miércoles, 3 de junio de 2009

De cuando pasábamos las tardes de verano en el paraíso





Mis imágenes preferidas:

Yo soy la mayor ¡y voy peinada! El árbol era un melocotonero. ¡Lo que yo me habré leído debajo de ese melocotonero huyendo de tanto enano! No tengo ni idea de quién eligió la música pero la he dejado. Qué gracia, posábamos como en las fotos, aunque corriendo. El orden temporal está invertido, el final es de antes, cuando aprovechábamos para bañarnos, no podíamos esperar, mientras hacían el hueco de la piscina. El tío José María, que siempre estaba cavando, me decía que él quería ser zanahoria. 

Lo habrá conseguido

lunes, 1 de junio de 2009

El cruce de dos líneas, objetos o caminos


 

es un signo de conjunción y de comunicación, pero también de inversión simbólica, es decir, aquella zona en la cual se produce un cambio trascendental de dirección, o se desea provocar ese cambio. Por ello, la superstición utiliza el cruce de dedos, o de objetos. En las danzas medicinales se cruzan espadas y barrotes, para provocar el cambio (curación), es decir, para modificar el curso del proceso sin que éste llegue a su final ordinario.


                    Juan Edudardo Cirlot. Diccionario de Símbolos

viernes, 29 de mayo de 2009

¡Yo no soy la mujer!




Hay noches en las que da gusto saber que estas en el lugar adecuado.
Me vinieron bien los gritos aquellos del camarada Escarpa hace un par de años.
¡Vaya rico escándalo que montaron!

Catarsis se llama ¿no?

Recorrí un buen trecho aquella noche.
Va por vos Carlos. Que nunca te dedico nada.


jueves, 28 de mayo de 2009

Se dissoudra dans l´algebre des significations possibles


Yo ahora te cuento las minucias en el blog, le dije ayer a Tatiana, que me preguntó por las minucias. Y luego pensé que este blog parece una novela vaga e interminable y decidí callarme, ¡para mi genio, que ya no tolera ni las cortas! 

Pero hoy es otro día y ahí van, las minucias:  he montado una cadena de germinación y me estoy preparando desde el lunes la ensalada del viernes. A falta de tierra agua. Mejora mis procesos neuronales asistir al lento crecimiento vegetal. Pensando en el futuro también he estado mirando aboneras, creo que voy a preparar este verano un par de aboneras en el molino, necesitaré madera, gusanos, clavos y otra psicomótricidad, pero lo intentaré. No van a ser todo brotes y florecillas. Necesitaremos detritus, y fiemo. 

Siempre había dicho que si me reencarnara sería cocinera, ya no, más después de hablar de esto con Blanca que dice que solo soy feliz del todo cuando juego con la tierra, tendre que  ser, aún sin reencarnarme, y  a la fuerza, agricultora. 

Después, y mientras, he estado dándole la vuelta al libro de André Hirt que me regaló  Antonio. Más que un libro ha resultado ser un fijador de nociones, o una conversación que me estaba haciendo falta (si no me conoce er Ezpeleta ¿quién?)  Musil, le feu et l´extase (contributión á une vie exacte)  se titula,  gracias a ese librito he conquistado el trozo de la mesa de escribir a mano y el rincón que confía en la memoria, ¡y el rico trasiego de ir y venir a la estantería!  Seguiré con El hombre sin atributos y El Calidoscopio, no hay de otra. Gracias Antonio, por tu exacta y legendaria contribución a mi inexacta vida 

C´est tres important, la Santón está con la pata chula y pasamos el día casi juntas a través de los diferentes agujeros comunicativos, cientos me parecen,  que como poros,  mantenemos abiertos, a veces tengo la sensación de estar en su jardín.

Hago mucha mermelada de limón, con poco azúcar, negro, y la cáscara, deja regustillo a gin-tonic. 

También es verdad que tengo unas extrañas y variopintas amigas en el bar de abajo y algún día, pocos, entro y me tomo un gin tonic con ellas, capitulo aparte y buena compañía ese trío. 

Nado cuarenta y cuatro largos cuando anochece ¡impresionantes atardeceres violetas y rojos desde el agua! 

La interrogación es de Juan José Ruiz Fernández

no pienso en nada nadando.

domingo, 24 de mayo de 2009

José Miguel Ullán, el maestro de la escritura y el tachado.


Hay muertos que duelen mucho más, duelen más los que te hacían compañía desde la época del instituto, los que estaban vivos de un modo tan radiante y nos descubrían tantas cosas. No lo vi nunca pero a veces me he sentido como si me llevara de la mano o me dijera muchas veces mira. Fue un oasis en medio de tanta grisura. Leí hace poco en un blog. Totalmente de acuerdo. La semana pasada lo llevé a clase, llevé Ondulaciones, y hablé de una de esas cosas que aprendí también de él: la importancia del tachado.


viernes, 22 de mayo de 2009

Absoluto vagabundaje




¡Llevo una mañana de absoluto vagabundaje!, quizá por eso me he acordado de Caetano.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Porque el cerebro es un órgano. Carlos Castilla del Pino o él, territorio límite.




Todos los que me conocéis me habréis oído decir que no creo en Dios ¡pero en la Neuropsiquiatría! Tengo mis motivos. Por eso estas semanas, en las que se puede elegir cadáver, yo elijo a Carlos Castilla del Pino.  

Me gustaba el ejemplo que ponía para explicar qué podía ser considerado trastorno de conducta. 

Contaba el caso de un dentista que a mitad de una implantación de prótesis le decía a su paciente:  

-Y ahora discúlpeme, pero me voy a ir a descansar un ratito.  

Era, además, un buen escritor, sin duda.

martes, 19 de mayo de 2009

Maya Goded



La otra noche, regando las macetas, me alegré mucho de que medrara aquel esqueje, el de la yuca de Puerta de Toledo, la que nos regaló
Maya Goded, una mujer a la que merece la pena prestar atención.




P. d.  una no es supersticiosa, pero se da cuenta de cuánto la persiguen yucas y  palmeras

lunes, 18 de mayo de 2009

Que ya se ve


Se títula el poema de José Miguel Ullán que me ha encontrado para poner fin a este fin de semana de vomitar certezas, trabajo severo, decisión y énfasis, solitario y compartido.

dice

¡Hala!, incorpórate
y tómate las trampas con calma, alma mía,
que a cada voz, a cada despertar del trayecto
siguiente,
le salen gallos como ideas fijas.

La imagen es de Tete Alvarez y se titula amor vacui

jueves, 14 de mayo de 2009

Llamar a Pablo, y recordar el radicare de aquellos años en el Vero


  0

 

Todas las historias empiezan antes. Ésta empieza cuando se rompió la hamaca y Mariantonia y yo nos dimos un culetazo del que nunca nos hemos recuperado.

 

Nos dimos cuenta enseguida de que no íbamos a recuperarnos. Agachamos las orejas ante la evidencia y no nos hemos vuelto a ver.

 

También esa historia había empezado mucho antes y quizá ni haya terminado aún.

 

1

 

No sé para qué fui a recepción, ¡supongo que tiene un montón de quehaceres en recepción alguien que habita sola una tienda de ocho plazas!, pero ahora no recuerdo qué necesitaba.

 

Estaba Sara. Enseguida llegó Pablo. Esa noche salí con ellos, había verbena en Alquézar.

 

2

 

Para Pablo lo acaecido también era muy reciente, a veces coger el hilo tiene que ver con que tu historia inmediatamente anterior no sea muy larga, aún te parezca intensa, y se deje imaginar en una noche de verbena.

 

3

 

Pablo había pasado por la gasolinera del cámping tres semanas antes, estaba de vacaciones con su enorme moto. Trabajaba como diseñador gráfico, bien pagado, en Alemania.

 

4

 

Me di cuenta inmediatamente  pero no reaccioné a tiempo, no reaccioné hasta el próximo cámping. Entonces paré, monté la tienda y me puse a pensar. Volví dos días después.

 

5

 

Volvió dos días después y le dijeron que vaya pena, que acababan de contratar a alguien dos días antes.

 

6

 

Esos dos días fueron muchísimo tiempo, por eso me trasladé aquí y decidí esperar lo que hiciera falta.

 

7

 

Una semana después quedó la plaza libre. La que él quería: recepcionista con cinco idiomas y una mierda de sueldo, pero también durante el invierno, y en el lugar en ninguna parte en el que siempre había soñado aislarse Pablo.

 

Se quedó dos años y tuve la suerte de compartir la certeza del día en que paró la moto. Su casa es inolvidable, en su cadiera Conrad contaba en tiempo real mientras Amanda hacía los deberes.

 

8

 

Era un hombre tan alto, tan alto, que arreglaba los cables de telégrafos subido en una silla.

 

Hacía sufrir ver a Pablo siempre agachado, aprisionado por aquellos techos.

 

Compartíamos gustos y disgustos

 

-Odiaremos, no a Sabina, sino a todo el mundo al que le guste Sabina 


Dijimos después de una de aquellas reiterativas verbenas. Y  lo rubricamos con el Pulioretano

 

Nos encantaba esa canción.

 

9

 

Radiquero era un pueblo tan pequeño, tan pequeño,  que todos los vecinos quedaban  para cenar.

 

10

 

En ese teléfono que me robaron estaba por fin el de Pablo, lo iba a llamar esa tarde, hace por lo menos dos años que no sé de él.

 

Vuelta a buscar el teléfono. ¡Qué pereza da vivir en mundos tan grandes diosito!