martes, 14 de febrero de 2012

Atisbos de madurez


Antes de salir de casa leí una de esas sentencias que abundan por Internet: nunca discutas con un tonto porque quien os oiga puede pensar que sois tontos los dos. La leí de refilón, sin hacerle mucho caso, pero luego me salvó la noche.

Todos nos conocíamos en la fiesta, no nos vemos mucho y nos alegramos de vernos, todos menos los vecinos. Los vecinos son unos vecinos foráneos, cosmopolitas que viven en el campo. Tuve tiempo para observarlos y decidir que, aunque fuera una descortesía, iba a intentar no hablar con ellos. Había algo en sus poses que me sonaba regular, una manera de mirar, como si nos clasificaran, que me ponía un poco nerviosa. Claro que eludirlos resultaba imposible porque se habían quedado clavados en la esquina donde estaba el humus de Virginia, y yo a ese humus no renuncio por nada.

Empezaba a untar la primera rebanada cuando ella me dijo, sin prólogo, todo seguido y sin conocerme:

-Estamos pensando irnos a vivir a Costa Rica porque este país es horroroso, tantas prohibiciones, a ver si se soluciona al menos lo de fumar. Además queremos conocer otras culturas. ¿Tú conoces Costa Rica?

Últimamente tengo los nervios de punta, como todos, supongo, no aguanto ni una tontería así que contesté alguna burrada displicente de la que sólo recuerdo el tono. Él estaba al quite para protegerla y acudió raudo. No habían mediado ni cinco frases cuando el ingeniero madrileño exclamaba.

-¡Aquí lo que hace falta es una guerra porque sobra media humanidad!

- tú te quedas vivo ¿no?-le dije

Y me di la vuelta. Lo dejé allí, con su genocidio de la mitad, ¡iba a perder el tiempo y la energía! ¡Tenía por lo menos ocho gratas conversaciones empezadas!

La imagen es de Antony Gormley


jueves, 9 de febrero de 2012

Reunir: Justicia - un proyecto de Sonia Boyce



El 4 de octubre de 2010, como parte de la Afuera!
Arte en Espacios Públicos del programa, un grupo coral dirigido por Gustavo Maldino cantó María Elena Walsh "Oración al la Justicia", en uno de los antiguos centros de detención, D2, de la dictadura militar en Argentina. El antiguo centro de detención es ahora un Museo de la Memoria en el corazón de Córdoba, dedicado a exponer las atrocidades que tuvieron lugar. El 4 de octubre de 2010, como parte de la Afuera! Arte en Espacios Públicos del programa, un grupo coral dirigido por Gustavo Maldino cantó María Elena Walsh "Oración al la Justicia", en uno de los antiguos centros de detención, D2, de la dictadura militar en Argentina. El antiguo centro de detención es ahora un Museo de la Memoria en el corazón de Córdoba, dedicado a exponer las atrocidades que tuvieron lugar.

Más sobre Sonia Boyce

miércoles, 8 de febrero de 2012

Locus Solus. Impresiones de Raymond Roussel.


He soñado que estaba con Paloma, comiendo ranas y sapos, en China. La he visto conectada nada más levantarme y se lo he contado. Probábamos fetos de rana, ranas a la parrilla, ranas estofadas, sapos agridulces, sapos gratinados, sapos al pil pil… y nos sabían a gloria. Por la mañana han empezado a llegar correos de Alejandros y Alejandras: Peret Prat, Aína, Marín, Aguado, todos los que conozco me escribían sin parar. Ya me rondaba la extrañeza, pero me he adelantado zambulléndome yo en ella: parecían mensajes de Roussel.

Locus Solus llego a mis manos una tarde insoportable en un paraíso estival. Madres, niños y adolescentes se bañaban y comían los melocotones de las tres de la tarde en aquella pileta de la Ponderosa. Nadie notaba que el aburrimiento me estaba asesinando. Como ya no podía más cogí el dos caballos y me fui a casa de Javier a por un libro que me salvara la vida. Volví con el jardín de Canterel bajo el brazo.

Muchos años después me atreví a hablar de Locus Solus en Punta Umbría aún sabiendo que era un libro descatalogadísimo. El día anterior me encontré con Pedro Bericat, que peregrina todos los años a la tumba de Roussel, y lo confirmó: él había leído el mismo ejemplar que yo, el de Javier. Creo que logré interesar al auditorio, que fue selecto, aunque ya estaban avisados de que no podrían leerlo, pero, cuando salimos de allí, en la librería del encuentro ¡había por lo menos diez ejemplares! Ni que decir tiene que se vendieron todos. Es infalible la vieja estrategia del libro inencontrable.

Recuerdo que cenamos esa noche con las chicas de La Lata y los dos chicos más que con el tiempo resultaron ser los Bostezos. Fue una cena inolvidable por lo bien regada: nunca he visto jarras de agua tan grandes. Los dos chicos nos contaron que tenían un amigo que había prometido que si le tocaba la lotería publicaría Locus Solus, le tocó, montó editorial Numa y lo publicó. El editor no sólo no había venido, sino que andaba deprimido y arruinado con el invento, le quedaban muchísimos ejemplares. Unos días después Nacho bajó a Valencia a por todos los Locus Solus que tuvieran y durante unos cuantos años los hemos ido distribuyendo en secreto.

-Quién es Sofía Rei -me dijo un día- que me ha pedido un ejemplar, ¿tú le has dicho algo?

Y sí, le había dado la chapa a Sofía en alguna comida, seguro.

A estas alturas de contar creo que ya he decidido aceptar los envites escarpanos, de Roussel descienden el Surrealismo y el Oulipo, que se lo disputaron, influyó en Cortázar y Foucault escribió un libro sobre él, además nosotros tendremos una radio que se llame Locus Solus. No me puedo perder la exposición.

domingo, 5 de febrero de 2012

El homenaje de la pantera.


Nos habían avisado de que iba a hacer tanto frío que hasta pensamos suspender la clase, al final optamos por ponernos gorro e irnos a buscar de casa en casa parando a desayunar en todas. Tanto café daba ganas de pedir un coñac para volver a brindar por la Szymborska. Después de un par de horas desayunando nos encaminamos hacia la pantera, que también la estaba despidiendo.

jueves, 2 de febrero de 2012

Cómo no, Wislawa Szymborska.




Por la mañana he estado leyendo Instante con mi padre en la consulta del dentista, creo que nunca habíamos leído juntos ni un poema. Luego nos hemos ido a tomar vermout, hemos brindado por la Szymborska y le he contado por qué querría ser como ella cuando sea mayor. Me ha gustado reencontrarla durante todo el día en tantos sitios.


APUNTE


Vida: única manera
de cubrirse de hojas,
tomar aliento en la arena,
alzar el vuelo con alas

ser perro
o acariciar su cálido pelaje;

distinguir el dolor
de todo lo que no lo es;

tener lugar en los hechos
meterse en las vistas,
buscar el menor de los errores

Excepcional ocasión
para recordar por un momento
sobre qué se habló
con la lámpara apagada;

y para una vez al menos
tropezar con una piedra,
mojarse con alguna lluvia,
perder la llave en la hierba;

y dirigir la mirada tras una chispa en el viento;

y sin cesar no saber
algo importante.

El poema es deInstante, ed Ignitur. La traducción de Gerardo Beltrán.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Agriculturas a lo divino


Puede resultar hasta dañino pensar en frutas a mitad de invierno. En mi memoria las frutas en invierno no eran más que naranjas y las manzanas pedorras del instituto, que sólo servían para simbolizar la eternidad y desatar batallas en la plaza después de la comida. Pero llegaron aires molineros cargados de emanaciones de la casa y me puse a pensar en frutas, “el árbol frutal forma parte de la casa... no es la marca de la ausencia…recordé.

Y lo busqué y releí:

En la exquisitez de sus agriculturas a lo divino, San Francisco de Sales nos toca con su sabiduría, cuando nos recuerda que si en la lasca lunada de una almendra, grabamos un nombre y lo ajustamos de nuevo a su nuez, todo el fruto repetirá el secreto allí impreso.

Un poco más abajo encontré lo que buscaba:

Los cronistas de aguacate llaman pera, sorprendidos de esa mezcla de almendra y de pera, de aceite y de misteriosa linfa. Don Juan Montalvo, le llama con desdén carne de perro vegetal y la rehúsa en sus banquetes. Qué horror. Deslumbra tanto como la piña, aunque su carne es muy a lo humano. Gran asimiladora de la lluvia, la piña se le adelanta por su absorción del rocío del amanecer. Pero hay un rocío de la medianoche, casi lluvia de caladillo, que parece irle derechamente a la entraña del aguacate. Esta natural retorta de almendras, regala todos los días de medio año, el puré cotidiano de lo maravilloso incorporado.

Como esos combates entre divinidades lunares y solares, tan frecuentes en la India, el mango guarda en su corteza como la diversidad de una paleta crepuscular, o unas valvas moluscoidales de amanecer. Medialuna morada, espirales amarillos, crecientes verdeantes, guardan el ofrecimiento de una pulpa solar acompasada. El yodo que decanta, prez de los capilares, está en las muscíneas de los comienzos. Yodo de algas, de estrellas de mar, de holoturias que chillan los bandazos de la marea. Cuando nos enteramos que dio cuatro frutos el primer árbol de mango sembrado, que fueron vendidos a onza cada uno, precisamos la magia equivalente de aquella contratación, un oro de pulpa, que era cambiado por un oro de fiducia. El precio del sabor de este fruto, guarda siempre como la nostalgia de aquella onza. Nuestro gusto paga siempre una onza por este asombro de germen solar.

En un trópico que no es el nuestro, el de Pablo y Virginia, el crecimiento de un árbol es la marca de una ausencia. En el nuestro, el árbol frutal forma parte de la casa, más que del bosque. Forma plena la de la fruta, es la primera lección de clásica alegría. Es un envío de lo irreal, de una naturaleza que se muestra sabia, con un orden de caridad, indescifrable, que nos obliga a ensancharnos. Nos dan esas frutas por la incorporación, una plenitud más misteriosa que la imagen en el camino del espejo. Si tapásemos todos los espejos, por donde transita la muerte, las frutas de nuestro trópico, al volver a los comienzos, alcanzarían la plenitud de su diálogo en ese tiempo mitológico. Son un eco, no descifrable, de la dicha total interpretada. Preludian el árbol que acoge la transparencia del ángel, las conversaciones del hylamhylam con el colibrí.

Corona de las frutas. José Lezama Lima


martes, 31 de enero de 2012

Pour le jour et pour la nuit


OHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH Molino.

La gran Ruthi ha abierto un facebook molinero, os agradeceremos que nos mandéis las fotos de aquella navidad, o aquel verano.

Merci

domingo, 29 de enero de 2012

Inútil derramamiento de líneas en desigual batalla



Anoche Chejov mató a mi ebook. Estábamos a punto de irnos a la cama los tres y se tiró sobre él con todos sus cuentos, casi un kilo. Aterrizó de canto sobre mil y pico documentos, ciento cincuenta gramos, un par de megas. A la pantalla le apareció un triángulo, como una tripa por la que se desangraba en un millón de nerviosas rayas de colores que intentaban unirse sin conseguirlo. El libro ni se inmutó.

Son brutos estos rusos.

Imagen Alfredo Jaar

viernes, 27 de enero de 2012

Otro poema marroquí




Paraguas azul abierto

Ven, vamos a llover juntos
bajo este paraguas

Ahmed Barakat

miércoles, 25 de enero de 2012

Sobre adivinación y conocimiento.


Informe

- Dispense, amigo, ¿Cuánto tiempo se necesita para ir de Corbigny a Saint-Réverien?

El picapedrero levanta la cabeza, y apoyándose sobre su maza, me observa a través de la rejilla de sus gafas, sin contestar.

Repito la pregunta. No responde.

”Es un sordomudo’, pienso yo, y prosigo mi camino. Apenas he andado un centenar de pasos cuando oigo la voz del picapedrero. Me llama y agita su maza. Vuelvo y me dice:
-Necesitará usted dos horas.
- ¿ Por qué no me lo ha dicho usted antes?
- Caballero -me explica el picapedrero-, me pregunta usted cuánto tiempo se necesita para ir de Corbigny a Saint-Révérien. Tiene usted una mala manera de preguntar. Se necesita lo que se necesita. Eso depende del paso. ¿Conozco yo su paso? Por eso le he dejado marchar. Le he visto andar un rato. Después he calculado, y ahora ya lo sé, y puedo contestarle: Necesitará usted dos horas.

Jules Renard

Adivino

En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino. El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará. El candidato responde que será reprobado.

JL Borges


Imagen Meret Oppenheim