lunes, 14 de abril de 2008

+ Cirlot





El horizonte sombra allá en el fondo.
Los cielos convertidos en roca
sola.

Las manos, ¿para qué, si no lo saben?


Bronwyn Juan Eduardo Cirlot ed Siruela
La imagen es de Carlos Marijuan

viernes, 11 de abril de 2008

El hombre jazmín


Ayer tuve un ataque animista, pensé que Unica Zürn llevaba demasiado tiempo en el coche y la subí a casa. Después de cenar abrí el libro por cualquier página y volví a leer esto.

-Pero ¿no estás curada?-le preguntan
-Oh,no-responde ella tristemente-, no puedo coser con mi máquina
-¿Por qué?
-¡Es horrible! En mi máquina de coser viven dos o tres hombrecillos muy pequeños, más pequeños que mi pulgar. Y, cuando coso, empiezan a gritar y a llorar porque se les clava la aguja en el cuerpo. Y por las noches no puedo dormir porque ellos lloran en mi máquina de coser, porque tienen heridas en todo el cuerpo, y les duele mucho. No sé cómo terminará esto, porque yo me gano la vida cosiendo
¡Menudo problema!
-¡Tú oyes voces!, dice la pelirroja tranquilamente-.Oyes algo que no existe. Eso es todo.
-Oh, yo sé muy bien lo que ocurre cuando uno oye voces. Ya me lo han explicado, eso lo sabe todo el mundo. Pero es que las voces las oye la gente sólo dentro de su cabeza, pero yo oigo las voces de los hombrecillos dentro de mi máquina de coser. Es distinto.
-Lo que tienes que hacer es comprarte otra máquina-dice la suicida delgada a la suicida gorda.
-No tengo dinero. Es la respuesta.
-Entonces tendrán que desmontar la máquina de coser y sacar a los hombrecitos. Tiene que ser bonito verlos tan chiquitines.
-¡Oh no!, dice la gorda-.¡Imagínate que espanto, todos pinchados y llenos de sangre! Sería insoportable ver eso
-Pues tendrás que volver a tirarte por la ventana-dice la delgada sin compasión, y las tres ríen como locas.


Unica Zürn El Hombre Jazmín. Editorial Siruela

jueves, 10 de abril de 2008

Y más



Sonia ¿ahora si la ves?

Más sombrilla



Llevo un año haciéndole varias fotos al día a la sombrilla de la terraza de enfrente. Ababol hasta me dio una capacitación por teléfono para encuadrarla, me gusta mucho por la noche, con las luces de los pisos de abajo encendidas y ella en la cúspide, ya la he detenido con muchísimos cielos, todo va cambiando a su alrededor y ella inmutable (inmutable, no inmóvil, que aquí hace muchísimo viento)

No sé que haré con todas esas fotos. Las mezclaré con las de las priedras en un archivo.

Todos los días temo que no esté la sombrilla por la mañana. Claro que las relaciones se acaban. Pero de momento, lo primero que hago cuando me levanto es mirar, y ahí sigue. ¿La abriran cuando llegue el verano?

miércoles, 9 de abril de 2008

La sombrilla que tengo en el horizonte



Desde el punto de vista sentimental, el día de hoy no estará marcado por ninguna posición particular de los astros: ni positiva, ni negativa. ¡Nada en el horizonte!

Todos los días llega un horóscopo a mi correo que dice eso, y no puedo evitar leerlo, por si ha cambiado.

Lo único que he llegado a creer de los horóscopos es porque me casé con un géminis y siempre tuvimos la impresión de que había mucha gente en casa.

¡También hace falta mala leche para mandarme durante tantos años el mismo horóscopo! pero: ¿por qué iba a creerme esto del horizonte?.

Miro al horizonte y ahí sigue la sombrilla.

Otra vez un día Ph7, entre otras complicaciones porque es fácil convertirse en deseado ¡pero difícilísimo ser deseable!. Y también por la espinosa e histórica dificultad para desear con frecuencia.

Tanta insistencia strolgica deber ser por algo, pienso.

Y me quedo más rato mirando la sombrilla y le hago otra foto.

domingo, 6 de abril de 2008

Fijaciones: life is crazy

La voz de este hombre, cuando necesito urgentemente energía, mejor que cinco coca-colas, que tres cafés, que dos redbull:

Iggy

Pop

viernes, 4 de abril de 2008

¡Chime está loco!, no a veces, no, ¡siempre!




¿Cómo no recurrir a la biografía?. La ecuación está chupada. Tienes ganas de contar pero la abstracción te succiona. Aunque sea para volver a caer luego en sus brazos (en los de la abstracción) pero de un modo decidido, y además poder darle el vuelto, tengo que contar algo concreto: que esta tarde han venido a ver a mi padre Chonin y Ángel y hacia veinte años que yo no los veía, por ejemplo.

Ya contaba un día que me encantan, como a Lucrecia Martel, las relaciones que no se dejan definir.

Ángel era el amigo más atractivo de mi padre. He comprobado hoy que no cambiamos. Se quería ir a dormir a Belchite esta noche, acaba de leer un libro sobre la guerra civil y decía que tampoco le iba a sentar mal una noche paseando solo entre ruinas, tiene setenta años y está convencido de que le tienen que pasar más cosas. Hablaban mi padre y él de por qué tienen ganas de vivir, han concluido a carcajadas que porque se van a morir pronto, y total.

¡Quien iba a esperar hoy la aparición del aventurero de mi infancia!,¡igual de loco, igual de inteligente y de expresivo!.
P.D. Chonin y Ángel tuvieron siempre una tienda de comestibles en el puerto de Barcelona, por ese trajín sigue siendo ella tan tranquila y el tan inquieto.
No sé por qué le dicen Chime a Ángel.


La imagen de Robert Smithson

jueves, 3 de abril de 2008

¿Abril es el mes más cruel?




¿Mezcla recuerdos y anhelos?

militeraturas
La foto es de Ababol

miércoles, 2 de abril de 2008

Wislawa Szymborska


Os hice caso con Wislawa Szymborska y estoy secuestrada.

Copiaré algo.

APUNTE

Vida: única manera
de cubrirse de hojas,
tomar aliento en la arena,
alzar el vuelo con alas

ser perro
o acariciar su cálido pelaje;

distinguir el dolor
de todo lo que no lo es;

tener lugar en los hechos
meterse en las vistas,
buscar el menor de los errores

Excepcional ocasión
para recordar por un momento
sobre qué se habló
con la lámpara apagada;

y para una vez al menos
tropezar con una piedra,
mojarse con alguna lluvia,
perder la llave en la hierba;

y dirigir la mirada tras una chispa en el viento;

y sin cesar no saber
algo importante.

El poema es deInstante, ed Ignitur. La traducción de Gerardo Beltrán.

Esta vez si sé porque elijo este poema.

"y sin cesar no saber
algo importante"

expresa perfectamente una sensación que me persigue desde hace muchos meses.

Por todo. Pero tambien por la llave perdida en la hierba, que me ha recordado una llave perdida en un adoquinado y una historia que me apetece contar. Tengo coartada; que la niña Blanch no tiene memoria y le viene bien que le recuerde.


La imagen es de Shadow Liesa Orlea

domingo, 30 de marzo de 2008

La primavera, las dosis, los antídotos




La primavera

La primavera llega devastadora; las nubes de esta mañana parecían manadas de flamencos, todos los árboles están en flor y hoy era ador en la gasolinera, alguien había levantado la tajadera y el agua corría loca por las acequias. Pero también había ador lacrimal, malas caras y mucha tristeza: oscuros, cabizbajos, huraños estábamos todos, y Sonia Martínez, que es de campo y entiende de ciclos repetía:

-Tranquilos, que sabemos lo nos pasa: es astenia primaveral.

Como aquel rinconcito tiene algo de confesionario, a los que venían con males de amor les repetía moviendo las coletas eso que a ella le encanta, no recuerda dónde lo ha leído, en alguna de tantas revistas de papel couche de los fines de semana.

-Vamos a intentar no buscar medias naranjas y ser naranjas enteras. Y no te pongas modorra/o
(porque a la depresión en Aragón se le sigue llamando modorra)

Decía como si dijera abracadabra, aunque ella está muy triste lo de la naranja la consuela.

Las dosis

Cuando no me siento demasiado ligada afectivamente a vosotros me resultáis hasta agradables.

Les he dicho a esos dos, tomando café, en el hospital. Y sé que lo han entendido. Porque sé que esas eran las palabras mágicas y llevaba buscándolas más de treinta años para ella y catorce para él. Antes de encontrar las palabras exactas es necesario encontrar la distancia adecuada, la que es: ni más ni menos.

Sus caos no van a contar conmigo esta primavera.

Los antídotos


Son para cuando hacen falta. A mi me los guarda Pepito, le pago una cuota todos los meses y así, cuando voy no tengo que mezclar los números con las palabras. Al final de la sesión Pepe me dice, como los gitanos, tanto a tu favor, tanto al mío, y listo. A veces ni me dice nada.

Es nula mi capacidad de previsión, ni yo sé cuando es esa mañana destinada a vagar entre anaqueles. El viernes fue un buen momento, mientras mis tribus danzaban en Al-Andalus.

Primero doy vueltas como un zompopo cuando entro en Antígona, a veces me dejo atrapar por las estanterías de filosofía pero me salva Pepe con un cigarro (en Antígona se fuma) y me arrastra hacia la mesa de novedades:

-Hace casi treinta años que nos conocemos y nunca habíamos tenido una tormenta tan fuerte de poesía, ¿qué te parece?

-Recomiéndame algo Pepe, anda.

-¡Yo!, yo solo leo textos científicos. Vete a la trastienda y habla con Julia. Aprovecha y fíjate, hay cosas de crítica que te interesan.

Pero ya sale Julia y me empieza a recomendar, y supongo que cree que no le estoy haciendo ni caso, pero enseguida interviene Pepe, que será mi mejor terapeuta, seguramente, desde hace casi treinta años, y conoce todas mis rarezas. Y entre los tres se convierten en un festín mis caos. Luego sigo vagando sola y hago una montaña que aumenta y disminuye sin cuidados. Se me olvidan casi todas las críticas y muchas recomendaciones, otras no.

Mientras Pepito va metiendo los libros en la bolsa nos fumamos otro cigarro, revisamos la información sobre amigos y conocidos, con monosílabos muchas veces es suficiente, ya en segunda purga dice:

-¡Este déjalo! solo promete. Esto ¿cuántas veces te lo has llevado?. Esta mujer es muy buena.

Y me guiña un ojo:

-¡que leo!

Y la vuelta a la realidad son tres bolsas llenas y el coche en el quinto infierno, porque para ir a Antígona es imprescindible haber aparcado bien y tener tiempo de entrar en el bar de al lado a revisar el botín, para ir intuyendo, con un poco de sobrealiento, como serán los próximos meses.