viernes, 22 de mayo de 2009
Absoluto vagabundaje
miércoles, 20 de mayo de 2009
Porque el cerebro es un órgano. Carlos Castilla del Pino o él, territorio límite.

martes, 19 de mayo de 2009
Maya Goded

La otra noche, regando las macetas, me alegré mucho de que medrara aquel esqueje, el de la yuca de Puerta de Toledo, la que nos regaló Maya Goded, una mujer a la que merece la pena prestar atención.
lunes, 18 de mayo de 2009
Que ya se ve

jueves, 14 de mayo de 2009
Llamar a Pablo, y recordar el radicare de aquellos años en el Vero
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Todas las historias empiezan antes. Ésta empieza cuando se rompió la hamaca y Mariantonia y yo nos dimos un culetazo del que nunca nos hemos recuperado.
Nos dimos cuenta enseguida de que no íbamos a recuperarnos. Agachamos las orejas ante la evidencia y no nos hemos vuelto a ver.
También esa historia había empezado mucho antes y quizá ni haya terminado aún.
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No sé para qué fui a recepción, ¡supongo que tiene un montón de quehaceres en recepción alguien que habita sola una tienda de ocho plazas!, pero ahora no recuerdo qué necesitaba.
Estaba Sara. Enseguida llegó Pablo. Esa noche salí con ellos, había verbena en Alquézar.
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Para Pablo lo acaecido también era muy reciente, a veces coger el hilo tiene que ver con que tu historia inmediatamente anterior no sea muy larga, aún te parezca intensa, y se deje imaginar en una noche de verbena.
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Pablo había pasado por la gasolinera del cámping tres semanas antes, estaba de vacaciones con su enorme moto. Trabajaba como diseñador gráfico, bien pagado, en Alemania.
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Me di cuenta inmediatamente pero no reaccioné a tiempo, no reaccioné hasta el próximo cámping. Entonces paré, monté la tienda y me puse a pensar. Volví dos días después.
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Volvió dos días después y le dijeron que vaya pena, que acababan de contratar a alguien dos días antes.
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Esos dos días fueron muchísimo tiempo, por eso me trasladé aquí y decidí esperar lo que hiciera falta.
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Una semana después quedó la plaza libre. La que él quería: recepcionista con cinco idiomas y una mierda de sueldo, pero también durante el invierno, y en el lugar en ninguna parte en el que siempre había soñado aislarse Pablo.
Se quedó dos años y tuve la suerte de compartir la certeza del día en que paró la moto. Su casa es inolvidable, en su cadiera Conrad contaba en tiempo real mientras Amanda hacía los deberes.
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Era un hombre tan alto, tan alto, que arreglaba los cables de telégrafos subido en una silla.
Hacía sufrir ver a Pablo siempre agachado, aprisionado por aquellos techos.
Compartíamos gustos y disgustos
-Odiaremos, no a Sabina, sino a todo el mundo al que le guste Sabina
Dijimos después de una de aquellas reiterativas verbenas. Y lo rubricamos con el Pulioretano
Nos encantaba esa canción.
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Radiquero era un pueblo tan pequeño, tan pequeño, que todos los vecinos quedaban para cenar.
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En ese teléfono que me robaron estaba por fin el de Pablo, lo iba a llamar esa tarde, hace por lo menos dos años que no sé de él.
Vuelta a buscar el teléfono. ¡Qué pereza da vivir en mundos tan grandes diosito!
martes, 12 de mayo de 2009
Excursión al planeta Arsenia

lunes, 11 de mayo de 2009
Minucias biográficas: desapariciones grandes y pequeñas

A la vuelta de Punta Umbría siempre hay desastres.
El primero, el doloroso, fue el domingo, en la primera parada desde Madrid, que es siempre el km
Ya todo el viaje fue la incredulidad que produce la desaparición, la rabia, el miedo (aunque también la compañía, el recuerdo de haber compartido ese estupor con Antonio Gómez hacía unas horas)
Luego empezaron las desapariciones pequeñas:
El miércoles me rompieron la cerraja del coche e hicieron desaparecer el teléfono.
¡Ahora que había logrado poner cada nombre con su número!
El jueves, después de cenar con la gente del taller, desapareció el coche entero, se lo llevó la grúa. Todo lo que siguió fue como en Jo que noche, hasta volví a
El viernes no salí de casa, no fuera a desaparecer yo entera. Ya me sentía múltiple y demediada. Extraña superstición esa de que no puedo desaparecer aquí dentro.
Me he encerrado durante todo el fin de semana con mi cooperativa de Martas y creo que he logrado que hablen en orden, hasta que no alegan todo lo que tienen que alegar no me dejan leer tranquila.
Hoy me voy en tren.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Edita 2009

Viví en un lugar con pocas estaciones y cuando llegaba septiembre, aunque hacía un calor impresionante, necesitaba ese otro abrigo íntimo que sólo puede proporcionar una chaqueta a tiempo.
Años antes, leyendo a Octavio Paz , había localizado el hueco que nos deja la perdida de los ritos cíclicos, y también entendí que, el vértigo es, sobre todo, imaginar el tiempo como una línea recta sobre la que corremos.
Lo más importante siempre se olvida y una y otra vez volví a saber de los horrores del hacer progresivo; del desorden inherente a la acumulación y lo estúpido de las carreras ¡La levadura de minucias que nos invade cuando pensamos que se puede llegar a otro sitio y antes siguiendo una línea recta!
Ahora tengo unos pocos mojones para marcar un tiempo circular, estacional, uno de los más importantes es ir a estrenar la primavera entre las dunas de Punta Umbría, a Edita, ese encuentro al que tan bien le cuadra mi etiqueta para todo: repetición y diferencia
Gracias a todos por estar.
Y sobre todo gracias a Uberto Stabile, por su atención invisible, por todo
El cartel de este año es de Rodolfo Franco
martes, 5 de mayo de 2009
Los abrazos de primavera me dejan afónica
Dejo sintonizada la memoria aleatoria mientras me recupero.
