martes, 27 de mayo de 2008

Lo falsos sinónimos de Beatriz



Dormir en una habitación tan naranja, preciosa, pero tan, tan naranja (estas locatis, mi madre y mi hermana, pintan las casas siempre con colores intensos,acidos, estridentes) con las fundas azul marino, en mi cama sobria, de madera sólida, la de toda la vida, me está afectando mucho al oído.

Nos hemos quedado encerrados en la gasolinera, haciéndole compañia a Bea. Desde que la cafetería está cerrada por la noche amerita, que palabra tan graciosa, la decía el comandante, ir a ver un rato al que se queda allí dentro encerrado toda la noche.

Y entonces Bea, nuestra reflexiva delegada sindical, nos regala su más meditado discurso:

-Entender no es lo mismo que comprender, sino no existirían dos verbos. Lo mismo que con vender y expender, que no es lo mismo porque sino no podríamos ser nosotros vendedores-expendedores, y lo dice en el contrato. Digo yo que no van a poner tontadas, ¿cómo se dice?, a si, redundantes, en el contrato. Es también como eso que le dices a la Marta, Claudia, que es simple, si yo te entiendo lo que le quieres decir, que no se complica, pero es que ella es simple a punto de ser sencilla. Y tú no te rías Michel, que te pasa lo mismo.

-En todo caso cuando más me molesta que no me entendáis es cuando os digo que el estómago es triste. ¡¡¡¡¡No que el dolor de estómago te pone triste nooooooo!!!!, ¡¡¡¡¡que el estómago es triste!!!!!


Antonio Berni

domingo, 25 de mayo de 2008

Abreviando




La clave puede estar en tener unas pocas obsesiones y ser capaz de resumirlas (o de que te resuman).

La imagen es de Benito del Pliego (bienvenido a la península)

miércoles, 21 de mayo de 2008



La verdadera crueldad de las espinas no reside en tenerlas, sino en irlas perdiendo, dejándolas prendidas en la azorada piel de quien tenga la osadía de acercársenos.

Luisa Valenzuela

martes, 20 de mayo de 2008




Días en que se tiene mucho que decir pero no hay maneras de decir. Días en que sobran las maneras de decir y no hay nada que decir. Días como éste, en que habiendo muchas maneras y mucho que decir, sólo se tienen ganas de quedarse callado.

Rogelio Guedea


La imágen es de David Wojnarowicz

lunes, 19 de mayo de 2008

Lo que anota una formateada reciente cuando se siente inspirada





Tengo que seguir en este bar para terminar de escribir esta frase.


Vuelta otra vez a Kandinsky, otro apoyo matemático

domingo, 18 de mayo de 2008

Es agradable y extraño mirar mientras nos sobrevuelan



He pasado la mañana sentada en el bordillo viendo pasar ciclistas y cigüeñas. Arrebujada en un trocito de sol que luego se ha ido haciendo más grande. Pensaba como podía, poco y mal, en esas franjas de realidad que no percibo, en lo que sé que siempre se me escapa. Me sentía como una mosca que tuviera muchas patas pegadas en el umbral entre una franja y otra.

Las cigüeñas se han convertido en una plaga, hay decenas de nidos; en el silo, en el palacio, en los postes de la luz, en el campanario, ¡y hasta en el vértice de una señal de ceda el paso!, me ha contado Jessi, que está encantada. Yo también disfruto sentada en el bordillo, sin hacer nada, mirando ciclistas y cigüeñas.
Los ciclistas solo pasan los sábados y los domingos, por la mañana, cuando casi no pasa nada más.


viernes, 16 de mayo de 2008

Lezama sostenía que todo pasaba por su casa




Lo cuento de memoria, lo he leído en algún sitio, podría comprobarlo y ponerme erudita, pero no tengo ganas.

Había un pasacalles, majoretes o algo así, y algunos de sus amigos poetas llegaron a la casa del Trocadero diciéndolo todo; un prólogo que maravillaba.

-Tienes que ir

repetían

-¡Si hubiera pasado por aquí!, ¡pero no pasa!.

-Tienes que ir.

Parece que algo ocurrió, se rompió el desfile, por algo, no sé si hubo una revuelta o reventó una tubería, la cosa es que buena parte de la comitiva tomaba refrescos una hora después en el Trocadero 162.

La única casa, Bernal lo sabe, a la que le debo en serio una visita.

jueves, 15 de mayo de 2008

Entrevista con Chantall Maillard



Qué privilegio poder prestarle atención a las coincidencias.
Aunque yo prefiera hablar mucho rato de los hilos y las madejas, solo por hablar, por ponerme a contar el trayecto, para seguir un rastro mientras hago tiempo.

Hacer tiempo ¡qué cosas!

Gracias, don Antonio Ezpeleta, por reaparecer tan cerca, contra todo pronóstico.

Gracias soperos: qué descubrimiento.

Os hubiera encontrado, también os linkaba Eliosa Otero en Isla Kokotero.

Y siempre hay más cosas, más detalles que hacen que la coincidencias se tornen encuentro.

¡Qué rica madeja!.

Al final del programa Chantal Maillard pregunta tímida:

-¿os leo cuatro versos?

Y dice:

Llegar a otro
Sin
Otro
Sin llegar a
No apretar los dientes
Soltar la presa
sin


Y me he acordado de Carmen Camacho, cuando llegó a la convicción de que Aníbal Núñez estaba pensándola, pensando precisamente en ella, que empezó a leerlo veinte años después.


El enlace; dura una hora, merece la pena, los primeros minutos no se oyen, será por lo iniciático de este asunto.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Para Sonia Antón


Que está ordenando cajones, haciendo hueco, y que tiene un armario vacío. Por eso es buena interlocutora hasta en agosto , porque se alimenta bien, no se atiborra, y medita y descansa lo suficiente. Su vida es lo contrario a lo que cuenta aquí debajo María Zambrano.


La tragedia de estas criaturas es en definitiva la de su falta de espacio interior. Si miramos de cerca lo primero que sentimos es lo lleno en demasía que esta; mundo apretado, poblado de cosas, personajes en embrión, esperanzas y nostalgias, esbozos y proyectos, huellas y presentimientos de realidad sin nombre, mundo que linda o que está dentro de lo inefable y que no por ser inefable es menos real. Que no tengan espacio significa simplemente no la falta de lugar a la manera física, sino la falta de lugar adecuado; criaturas demasiado llenas de realidad y de realidades en un mundo que les ha inculcado una creencia que no les permite acogerlas. Son las víctimas, presas de alucinación y del delirio constante, acosadas de remordimientos por delitos que no han cometido ni podrían cometer; poseidas del vertigo de su infinitud, embriagadas de la posibilidad


Maria Zambrano
. La confesión: género literario. Siruela

La imagen es de
Susi Gómez

martes, 13 de mayo de 2008

Nuevos términos clave



Formatear:


Llevo dos semanas aterrorizada por esa palabra, otra vez, como cada año, aunque algún año no pude y compré otro ordenador. Estoy dejando que se muera poco a poco este, primero le desapareció la unidad D, luego la E, después dejó de abrir el Outlook y no tengo ni idea de qué puede desaparecer hoy.
Cada día guardo cosas pero sé que perderé parte del edificio. No me relaja del todo el disco duro externo.
Intuyo que se han perdido todos los correos que envié la semana pasada. Ha sucedido algo muy extraño. Ayer los recibí yo misma.
Hoy han empezado a hablarme de correos que no he recibido.

Desconexión:

Desconexión+formateo=Tabula Rasa (que pereza) pero para concentrarme y ¿adelantar? necesito hacer hueco.

¡Cuando me atreveré a darle a esa tecla de la amnesia!
(resetearse, otro verbo)

La imagen estaba por ahí sin autor: ¿quién dijo que no puede ser bello un disco duro?