
miércoles, 17 de marzo de 2010
Mientras se sigue estropeando

martes, 16 de marzo de 2010
Cosas que dice Gonzalo de muchas maneras, y que luego copio para recordarlas

me rindo. una cuestión
de técnica, sin más. no comprender
apenas nada ofrece
nuevas y limpias posibilidades.
ir ofreciendo el desconocimiento, hacerle
entrega al mundo de este interrogante,
que sea finalmente de todos tanta duda,
tanta perplejidad.
no comprendo siquiera
por qué, pero es inútil
tratar de resistirse a ese sosiego
que provoca partir
el pan del estupor
y, al repartirlo,
propagarlo, darlo
a luz, iniciarlo,
no poseer la sola
incomprensión de todos,
y no comprender nada,
y celebrarlo.
no tengo vestiduras pero
algo me rasga.
mi infancia son recuerdos de un patio matemático
un tren sale de
y otro
desde el mismo punto
a la misma hora
¿cuál es el problema?
domingo, 14 de marzo de 2010
y al que yo mismo me arrimaba siempre que podía.

miércoles, 10 de marzo de 2010
¿Qué tal de resonancias?
martes, 9 de marzo de 2010
Programa en espiral

Para conocer bien una ciudad es recomendable coger un autobús que la tronche por el eje, de punta a punta. Mirados de punta a punta hasta los hospitales son un territorio interesante, pero nunca completamos su recorrido vertical. Aunque, yo ayer, casi.
Fui a comprar agua y bajé de la sexta, urología, a la cuarta, pediatría, allí un médico me aseguró que el agua siempre había estado en la quinta, cardiología, pero ni rastro de la dichosa maquinita expendedora. Media hora después, una enfermera, a la que le debí dar pena, me invitó a bajar con ella en el ascensor de personal, allí también viajaba una cirujana, con un pañuelo de calaveras en la cabeza, que se quejaba porque tenía una cesarea. Las dos me aseguraron que había agua al lado de los quirófanos, pero yo sólo vi a una señora, que estaba fatal, en una camilla, y a tres futuros padres nerviosos delante del paritorio, imposible adivinar cuál era el de la cesarea ni preguntarle por el agua a ninguno de los cuatro. A esas alturas y en el sótano segundo ya estaba convencida de que todo el mundo me engañaba, no podría calcular cuántos me habían mandado a otra planta, o al fondo del pasillo; al laberinto. Aquel montón de brazos certeros parecían señalar mi auténtico destino, la octava, psiquiatría, en el trayecto vi: cabreados,nonagenarios, risueños, desesperados, recién nacidos, aburridos, sociables, felices... ¡y todos sabían dónde estaba el agua! ¡menos yo!
Al final la encontré, pero eran botellas pequeñas.
viernes, 5 de marzo de 2010
Fidelidad a la felicidad denegada
martes, 2 de marzo de 2010
La primavera vuelve, vuelve y se irá.

Estaba todo más quieto hoy, me ha parecido un anochecer de primavera. Juraría que he intuido el cambio de estación, o será que la voy a adelantar: me tocan las dos o tres semanas de traslados higiénicos, de visitar a los cheros, de paseos largos, de cambios continuos, sin prisa, pero sin pausa, promenade avec Blach de Vero, le bon cadeau.
Y como estoy contenta me he puesto a leer a Vallejo. No siempre leo a Vallejo impunemente, y también a él llego haciendo círculos.
Los anillos fatigados
Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse,
y hay ganas de morir, combatido por dos
aguas encontradas que jamás han de istmarse.
Hay ganas: de un gran beso que amortaje a la Vida,
que acaba en el áfrica de una agonía ardiente,
suicida!
Hay ganas de... no tener ganas. Señor;
a ti yo te señalo. con el dedo deicida:
hay ganas de no haber tenido corazón.
La primavera vuelve, vuelve y se irá. Y Dios,
curvado en tiempo, se repite, y pasa: pasa:
a cuestas con la espina dorsal del Universo.
Cuando, las sienes tocan su lúgubre tambor...
cuando me duele el sueño grabado en un puñal,
¡hay ganas de quedarse plantado en este verso!
Cesar Vallejo Los heraldos negros
El cuadro es de Rafols Casamada
sábado, 27 de febrero de 2010
Tormenta a las cinco

Mis padres son unos adictos a la información. Me ven dos veces a la semana y me mandan callar unas diez por visita ¡siempre están oyendo algo interesante! El mundo los tiene sobreexcitados. Y no son gente compulsiva, pero se sienten partícipes de todo: del terremoto en Chile, del referéndum para la reelección de Uribe, de todos los desmanes políticos; nacionales, regionales o interestelares, y de la tormenta de esta tarde.
Con diferente intensidad, pero ese es el debate potente de la cocina. Visto desde allí el salón no es más que el averno de lo actual.
Ha sido especialmente excitante el vermouth con mis progenitores hoy, hemos escuchado boquiabiertos a Rubalcba describiendo la tormenta de esta tarde. Luego he comprobado hasta que punto llega la compenetración de esos dos, la mutua y la que comparten con el universo informativo. Se han terminado las navajas y el chorizo y ya estaban con los chaquetones puestos nada más decir la Arse
-Matías, vámonos al hiper, que este hombre tiene una gran credibilidad y no quiero celebrar mi cumpleaños con huevos duros.
Yo me he quedado pensando que todo nos parece normal, pero que pocas veces le ha sucedido a la humanidad eso de que le avisen con tanta antelación de una tormenta. Que una tormenta avisada es como una tormenta espectáculo. En fin, cosas de mi mucho mirar hacia atrás.
Cuando discuto con mi madre en serio me dice que tendría que haber nacido hace cien años.
La imagen es de Evru
viernes, 26 de febrero de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
¿Por qué son caros los libros en Kiev?

Es el título del primer trabajo impreso por Nikolai Leskov, un autor no tan conocido como sus coetáneos Dostoyevski, Gógol o Tolstoi, que fue profundamente admirado por Gorki y a quien Chejov consideraba un maestro.
Walter Benjamin, en su ensayo “El narrador”, convierte a Nikolai Leskov en el paradigma de éste, entre otras razones porque el ruso pensaba que la literatura no era un arte liberal. Gran admirador de Heródoto, se consideraba artesano, como él, y escribía en consecuencia. El narrador, se sostiene en este ensayo, está a punto de desaparecer porque está desapareciendo el valor de la experiencia, que es la que lo nutre. Después de la guerra mundial Benjamin exclama:
¿No se advirtió que la gente volvía enmudecida del campo de batalla? No más rica sino más pobre en experiencia comunicable.
El proceso de desaparición del narrador ha sido lento: han hecho falta muchos siglos para que fuera relevado por el novelista, en gran medida su contrario:
Destaca la novela frente a las demás formas de literatura en prosa -fábula, leyenda y novela corta, incluso- en no proceder de la tradición oral ni integrarse en ella. Pero sobre todo destaca frente al narrar. El narrador toma lo que narra de la experiencia: de la suya propia o de la referida. Y la convierte a su vez en experiencia de aquellos que escuchan su historia. El novelista se ha segregado. La cámara de nacimiento de la novela es el individuo en su soledad, que ya no puede expresarse de manera ejemplar sobre sus aspiraciones (…). Escribir una novela es llevar al ápice lo inconmensurable de la representación de la vida humana.
Pero el narrador ha sido desplazado por otros enemigos, sobre todo por la prensa, que nos instruye sobre las novedades del orbe en lugar de contárnoslas y lograr emocionarnos:
Y sin embargo somos pobres en historias dignas de nota. Esto se debe a que ya no nos alcanza ningún suceso que no se imponga con explicaciones. En otras palabras: ya casi nada de lo que acontece redunda en beneficio de la narración, y casi todo en beneficio de la información. Y es que ya la mitad del arte de narrar estriba en mantener una historia libre de explicaciones al paso que se relata.
Dan ganas de copiar muchos más párrafos de este libro, que además tiene efectos secundarios; abre el apetito de leer a Leskov, quien, después de ese estupendo título que le he robado, escribió cuentos sobre oficios, sobre el alcoholismo, sobre la clase obrera y también sátiras sobre reyes y relaciones internacionales. Lo que fue viendo, contó.
Lecturas relacionadas
Walter Benjamin. El narrador. Ediciones Metales Pesados.
Nikolai Leskov:
Lady Macbeth de Mtsensk. Traducción de Silvia Serra y Augusto Vidal. Madrid: Ediciones Internacionales Universitarias.
Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos. Traducción de Fernando Otero Macías. Barcelona: Alba.
La pulga de acero. Traducción de Sara Gutiérrez. Madrid: Impedimenta.
El pavo real. Traducción de Jorge Segovia y Violetta Beck. Vigo: Maldoror.
El peregrino encantado. Madrid: Alba, 2009.
Enlaces
La tormenta en el vaso: Reseña de La pulga de Acero
http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2008/02/la-pulga-de-acero-nikoli-leskov.html
Editorial Impedimenta
http://www.impedimenta.es/ficha_pulga_acero.htm
Imagen: Nikolai Leskov, retrato de Walentin Serow, 1894.
