domingo, 19 de octubre de 2014

"En síntesis""abreviando"" "perdona, te estoy contando la versión aburrida y larga" "espera, que rebobino y acorto".


Esas cosas suele decir y hacer la prima Eli. Y también dijo hace poco: "podría expresarme mejor, incluso encontrar las palabras para decir lo que quiero decir, pero perdonadme, estoy muy cansada".

Además de narrar como buena discípula de la Arse, ¡tiene un buen humor y una risa!

-A mí me gusta ir al cementerio, pero no a llorar, esta mañana le he llevado un clavel a tu madre y se lo he estado pegado con celo. Se me caía el celo y le he dicho:" Jo Arse, mira que me das guerra". Pero al final lo he conseguido poner justo en el centro.

Luego yo he dado un salto.

-A lo mejor me presento a  alcaldesa de Podemos, que todas las demás fuistéis reinas.

-No te lo crees ni tú. ¡No me cabría en la cabeza que te ataras a un sitio! 

- Y ¿qué más?

-Que no se me olvide contarte una cosa que no viene al caso. Me dijo el otro día Jaime: "Mamá, ¿tú te acuerdas de cómo te lo montaste para que no me gustan las zapatillas de marca?"  y sí, es verdad que cuando era pequeño le decía: esto es todo una trampa, tú fijate en cuanto tropiezan los que llevan Adidas y Nike y verás. "Y claro que tropezaban, estuve años fijándome cada vez que tropezaban, ¡cómo no iban a tropezar!"

sábado, 18 de octubre de 2014

Se agradecerá cualquier contribución.



 Jimmy Forsyth



 -Si no has entendido nada hasta ahora sería inútil que te lo intentara explicar, para que la muerte tenga algún sentido, ya lo sabes, tiene que provocar una transformación.

Me dijo Javier tres días después. Luego nos bebimos dos vermouts de un trago a la salud de mi madre, nos dimos otro par de abrazos inmensos y cada mochuelo a su olivo.

Gracias maestro, en eso estamos, en lo lector han intervenido Inés y Sonia con dos sacos de libros. Eldiagnóstico de hace unos meses ya anunciaba peligrosos niveles de Elias Canetti, Musil, Lezama y Carson McCullers.  Quizá no logre salir del círculo, pero por lo menos que tenga el diámetro de un hula hop.

De momento me leí a Tizón en el autobús de vuelta, ganazas de hablar con alguien de ese libro pero ninguna de escribir una reseña. Ahora estoy disfrutando muchooooo con El secreto de Joe Gould de Joseph Mitchell de quien todo lo ignoraba.

También he vuelto a sintonizar radio 3, eso me lo han debido sugerir las paredes de la casa de la Santón  y la gran Merche.

jueves, 16 de octubre de 2014

A-2, km 103





-No te atiborres de comer mierdas en una gasolinera que te estoy preparando: pimientos rellenos de bacalao o calabacines rellenos o una tortilla de patata como una rueda carro o una crema de pepino o bacalao al pil pil o empanadillas...

Siempre, en autobús o en coche, llamaba a mi madre allí. En la 103: constancias, manías

Y a veces se volvía una descabellada y me preparaba medio chuletón con pimientos o una lubina a la sal. Mientras yo comía, a media tarde, ella preguntaba por Amanda, por Gonzalo, por Marisa, por Inma, mucho por Inma porque esas dos se rieron y bailaron mucho juntas, por Nacho,por Sonia...

Como sé lo que me diría le hago caso y he ido a recoger vuestros abrazos. Menos mal

-A qué hora llegas, venga que te voy a buscar y te llevo a casa.

Decía Luis en un whatsap o como se escriba unos kilómetros después. 

Sin amigos ni una liebre.


Luego, la tía Emma me ha contado un diálogo exacto con Ariadna:

-Abuela ¿estás mejor?
-Sí, ¿y tú qué tal estás?
-Bastante mal porque he suspendido un examen. Lo he suspendido porque la profesora se parece en algo a la tía Arsenia, y creo que es en la boca, entonces cuando me estaba explicando los números romanos yo le miraba la boca y no me enteré de lo que me estaba diciendo. Y por eso he suspendido.



sábado, 11 de octubre de 2014

Algunas moliendas.





Tareas

Ayer María Jesús y yo nos propusimos rescatar nuestros recuerdos hasta los siete años, los que tiene ahora su nieta, para intentar entenderla. Lo hicimos con las manos ocupadas, cogimos las fabes y las desgranamos mientras narrábamos por turno: poco más que fotos fijas conseguimos, y no muy gratas. No logramos despejar el enigma, más bien lo espesamos.

Subrayar.

-¡Que no escribas en los libros!¡que ya están escritos!

Me decía Roberto, muerto de risa.

Y una vez que alguien le preguntó si yo escribía respondió:

-Sí, mucho, pero en libros ya publicados.

Y viene al caso por dos cosas:

Por el placer de encontrar a mi madre diciéndome “para aquí” con sus marcas, y porque estoy leyendo “Los detectives Salvajes”, ¡a estas alturas! Suelo tener esa actitud mesiánica: dejad que los libros se acerquen a mí, y me gustan los anacronismos, lo que entre el azaaar y nosotros macera. Lo encontré en la habitación de Inés y estoy perpleja, me está gustando pero algo me inquieta: llevo casi doscientas páginas y no he subrayado nada.

Molinos

Me está gustando mucho leer la historia minuciosa del Molino de Utebo. Ver en actas las sucesivas viudedades de las molineras y sus sobrinas, constatar los siglos que tiene una de nuestras preguntas clave: ¿a quién le toca limpiar la acequia?  Auparme en la intensidad de un tiempo medido con tres candelas.

martes, 7 de octubre de 2014

Definición


Cuando conocí a Carlos me dijo:

-¿Cómo son tus padres? Anda, habla de ellos, que no se puede conocer a alguien si no se sabe nada de sus padres.

y yo le contesté.

-Son dos tipos raros que con frecuencia se tronchan de risa.

Lo he recordado hoy por esta foto.

Todo fluye en cuidados intensivos



Concha guardaba una botella de cava y un brindis:

-Porque tu madre te hacía feliz y tú la hacías feliz a ella, y yo pude verlo.

Acabábamos de pasar debajo del busto de Mauricio y le pregunté por qué estoy tan cansada, por qué la muerte cansa tanto, me dio un montón de explicaciones bioquímicas. Hablo con Concha y puedo viajar de los músculos al torrente sanguíneo mientras paseamos por el canal. A la mañana siguiente esa tutora anatómica me aplicó el tratamiento: pasamos tres horas a remojo entre burbujas, nados,calores y pozales de agua helada.

Después del vermout ,para ir a casa de Mercedes, no podía ser de otra manera, me subí en el autobús circular.

-La última vez que te vi estabas aparcando el Diane 6 detrás del ayuntamiento, hace ahora treinta años.

Me dijo poco después del tremendo abrazo.

Todo el día me sentí como si nos hubiésemos encontrado en el centro del puente, como si se hubiera estirado el de delante de su lechería y nosotras siguiéramos mirando pasar agua con las piernas colgando. Cuando me acompañó al autobús y me cambié el bolso de brazo se puso a voltear de alegría, y aún noto la velocidad y el  vértigo del bolso transmutado en lechera, y el Paseo Ruiseñores convertido en puente.

Toda orgullosa y tontorrona, que diría la Arse, pensé en el autobús.

-¡Qué bien sabía elegir a los demás a los ocho o nueve años!


lunes, 6 de octubre de 2014

Hacia la transparencia.




 http://www.santambrogiomilano.it


 Ese párrafo estaba subrayado por mi madre con tres rayitas:


Un mundo sin clandestinos. Una casa de cristal. Una era sin intimidades secretas: donde todo se pueda saber, porque nada sea culpable. Tierra de brujerías: el despiadado agente de la religión triunfante fue reduciendo la noche y al descampado a los paganos, les hizo que redujeran de sus gestos, les impuso el disfraz de sus adoraciones. No habrá libertad nunca mientras alguien tenga que ocultar quién es, qué hace, cuál es su sexo, a quién ama o quién le ama, dónde vive, cuánto gana, cómo imagina que debe ser el mundo. No habrá libertad nunca. Jamás.


Un poco más abajo subrayó:

Los españoles tenemos una maldad: no olvidamos las tonterías.

La imagino pensando meticulosamente en lo que había subrayado mientras hacía una de esas tortillas francesas papirofléxicas, perfectas y sencillas, que nunca voy a poder imitar.

Ha sido un reencuentro intenso con mi madre releer a don Eduardo Haro Tecglen. ¡Les debo tantas ambiciones a esos dos!


viernes, 3 de octubre de 2014

Silencio y parloteo: dos tipos de empecinamiento.




 El Molino de 1663 actualmente.


¿Dónde podría poner las raíces, en qué supermercado? Le contesté al alcalde que me acusaba de desarraigo a pesar de que su megalomanía, en lo que él había convertido este pueblo, era un motivo más de mi huida. ¡Ya no se veía el horizonte por ningún sitio!¡Ni siquiera desde casa de María Jesús!

La población está ahora revolucionada porque el ayuntamiento va a peatonalizar una calle para que crezca mucho más Mercadona. Pero la población no se escandaliza ni castiga a su dueño cuando nos llama vagos a todos. Deberían considerarse delitos los insultos colectivos, existen las injurias contra los individuos pero no contra las mayorías. Si así fuera durarían segundos en el cargo los presidentes de la Confederación de Empresarios. Las empresas crean empleos, voila, a bajo precio y a cambio de terminar con el comercio local. Seguro que colectivamente no salen las cuentas, pero colectivamente no existimos. ¿Quién se asombra a estas alturas de que las empresas tomen las decisiones en los plenos de los ayuntamientos, en las diputaciones y en el gobierno central?

Sólo hay dos posibilidades: crecimiento y decrecimiento. Al crecimiento de este pueblo yo lo llamo siempre cancerígeno, no es fácil detenerlo, ni el capital ni estos poderes públicos van a tener contemplaciones con antiguallas como el comercio local después de todo lo que han tirado. El decrecimiento requeriría un acuerdo entre la población imposible de conseguir.

-¡Predicar conciencia en el consumo en el paraíso de los supermercados!¡qué desatino!

Diría mi madre.

Todos los que tenemos más de treinta o cuarenta sabemos lo complicado que es encontrar un rincón de nuestra infancia que no haya sido sustituido por un no lugar. Por eso me ha hecho más ilusión que Miguel Fuertes escribiera un libro sobre El Molino al lado del cual crecí, y que era de 1663.Nos ayudará a escaparnos un poco de este perpetuo presente que la modernidad y el progreso y las multinacionales nos exigen.

P.D. Esto es más o menos la conversación que no he tenido con mi madre esta mañana. Casi nunca parloteaba de política por aquí porque hablaba todo lo hablable, local, nacional e internacional, con ella.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Tres poemas persas que trajo el azar para terminar la tarde.




 Julia Starr

No soy tu destino
Pues soy una ciudad pequeñita en tu camino
Ven y pasa por mí
****
Si en lugar de esta montaña
 fueras tú,
ya estaría contigo
***
Sólo tú entiendes
la soledad de un árbol solo
en un desierto
ya que has visto el bosque
 

 Abbas Saffari

domingo, 28 de septiembre de 2014

De este lado esta semana.





Los amigos tironean suave de los hilos y yo voy cediendo. Grata cena con la prima Elisa y sus amigas, que tan bien conocían a mi madre. Parece que limpias lentejas cuando hablas con ella. Contagia el minucioso placer, casi olvidado, de la gente que conversaba con las manos ocupadas. Comida, exposición de poesía visual y paseazo con Inés, con Inés y Luis, y con Inés otra vez, antes de que se vayan a Londrés y de ahí salgan disparados hacia algún sitio más real. Y lo más sorprendente: ayer Miguel me llevó a vendimiar, a las ocho de la mañana, y luego preparó una gran comida, también convocada para que mis amigos de Torres me pudieran dar ,con tiempo, palabras y abrazos más exactos.

Puri dice que se convirtió en la chica más obediente de la tierra cuando se murió su madre.

-¡La que te espera!

Yo me pregunto qué cosas me decía la Arse que hiciera y, lo primero que me viene a la memoria, es que hace unos tres meses dijo:

-Yo cierro la puerta que tú montas mucho estruendo.

Esa era la excusa para decir la última frase. Cerró, volvió a abrir y me dijo:

-Y date crema hidratante en la cara, Marta.

Volvió a cerrar, volvió a abrir y apostilló.

-Y en el cuerpo.

Ahora también sé lo que me diría.

Alguien me recomendó que dejara de mostrar dolor, de estar necrológica, pero es que con frecuencia están reñidos mostrar y tener con ser. Como dice Concha.