramos los ojos cuando su música con más intensidad nos alcanza: aquella música de agua.

martes, 24 de octubre de 2017

Claribel Alegria


Pete Seaward




Alguien puede mirarme Yo le enseño mis dedos
Diez dedos ¿por qué diez? Manos son dos
Una escribe una carta a un niño triste
La otra
mano espera siempre espera


espera
debo ajustar mi cuerpo
hasta alcanzarte.


sábado, 21 de octubre de 2017

Algunos poetas muertos nos plagian...




Algunos poetas muertos nos plagian.

Su negro abrazo nos ciñe.

Afincan, abren las fauces.

Recobran el don que perdieron.

Mis minutisas poseen.

Poseen mis saetas el calicó y la gualdrapa.

Se apropian de mi padre el sastre.

Marcan con jaboncillo (rojo) la casa del judío.

A mi madre bordando junto a un brocal usurpan.

De su útero extirpan mi voz la destejen.

Sus letras negras exudo la carcoma de sus palabras.

De sus plagios, yo. De su continuidad, mi muerte.

Ante la puerta de bronce con el guardián de caftán.

Sombrero de castor (rapada, cabeza) otra puerta de bronce.

Entre paréntesis me plagian los poetas muertos.

Entre paréntesis revuelven mis estertores.

De mis cenizas, resplandecen.

Sus negros versos ( témpanos, de carbón).

Escoria este baile de máscaras los cubos de mis ideogramas (desbordados).

José Kozer

miércoles, 18 de octubre de 2017

Post terremotos con digresiones gansas sobre el territorio.







Puebla no deja que me escape, llevo intentando salir de aquí desde el sábado y no hay manera.

Estos días me ha dado posada una pareja madrileño-chiapaneca, a partir de ahora voy a intentar omitir las nacionalidades de la gente, yo no me siento muy española, no por manía, porque tanto trozo me viene grande. Me falta mucha capacidad de abstracción. Soy un poco aragonesa, eso lo sé porque cuando me alejé tomé perspectiva de mi tribu y al volver la vi como tribu, y desde entonces sé que parte de mí es tribu. La tribu chiapaneca no se parece a la poblana, Jeni y Juan son de allá. Pero luego vienen las mezclas, Gonzalo es extremeño y madrileño. En mi pueblo se alojó un pueblo entero de Extremadura, Fuente del Arco, y allí seguimos todos, encantados.  Joselin también es extremeño, hay un no sé qué de vehemencia tímida que me vuelve loca, cuando nos echan a un extremeño y a un aragonés a la misma conversación es mejor mezcla que un gin-tonic o que un lomo de rana.

Debería haber consultado a mi anfitrión antes de decir estas pavadas, Gonzalo es mi alumno y es un antropólogo urbanista que me ha enseñado a ver Puebla, ¡ahora que me voy y está tan herida! Como escribía Ernesto las propiedades de dios en la tierra han quedado muy perjudicadas. Y da pena, pero no hay tiempo para prestarles emociones. Lo que les ocurre a los humanos no se deja enumerar. Ahora estamos viendo los daños aparentemente menudos que han trastocado todas las vidas. Se les han venido encima a los más cercanos proyectos que llevaban levantando muchos años. Los sitios que yo más quiero: cierra Zonica y hubo muchas grietas en Lado B. Como con el terruño, lo que se entiende mejor es lo más cercano y  mis más cercanos siempre han sido Mely y Juan. Me gusta estar aquí en las horas bajas porque como ya sé preferir, que es “levantar a uno del polvo que a todos nos compone”, tengo certezas que ellos aún no tienen.

Por si no lo entendiera hablo con Isabelita, una salvadoreña de toda la vida que me explica desde una colonia francesa, durante mis noches y sus mañanas, la energía que regalan las catástrofes ¡De eso los salvadoreños saben un chingo!


Ayer fue el último intento de irme la gran ciudad y me dejó tirada Blablacar. Hoy sí llego.

lunes, 16 de octubre de 2017

Te estaré viendo.





Sigo apostando por las buenas neurosis, las buenas neurosis acompañan mucho, son como los hilos con los que nos jala el mundo.