sábado, 27 de febrero de 2010

Tormenta a las cinco


Mis padres son unos adictos a la información. Me ven dos veces a la semana y me mandan callar unas diez por visita ¡siempre están oyendo algo interesante! El mundo los tiene sobreexcitados. Y no son gente compulsiva, pero se sienten partícipes de todo: del terremoto en Chile, del referéndum para la reelección de Uribe, de todos los desmanes políticos; nacionales, regionales o interestelares, y de la tormenta de esta tarde.

Con diferente intensidad, pero ese es el debate potente de la cocina. Visto desde allí el salón no es más que el averno de lo actual.

Ha sido especialmente excitante el vermouth con mis progenitores hoy, hemos escuchado boquiabiertos a Rubalcba describiendo la tormenta de esta tarde. Luego he comprobado hasta que punto llega la compenetración de esos dos, la mutua y la que comparten con el universo informativo. Se han terminado las navajas y el chorizo y ya estaban con los chaquetones puestos nada más decir la Arse

-Matías, vámonos al hiper, que este hombre tiene una gran credibilidad y no quiero celebrar mi cumpleaños con huevos duros.

Yo me he quedado pensando que todo nos parece normal, pero que pocas veces le ha sucedido a la humanidad eso de que le avisen con tanta antelación de una tormenta. Que una tormenta avisada es como una tormenta espectáculo. En fin, cosas de mi mucho mirar hacia atrás.

Cuando discuto con mi madre en serio me dice que tendría que haber nacido hace cien años.

La imagen es de Evru

viernes, 26 de febrero de 2010

28 minutos de trance



Con el hipnótico Fela Kuti

jueves, 25 de febrero de 2010

¿Por qué son caros los libros en Kiev?


Es el título del primer trabajo impreso por Nikolai Leskov, un autor no tan conocido como sus coetáneos Dostoyevski, Gógol o Tolstoi, que fue profundamente admirado por Gorki y a quien Chejov consideraba un maestro.

Walter Benjamin, en su ensayo “El narrador”, convierte a Nikolai Leskov en el paradigma de éste, entre otras razones porque el ruso pensaba que la literatura no era un arte liberal. Gran admirador de Heródoto, se consideraba artesano, como él, y escribía en consecuencia. El narrador, se sostiene en este ensayo, está a punto de desaparecer porque está desapareciendo el valor de la experiencia, que es la que lo nutre. Después de la guerra mundial Benjamin exclama:

¿No se advirtió que la gente volvía enmudecida del campo de batalla? No más rica sino más pobre en experiencia comunicable.

El proceso de desaparición del narrador ha sido lento: han hecho falta muchos siglos para que fuera relevado por el novelista, en gran medida su contrario:

Destaca la novela frente a las demás formas de literatura en prosa -fábula, leyenda y novela corta, incluso- en no proceder de la tradición oral ni integrarse en ella. Pero sobre todo destaca frente al narrar. El narrador toma lo que narra de la experiencia: de la suya propia o de la referida. Y la convierte a su vez en experiencia de aquellos que escuchan su historia. El novelista se ha segregado. La cámara de nacimiento de la novela es el individuo en su soledad, que ya no puede expresarse de manera ejemplar sobre sus aspiraciones (…). Escribir una novela es llevar al ápice lo inconmensurable de la representación de la vida humana.

Pero el narrador ha sido desplazado por otros enemigos, sobre todo por la prensa, que nos instruye sobre las novedades del orbe en lugar de contárnoslas y lograr emocionarnos:

Y sin embargo somos pobres en historias dignas de nota. Esto se debe a que ya no nos alcanza ningún suceso que no se imponga con explicaciones. En otras palabras: ya casi nada de lo que acontece redunda en beneficio de la narración, y casi todo en beneficio de la información. Y es que ya la mitad del arte de narrar estriba en mantener una historia libre de explicaciones al paso que se relata.

Dan ganas de copiar muchos más párrafos de este libro, que además tiene efectos secundarios; abre el apetito de leer a Leskov, quien, después de ese estupendo título que le he robado, escribió cuentos sobre oficios, sobre el alcoholismo, sobre la clase obrera y también sátiras sobre reyes y relaciones internacionales. Lo que fue viendo, contó.


Lecturas relacionadas

Walter Benjamin. El narrador. Ediciones Metales Pesados.

Nikolai Leskov:

Lady Macbeth de Mtsensk. Traducción de Silvia Serra y Augusto Vidal. Madrid: Ediciones Internacionales Universitarias.

Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos. Traducción de Fernando Otero Macías. Barcelona: Alba.

La pulga de acero. Traducción de Sara Gutiérrez. Madrid: Impedimenta.

El pavo real. Traducción de Jorge Segovia y Violetta Beck. Vigo: Maldoror.

El peregrino encantado. Madrid: Alba, 2009.

Enlaces

La tormenta en el vaso: Reseña de La pulga de Acero
http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2008/02/la-pulga-de-acero-nikoli-leskov.html

Editorial Impedimenta
http://www.impedimenta.es/ficha_pulga_acero.htm

Imagen: Nikolai Leskov, retrato de Walentin Serow, 1894.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Una tontería y una vanidad


Sigo aparcando con una facilidad pasmosa en los lugares más abarrotados de la ciudad.Soy una osada, cada vez dejo pasar más huecos. Sobre todo cuando tengo el tiempo justo, entonces parece que encargo la plaza de la puerta, que me sale a recibir el lugar. Puede ser una tontería, pero es poco habitual; ¡no hay tanta gente que vaya contando por ahí que tiene muy buena suerte para aparcar!

Por otro lado me apetece contar, para creerlo del todo, que hoy me ha felicitado el maestro por una reseña sobre Poe, por escrito, después de veinte y algún año. Largo periplo. Entonces me publicaban un billete de opinión una vez a la semana en El Periódico y al quinto o sexto me entró el ahogo. Es cierto que yo era una enana para semejante encargo, pero lo que me ahogó fue que, pasada la euforia de los dos primeros, cuando llegaba el martes me sentaba al lado del teléfono, muerta de miedo, esperando la llamada de Javier:

-Puntuales ¿qué es eso de los hechos puntuales? ¿los que suceden a la hora prevista? que yo sepa puntual sólo tiene que ver con el reloj.

Pero eso era pillarlo de buenas. Lo verdaderamente jodido era, es, cuando decía que no te entendía y empezabas a explicarte.

Dejé la columna aquella y nos pusimos a intercambiar manías y a pasear. Creo que es una de las decisiones más acertadas que he tomado.

Al menos lo creo hoy, que he sido piropeada.

La imagen es de Michel Batoty

lunes, 22 de febrero de 2010

Clase de Literatura



En la época de Homero, el ojo humano era sensible a los colores muy luminosos, pero no distinguía los matices del verde y el azul. Hacia los siglos finales del segundo milenio había desarrollado sensibilidad a todo el arco iris. Nosotros ya no percibimos el rojo y el amarillo como Homero pero vemos más allá del ultravioleta. También han evolucionado el olfato, el oído y el gusto. Nadie se extasía hoy con el nauseabundo olor de los jazmines, ni escucha arrobado la estridencia barroca del clavicordio, ni prueba el pan de levadura con que se alimentan los cerdos. Estos cambios en la percepción de las cosas provocan desde hace mucho la obsolescencia de muchas obras antiguas que hoy resultan desconcertantes. Sin embargo, no faltan escritores y críticos no realistas, que en nombre de una supuesta vanguardia reivindican el extrañamiento ante lo irreal que producen las minuciosas descripciones de Balzac y de Émile Zola

Raúl Brasca Escritos disconformes Ediciones Universidad Salamanca

viernes, 19 de febrero de 2010

Sufoco





Me gusta conducir porque me gusta gritar.

Gritar es buenísimo.

Pero ¿dónde gritas?

Sólo se puede en el coche.

Iba por debajo de las palmeras de la Plaza del Portillo cuando empezó a sonar el Sufoco, una canción que no oía ni gritaba ni recordaba desde la calle la Habana. No noté el trayecto y, con mi habitual fortuna para las tonterías, ya estaba aparcando en la Plaza San Lamberto. Esperé a que terminara la canción dispuesta a desgañitarme; lo hice agusto sin darme cuenta de que dos de mis alumnas me estaban mirando. Volví a tener tres años cuando me supe descubierta.

Con canciones como esta David Byrne inauguró Luaka Bop, el sello en el que sigue editando joyas. La primera fue en 1989, cuando yo era una librera recién casada y mi casa un paraíso musical, el primer disco, al que pertenece esta canción, se titula Beleza tropical, eso lo sé sin tener que preguntarle al Google, y sigue siendo recomendabilísima, sobre todo para los que hemos decidido aprender portugués cantando.

+ cosas

Los soperos estrenan página y me hace mucha ilusión.

Ha salido otra vez el Calidoscopio, ¡ese cofre siempre lleno!


miércoles, 17 de febrero de 2010

No hay hoy sin ¡ay!




Verdaderamente: vivo en tiempos tenebrosos.

La cándida palabra es necia. Una frente tersa
revela insensibilidad. Y si alguien ríe
es que no le ha llegado todavía
la noticia terrible

¿Qué tiempos son estos, en que
es casi un crimen hablar de los árboles
porque eso es callar sobre tantas maldades?
Ese hombre va tranquilamente por la calle,
¿es acaso inaccesible a sus amigos
en la necesidad?

Cierto: yo no me gano la vida todavía

Bertold Brech A los por nacer

La imagen es de Susana Solano
y el título es algo que dice mi padre con frecuencia

A la ciudad le salen corredores secretos cuando llueve.


Me encantaba Maite cabalgando en aquel tractor, con el remolque hasta los topes de vino y gaseosas. Grande, alegre, desgarbada. Escuchadora. Se quedó repartiendo cuando las demás nos fuimos al instituto, pero dos o tres años más tarde-reminiscencias de cuando adornábamos la cuadra, ¿no te acuerdas de que yo me lo tomaba muy a pecho? -me dijo una vez, estudió decoración. Resultó ser buenísima y abrió una de las tiendas más elegantes de Zaragoza. Sigue siendo tan buena escuchadora como entonces, siempre acierta con lo que los demás quieren parecer, ahora utiliza muebles y jarrones como intermediarios, pero ayer me contó que los objetos son sólo eso, intermediarios, y que los secretos importantes los aprendió en su casa, en la vinatería del Barrio del Saco.

-Por cierto que me encontré a fulanita y menganita, me apabulla el montón de gente que aprende en las universidades a ser altivo y a no saludar. ¿O será otra cosa?, incapacidad, incluso tristeza.

Llovía a cántaros y yo sin paraguas, hacía un frío impresionante y ni idea de dónde estaba la calle San Lorenzo, ni cómo se llamaba el sitio en el que había quedado para comer con Paula. Reconocí a Maite por el gesto que le devolvió al coche que acababa de empaparla. Hacía diez años que no nos veíamos pero fue cogerme del brazo, ponerme debajo del paraguas y ya estábamos otra vez en la infancia; comiendo habas crudas en el huerto de José Manuel, metiendo los píes en aquel manantial, preparando excursiones remotas en el remolque, hasta el río, jugando a la batalla y preguntándonos un montón de cosas. Maite no sólo me depositó, ya reconfortada, en el restaurante, hasta se quedó a tomar vermout.


La imagen es de Hélio Oiticica

sábado, 13 de febrero de 2010

viernes, 12 de febrero de 2010

Baila y no llores

Garamondo (poemas visuales bailongos) from Rodolfo Franco on Vimeo.



“Canta y no llores” es el mantra del hermanito Joselin, lleva montones de años repitiendo eso varias veces al día cuando menos procede. Como lo de relacionarse es para influirse y para intercambiar cromos me apropio de la receta. No me imagino haciendo el ommm por el pasillo.

He empezado a ir a yoga, es mi segundo intento. Los que me conocen lo desaconsejan, ¡que no puede ser bueno que esté más tranquila!, dicen.

P.D.El video, que es de Rodolfo Franco, es un:
Homenaje al tipógrafo francés del siglo XVI Claude Garamond y a la elegante tipografia que lleva su nombre con una serie de poemas visuales bailongos acompañado de la canción "Tupí topou sambar" de Comando Macondo cuyo movimiento es hecho en directo, con softwere de vjing.