
martes, 4 de octubre de 2011
A vueltas con la peculiar ortodoxia de Chesterton

lunes, 3 de octubre de 2011
De otros recursos y otros árboles

El sábado mi cuerpo y yo necesitábamos hacer reposo en un jardín de otoño y el de M Jesús es precioso y enorme, ella lo intuía y me llamó temprano. Creo que “le bon vivre” tiene que ver con trazar rutas, con tener lugares a los volver, esos de los que, aunque pasen los años, nunca te vas del todo
Para reposar, para dejar de tener prisa por completo, para recolocar, es recomendable sentarse en un sitio desde el que se otee el tiempo desde lejos, por eso empezamos hablando de la edad de chopos, lilos, romeros, pinos, acacias, casi todo aquí tiene treinta años, y recordamos cuando empezó a crecer, y hasta quién plantó cada cosa.
La dama del pelo blanco cree que el jardín la ha vencido, sin embargo a mi me gusta esa locura de los dondiegos de colores creciendo entre las baldosas, los laureles rodeados de hijos, las cañas invadiendo el cajero de la acequia y la hierba con caracolas ribeteando una mesa. El jardín es adulto y no se deja ver de una ojeada, todo es robusto y ha conquistado su lugar, y es el campo, campo, pero de pronto aparece un banco debajo de un pino que nos traslada a una postal de película inglesa.
Pasamos casi toda la tarde hablando de plantas y María Jesús, que conoce bien mi jardín, me adelanta buenas nuevas, como siempre, esta vez solamente tiene que señalar un círculo de margaritas de tres metros de diámetro, empezaron siendo tres bulbos que le dio su madre, para que se vuelva a desplegar el muestrario de momentos gozosos que solamente serán posibles en la siguiente etapa.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Y es que algunos días da gusto no querer ser escritora.

La primera ginecóloga que me ha visto ha puesto cara de susto, no me encontraba el cuello del útero, ha buscado refuerzos y han llegado cinco más. Entre todos lo han encontrado ¡Por fin! Un alivio. Poco después, tras mirarse mucho rato como si estuviesen ante un animal recién descubierto, después de mucho hurgarme mientras me paseaban un ratón por la tripa, después de que hayan puesto el monitor con colores fluorescentes para que viésemos los chorritos eléctricos que soltaba el ser, ha exclamado el más apuesto:
-¡Es un mioma parido!
Y se han relajado los seis.
Cuando mi ginecólogo me diagnosticó una menopausia y me trató con hormonas sobrealimentó al monstruo. Eso durante un año, ¡además me costaban un pastón! Y claro, tanto creció que quería salir, entonces pasó del útero a la vagina y ahora lo estoy pariendo, a trozos y mal. Nada dramático:
-Si los análisis salen bajos te ingresamos y te operamos mañana. Si estás bien hacemos un preoperatorio normal.
Para apuntar en el rabillo del ojo.
Este verano me dí cuenta de que ninguna de las mujeres a las que he leído hablaba sobre la menstruación. Me dí cuenta gracias a Chantal Maillard, que sí habla. Inevitablemente me puse a calcular los ríos de tinta que hubieran corrido si los hombres tuviesen la regla, pero no pasé de ahí. Bueno sí, lo comenté en clase, donde todas éramos chicas aquél día, y no le dimos mucha bola.
Ayer, por casualidad, dí con un comentario sobre El laberinto de la soledad de O. Paz y me reencontré, otra vez, con esa idea atroz de “La rajada” que me sentó como una descarga eléctrica.
Hoy, cuando volvía a casa ¡qué bien se piensa sola y conduciendo! me preguntaba si las mujeres mataremos menos porque tenemos mucha, demasiada, relación con la sangre.
Otros
No sé si tengo algo contra mi ginecólogo, que atiende todos los días a otras cien y me parece un buen hombre que se equivocó. Desde luego los seis que me han encontrado el útero han puesto tanto interés en las pesquisas como yo misma. ¡Qué paciencia para hacerte partícipe de tu cuerpo algunos médicos!
Aunque por aquí nadie se imagina todavía un país sin Seguridad Social ¡Existen! Y los problemas más menudos para la mayoría son atroces.
Que cuente esto puede parecer el acto exhibicionista de una hipocondríaca. Lo es sin duda. Un atentado contra el poco erotismo que me queda. Desde luego. Hasta un síntoma de tacañería; así lo cuento solo una vez: por aquí pasan los amigos y mi médico, y sé que estaban preocupados.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Reencuentro literal

Íbamos paseando por el camino de la fundición, yo tenía unos 17 años y creo que había hecho pirola, a la altura del puente verde José Mari me dijo:
-Y ya verás como podremos conectarnos a la biblioteca nacional y leer lo que queramos.
Se me caía la baba, pero no creí ni una palabra de sus premoniciones. Desde aquí le pido disculpas, casi treinta años después, por el ignorante escepticismo, y le doy las gracias por lo esclarecedor que me resultó luego su vaticinio.
Hace dos semanas vi un documental sobre la maleabilidad del cerebro y me regalaron un libro electrónico. No sé qué fue antes pero los dos descubrimientos se relacionaron íntimamente, y empecé a cambiar mis costumbres por si estaba a tiempo de conquistar un trozo más de sinapsis.
Con los libros electrónicos había hecho lo mismo que con los higos chumbos, calculé sus virtudes pero con displicencia, y decidí que llegarían solos. ¡Para qué quería yo mil doscientos libros en el bolso si lo que me pasa es que, cada vez más, leo los mismos muchas veces! Además había que disciplinarse, manejar el asunto con lucidez, porque la informática y sus posibilidades acumulativas ni son del todo inocentes ni nos dejan inmunes.
Cuando llego el aparatito a mis manos imaginé a la criada de Kien, el protagonista de Auto de fe, también en el paro, y recordé una frase de Borges que parecía una exigencia clave para manejar bien el invento: Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica. Pero sobre todo empecé a acordarme de los títulos de todos los libros que he ido perdiendo con la certeza de que los recuperaría.
Y estoy pletórica.
Ahí estaban.
Y por eso no escribo. Porque estoy leyendo.
Imagen Ansel Kiefer
viernes, 23 de septiembre de 2011
Dans mon jardin.
Cesarea Evora
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Entrada 1001, sobre el presente, el pasado y el futuro, para inaugurar el otoño.

Estaba buscando cuentos del pasado en los que se preludie el futuro, nuestro presente, y he encontrado uno de Ambrose Bierce, El amo de Moxon, en el que el narrador describe, perplejo, a un hombre jugando al ajedrez con un robot.
El único error de su premonición es el tamaño, sucede; la aparición de la electrónica provocó un repentino envejecimiento de los robots: ¿quién va a querer que un robot le abra la puerta si puede abrirla con una célula fotoeléctrica?
Hay cuentos que crecen alrededor de una sola frase:
La conciencia es hija del ritmo
Es desde la que se gestó éste.
Es lo primero que he leído por la mañana y la afirmación me ha dejado feliz y pensativa:
La poesía también es hija del ritmo, según Larrea.
Por lo tanto la conciencia y la poesía son hermanas, y no paran.
sábado, 17 de septiembre de 2011
De los regresos y sus fractales.

La vuelta
Mi subconsciente no sabía bien donde se iba a despertar esta semana. Un día soñé que mi cabeza era tan grande como el barranco y me peiné las raíces. Otra noche pasé una revisión de hogueras simbólicas, algunas guardaban vivo el rescoldo después de muchos años y otras eran sólo un montón de ceniza mojada, como si hubieran sido apagadas con urgencia y demasiada agua. También en sueños recordé a Begoña, cuando éramos muy pequeñas, en el patio de la escuela, convenciéndome que los sueños dependen de donde apoyas la cabeza. Si con el lado izquierdo has tenido una pesadilla media vuelta es suficiente para soñar algo feliz, me decía cuando teníamos ocho años.
Ya entonces sabía que era mentira, pero sigo probando, como todos.
Pequeños matices.
Esta vuelta me ha hecho pensar que no tengo vida social, solo amigos. Ahora bien, no hay que contarles que eres noctámbula porque son capaces de llamar a las dos de la mañana para ponerte al día de sus regresos.
Pesadillas
Me encontré con JM, hablamos durante hora y media al sol.
-Tenemos que quedar para cenar
-Pronto tendremos tiempo para todo, ya vas a ver
Y me contó que las grandes empresas del transporte contratan a camioneros del Este por sueldos de ochocientos a mil euros al mes, y que les cobran por dormir en la cabina del camión.
Atmósferas amables
Cené con Inés y con Luis, me gustan mucho las parejas felices y enamoradas, tengo la suerte de tener muchas alrededor y emanan bienestar.
Mi accidente cromático
Siempre, desde que recuerdo, cuando cierro los ojos veo círculos amarillos que se alejan, como rodajas de piña rellenas de algo lila.
Yo creía que nos pasaba a todos, y nunca lo mencioné. Un día, hace tiempo, se lo conté a Miguel y aún oigo sus carcajadas
¿Ven los demás otros colores?
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Sobre preferencias y fantasmas

Teníamos la puerta abierta. A mí me gustaba cerrarla con llave por la noche, porque prefería que hubiese un fantasma dentro de la habitación en vez de pensar que pudiera entrar. A Jack, en cambio, le gustaba dejarla abierta. Nos lo echamos a cara o cruz y ganó él. Oímos un ruido en la puerta de entrada y unos pasos por el pasillo de la cocina
Dylan Thomas Relatos completos
Imagen Vlad Artazov
viernes, 9 de septiembre de 2011
Para la despedida de una odisea vegetal
Letra traducida
Aquí Base llamando a mayor Tom
Aquí Base llamando a mayor Tom
Tómese sus proteínas y póngase el casco
Aquí Base llamando a mayor Tom
Comienza la cuenta atrás, motores en marcha
Compruebe el encendido y que Dios le acompañe
Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco,
cuatro, tres, dos, uno, despegando
Aquí Base llamando a mayor Tom
Has conseguido dar el gran salto
y la prensa quiere conocer
qué marca de camiseta llevas
Ahora has de abandonar la cápsula,
si tienes valor
Aquí mayor Tom a Base
Estoy saliendo por la puerta
y flotando de un modo peculiar
Las estrellas parecen tan distintas hoy
Porque aquí
estoy sentado en un trasto de hojalata
muy por encima del mundo
La Tierra está triste
y no hay nada que pueda hacer
Aunque estoy a 160.000 kilómetros
me siento muy tranquilo
y creo que mi nave conoce el camino
Decidle a mi mujer que la quiero mucho,
como ya sabe
Aquí Base llamando a mayor Tom
Hemos perdido la conexión
Debe haber algún problema
¿Me recibe, mayor Tom?
¿Me recibe, mayor Tom?
¿Me recibe, mayor Tom?
¿Me re...
Estoy aquí, flotando alrededor de este trasto
Muy por encima de la Luna
La Tierra es azul
y no hay nada que pueda hacer...
