viernes, 23 de octubre de 2015

Apología de las adicciones y Nora Jones



Lo mejor de la semana ha sido que tengo una nueva adicción; los frutos rojos. Las adicciones son recomendables, como su propio nombre indica, y suelen tener un comportamiento ejemplar: cuando no caben todas, o cuando se gastan y dejan de dar placer, se relevan. De momento irme a la cama con un plato de frambuesas, endrinas, grosellas, fresas y moras casi heladas me está cambiando las noches, y le va a gustar mi nuevo vicio a la reumatóloga con la que paseo.


El sábado tengo una cena con los que eran niños conmigo en la escuela, como todos los que pasamos por esa situación siento una mezcla de curiosidad y terror. Lo que prefiero de todo lo que me pasó allí fue que me hice adicta a la pintura. Debíamos tener siete años cuando hacíamos trampa con las preguntas Davila y yo y nos aprendimos todas las láminas del diccionario Aristos. Lo peor eran los deportivos recreos y la crueldad con los torpes, entre los que me encontraba.





jueves, 22 de octubre de 2015

Enrique Banchs, un poeta que le gustaba a Borges.





Escucha, paloma, que tengo un secreto,
detiene tu vuelo, diré mi leyenda,
paloma que vuelas y giras y arrullas. ¿No sabes el cuento?
En una mañana de la primavera...
Colorín, colorado, y aquí está acabado.

Ábreme con tu pico la piel
y lleva mi grano por sobre la aldea...
[ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ]
La vendimia tan llena de risas
como barca con remos de seda 
se aproxima a los suaves impulsos del Tiempo senil. 

miércoles, 21 de octubre de 2015

Verbum



Cuánto más disfruto de la literatura menos interés siento por el mundo literario, estaba pensando estos días, y anoche se lo oí decir a Goytisolo.

Estoy en étapa de idilio, se me ha caído la baba con “El viceconsul” de la Duras; llevo anotando sus libros semanas, sus picardías literarias me parecen infinitas. Pero mientras buceaba en la Duras se estaba agitando Lautreamont recomendado por la Pizarnik, antes de alcanzarlo encontré un apeadero; Bachelard hablando de Lautreamont. Cuando necesito un cambio de aires me voy con los cronistas, esta semana con Villorro y la Licitra.

La cháchara de todos esos dispara la memoria y también me persigue algo que decía Valery: que la historia de la literatura podría ser contada sin citar a un solo autor; me hace ilusión pensar, cuando convivo con ese batiburrillo de gente, que sus palabras se imantan, resucitan, chocan, se interrogan, se bifurcan y que, al escucharlas, hasta me salen  hojitas, como a las estacas.

sábado, 17 de octubre de 2015

Apología peripatética





Escribir no es ni más ni menos que elegir palabras. Han descubierto que hay neuronas en el estómago, pronto descubriran que también las hay en las piernas; las palabras mejor elegidas son las que ellas señalan. 

Por eso hay textos que caminan, textos que corren, textos que se sientan y se balancéan y algunos que trotan.

jueves, 15 de octubre de 2015

Se escribe para ver morir a una mosca. Tenemos derecho a hacerlo.




Sigo bajo la mala influencia de la Duras. En "Escribir"  Doña Margarite consigna la hora exacta de la muerte de una mosca tras quince minutos de agonía. A partir de esa primicia se despeña en detalles e hipótesis que nadie debería perderse.

 La potencia del microcosmos. Si lo sabré yo ahora que les están saliendo hojas a mis estaquitas.

Concluye así

Todo escribe a nuestro alrededor, eso es lo que hay que llegar a percibir, todo escribe, la mosca, la mosca escribe, en las paredes, la mosca escribió mucho a la luz de la sala, reflejada en el estanque. La escritura de la mosca podría llenar una página entera. Entonces sería una escritura. Desde el momento en que podría ser una escritura ya lo es. Un día, quizás, a lo largo de los siglos venideros, se leería esa escritura, también sería descifrada, y traducida. Y la inmensidad de un poema legible se desplegaría en el cielo.

lunes, 12 de octubre de 2015

Permutaciones festivas

,


Cuando hay fiesta fuera es conveniente celebrar también  dentro, cometer pequeñeces excepcionales.

La primera rareza matinal ha sido la visita de la tía Emma. Le he enseñado el herbario. 

Mi madre era cronista de fuelle largo, Emma le daba el contrapunto, es aforista,  trastorna levemente el lenguaje con magníficos resultados, tiene oreja, es sagáz. Sigue marcando la acequía hasta la que deja que nos escapemos

La segunda rareza es que nos hemos puesto poéticas, al final le he regalado una antología de Gamoneda y cuando se ha ido me he puesto a leer sextinas.

Los libros son tramos de una escalera
horizontal; laberinto sin centro,
las líneas huyen deprisa hacia dentro,
abren puertas sin dintel ni madera.
Espacio exacto y cruel como la espera.

Ana Nuño


viernes, 9 de octubre de 2015

Entre buscar y encontrar hay una grieta.


Porque buscar es un hábito y encontrar un azar. ¿Se escribe para buscar o para encontrar? Puede que sólo la dialéctica entre hábito y azar sea fértil.

(¿Y si en lugar de escribir, escribimos leer, como Pierre Menard y sus secuaces?)


No sé de quién es la foto. La encontré

Día de estreno.



Cuando comentando un texto me sobrexcito les digo: ya me veo estrenando vestido en la presentación.

Hoy he estrenado vestido, me he ido de compras con mi padre por la mañana. "Caminar sobre la cuerda", la ocasión, lo merecía.

Sólo una cosa he echado de menos, a Ester Berdor al lado para chismorrear, y eso que estaba en una fila que hervía, con Juliana, Zoe y María José, sólo nos faltaba Elena para completar el núcleo duro. ¡Menudo reto y menuda suerte batirse el cobre con vosotras por una coma o por un adjetivo!

Felicidades y gracias Berdor.

martes, 6 de octubre de 2015

De un suculento menú y de las fauces lectoras.



Sigo con el firme propósito de empezar bien las semanas, ayer me fui a Antígona con un estupendísimo alumno y, como han puesto un bar con terraza en la mera mera puerta imantada, cada poquito me volvía a jalar el laberinto. Es rico interrumpir la conversación para salir pitando a buscar a viejos conocidos y presentárselos a David. Pocos momentos tan placenteros como esos en los que la bibliografía se pone en danza y se abren las fauces y la memoria.

Vivo en vilo desde que el maestro, que vino a comer el domingo, me trajo "Místicos y heterodoxos" de Jaime D. Parra. Un festín. Me esperan los últimos artículos de la Duras, inmejorables, El Manicomio de Mauricio Medo sigue abierto y es libro que merecería un retiro. Para terminar de arreglarlo me traje ayer "La antorcha" de Karl Kraus.

A Karl Kraus no sabía si me lo estaba guardando o es que se me había acumulado el miedo que le tienen todos los que lo citan. Después de sesenta páginas he llegado a la conclusión de que eran las dos cosas. Da igual de que hable, ¡qué amplitud!¡qué contundencia!



lunes, 5 de octubre de 2015

Problemas de época







Demasiados fáciles que se hacen los difíciles con ventaja; les basta con perorar profesionalmente sobre lo que no entienden.