martes, 22 de septiembre de 2009

La noche de las estrellas fugaces y los deseos menores



Dejé de pensar deseos cuando habían caído doce o trece. Me di cuenta de que estaba repitiéndome, pero resultaba difícil esquivarlas, cayó otra y pedí una bagatela; para evitar repetirme o para que algo, aunque fuera diminuto, se cumpliera. Sin darme cuenta luego pedí otra cosa menuda, y otra, y otra, y seguí allí sentada hasta que, ofuscada por tanta quimera innecesaria, cuando habían caído treinta y cinco o treinta y seis estrellas, me fui a la cama.


La imagen es de Su Blackwell

jueves, 17 de septiembre de 2009

@.com




-Atención, te estás acercando al presente.

He pensado cuando estaba terminando de borrar 36438 correos basura

No todos habían sido basura siempre, encontré un par del 2006 y uno en el 2008 que

hubieran podido cambiarme este enorme destino, pero poco, los estuve esperando ansiosa

¿Y si no hubieran ido a parar a la carpeta de spam...ahora...qué?

me he preguntado un rato, pero poco.


La imagen es de
Pavel Pepperstein



Los logos son de Gonzalo Escarpa

lunes, 14 de septiembre de 2009

Los primeros brotes de otoño




Todo me huele a plumier durante algunos días de septiembre. Qué grato es menguar, encogerse, replegarse la primera tarde gris de mucho aire. Me sentía tan a la intemperie corriendo en bicicleta, aún de tirantes y con el pelo mojado de la piscina, que me ha colmado volver y buscar rabiosamente una chaqueta, es un placer que siempre parece nuevo el placer de abrigarse.

El propósito de este curso va a ser responsabilizarme de las certezas, y el otoño, su invitación a guarecerse, es de las trascendentes.


Imagen de Egon Schiele.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Eva Mañas Franqueza


Por la mañana me tocaba Eva. Empieza a refrescar en septiembre y nos podemos sentar al sol, en el balcón de delante. Estábamos hablando de colaboraciones, de parejas que se llevan siempre bien, de tríos que se refuerzan. La colaboración de los arbustos de sombra con las hortalizas, la buena vecindad de los ciruelos y los cítricos, las simbiosis de las cucurbitaceas, y de pronto he tenido la impresión de que sé cual es realmente mi trabajo. Hemos parado las máquinas y me he ido al coche a por el maletín.

De camino me he encontrado a Almabrito ensayando en el garaje y ha improvisado para mí.

Lo que sigue es Eva Mañas Franqueza, apellidos que después de conocerla y disfrutarla todos los años no parecen accidentales. Mi trabajo de lo serio es compartir el privilegio de convivir con estas gentes tan armónicas, y sesudas, y ambiciosas .

Luego editaremos y mutilaremos a
Eva, de momento va tan cual.

domingo, 6 de septiembre de 2009

La luz de domingo





No he leído mucho estos días, he picoteado. Picoteando encontré el domingo pasado esta cita de María Zambrano que me pareció exacta:


No había luz de domingo, luz quieta que nos dice, aun en medio del mar, que es domingo, y sobre todo domingo por la tarde. La tarde de un día de fiesta en los barrios alejados es la comprobación de que sea de verdad una fiesta y todos los domingos somos demasiado pobres para celebrarla


Y algunas preguntas de la Zambrano, también pertinentes:


¿Por qué el entusiasmo es tan dado a caer en la angustia?¿Por qué la belleza, la certidumbre, da miedo?


Se acaban de ir todos, Gonzalo, Paloma, Joselín, Eva, así que me voy a leer al porche, Joselín (que tiene blog) me hizó ayer el diagnóstico anual y me recetó las lecturas terapéuticas, siempre me sientan muy bien. Además me está enseñando a decir indudablemente desde los talones. Creo que este año si me voy a venir a vivir más a Fresnedillas.

La foto es de cuando anunciaban esta casa, me ha hecho gracia encontrarla por azar, nos parece tronchante esa balaustrada colonial.

viernes, 4 de septiembre de 2009

¡En el campo y con cobertura!




Lo primero que hizo Sonia cuando llegue a cenar anoche fue vestirme de anarquista para la suculenta y elegantísima y deseada y bien conversada cena en el porche de su casa.

Después de un mes limpiando casi ininterrumpidamente ayer apareció la chica virtual para rescatarme de mi cenicienta y lo que es mejor, del asfalto.

No deja de impresionarme esto de poder abrazar a la Santón por la cocina después de tantas horas de Skipe, messenger, blogs y teléfono. Escribir desde su rincón, con su ordenador, mientras ella pone la lavadora y luego plancha. Hay personas con las que eres más tú, incluso amaneces en un tú que desconocías y te alivia de repeticiones.

Ya puedo pensar en el tiempo y acotarlo, me quedaré toda la semana en Madrid, y ya puedo volver a cuidarme las manos, ahora podría lijar sin dificultad unas cuantas puertas, casi llego al muñón sellando con cal las baldosas de la cocina, claro que no urge, no tengo previstos usos delicados

P.D. ya sé que debo mil correos, no le he contestado a nadie, mil disculpas, dentro de una semana o por ahí volveré por estos lares.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Un amor morrocotudo



Albereto ha sido este año la banda sonora del Molino, un gusto oír a esa cigarra por el porche, cuando hablaba y cuando cantaba. Nosotras no podemos dejar de cantar el amor morrocotudo mientras limpiamos.

sábado, 29 de agosto de 2009

Los trabajos y los días


Tierra-Fuego-Tiempo

Hay una severa descompensación entre las chimeneas de esta casa; la de la cocina nunca ha podido tragar, la tuvimos que entubar y le salio una estufa, la otra es un animal enorme que devora la leña. La chimenea feroz se convierte durante el verano en un prodigio para limpiar los campos de basura, de cajas de baldosas y sacos de cemento que parecen infinitos, no he parado hasta hoy de entrar y salir cruzando por debajo de la manguera: mis tratamientos de belleza; una exquisitez la saunas polvorientas.

Luego quito las cenizas y hago brasas limpias con buenos sarmientos.

Bajamos al barranco al atardecer, a por la cena, y volvemos cargadas como burras, sobre todo de leña, porque acumular cebollas y calabazas es una tontería de supermercado pudiendo asarlas recién cogidas. No pasa lo mismo con la leña y con las almendras, puritito vaticinio, si hay tanta cantidad es porque hay otro invierno. Al campo aún descienden los dioses dice Musil. Será porque aquí el tiempo es meticuloso, está pormenorizado.

Pero estoy desentrenada, a veces me falla la memoria imprescindible, y aquí la precipitación se paga: ayer cogí un melón antes de tiempo.


Las cucarachas

Tengo tanto sueño, he oído a Inma, que es una madrugadora, y me he levantado a las seis de la mañana, no he podido resistirme al relato de su confusión entre amor y cataplexia.

-Cuando me entraba aquella flojera en las piernas, cuando no me sentía de cintura para abajo creía que me había enamorado y me lanzaba a besar al interfecto. Por eso me casé tan convencida. Años después se lo conté a mi padre y se echó las manos a la cabeza. El neurólogo me diagnostico enseguida, no era amor, soy narcoleptica, eran cataplexias.

Me debería ir a la cama pero tengo que regar a las cinco, más o menos, que aquí existe el tiempo pero la puntualidad no. Debo estar dormida, lo que sigue no me parece del todo real.

Nos hemos ido temprano a recoger el desayuno, un desayuno lotófago, una de las mejores cosas que aprendí en Centroamérica es a comer flores y este lugar es como aquel. Luego he descubierto dos nidos de cucarachas en la cocina. “Hueles peor que los cucos” dice mi madre, y ya no me acordaba de aquel olor de las matazones de Ayutuxtepeque, pero las cinco o seis mil cucarachas muertas han producido la esencia que activa la memoria remota. De momento he vencido en tan singulares batallas, pero estoy exhausta y me da un miedecillo extraño irme a dormir. Tampoco me parece muy real que ahora no salgan de los agujeros y sigo vigilando.

Buñuel me consideraría una digna sobrina, ¿soñaré como él cuando me duerma?

Cuando me estaba duchando me he imaginado que tenía una cuca entre el pelo a punto de morderme el cerebro como venganza, y luego a mi madre, contando, totalmente en serio, que la conozco, que está preocupada porque tiene una hija que huye hacia el pasado, y que si sigue a esta velocidad va a llegar al neolítico.

Fuego-Tiempo

Me tomo mucho tiempo y ya no me quemo y ya no me salen las hogueras desordenadas.

Es difícil abanicar el fuego, cuando más apagado parece es cuando hay que seguirle soplando si se quiere destapar la llama. Otras veces hay que echarle sal para que se quede en brasa.

Alquimia.

Los frutales

Me siento totalmente eximida de la obligación de tener libros o niños, acabo de plantar con ayuda de los invitados 22 árboles: dos ciruelos, dos manzanos, un cerezo, dos nogales, un guindo, dos granados, dos melocotoneros, un abeto, otro limonero, un naranjo enano, ¡Blanca un zapote!, y dos perales, y ahora mismo no me acuerdo de más.