Me la recomendó Mercedes hace por lo menos un par de años pero no la he visto hasta hoy. Es un documental sobre lo que sobra y sobre los que buscan, en el campo o en la ciudad, tiene unos diez años y creo que sólo ha rejuvenecido. Es estupenda, más que recomendable y deja un buen sabor de boca, lunes, 12 de abril de 2010
Los espigadores y la espigadora
Me la recomendó Mercedes hace por lo menos un par de años pero no la he visto hasta hoy. Es un documental sobre lo que sobra y sobre los que buscan, en el campo o en la ciudad, tiene unos diez años y creo que sólo ha rejuvenecido. Es estupenda, más que recomendable y deja un buen sabor de boca, viernes, 9 de abril de 2010
Gardel y dos sillones de orejeras
Desde hace casi veinticinco años he debido terminar unas cien veces poco sobria o borracha, feliz y desesperada, riéndome y llorando al unísono, pero siempre oyendo a Gardel, en ese salón que ha cambiado de calle, pero que, esté donde esté, preside Carlitos.
¿Qué habrán oído en estos veinticinco años esos dos sillones de orejeras además de a Gardel?
El ruidito de los surcos y nuestras voces, ya delgadas, más mansas, pero que no disimulan convicciones furibundas de vez en cuando, habrán oído, muchas veces, la lista infinita de frases que nombran las cuatro cosas que consideramos irrenunciables, y los nombres de las personas a las que queremos juntos, estén donde estén: Danae, Antonio, Manuela, Roberto, Mauricio, Carmen, Rosendo, Nacho, Pardeza, Teresa, Mila, el germen de los viajes importantes, y el poema feliz de algún panadero, conocemos a muchos panaderos poetas, alabanzas y también denuestos, amores y desamores al fin, nostalgias, dolores, buenas intenciones, títulos, nombres, más poemas, resignaciones, miedos, fracasos, voluntades, muchas metáforas, fechas, esperas, planes, propuestas.
Cuando se cae la foto de Gardel, que está enganchada en un cristal encima del armario de las copas, tengo que auxiliar al maestro, me mira asustado, pone cara de terror. Y, cuando oigo que hay que amueblar bien la cabeza, o la vida, siempre me acuerdo de esos dos sillones de orejeras entre los que he crecido.
jueves, 8 de abril de 2010
Otra vez el horizonte se ha puesto en el fondo de una novela rusa
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miércoles, 7 de abril de 2010
El doble sentido de alentar

-No alienta
Decimos.
Me gusta aún más en un contexto en el que adquiere doble significado: alentar por respirar, y alentar por animar a seguir preguntando
-¿Le has preguntado qué le pasa?
-Claro, pero no alienta
Abernuncio, que decía Sancho, de las identificaciones con el terruño, si alguna me queda es porque le tengo devoción a lo concreto, además, si algo me gusta de los aragoneses es su complejo de inferioridad: ya que parece imposible evitar esa lacra, consecuencia del afán de medir lo que no se puede ni se debe medir, prefiero el mal de bajura al de altura.
Me tropiezo con frecuencia con lo inevitable, mi carácter heredado. Así las cosas, cuanto más tengo que decir, más me callo, cuanto más segura estoy, más me encojo, cuanto más me indigno más me petrifico y más rumio.
Y sé que la impronta, el sentido de la rabia es estallar.
No tengo ninguna duda, voy por un mal camino.
El lunes sí estalle, después de la presentación del diccionario de autores aragoneses. Mis alumnas, la mayoría son periodistas maltratadas a diario en estúpidos actos oficiales, estaban asombradas de lo poco duro que tengo el cuero. Un afectado se imaginaba qué torpón había escrito el discurso, pero ni lo escuchó.
De María Zambrano me viene una convicción importante que se puede resumir como: “dime cómo entonas y te diré quién eres”. Los políticos utilizan ese ronroneo infalible, que duerme más que el tepazepan, para seguir perorando sin consecuencias. El lunes logré mantenerme despierta y oí el acto, incluido Marcelino Iglesias, entero. El presidente habló de sus vacaciones en Nápoles, no sé cortó al decir que los aragoneses van a Nápoles y no se enteran de nada, contó que el presi de la dpz, el colega, ha bajado el cuadro del compromiso de Caspe que había en su despacho, y que eso le recordaba que ¡qué guay, el compromiso de Caspe! y que en el despacho se ha puesto otro de Saura, también muy chulo, y, sin saber cómo, dió la vuelta y pasó a que tresmil y pico institutos estaban en el plan de animación a la lectura, que no venía al caso ni de coña. También dijo que tenía intención de leerse el diccionario, pero que no le había dado tiempo entero; eso es disculpable, lleva pocos días impreso y pesa dos kilos y medio. Es el trabajo de toda una vida lo que estaba ninguneando. Entonces cogió la batuta el otro, más valiente, aún disimulaba menos la improvisación y, atentos, dijo que Internet iba a terminar con la literatura regional, no tengo ni idea de a dónde quería ir a parar, sospecho que él tampoco, pero tenía una baza, era el que anunciaba los vinos buenos, para olvidar, y una de esas de matarse a tapitas jugando a tonto el primero que salude.
En resumidas cuentas, que salí de allí rezando a Musil
Notaran que, lejos de haberse vuelto mudos, hablan, pero sin elegir las palabras: son
las palabras quienes los eligen.
Menos mal que me acompaño la lúcida dama del pelo blanco y nos tomamos un café después comentando aquello otro que decía Musil también:
En el curso del tiempo, las ideas ordinarias e impersonales se refuerzan siempre a sí mismas, por lo tanto las extraordinarias se pierden con la regularidad fatal de un proceso mecánico y se vuelven mediocres, esto explica que se malgasten miles de posibilidades diferentes que tenemos delante. El hombre ordinario es muy ordinario.
Y digo yo que habrá que empezar a escuchar de otra manera, menos iliota.
miércoles, 31 de marzo de 2010
¿Somos lo que decimos?

… puñetazos que se lanzan, cuando lo serio con los puñetazos es meterlos, gafas reposando sobre la estantería, dedos que emergen de las manos, pistolas enarboladas. Leo cosas así todos los días y sé que provienen de la intención de hacer literario lo que se dice, cuando eso es lo menos literario que se puede hacer. Al final nos divertimos todos, no me preocupa.
Lo que me preocupa, y mucho, son los nuevos eufemismos porque afectan a términos vitales. Estoy observando que ultimamente nadie se muere o se está muriendo, a los que les pasa eso se han ido o se van a ir, ¡vaya panorama!
Imagen Antonio Gonzales-Paucar
lunes, 29 de marzo de 2010
Así que pasen cinco años

viernes, 26 de marzo de 2010
Un tango molinero
jueves, 25 de marzo de 2010
Poe, un águila y otros animales.

En agosto se escapó un león de Peña Escrita, como los perros de Julio, uno de los cinco vecinos de este lado del valle, tienen un tamaño parecido al de un león, más de una noche me arrimaba a la puerta de la cocina un poco asustada, les tengo tanto miedo a los perros como a los leones, más, porque a los leones no les he dedicado tanto tiempo ni me han hecho nada, pero una vez casi se me comen entre ocho pekineses. Lo que de verdad me preocupaba de que apareciera por aquí el león, lo confieso, era que luego no lo iba a poder contar, nadie lo creería.
Hace un mes o por ahí estaba leyendo a Poe cuando nos dimos cuenta de que había poca leña, salí a por más pero di media vuelta cuando vi a uno de los dogos de Julio merodeando, iba casi corriendo por el camino y me sobrevoló un águila, se posó en uno de los palos de mango y me miró detenidamente, me sentía cercada cuando volví la cabeza y vi a Julio y a su hijo a caballo con cuatro o cinco perros de todos los tamaños que se empujaban para olerme.
-Tú quieta y tranquila, que si no te reconocen mal
Luego, no voy a decir que todos, porque los caballos se quedaron abonándonos los arbolitos, pero el resto entraron y se fueron colocando delante de la chimenea a tomarse un vino.
Me asombró que los perros fueran tan mansos, con sus afectividades casi nos tira la mesa aquel enorme al que me encontré primero, pero lo que impresionaba era ver al águila mirando el fuego, tan posada, tan quieta. Cuando estuvieron los chorizos el dogo me miró con cara de súplica y, como soy débil, le tiré un trozo que puso a la rapaz en acción. No tuvo tiempo ni de darse la vuelta el perro y el chorizo había desaparecido. Un poco después fue Blanca a por una longaniza y yo no sé describir el arco del vuelo y velocidad de aquel bicho atravesado la cocina; ¡Julio!, grité, ¡qué va a por Blanca! y el príncipe del valle, que además es carnicero, disfrutó muchísimo con aquel chasquido de dedos que devolvió al ave de rapiña a su traviesa.
Me vino bien la visita, por la noche, con el rescoldo y el recuerdo del bicho, aunque no fuera un cuervo, creo que resumí mejor, o más agusto, a Poe para la Tormenta, me gusta leer cuentos de miedo por la noche en el molino.
miércoles, 24 de marzo de 2010
De la superficie del pájaro

la superficie del pájaro
es un encuentro
ahuyentaré a los cazadores para que el pájaro salga adentro. me olvidaba, por un instante del patio. patio. patio interior. somos.
es la repetición
lo que nos permite
todo esto
sin embargo
nuevo
como rótulo luminoso
no te perderás en mis manos porque nunca las cerraré. no sé hacerlo y no quiero.
una avispa toca la superficie
de un bolso de cuero
Óscar Solsona La superficie del Pájaro.avisos. son avisos.
No sé si ya le he dicho a Óscar cuánto me gusta ese libro, lo he abierto otra vez esta mañana soleada.
Hoy no he sabido escribir el sueño, estaba impresionada. La primera noticia que me esperaba de este lado es que ayer se murió Roger. Nunca supe si era maleducado o tímido, me lo preguntaba siempre que lo veía después de notar sus contorsiones, los extraños gestos con los que no terminaba de saludar. Ayer, cuando salía de trabajar, se sentó en el coche y se murió.
La Arse, mama gata, me ha otorgado un estatus especial, no tengo que asistir a ningún asunto social si no lo deseo:
-Tú no tienes compromisos, nadie sabe nunca dónde estás. Nadie te va a echar de menos, lo que sorprendería es que estuvieras.
No lo conocía yo al muerto, no lo recuerdo ni en la escuela aunque iba a mi clase, y sin embargo sé que estaba. Nunca supe nada de él y al mismo tiempo era lo más familiar, una de esas caras que son paisaje. Una de esas caras que salen con la misma naturalidad en los sueños que de la tienda de enfrente.