
Nos habían avisado de que iba a hacer tanto frío que hasta pensamos suspender la clase, al final optamos por ponernos gorro e irnos a buscar de casa en casa parando a desayunar en todas. Tanto café daba ganas de pedir un coñac para volver a brindar por la Szymborska. Después de un par de horas desayunando nos encaminamos hacia la pantera, que también la estaba despidiendo.
2 comentarios:
Ha sido querida eh.
Muuuuucho ¡Qué bien!
Publicar un comentario