martes, 18 de julio de 2017

Un poema muy largo y muy bueno de Olga Novo



PEQUEÑA SONATA BRUTAL PARA
ESTRELLA Y TROMPAS DE FALOPIO

Si una diminuta estrella cardíaca gritase dentro de mí
¿alguien podría oírla?
¿A qué frecuencia se produce la concepción?
Un botón de sangre
propulsado a lo más profundo de mi estratosfera.
Donde todas las esperanzas concentran sus sustancias
para irme dilatando hasta el estadio último de la intuición.
Para hacer esto que hago me convierto en un ser feroz
voy a la percusión como quien va al río
amada por un pez rojo que me entra por la boca
y me sale por la cobra de los intestinos.
Me siento como aquella que aún no eres
y se queda asombrada ante la planta salvaje del estrógeno.
Estás prendida fuego
a ti no vino a anunciarte ningún ángel de pan de oro
no
hace días que no duermo de la mente hacia arriba
soy la puta que te ha de parir
un observatorio mundial
estás balanceándote entre hilos de flujo
y dinamita.
Estás tal vez entrando en el bosque de la percusión
para poder latir un día
guía
tu respiración el viento del norte
antes
de que se te formen los pulmones
con hojas de lata y bronce.
Sentada encima de mi páncreas observas las estrellas
te preguntas sobre el sentido de la existencia
piensas en abandonar mi vientre
y me produces contracciones
como si jugases a fabricar un relámpago.
Ah para hacer esto que hago
todas las terminaciones nerviosas se aprietan hasta hacer
un ramo
florezco en medio del invierno como un árbol ácrata
crezco hacia arriba hasta llegar a la raíz de algo desconocido
y ahí ya solo puedo entenderme con un pájaro o con una
piedra
te estoy mirando por dentro
como se miran las borrascas y los augurios
para hacer esto que hago
ardo en la tierra
escribo o tengo espasmos
mis glándulas explotan
como astros que murieron hace mil años.
Nadie te puede tocar
pero tú te revientas fácilmente una rima con un fórcex
cantas el silencio como un tenor hambriento
tienes el poder de la palabra que nunca fue pronunciada
tocas con el espacio donde tendrás los dedos de la verdad
sutil del aire
arrancas mi energía como la losa de una cantera
y me entregas al sueño como si fuese un don de todo lo
que no se ve.
No veo pasar las horas y tú te haces crecer como el
fermento de la luz
ahora sé que lo mínimo es el exceso
que me dominan furias que desconozco
que el equinoccio de mi cerebro está
en equilibrio con el eje imaginario de la tierra
nadie te puede tocar
giras entre la belleza del metano
y la conmoción de entrever por vez primera
una cereza.
Agárrate
agárrate a mis entrañas
con tus uñas inexistentes
voy y vengo
del silencio a la droga dura
agárrate a mi montaña sin miedo
baja a la noche de la mujer madura.
Concíbete
succióname la energía
pon a funcionar tu trocito de corazón
anda ven
veme tragando barro entre una estrella
y un dios que sopla en las trompas de falopio.
Ando comunicada conmigo misma
a través de claves de alta tensión
que cruzan mi vientre entre ciervos celestes
y tengo la lleva que abre toda noche cerrada.
Aún no eres un embrión
eres solo un poema que me hace vomitar
sobre la hierba una piedra preciosa.
Todavía no eres ni siquiera la palabra que puede nombrarte.
Nadie puede tocarte
nadie sabe que floras en el sueño de Gaston Bachelard
que tu mínimo poder puede tumbar a un ejército
y de hecho lo hace
lo hace
sin dudar.
Me das hambre
me irritas las espinas florecen los hongos
las caries excavan minas en mis encías y tú
entre cuarenta alcoholes bailas tu danza inocente
vienes de donde ni sabes
no sabes ni de dónde vienes.
Explotan tres mil luces en mi pensamiento que solo es
carne
que solo es carne que sola y carne.
Hablo con el reverso del paladar la esencia del lenguaje
no necesito más
para arderte dentro
anda el rocío regándote como la extrema flor epidural.
Tengo los tímpanos agujereados para escucharte
sabemos calcular la velocidad de la luz
pero ¿cuál es la velocidad de la sombra
a la que vienes
sin hacer ruido siquiera
a este entramado de tendones y cuerdas de guitarra?
Te espero en la escalera infinita del caracol del oído
en el castro de la alucinación
al final de mi feliz edad
en la lluvia que cae sobre cada mente en paz
voy a amanecer al campo contigo dentro
entenderme con cada bestia con solo un movimiento del
raciocinio
esa rueda astral que arrastra carromatos a mi destino.
Te espero sentada sobre la piedra que no funda ningún
estado
bajo la que el grillo se protege de la lluvia y el escarabajo
del sol
agárrate a mis entrañas
con tus uñas inexistentes
que voy y vengo
del silencio a la droga dura
agárrate a mi montaña
y baja sin miedo baja
a la noche de la mujer madura.
Olga Novo
Imagen Shadiafarin Arash

martes, 11 de julio de 2017

Ventana



Ventana
Lo que el verano reconstruye con furia (del día/ sepia) no es
la sombra de un abanico sin dueña sino el conciso amanecer del tordo, que descorre tus ojos y estas cortinas (chillonas) para
dejarse cazar con lazo de cobre
Y la pausa, confín lechoso de cuanto acaba de urdirse, no
atisba signo que se oponga al marco de tu sospecha insistente:
-Mira, seguimos siendo los mismos
(En el orden caído de Marienbad, cantando
bajo la nieve:
Nuestro interior
nos rodea...)
José Miguel Ullán

sábado, 17 de junio de 2017

Eugenio de Andrade




Reclinas la cara en la melancolía...

Reclinas la cara en la melancolía y ni siquiera
oyes el ruiseñor. ¿O es la totovía?
Soportas mal el aire, dividido
entre la fidelidad que debes
a la tierra de tu madre y al casi blanco
azul donde el ave se pierde.
La música, digámoslo así,
fue siempre tu herida, mas también
sobre las dunas fue la exaltación
No oigas el ruiseñor. O la totovía.
Dentro de ti es
donde toda la música es ave.


Eugénio de Andrade

Versión de 
Aníbal Núñez

martes, 30 de mayo de 2017

In lak´ech/Hala ken





Inés Gimenez

"La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidubre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real" . Dice Edgar Morin.

Ayer, Inés y yo nos fuimos a un temazcal. Pocos describen esa experiencia de retorno al seno materno, porque no se puede palabrear lo sagrado, así que yo haré lo mismo. Allí descubrí que los Mayas decían que la vida empieza a los 52 años, porque los ciclos se regían por esa cifra, de modo que tu verdadero cumpleaños, el día que se repite exactamente tu nacimiento es la hora exacta a la que cumples 52. Me quedan pocos días para hacer el balance y reencarnarme. La meta de la sabiduría en esta cosmogonía tiene que ver con haber logrado que sea del todo cierto el saludo "In Lak´ech", que significa "yo soy otro tú" y su respuesta "Hala ken", que significa: "tú eres otro yo".



domingo, 28 de mayo de 2017

La poesia es un atentado celeste



Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia
Hay la espera de mí mismo
Y esta espera es otro modo de presencia
La espera de mi retorno
Yo estoy en otros objetos
Ando en viaje dando un poco de mi vida
A ciertos árboles y a ciertas piedras
Que me han esperado muchos años

Se cansaron de esperarme y se sentaron
Yo no estoy y estoy
Estoy ausente y estoy presente en estado de espera
Ellos querrían mi lenguaje para expresarse
Y yo querría el de ellos para expresarlos
He aquí el equívoco el atroz equívoco
Angustioso lamentable
Me voy adentrando en estas plantas
Voy dejando mis ropas
Se me van cayendo las carnes
Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas
Me estoy haciendo árbol Cuántas veces me he ido convirtiendo en
otras cosas...
Es doloroso y lleno de ternura
Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación
Hay que guardar silencio Esperar en silencio.

Vicente Huidobro 
De Últimos Poemas, 1948

lunes, 15 de mayo de 2017

Doña María Zambrano decía:



La primavera es más verdad que la pobreza.

martes, 9 de mayo de 2017

¿Te basta el aire que va picando el aire?


Brillando oscura la más secreta piel conforme...

Brillando oscura la más secreta piel conforme
a las prolijas plumas descaradas en ruido
lento o en playa informe, mustio su oído
doblado al viento que le crea deforme.

Perfilada de acentos que le burlan movedizos
el inútil acierto en sobria gruta confundido grita,
jocosa llamarada -nácar, piel, cabellos- extralimita
el borde lloviznado en que nadan soñolientos rizos.


¿Te basta el aire que va picando el aire? 
El aire por parado, ya por frío, destrenza tus miradas
por el aire en cintas muertas, pasan encaramadas
porfías soplando la punta de los dedos al desgaire.

El tumulto dorado -recelosa su voz- recorre por la nieve
el dulce morir despierto que emblanquece al sujeto cognoscente.
Su agria confesión redorada dobla o estalla el más breve
marfil; ondulante de párpados rociados al dulzor de la frente.

Ceñido arco, cejijunto olvido, recelosa fuente halago.
Luz sin diamante detiene al ciervo en la pupila,
que vuela como papel de nieve entre el peine y el lago.
Entre verdes estambres su dardo el oído destila.

Cazadora ceñida que despierta sin voz, más dormidos metales,
más doblados los ecos. Se arrastra leve escarcha olvidada
en la líquida noche en que acampan sus dormidos cristales,
luz sin diamante al cielo del destierro y la ofrenda deseada.

El piano vuelve a sonar para los fantasmas sentados
al borde del espacio dejado por una ola entre doble sonrisa.
La hoja electrizada o lo que muere como flamencos pinchados
sobre un pie de amatista en la siesta se desdobla o se irisa.

No hay más que párpados suaves o entre nubes su agonía desnuda

Desnudo el mármol su memoria confiesa o deslíe la flor de los timbres,
mármol heridor, flor de la garganta en su sed ya
despunta o se rinde en acabado estilo de volante dolor.

Oh si ya entre relámpagos y lebreles tu lengua se acrecienta
y tu espada nueva con nervios de sal se humedece o se arroba.
Es posible que la lluvia me añore o entre nieves el dolor no se sienta
si el alcohol centellea y el canario sobre el mármol se dora.
El aire en el oído se muere sin recordar
el afán de enrojecer las conchas que tienen las hilanderas.
Al atravesar el río, el jazmín o el diamante, tenemos que llorar
para que los gusanos nieven o mueran en dos largas esperas.


José Lezama Lima

jueves, 6 de abril de 2017

domingo, 2 de abril de 2017

Los chicos de provincias somos así.


Estaba escarbando en la biografía ésta mañana y he enumerando los empujones vitales que me dan los amigos que tienen gallinas. Tengo bastantes, los dos de la foto, Miguel y Félix, y los anfitriones, la Mari y el Cacholas, sin ir más lejos. 

Yo encuentro muy tranquila a la gente que tiene gallinas, de veras.




Parece que nos hemos caído en una novela los de la ribera. Tenemos un montón de personajes y recuerdos en común, y cuando nos ponemos a narrar ¡menuda danza! 

Tenía muchas ganas de ver de día a los Trarutan. Cuándo volví en julio parece que me estaban esperando para enseñarme la ribera de mi pueblo, para decirme: mira, tonta, que no miras.

Y no se quedó ahí la cosa. Que luego nos bajaron una noche al submundo más salado.





Tanto mirar al tendido nos tiró el gin tonic la gallina. 

-Bueno, ¿qué me cuentas?
-¡y por qué nos vamos a contar nada!¡con la intimidad que tenemos!

Dijimos luego Miguel y yo, pero ni idea de quién dijo qué.

Cuando he terminado la enumeración de los empujones vitales que me ha dado la gente que tiene gallinas, me he acordado de esa canción.

jueves, 30 de marzo de 2017

¡Haz novillos, Rimbaud!


Silvia Camporesi


Una constelación lleva tu nombre
y Ofelia hace mil años que navega
a lo largo del Mosa: suficientes
motivos entre cientos de nenúfares
para no ir a clase esta mañana
ni viajar por los libros de aventuras
en esa biblioteca de carcomas.
Se dice igual espuma o musgo;
te es igual ir al río o ir al bosque:
(ver a los sirgadores en la orilla,
ver a los carpinteros en los claros).
Se bebe igual llanto o cerveza
por los caminos pedregosos:
(perdido en las hojarascas has visto a un fauno
que cree que has sido tú el que se ha perdido
................................................................
Cuando vuelvas a casa, ni tu madre materna
ni la ciudad asmática sabrán de dónde vienes,
ni que has ido-¡es un golfo!-a rezar tu plegaria
a la casta Cibeles entre las campanillas
para que a los obreros no les falte el aguardiente.
Aníbal Núñez