
miércoles, 10 de marzo de 2010
¿Qué tal de resonancias?

martes, 9 de marzo de 2010
Programa en espiral

Para conocer bien una ciudad es recomendable coger un autobús que la tronche por el eje, de punta a punta. Mirados de punta a punta hasta los hospitales son un territorio interesante, pero nunca completamos su recorrido vertical. Aunque, yo ayer, casi.
Fui a comprar agua y bajé de la sexta, urología, a la cuarta, pediatría, allí un médico me aseguró que el agua siempre había estado en la quinta, cardiología, pero ni rastro de la dichosa maquinita expendedora. Media hora después, una enfermera, a la que le debí dar pena, me invitó a bajar con ella en el ascensor de personal, allí también viajaba una cirujana, con un pañuelo de calaveras en la cabeza, que se quejaba porque tenía una cesarea. Las dos me aseguraron que había agua al lado de los quirófanos, pero yo sólo vi a una señora, que estaba fatal, en una camilla, y a tres futuros padres nerviosos delante del paritorio, imposible adivinar cuál era el de la cesarea ni preguntarle por el agua a ninguno de los cuatro. A esas alturas y en el sótano segundo ya estaba convencida de que todo el mundo me engañaba, no podría calcular cuántos me habían mandado a otra planta, o al fondo del pasillo; al laberinto. Aquel montón de brazos certeros parecían señalar mi auténtico destino, la octava, psiquiatría, en el trayecto vi: cabreados,nonagenarios, risueños, desesperados, recién nacidos, aburridos, sociables, felices... ¡y todos sabían dónde estaba el agua! ¡menos yo!
Al final la encontré, pero eran botellas pequeñas.
viernes, 5 de marzo de 2010
Fidelidad a la felicidad denegada
martes, 2 de marzo de 2010
La primavera vuelve, vuelve y se irá.

Estaba todo más quieto hoy, me ha parecido un anochecer de primavera. Juraría que he intuido el cambio de estación, o será que la voy a adelantar: me tocan las dos o tres semanas de traslados higiénicos, de visitar a los cheros, de paseos largos, de cambios continuos, sin prisa, pero sin pausa, promenade avec Blach de Vero, le bon cadeau.
Y como estoy contenta me he puesto a leer a Vallejo. No siempre leo a Vallejo impunemente, y también a él llego haciendo círculos.
Los anillos fatigados
Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse,
y hay ganas de morir, combatido por dos
aguas encontradas que jamás han de istmarse.
Hay ganas: de un gran beso que amortaje a la Vida,
que acaba en el áfrica de una agonía ardiente,
suicida!
Hay ganas de... no tener ganas. Señor;
a ti yo te señalo. con el dedo deicida:
hay ganas de no haber tenido corazón.
La primavera vuelve, vuelve y se irá. Y Dios,
curvado en tiempo, se repite, y pasa: pasa:
a cuestas con la espina dorsal del Universo.
Cuando, las sienes tocan su lúgubre tambor...
cuando me duele el sueño grabado en un puñal,
¡hay ganas de quedarse plantado en este verso!
Cesar Vallejo Los heraldos negros
El cuadro es de Rafols Casamada
sábado, 27 de febrero de 2010
Tormenta a las cinco

Mis padres son unos adictos a la información. Me ven dos veces a la semana y me mandan callar unas diez por visita ¡siempre están oyendo algo interesante! El mundo los tiene sobreexcitados. Y no son gente compulsiva, pero se sienten partícipes de todo: del terremoto en Chile, del referéndum para la reelección de Uribe, de todos los desmanes políticos; nacionales, regionales o interestelares, y de la tormenta de esta tarde.
Con diferente intensidad, pero ese es el debate potente de la cocina. Visto desde allí el salón no es más que el averno de lo actual.
Ha sido especialmente excitante el vermouth con mis progenitores hoy, hemos escuchado boquiabiertos a Rubalcba describiendo la tormenta de esta tarde. Luego he comprobado hasta que punto llega la compenetración de esos dos, la mutua y la que comparten con el universo informativo. Se han terminado las navajas y el chorizo y ya estaban con los chaquetones puestos nada más decir la Arse
-Matías, vámonos al hiper, que este hombre tiene una gran credibilidad y no quiero celebrar mi cumpleaños con huevos duros.
Yo me he quedado pensando que todo nos parece normal, pero que pocas veces le ha sucedido a la humanidad eso de que le avisen con tanta antelación de una tormenta. Que una tormenta avisada es como una tormenta espectáculo. En fin, cosas de mi mucho mirar hacia atrás.
Cuando discuto con mi madre en serio me dice que tendría que haber nacido hace cien años.
La imagen es de Evru
viernes, 26 de febrero de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
¿Por qué son caros los libros en Kiev?

Es el título del primer trabajo impreso por Nikolai Leskov, un autor no tan conocido como sus coetáneos Dostoyevski, Gógol o Tolstoi, que fue profundamente admirado por Gorki y a quien Chejov consideraba un maestro.
Walter Benjamin, en su ensayo “El narrador”, convierte a Nikolai Leskov en el paradigma de éste, entre otras razones porque el ruso pensaba que la literatura no era un arte liberal. Gran admirador de Heródoto, se consideraba artesano, como él, y escribía en consecuencia. El narrador, se sostiene en este ensayo, está a punto de desaparecer porque está desapareciendo el valor de la experiencia, que es la que lo nutre. Después de la guerra mundial Benjamin exclama:
¿No se advirtió que la gente volvía enmudecida del campo de batalla? No más rica sino más pobre en experiencia comunicable.
El proceso de desaparición del narrador ha sido lento: han hecho falta muchos siglos para que fuera relevado por el novelista, en gran medida su contrario:
Destaca la novela frente a las demás formas de literatura en prosa -fábula, leyenda y novela corta, incluso- en no proceder de la tradición oral ni integrarse en ella. Pero sobre todo destaca frente al narrar. El narrador toma lo que narra de la experiencia: de la suya propia o de la referida. Y la convierte a su vez en experiencia de aquellos que escuchan su historia. El novelista se ha segregado. La cámara de nacimiento de la novela es el individuo en su soledad, que ya no puede expresarse de manera ejemplar sobre sus aspiraciones (…). Escribir una novela es llevar al ápice lo inconmensurable de la representación de la vida humana.
Pero el narrador ha sido desplazado por otros enemigos, sobre todo por la prensa, que nos instruye sobre las novedades del orbe en lugar de contárnoslas y lograr emocionarnos:
Y sin embargo somos pobres en historias dignas de nota. Esto se debe a que ya no nos alcanza ningún suceso que no se imponga con explicaciones. En otras palabras: ya casi nada de lo que acontece redunda en beneficio de la narración, y casi todo en beneficio de la información. Y es que ya la mitad del arte de narrar estriba en mantener una historia libre de explicaciones al paso que se relata.
Dan ganas de copiar muchos más párrafos de este libro, que además tiene efectos secundarios; abre el apetito de leer a Leskov, quien, después de ese estupendo título que le he robado, escribió cuentos sobre oficios, sobre el alcoholismo, sobre la clase obrera y también sátiras sobre reyes y relaciones internacionales. Lo que fue viendo, contó.
Lecturas relacionadas
Walter Benjamin. El narrador. Ediciones Metales Pesados.
Nikolai Leskov:
Lady Macbeth de Mtsensk. Traducción de Silvia Serra y Augusto Vidal. Madrid: Ediciones Internacionales Universitarias.
Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos. Traducción de Fernando Otero Macías. Barcelona: Alba.
La pulga de acero. Traducción de Sara Gutiérrez. Madrid: Impedimenta.
El pavo real. Traducción de Jorge Segovia y Violetta Beck. Vigo: Maldoror.
El peregrino encantado. Madrid: Alba, 2009.
Enlaces
La tormenta en el vaso: Reseña de La pulga de Acero
http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2008/02/la-pulga-de-acero-nikoli-leskov.html
Editorial Impedimenta
http://www.impedimenta.es/ficha_pulga_acero.htm
Imagen: Nikolai Leskov, retrato de Walentin Serow, 1894.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Una tontería y una vanidad

Sigo aparcando con una facilidad pasmosa en los lugares más abarrotados de la ciudad.Soy una osada, cada vez dejo pasar más huecos. Sobre todo cuando tengo el tiempo justo, entonces parece que encargo la plaza de la puerta, que me sale a recibir el lugar. Puede ser una tontería, pero es poco habitual; ¡no hay tanta gente que vaya contando por ahí que tiene muy buena suerte para aparcar!
Por otro lado me apetece contar, para creerlo del todo, que hoy me ha felicitado el maestro por una reseña sobre Poe, por escrito, después de veinte y algún año. Largo periplo. Entonces me publicaban un billete de opinión una vez a la semana en El Periódico y al quinto o sexto me entró el ahogo. Es cierto que yo era una enana para semejante encargo, pero lo que me ahogó fue que, pasada la euforia de los dos primeros, cuando llegaba el martes me sentaba al lado del teléfono, muerta de miedo, esperando la llamada de Javier:
-Puntuales ¿qué es eso de los hechos puntuales? ¿los que suceden a la hora prevista? que yo sepa puntual sólo tiene que ver con el reloj.
Pero eso era pillarlo de buenas. Lo verdaderamente jodido era, es, cuando decía que no te entendía y empezabas a explicarte.
Dejé la columna aquella y nos pusimos a intercambiar manías y a pasear. Creo que es una de las decisiones más acertadas que he tomado.
Al menos lo creo hoy, que he sido piropeada.
La imagen es de Michel Batoty
lunes, 22 de febrero de 2010
Clase de Literatura

viernes, 19 de febrero de 2010
Sufoco
Me gusta conducir porque me gusta gritar.
Gritar es buenísimo.
Pero ¿dónde gritas?
Sólo se puede en el coche.
Iba por debajo de las palmeras de la Plaza del Portillo cuando empezó a sonar el Sufoco, una canción que no oía ni gritaba ni recordaba desde la calle la Habana. No noté el trayecto y, con mi habitual fortuna para las tonterías, ya estaba aparcando en la Plaza San Lamberto. Esperé a que terminara la canción dispuesta a desgañitarme; lo hice agusto sin darme cuenta de que dos de mis alumnas me estaban mirando. Volví a tener tres años cuando me supe descubierta.
Con canciones como esta David Byrne inauguró Luaka Bop, el sello en el que sigue editando joyas. La primera fue en 1989, cuando yo era una librera recién casada y mi casa un paraíso musical, el primer disco, al que pertenece esta canción, se titula Beleza tropical, eso lo sé sin tener que preguntarle al Google, y sigue siendo recomendabilísima, sobre todo para los que hemos decidido aprender portugués cantando.
+ cosas
Los soperos estrenan página y me hace mucha ilusión.

