sábado, 6 de septiembre de 2014

Me dijo.


 Alain Fleischer

 
Aquel domingo, mientras yo hablaba con mi padre y con la tía Pili por skipe, mi madre hablaba por teléfono. Era una telefómana, a mí me gustaba desde pequeña oírla e imaginar lo que decía el del otro lado. Tenía una particularidad, frente a las habituales despedidas largas y redundantes, ella colgaba cuando le pasaba por las narices, casi sin previo aviso.

-¿Ya te ha colgado, a que sí? A mi me ha colgado también esta mañana. Dice bueno, venga, vale y cuelga.

Al final se puso mi madre y me dijo:

-Pocas novedades tengo que contarte. El tío sigue igual, hace calor y poco más. Bueno sí, que he hablado con tu prima Olga y me ha dicho algo obvio pero muy convincente que me ha cambiado el ánimo:”Tía, mi padre ha vivido setenta y seis años plenos, es muy triste, es muy doloroso, pero es así y hay que aceptarlo”. No sé explicarte por qué pero me han hecho mella sus palabras y la manera de decirlas, me he quedado como una seda

Luego me puse a hablar yo pero me dijo

-Marta, te dejo, que tú cascas mucho y se me pega la paella.

Luego descubrí que ese día habían comido asado, así que en su última frase mi madre me mintió, o se puso literaria



viernes, 5 de septiembre de 2014

Y ella ¿Qué diría?


Mi hermana dice:

-Yo necesito contarle a mamá lo que ha pasado.

Luis dice:

-La única que estaba preparada para afrontar algo tan duro como su muerte era ella.

La tía Pili dice:

-Se murió bien feliz, jamás le había pasado por la cabeza poderse morir.

Y está la tía Emma con quien, como siempre, como con mi madre, comparto las tres o cuatro cosas que nos han llamado la atención en el día, y hablamos de los demás un poco, y de política, mientras suena sin parar el timbre: uno le trae tomates, el otro pimientos, una vecina manzanas, ella vive allá abajo, donde es bien diferente la vecindad.

Se ha tomado una cerveza el de los melones y la tertulia ha sido de erudición agrícola. De camino al coche he imaginado sus comentarios y sus gestos, y he tenido que empezar a negociar con mis limitaciones.


jueves, 4 de septiembre de 2014

Hilando con una perla japonesa.


Planes gastronómicos





Desde que no está la Arse tenemos una terrible amnesia alimenticia. Cada cual la suya: la tía Pili no puede pensar más que en judías verdes, Matías no concibe otra cena que ensalada de tomate, Mapi se ha creído que es navidad y me hace preparar tostadas de salmones, quesos, patés y gulas que el segundo día ya nos tenian agotados. A mí me ha dado por el zumo de piña.

Me toca recorbrar la diversidad de esa cocina, no me había dado cuenta. Empezaré mañana por  la pescadería.

martes, 2 de septiembre de 2014

De paseos, deseos y selvas.




Pasear contigo en soledad perfecta
fondo azul de colinas y a los lados
árboles comprensivos y vigilantes
el doble paso caprichoso y lento.

Pasear contigo en soledad callada
al través de un silencio transparente
la frente levantada al sol que sube
orgulloso del brío de su vuelo.

Pasear contigo por la superficie
de redondez suave de la tierra
con lentitud perseverante y noble...
contigo y tu recuerdo y tu esperanza.

Pedro Garfias

P.D Decía Buñuel de Pedro Garfias que era un hombre que se podía pasar quince días buscando un adjetivo, decía que él siempre lo saludaba preguntando:
-¿Encontráste ya ese adjetivo?.
-No
Contestaba el otro, alejándose meditabundo.

La foto es de la Selva de Irati en otoño, uno de los dos lugares donde he visto más colores y al que me urge volver.

lunes, 1 de septiembre de 2014

La precisión de mamá





Entró a tomar un cortado el que entonces era el único médico de cabecera, además del encargado de sanidad. Nunca sabré si por joder, por reafirmarse o porque, como diría mi madre, era un desustanciao, dijo que el bar estaba sucio.

Mi madre fregona en la mano le dijo muy serena:

-Eso no es cierto, pero me alegro muchísimo de tener ocasión de decir que llevo treinta años hacinada en su/tú (eso no lo sé) consulta sin quejarme. Aunque eso no es lo más grave, lo peor es estar dándole/dándote (¿?) una propina todos los meses (se refería a la iguala). ¡A mí me daría mucha vergüenza!

Y aquel hombrecillo displicente,  el miembro de las fuerzas vivas, salió colorado como un tomate.

Y de esas muchas.Es un lujo haber tenido una madre guerrillera incansable, especializada en los ataques selectivos y directos.

La plaza, las oportunidades, y los recuerdos que se cobran por adelantado.








María Jesús me decía ayer que cuando la muerte le produce más extrañeza es cuando se da cuenta de que todo sigue funcionando. Esta mañana los del ayuntamiento se han puesto a taladrar  y todo ha sido ruido injusto y esa frase. 

Sabía que llegaría el día en el que mi madre no cruzara la plaza, por eso era tan importante volver la mirada en el momento exacto y encontrarla, no parecía fácil a aquella velocidad de la Arse, pero la cruzaba muchas veces, siempre dio muchas oportunidades.

sábado, 30 de agosto de 2014

Hacía veinte años que no planchaba












Me gustó hacerlo, era como suplantarla un rato. Me acordé entonces de eso que tanto menta María Jesús, mis primeras fiestas a los trece años. La noche de más miedo, cuando Emilia y yo nos dimos cuenta de que había amanecido y aún estábamos sentadas en el cajero de detrás de la iglesia mirando el agua. Corrimos como gamos, y la encontramos planchando.

Diez minutos después de recordar aquella mañana sonó el teléfono, era Emilia, con quien hacía muchos años que no hablaba, y que enseguida me dijo: si algo recuerdo de tu madre es esa cara tan seria que puso cuando nos vio aparecer, y la carcajada de luego.


domingo, 24 de agosto de 2014

el dolor no es, no será nunca más fuerte que la vida que me enseñaste a vivir




Esas eran las palabras que buscaba para decirle hoy a mi madre, las he oído en la televisión, ya muy tarde. Son de Cortázar.


sábado, 23 de agosto de 2014

Hay golpes tan duros




Desde que mi madre murió  el lunes la casa se ha convertido en un lugar imantado por la presencia de su ausencia: el pisto y el gazpacho que dejó hechos, uno de sus pantalones a media pantorrilla y una camiseta muy alegres en la tabla de planchar, nuestra absoluta ignorancia sobre como funcionaba la vitrocerámica y la impresión de que hasta la escoba y el recogedor necesitan ser tratados con delicadeza. Los tres estamos así, cumpliendo cada ritual, lentificando cada gesto,  bregando con el dolor más hondo desde la serenidad, la fuerza y la dulzura que nos enseñó. No siempre nos sale, pero vamos bien.

Esta tarde hemos necesitado refuerzos y ha venido Ana a pasear al perro con Matías y conmigo, luego hemos ido a tomar una cerveza a casa de Elisa y hemos vuelto mejor.Nos reconforta mucho hablar de ella.
Con ella yo todavía no he podido, pero prontito, nunca ha faltado en mis monólogos por lejos que estuviesemos, no va a fallar precisamente ahora.

El domingo dejaremos sus cenizas en el cementerio viejo a las 12. Y yo leeré este poema, de Lezama, de quién sino:

Una sonrisa que no termina.
Una sonrisa que sabe terminar admirablemente.
La sonrisa se agranda como la noche
y los ojos se reducen a una pequeña piedra
escondida. Calidad de un mineral
que se guarda en un paño de aceite
milenario. Saber reírse y dar la mano.
Las pausas y los hallazgos de la risa
transcurren con la sencillez de una silla pompeyana
La mano ofrece la brevedad del rocío
y el rocío queda como la arena tibia del recuerdo.
Ofrecera así siempre la sencillez compleja de la risa
ý el acuoso laberinto de su mano en el sueño.

P.d Gracias por vuestra fuerza y vuestra compañía en cualquiera de sus modalidades. Han sido imprescindibles.