martes, 9 de febrero de 2010

Desplazamiento hacia el lector




Estaba vagabundeando en la carpeta de "los escritores y los lectores" y he encontrado:


Técnica perfecta para empezar un libro

[…] solamente resta que usted me diga cuanto me queda por decirle.
Vale decir: escucho

José Viñals
72 lecciones de ignorancia

sábado, 6 de febrero de 2010

¿Es recomendable escribir de atrás hacia delante?

Charles Dickens, en una nota que tengo ante mí y en la que alude al análisis que en cierta ocasión realicé sobre el mecanismo de “Barnaby Rudge”, dice: ‘¿A propósito, se ha dado cuenta de que Godwin escribió su “Caleb Williams” de atrás hacía delante? Primeramente enredó a su protagonista en una maraña de dificultades, que forman el segundo tomo, y después, para completar el primero, le lanzó a la búsqueda de cuanto pudiera servir de explicación a lo que había hecho’.

Escribe Edgar Allan Poe. Y aunque Poe no está del todo de acuerdo con Dickens, es un apasionado de los galimatías teóricos y se pone a calibrar las ventajas derivadas de escribir al revés:

Hay un error de raíz, pienso yo, en la manera en que habitualmente se estructura un relato. O bien la historia aporta una tesis -o ésta viene sugerida por algún incidente circunstancial-, o todo lo más el autor se aplica en combinar acontecimientos sorprendentes con el único fin de proporcionar una base a su narración, generalmente en la esperanza de que mediante descripciones, diálogos y comentarios personales podrá llenar todos los intersticios que de los hechos o la acción, página tras página, se ponen de manifiesto (…)

Mormotea.

El autor echa de menos los caminos de ida y vuelta, tiene interés por verle la tramoya a las obras de otros:

A menudo pienso lo interesante que podría ser leer un artículo en donde un autor describiera -es decir, si pudiera- paso a paso y detalladamente el proceso mediante el cual alguna de sus obras vio el acabado final. El por qué semejante artículo nunca se ha escrito es algo que escapa a mi entendimiento, auque es posible que dicha omisión tenga que ver más con la vanidad de los autores que con ninguna otra causa. La mayoría de los escritores -y, sobre todo, los poetas- prefiere dar a entender que compone en una especie de delicioso frenesí -o intuición extática- y en verdad se echarían a temblar si se dejase al lector escudriñar entre bastidores, quedando al descubierto la elaboración, las vacilaciones del pensamiento en bruto, los verdaderos propósitos logrados tan solo en el último instante (…)

Soy consciente, por otro lado, de que no suele darse el caso de un escritor que se halle en condiciones de volver sobre sus pasos para mostrar cómo llegó a sus conclusiones. En general las ideas acuden al espíritu de forma atropellada, y de igual modo se las persigue y son olvidadas.

Poe debía ser terco y amigo de retos. Pese a las dificultades del proyecto, en “La filosofía de la Composición” nos explica, sin dejar resquicios, cómo escribió el poema “El cuervo”. Con este libro abre otra brecha literaria, su especialidad era inaugurar géneros. Después de él han sido muchos los autores que nos han dejado escudriñar entre sus bastidores.

Marta Sanuy

Lecturas recomendadas: La filosofía de la Composición. El principio Poético. Edgar Allan Poe. Editorial Langre

Articulaciones

viernes, 5 de febrero de 2010

¡Puchica! si es viernes




Si no me llego a encontrar con el estupendo Joao Gilberto de viejito no me acuerdo.

De lentes y reencuentros


Hay pocos disgustos que me dejen tan desasosegada como perder las gafas o destrozarlas, este verano atropellé unas ¡y mira que es difícil atropellar a tus propias gafas!, pero hay trucos: dejarlas en el capó no falla, y si son rojas, o del color del coche, mucho mejor. Pero la catástrofe emocional sobreviene, cómo un tsunami, cuando pierdes las gafas una noche de gin-tonics: ¡entonces sí que es intenso el complejo de gusarapo del día siguiente! ¡entonces sí que te sientes como un chicle pegado en la suela del zapato de un bolo! más desdichado y miope que nunca. No he presenciado peor hundimiento que el de un amigo al que se le cayeron las gafas a la taza del water a altas horas y tiró de la cadena.
Lo que nunca había imaginado yo es que pudiera suceder lo contrario y sí: ayer me reencontré las gafas que había perdido hace uno o dos años. Al principio me sentí desconcertada, las miré de lejos, desde la suficiencia de las otras, recordé lo último que habíamos visto juntas, ¡y lo equivocadas que habíamos estado! y sentí una rayada de odio.
-¿ahora acudís? a buenas horas, cuando ya os había olvidado-pensé.
Pero el tono de despecho enseguida me pareció fláccido, soso, grandilocuente. Reaccioné. Las puse a remojo y poco a poco nos hemos ido reconciliando, ahora mismo hemos leído juntas la publicidad de las bolsas que flotan desde ayer delante de la ventana, y eso que vivo en un segundo piso, lo del valle del Ebro es viento.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Mapa Frutal


La niña Blanca me puso a dibujar el plano de los árboles cercanos mientras anochecía, y no quedó tan feo.

martes, 2 de febrero de 2010

De debajo de la yuca


Se llega al centro caminando en espiral y tronchando un montón de silencios. Es imposible comer mientras se está llegando al centro. Atravesando el numen sólo caben las ofrendas. La del sábado fue de gambas al ajillo.

- Tú no comes niña Marta, ¿y eso lo sabemos desde?

-…desde que leímos que para tener salud mental era necesario mantener una relación de intimidad importante, sin fisuras, al menos con dos personas

P.D. Cuando abres un documento de Word desde otro nace contaminado, como si las palabras tapadas en el anterior lo parieran. Ahora el molino está mucho más verde que en la foto, bueno, está totalmente verde, cercado por riachuelos ¡con agua! y con muchos más árboles. Éste año me toca abrir una gran ventana en la habitación y llenar barrancos de aromáticas.

Aiwa



Qué mejor que Aiwa para celebrar que vamos a estrenar aparatos de sonido, nos los han robado todos. Pudimos oír, eso sí, por segunda vez, el ruido del agua del río seco.


lunes, 1 de febrero de 2010

Aproximadamente





No creo en las invocaciones pero las invocaciones creen en mí:
han venido otra vez como líquenes inevitables

Dice Antonio Gamoneda.

y también dice;

Hay una salud que sucede a la desesperación

El cuadro es de José María Sicilia

miércoles, 27 de enero de 2010

¿Qué son los blogs, un soporte o un género?

El cambio que implica la autoedición ha modificado nuestro modo de leer y de escribir. Si hablamos con propiedad los blogs son sólo un soporte, pero creo que el hábito en este caso hará al monje, y que el uso del formato ya está gestando un interesante híbrido que va a repercutir en nuestro concepto de lo literario.

Pero si el blog fuera un género, ¿a cuál se parecería? ¿Se trata de un autorretrato interrumpido? ¿Es similar a un diario?

Quizá todos los blogs se parezcan a su dueño ( si te fijas detenidamente, todas las novelas se parecen a sus autores), pero también reciben influencia de muchos géneros, pues son sobre todo mestizos. Cada bloguero mezcla en su coctelera la dosis que prefiere de poesía, diario personal, boletín informativo, historias breves, opinión social y política, género epistolar, diálogo, monólogo íntimo o novela por entregas, y agita. Los textos pueden ser suyos o de otros: escribir con palabras de otros en el blog es un interesante modo de subrayar y compartir lecturas. Cada blog tiene infinitos lectores potenciales, o ninguno; hay lectores silenciosos y parlanchines, y existe la posibilidad de que pongan notas; la inmediatez de la comunicación también ha modificado irreversiblemente la distancia entre el lector y el autor.

En un blog no sólo se cuenta con la palabra como recurso: la imagen, el vídeo o la música implican, además de un nuevo modo de escritura, un nuevo concepto, más amplio, de lectura. Los blogs divulgan contenidos culturales de otro modo, similar al boca-a-oreja. El que nos cuenta dice con frecuencia: “mira”. Además los blogueros se influyen, se glosan y se comentan.

Hace poco leyendo a Bioy Casares encontré dos afirmaciones que me recordaron a los blogs. Cuenta en Bioy Casares a la hora de escribir los fracasos de sus primeras novelas, que no le gustaban a nadie, y cómo se curó de tantas deficiencias gracias a un trabajo que le obligaba a escribir reseñas continuamente y que le soltó la mano. Es curioso que alguien, con todos mis respetos y mis afectos, tan estirado como Bioy Casares, aceptara de tan buen grado que lo suyo no era genio, sino oficio. Estoy segura de que los blogs sueltan la mano, vacunan contra el peor enemigo de la escritura, la discontinuidad, la inconstancia. También decía Bioy que escribir es como poner una habitación nueva a la vida, y un blog viene a ser eso: contar con otra habitación.

Marta Sanuy

Lectura recomendada: Bioy Casares a la hora de escribir. Editorial Tusquets.

Articulaciones


domingo, 24 de enero de 2010

Julio Reija



Después de vagabundear toda la tarde por sitios recomendables; 7 de 7 y La literatura del pobre, me he encontrado, ¡ya era hora después de tanto oír hablar de él! con Julio Reija, y me ha gustado mucho, así que todo lo que va aquí hoy es suyo.



Tú tienes un nombre, y yo lo digo.
Y cuando lo digo no se hace más tu nombre,
ni tú te haces más tú,
pero te giras.