Desde que no está la Arse tenemos una terrible amnesia alimenticia. Cada cual la suya: la tía Pili no puede pensar más que en judías verdes, Matías no concibe otra cena que ensalada de tomate, Mapi se ha creído que es navidad y me hace preparar tostadas de salmones, quesos, patés y gulas que el segundo día ya nos tenian agotados. A mí me ha dado por el zumo de piña.
Me toca recorbrar la diversidad de esa cocina, no me había dado cuenta. Empezaré mañana por la pescadería.
2 comentarios:
Y no me desatienda las pequeñas alegrías. Culinarias, aunque sea.
Abrazotes, bonica.
Poco a poco y con mucha paciencia!
Un besico
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