jueves, 6 de noviembre de 2014

De los vehiculos de las palabras.



Ernesto Rancano

No hay sentencias máximas ni aforismos de los que no pueda escribirse la contrapartida, dice Paul Léautaud.

Lo que se escribe es lo que no se puede decir hablando porque es demasiado verdad, dice María Zambrano.

Si, como sostiene Léautaud, lo contrario a cualquier sentencia también es cierto, de lo que no se escribe es de lo que no se puede decir sino hablando. Además sospecho que es en la conversación donde se cocina esa “demasiada verdad” a la que alude Doña María.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Somos como nos contamos.



Paul Apalkin


Rosa pasó por la puerta, tomamos una cerveza y me pareció que habíamos tenido una reunión de alta costura, se empezaron a unir retales y me hizo, sin saberlo, el mismo encargo que las Lolas: que busque todos los recursos para usar la narración como curación, la palabra como medicina.

Anteayer por la mañana decidí escaparme, para no ir al cementerio me convertí en Pablo, un estudiante de derecho de 21 que acaba de llegar a Brasil y está siendo volteado por las palabras y las dudas y la sorpresas. Concentrarte en lo que escribe otro, palabra por palabra, poder leerlo con él, crea una distancia privilegiada que en ocasiones logra que te olvides de ti.

En lo psíquico, como en lo físico, es difícil acercarse a los que tienen un sufrimiento enorme. ¡Ay, no me toques ahí! Oigo y digo continuamente. Es muy difícil entenderse y entender. Pero en uno de los peores momentos vino Mercedes Morlas, venía de visitar las tumbas de nuestras madres, subía las escaleras con toda mi infancia a cuestas, pero también con un talego enorme de madurez y bienestar. Y el día anterior vinieron Concha y Pedro, y hasta cenamos con mi padre.


jueves, 30 de octubre de 2014

Ayer, antes de recoger su ropa.







Amanecí con cinco años, llevaba coletas y bata, estaba mirando las aguadas del azulete en la bañera, pidiéndole que tardase un poco más antes de batirlas con el brazo y meter las sábanas.

martes, 28 de octubre de 2014

Hipocondria otorrino-patriótica





 Taylor James

En algún sitio he leído que las cuerdas vocales se mueven mientras pensamos, y que si le das al magín sin parar o gritas en silencio terminas con ronquera, eso explicaría el tremendo dolor de garganta y de oídos de estos días, y también que todos los que me rodean estén igual. Quizá lo que tenenemos no es la gripe, es una sobredosis de noticias nacionales.

sábado, 25 de octubre de 2014

De la selección de los motivos y su tiempo de cocción.

Lorna Simpson


El de la selección de los motivos suele ser para mí el momento más arduo, una de dos, o se me acumulan y me siento paralizada, o se esfuman todos al mismo tiempo. Me sucede con frecuencia que, mientras pico cosas menudas en la cocina, oigo lo que voy a escribir del tirón. Pero luego llego aquí y escribo otra cosa. En el molino escribo mientras guiso, y aquí no veo por qué no puedo hacerlo.

Preparar la cena en su cocina es volver a escucharla nitidíta: 
-Tú mucho pío, pío, pero tampoco te comprometes.
Recordarla en el bar, un día que Pascual y Nati pidieron el café con leche cada uno en una punta de la barra, y la Arse les puso los cafés en el centro y dijo:
-Tened un poco de talento, comunicaros bien, que no os hemos votado para aguantar vuestras rabietas.
No sé si la escucharon, sospecho que no, a esas alturas ambos estaban entrenados en esa sordera que es conditio sine qua non para ser político.
-En todo caso, hija mía, hace falta no sólo cultura, sino mucha subcultura para involucrarse en esto, y no te encuentro preparada. Pero me cago en la leche Marta, yo en tu lugar hubiera sido una mujer de acción.

Hablaba de la elección de los motivos y los míos ahora podrían ser: “Gratísimo regreso a Casetas y a la taberna de Chueca: Paula, Nines, Miguel, Almenara y los abrazos de siempre”. . “Más preguntas: ¿Si hay tantas maneras de manifestar el dolor, serán también innumerables las que usamos para expresar placer?” “La tarde con Joaquina: ¡por fin! ¡después de tantos años de ser amigas íntimas de blog! y el gusto de compartir con una psiquiatra el concepto de salud mental”. “La querencia: ¿Por qué volvimos a cenar Leire y yo a esa terraza, sin darnos cuenta, en el fragor de la indignación con la mesa Colombiana?”. O quizá: “Las largas y sorprendentes conversaciones telefónicas con mis primos y mis tías”. O “Los reencuentros” o “El engrosamiento de las pieles que no disfrutan erosiones” o “El pichi se ha despertado con hambre”.

Y hablando de cenas. Estuvo rebien la de anoche. Estuvimos viendo mi padre y yo a unos tertulianos y nos inventamos un juego para pesarles el lenguaje. Ni estrenamos la balanza.

Luego, mirando el Fb, el dedo se me fue sólo, sólo, sólo, como en una ouija, y mamá gata me mandó de una patada en el culo a la asamblea de Podemos en Utebo.


jueves, 23 de octubre de 2014

No es exacto que mienta sobre la temperatura.





Es que tengo el termostato roto y me muero de calor y de frío a destiempo.

Creo que la frase preferida de mi madre fue: ¡qué rica fresca! Yo también saludo todos los años con un gran placer al frío de fuera y a los calcetines. Ayer dejé la ventana abierta para poder sacar la manta y la chaqueta más queridas y volver a abrigarme.

domingo, 19 de octubre de 2014

"En síntesis""abreviando"" "perdona, te estoy contando la versión aburrida y larga" "espera, que rebobino y acorto".


Esas cosas suele decir y hacer la prima Eli. Y también dijo hace poco: "podría expresarme mejor, incluso encontrar las palabras para decir lo que quiero decir, pero perdonadme, estoy muy cansada".

Además de narrar como buena discípula de la Arse, ¡tiene un buen humor y una risa!

-A mí me gusta ir al cementerio, pero no a llorar, esta mañana le he llevado un clavel a tu madre y se lo he estado pegado con celo. Se me caía el celo y le he dicho:" Jo Arse, mira que me das guerra". Pero al final lo he conseguido poner justo en el centro.

Luego yo he dado un salto.

-A lo mejor me presento a  alcaldesa de Podemos, que todas las demás fuistéis reinas.

-No te lo crees ni tú. ¡No me cabría en la cabeza que te ataras a un sitio! 

- Y ¿qué más?

-Que no se me olvide contarte una cosa que no viene al caso. Me dijo el otro día Jaime: "Mamá, ¿tú te acuerdas de cómo te lo montaste para que no me gustan las zapatillas de marca?"  y sí, es verdad que cuando era pequeño le decía: esto es todo una trampa, tú fijate en cuanto tropiezan los que llevan Adidas y Nike y verás. "Y claro que tropezaban, estuve años fijándome cada vez que tropezaban, ¡cómo no iban a tropezar!"

sábado, 18 de octubre de 2014

Se agradecerá cualquier contribución.



 Jimmy Forsyth



 -Si no has entendido nada hasta ahora sería inútil que te lo intentara explicar, para que la muerte tenga algún sentido, ya lo sabes, tiene que provocar una transformación.

Me dijo Javier tres días después. Luego nos bebimos dos vermouts de un trago a la salud de mi madre, nos dimos otro par de abrazos inmensos y cada mochuelo a su olivo.

Gracias maestro, en eso estamos, en lo lector han intervenido Inés y Sonia con dos sacos de libros. Eldiagnóstico de hace unos meses ya anunciaba peligrosos niveles de Elias Canetti, Musil, Lezama y Carson McCullers.  Quizá no logre salir del círculo, pero por lo menos que tenga el diámetro de un hula hop.

De momento me leí a Tizón en el autobús de vuelta, ganazas de hablar con alguien de ese libro pero ninguna de escribir una reseña. Ahora estoy disfrutando muchooooo con El secreto de Joe Gould de Joseph Mitchell de quien todo lo ignoraba.

También he vuelto a sintonizar radio 3, eso me lo han debido sugerir las paredes de la casa de la Santón  y la gran Merche.

jueves, 16 de octubre de 2014

A-2, km 103





-No te atiborres de comer mierdas en una gasolinera que te estoy preparando: pimientos rellenos de bacalao o calabacines rellenos o una tortilla de patata como una rueda carro o una crema de pepino o bacalao al pil pil o empanadillas...

Siempre, en autobús o en coche, llamaba a mi madre allí. En la 103: constancias, manías

Y a veces se volvía una descabellada y me preparaba medio chuletón con pimientos o una lubina a la sal. Mientras yo comía, a media tarde, ella preguntaba por Amanda, por Gonzalo, por Marisa, por Inma, mucho por Inma porque esas dos se rieron y bailaron mucho juntas, por Nacho,por Sonia...

Como sé lo que me diría le hago caso y he ido a recoger vuestros abrazos. Menos mal

-A qué hora llegas, venga que te voy a buscar y te llevo a casa.

Decía Luis en un whatsap o como se escriba unos kilómetros después. 

Sin amigos ni una liebre.


Luego, la tía Emma me ha contado un diálogo exacto con Ariadna:

-Abuela ¿estás mejor?
-Sí, ¿y tú qué tal estás?
-Bastante mal porque he suspendido un examen. Lo he suspendido porque la profesora se parece en algo a la tía Arsenia, y creo que es en la boca, entonces cuando me estaba explicando los números romanos yo le miraba la boca y no me enteré de lo que me estaba diciendo. Y por eso he suspendido.



sábado, 11 de octubre de 2014

Algunas moliendas.





Tareas

Ayer María Jesús y yo nos propusimos rescatar nuestros recuerdos hasta los siete años, los que tiene ahora su nieta, para intentar entenderla. Lo hicimos con las manos ocupadas, cogimos las fabes y las desgranamos mientras narrábamos por turno: poco más que fotos fijas conseguimos, y no muy gratas. No logramos despejar el enigma, más bien lo espesamos.

Subrayar.

-¡Que no escribas en los libros!¡que ya están escritos!

Me decía Roberto, muerto de risa.

Y una vez que alguien le preguntó si yo escribía respondió:

-Sí, mucho, pero en libros ya publicados.

Y viene al caso por dos cosas:

Por el placer de encontrar a mi madre diciéndome “para aquí” con sus marcas, y porque estoy leyendo “Los detectives Salvajes”, ¡a estas alturas! Suelo tener esa actitud mesiánica: dejad que los libros se acerquen a mí, y me gustan los anacronismos, lo que entre el azaaar y nosotros macera. Lo encontré en la habitación de Inés y estoy perpleja, me está gustando pero algo me inquieta: llevo casi doscientas páginas y no he subrayado nada.

Molinos

Me está gustando mucho leer la historia minuciosa del Molino de Utebo. Ver en actas las sucesivas viudedades de las molineras y sus sobrinas, constatar los siglos que tiene una de nuestras preguntas clave: ¿a quién le toca limpiar la acequia?  Auparme en la intensidad de un tiempo medido con tres candelas.