domingo, 1 de febrero de 2009

Las mutaciones visionarias




-¡Pero otra vez te vas a llevar este libro! -me dice algunas veces mi librero- que te lo aseguro, que te lo has llevado varias veces.
-Pero hace mucho que no lo encuentro, lo habré perdido, o lo habré prestado o estará en el Molino, a saber
-Si lo encuentras me lo devuelves.

La vida es más fácil con la ayuda de Pepito que me tiene localizadas las neurosis. Y es que llevo años y años volviendo una y otra vez sobre los mismos autores.

Esta vez le pedí el libro a Luis para hacer la reseña y he me aquí, la apologéta de la brevedad, perdida en las abundancias verbales de Bruno Shultz , un autor que razona con imágenes. Su prosa se parece a la de Witold Gombrowicz, de quién fue muy amigo, pero también a la de Lezama Lima. Sus textos muestran otro lugar, como si hubieran girado unos grados el calidoscopio verbal para rebautizar lo que apenas percibimos.

Pero esto no es la reseña, luego me pondré a escribir la reseña y no tendré qué decir.

Cuando leo a Shulz dejo de tomar notas, llega un momento en que lo que me apetece es copiarlo todo, es un autor al que hay que leer despacio, y dan ganas de leerlo con los dedos.


La imagen es de Megan Jones "Conversations with Bruno Schulz"

martes, 27 de enero de 2009

Carmen Camacho




Los que conocemos a Carmen Camacho sabemos que para ser buen poeta no hace falta estar todo el rato muy serio. Luego vemos a algunos de esos poetas engolados y temblamos.

Nada más levantarme, vagando, me he encontrado con Carmen que decía:

Hay versos que me pertenecen más que cualquier otra glándula. No los escribí yo, los pillé por ahí, me los hinqué, los contraje. Y como divertículos, cálculos, marcapasos, llevo años con ellos dentro.


P.D. que yo se que pasas por aquí, te debo un correo largo guapa.

sábado, 24 de enero de 2009

Para después de un cumpleaños infantil





A veces es como si le hubiera encargado a Rafael Sánchez Ferlosio que pensara para mí, qué me ayudase a cruzar más allá del borde de las ideas cuando me quedo atascada.

Un ejemplo:

(Anacarsis) Cada vez más ejemplarmente piadosa resulta hoy en día la respuesta del escita Anacarsis, que visitó Atenas en tiempos de Solón, cuando los atenienses le preguntaban que por qué no tenía hijos: "Por amor a los niños".


La imagen es de Gilbert Garcin

viernes, 23 de enero de 2009

Por si queréis escuchar




Doña Blanca Diego manda un enlace 

Tatiana Miralles un artículo sobre Congo, las Lolas-Mora conocen algo ese ininteligible lugar

Y ayer pasé del periódico, pero hoy Paco Gómez Nadal ha traído a don Rafael Sánchez Ferlosio , la imprescincdible compañía, bien temprano.

La imagenen es de Perjovschi

jueves, 22 de enero de 2009

Madurando hacia la infancia





Afuera llovía, aquí dentro no ha pasado casi nada.  Bueno sí, por la mañana, más o menos temprano, me he acordado de una disputa sobre cuál era la mejor canción de amor de todos los tiempos, yo defendía Arponera y el otro defendía Por amor al comercio. Casi nos enamoramos de tanto defender que la mejor canción de amor de todos los tiempos tenía que ser de  Esclarecidos, mas  no, c´est tres dificil enamorarse. Él devino en crítico musical reconocido, tendría razón, será por Amor al comercio. Yo siempre recuerdo que contaban que escribian las letras aprovechando semáforos y atascos. Algo estuvo siempre claro: Cristina Lliso se parecía a la madre de la lata del cola-cao.

Luego he trabajado recio en cosas bien pequeñas. Más tarde me he deprimido un rato, pero la conozco y no la dejo entrar, nada de posturas fetales ni encogimientos, té rojo con hypericum y música de otro calibre.

Luego ha llegado Sandra, que ya me contó que iba a venir para hacerme reír y llorar, ha traído nuestra infancia enlatada, el tío Marino y su super ocho, que era peor grabando que yo, pero grabó la construcción del paraíso. Y mi comunión, aunque yo casi no salgo.

Tomás, que tiene seis años, me ha dicho:

-Tú estás y has estado siempre loca, que te he visto.

Y me he sentido bendecida por el niño.

-¿Como lo organizamos, la Ponderosa a un lado y por otro bodas, comuniones , y viajes, y reuniones?

-Mira, mejor cenamos todos juntos mañana, lo vemos y lo decidimos. Lo más natural sería nuestro ritmo de crecimiento

-Y por fín Malena va a darse cuenta de que no está sola en eso de ser la mayor. ¡Es duro ser la mayor de los pequeños en esta tribu eh!

- Pues claro, por eso la tía Marta se hace la loca, Tomás. Y Malena lleva su camino.

El título no es mío, es de Bruno Shultz, he reincidido, lo mío son las tiendas de color canela, no podré dejar de ser barroca, no me va a dar tiempoooooooooooooooooooo.


El regreso de Carmen Herrera.



Carmen ha estado unos meses en la India y ha vuelto cargada de imágenes. 
La gracia de Carmen es el da-sein, el estar ahi, merece mucho la pena dar una vuelta, y más vueltas por sus fotografías, y seguirle la pista en su nuevo blog .

Bienvenida

La foto es suya, claro.

martes, 20 de enero de 2009

El doble destino


Y ya que hemos hablado del destino, es también como si se tuviesen dos destinos: uno activo e insignificante, que se cumple, y otro inactivo, importante, que jamás se cumple
                                      
                                                                                                 Robert Musil   El hombre sin atributos

La imagen de Robert & Shana Parkeharrison  

lunes, 19 de enero de 2009

Siempre tarde

crece el mal por razones que ignoramos

y es una inundación con propios líquidos,

con propio barro y propia nube sólida

dijo Cesar

Vallejo.


-Ojala sea un trabajo que quede pronto caduco, dijeron Leire y Blanca cuando en el 2004 grabaron esto

-Mis hijos se han meado de miedo, luego me han preguntado que cuando nos toca morirnos a nosotros-Oí decir a una Palestina en Informe Semanal.

-"¡Boicoteemos los productos judíos!", decían alguno de los correos que me mandaron estos días. Perdón, israelíes, pero ¿cómo se boicotea el dinero que han invertido en armas?

-El problema se enunció bien clarito ya en la guerra de los seís días, decía en un articulo José María Ridao: a los israelíes le gustan los países árabes y  los árabes no.

Hoy Gaza ya es pasado, mañana toca sainete. Y aún en el caso de que alguna esperanza racional exista, que lo dudo, me dá muchísima guacala la puesta en escena y no me he olvidado del capítulo anterior de esta inmunda serie.

P.D. Empecé a decir que tenía guacala cuando me di cuenta de que la palabra asco estaba desgastadísima, guacala es más expresivo, va con gesto, con los dedos ahí, en la campañilla.

Otro P.D. y mientras todos comiendo mierda, como en el cuento de Carriere que trajo a colación Jesús Alonso

domingo, 18 de enero de 2009

¿Cuántos peldaños tenía la casa de Margarita Wittgenstein?



El Concursante 

Vi El Concursante anoche,  ya palpitaba el despertador hace dos años, pero esta película  hasta ha cambiado de género, ¡ya lo siento!,  el tiempo la ha hecho más verosímil, ya es realista del todo y para todos, ha llegado la hora, dentro de cinco minutos sonará otra vez una alarma. 
 Cómo estoy susceptible las cazo al vuelo y oí que la Cayetana decía en la presentación del programa: 
-ahora que se habla casi todos los días de la crisis.
Y ese casi me chirrió en las entretelas.
Y me gustó mucho, mucho, el director, Rodrigo Cortés,  pero también tuvo un patinazo hablando de los blogs. Dijo, más o menos, que no entendía por qué había gente que se levantaba y se ponía a contar de qué color era su ropa interior o lo qué pensaba de tal película. 
Lo de la ropa interior me recordó aquel pijama de Roque Daltón que pusieron en una vitrina, en una fiesta selecta del FMLN.  Después ni intenté calcular los millones de detalles sin importancia que llenan los archivos universitarios: todos conocemos investigaciones, que yo llamaría patológicas, que nos informan sobre a qué hora se cortaba fulanito, gran autor, las uñas. Me niego a considerar que tenga importancia la ropa interior de nadie, genial o no. Sin embargo tengo la impresión de que cada cual puede anotar lo que le plazca, incluido esto, en su libreta. 
(Rodrigo Cortés sólo metió la pata,  no es el culpable de toda esta rabia y esta necesidad de aclarar que en mi libreta escribo lo que quiero, y que no me importa todos los días la fortuna creativa y la calidad literaria, una suerte como otra cualquiera) 
El INEM: 
Estuve sentada frente a un señor imbatible durante tres horas, vi cómo se reconstruía, entre número y número, para poder estar a la altura del siguiente paciente. Cada uno de nosotros desató su climatología gélida desde la otra silla, cada historia era un vendaval distinto que le obligaba a agarrarse al borde de la mesa;  lo hacía disimulando. 
No perdió en toda la mañana la sonrisa y, sin embargo, pocas veces he visto tanta tristeza en un rostro como cuando aprovechaba los pocos segundos que le quedaban, las dos o tres inspiraciones hondas, entre número y número. 
El miedo a la locura 
Clasificación
(con frecuencia progresión) 
-Miedo a que te traten como a un loco
-Miedo a que te vuelvan loco
-Miedo a que te crean loco
-Miedo a parecer loco
-Miedo a estar loco 
Creo que sólo hay un modo de disolver esos concentrados, abusar de la capacidad para reírse de uno mismo, es decir “hacerse el loco”, blindarse. 

La vuelta a la filosofía 

Por los riesgos que entraña, como  anunciaba Confucio, el conocer sin pensar y el pensar sin conocer, he vuelto a la filosofía. 
Para Aristóteles el verbo es ver, para Kant pensar y para Wittgenstein decir. 
En la última proposición del Tractatus la lógica y la filosofía se vuelven  por fin poesía. He vuelto, un poco, a la filosofía, necesito un rato. He utilizado para entrar la misma puerta por la que salí, la proposición 6.56 del Tractatus,  que dice: 
Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: quien me entiende las reconoce al final como sinsentidos, cuando mediante ellas-a hombros de ellas-ha logrado auparse por encima de ellas  (Tiene, por así decirlo, que tirar la escalera una vez que se ha encaramado en ella)
Tiene que superar esas proposiciones; entonces verá el mundo correctamente.

El retrato se lo hizo
Klimt a Margaret Winttgenstein, su hermano le diseño la casa, y yo intento imaginar sus escaleras.