lunes, 2 de julio de 2007

sino "todavía no"






¿Quién de nosotros no pasa la mayor parte de su vida a la sombra de un acontecimiento que todavía no ha tenido lugar?

se pregunta Musil en el cuaderno 21 (1920-1926)

domingo, 1 de julio de 2007

Ella, Lauri Anderson




Acabo de enterarme de que estuvo la semana pasada en Zaragoza y me subo por las paredes, esto me pasa por no leer el Heraldo, con una décima parte de la intensidad del último concierto suyo al que fuí me hubiera conformado.



Y su clásico, que es un pedazo de clásico



Se acabaron las debilidades Martita.

sábado, 30 de junio de 2007

A noi, che non abbiamo un altra felicita que di parole




He leído a
Jesús antes de irme a dormir la siesta y algo se ha desentumecido en un rincón donde estaban, agolpándose y a punto de emprenderla a tiros, ejércitos de ideas confusas . Pero he parado el carro a tiempo, ¡galán!. Me he sosegado con un poema que José María Alvarez atribuye a Filadelfo de Alejandría:

Meditaciones sobre el cuerpo:

Dejo vivir mi cuerpo y lo contemplo.
Lo veo amar y lo veo escribir.
Lo veo vivir. Y a veces
somos uno en algún sitio
Acabaremos juntos.

Ya apaciguada me he dormido y he soñado que alguien me acariciaba la cabeza y me decía

-Baja, mira

Y bajaba, solo un peldaño, y aparecían un montón de tuberías que hacían charcos con palabras, todas manaban ininterrumpidamente y todas estaban etiquetadas, como en los museos de vino, las antípodas de las tabernas. He alcanzado a ver una etiqueta, ponía: "Tribada" Miguel Espinosa. Tengo un montón de enfermedades literarias con sus correspondientes manifestaciones oníricas. La farmacia de Tribada está en la plaza de detrás de mi instituto, aunque esto no sea Murcia. Allí me he ido en el sueño y se ha truncado la imagen. Lastima, porque, de haber seguido en el sótano, quizá hubiera terminado intentando recoger el preciado néctar con canastos, en los sueños las palabras son líquidas, aún más escurridizas que aquí.

Antes de dormirme, antes de encontrarme con el poema, he escrito casi una tesis, he recordado mil argumentos contradictorios, tres mil promesas, de escribir y de no escribir, y un montón de citas. He pensado en lo harta que estoy de meta-literatura, y de mi, y me ha parecido que esto es una agonía, la de una literatura que no es toda pero lo parece, una agonía prolongada y contagiosa, que sólo produce sufrimiento=aburrimiento, para los lectores y para los escritores.

Autores y autores preguntándose por si mismos. (Me he acordado también de esa novela de Vila-Matas en la que el personaje quería desaparecer y se iba a París, y a los dos días empezaba a preocuparse porque nadie le mandaba e-mails preocupandose por su ausencia, ¡si uno quiere desaparecer de verdad lo primero que hace es darse de baja en el servidor!, lo siento Sonia, prometo argumentar más, pero si el rey está desnudo, pues ni modo, o al Clandestino modo, porque es que luego se encuentra a una ex-amante y lo único que es capaz de preguntase es si le ha ido bien económicamente y si el brazalete que lleva es auténtico, vomitivo, ¿quiero ver?¿cómo se titula?)

Ah,
Las disociaciones entre "contar" y "escribir", (ser contador o escritor, más bien).Ese era el título de la tesis larga de antes de la siesta. Pero no la voy a escribir, no hace falta, generalmente me basta con pensar como si escribiera, es algo que hacemos los que no estamos muy satisfechos, para intentar percibir con más exactitud lo que vemos o lo que nos dicen. O para distorsionarlo del todo.

¿Carmen he escrito bien el título de este parto post-siesta?, esa es una de esas frases que nunca olvido pero nunca la he visto escrita y no sé italiano, la oiría en una película, seguramente, me siento una cazadora de frases, no me siento escritora sino anotadora, por eso me gustan los blogs, porque me recuerdan la delicia de las notas, esos guiños, que revientan llenos de posibilidades, esas piedrecitas blancas para la memoria, el hilo conductor, invisible.

Ah, gracias Jesús, por los acicates.

jueves, 28 de junio de 2007

Y el incipit de la historia es: "mirá, venite a la desembocadura del Lempa, voy a preparar pesticidas con hojas".




Me las prometía yo tan felices organizando rutinas veraniegas. Pero aún no tengo ni una, y aunque hace fresco a finales de junio, tengo insomnio.

No es solo el miedo de no poder dormir lo que impulsa mi insomnio, también lo impulsan, con muchísima energía, las imágenes que no evacué a tiempo. Tengo un insomnio narrativo que quiere sacarme de la cama y traerme hasta aquí:

-Tenes que contar el viaje al Lempa, tenes que contar sin falta el viaje a la desembocadura del Lempa. Hablá del Lempa pues Martita, de las quesadillas del puente aunque sea, o de las tortugas, o de las sillas que se hunden en el barro en medio de la conversación, a mitad de cena, y siempre hay alguien levantandose, cada rato, y a quién le toca arranca la silla, la sacude, esquiva el agujero que dejaron antes las patas,se vuelve a sentar y sigue contando.
-Mirá, hablá “
de cuando éramos pobres y felices”, y fumar era el único modo de espantar a los zancudos. La eternidad y a fumar
-Bueno pobres aun somos, pero vergón, ¡que cuente!. ¿Sigues queriendo contar lo de la Toña?, es muy difícil, mirá: la Marta llevó una noche al gran San Sangrador a una niña Chalateca que tenía siete años y un ataque de asma y nunca había visto la luz artificial, yo ya le dije que está yuca contarlo bien, nadie puede recordar palabras tan radiantes, tan exactas como las de aquella chava, que apenas podía respirar pero nombraba todos los deslumbramientos.

Oigo la conversación bajito, este era el baron Alvarenga, no hay duda, estabámos locos intentando rememorar lo que nos dijo Toña cuando vio por primera vez la ciudad.

-No hay que rebuscarse mucho chamaca. Así fue, así lo cuentas, no te compliqués, vos sabes, lo cuentas, lo cuentas, ni modo. Empeñate en una suma de poquitos que te diría Lezama. No vengas con pendejadas. Ya estuvo de sentirse un chicle en la suela de un bolo.
-No hay cosa más triste que tener oficio y no contar con aperos.

Este último que me reta es Vladi, seguro, las otras voces son de los Salarrue, la de Luis y la de Manuel respetándose el turno. Estarán aún platicando en el pleisbois, o por la Zacamil, o en Mejicanos, o en Credisa, o en la U, seguro que es en la U. Allí es aun muy pronto.

-¿Te acuerdas de cuando se te coló la pierna en el único agujero del camión aquel en el que íbamos encerrados con candado?. Como si lo fueras buscando, solo por allí entraba luz y allí metiste la pata.

Y me acuerdo ¿cómo no iba a acordarme de las aventuras con los poétas y con los agrónomos?. Otra cosa será contarlas.

Dice Carlos Fuentes de Luis Buñuel que, como todos los aragoneses, se comunicaba como los insectos, más allá del espacio, por medio de los tambores y los sueños. Como es lo más intenso que he leído sobre este terruño me lo atribuiré. Además ahora que me duermo, ya no es hora de visitas

martes, 26 de junio de 2007

Me proponen ir de compras






Atención:
En todo apego a las propiedades se esconde un germen del síndrome de Diógenes

La foto es de Cindy Sherman

Consejos vendo que para mi no tengo o lo que aprendí de Rulfo.




Tuve una interesante conversación hace más o menos un mes sobre qué podía aportar un taller de escritura. Me siento satisfecha con las conclusiones, llevaba años rumiándolas pero me parecieron más claras, menos pretenciosas, después de comentarlas con Benito.

Creo que intentamos mostrar la necesidad de convertirse en lector después de escribir, la meta es modificar, alterar la relación entre el que escribe y el que se lee después.

Yo intento proporcionar estrategias al que se lee para que pueda alejarse del embrujo de la propia escritura:

-Creó, o así.
(como diría Koke Vega)

También creo, o así, que si algo podemos enseñar no es a escribir, sino a borrar. La frase que más aparece en mis anotaciones a los textos es:

-Innecesario, se deduce.

O bien

-Yo esta última frase la borraría entera.


Cuentan que Rulfo escribía un cuento todas las noches, lo escribía temprano y no paraba hasta que lograba, quitando y quitando lo prescindible, borrarlo del todo.

lunes, 25 de junio de 2007

A la mujer sin atributos la siguen seduciendo las rokeras de su edad.

Algo me trajo a la memoria el otro día a la Rosenvinge, y bueno, que ya estuvo suave, que no era un gazapo que me gustara tanto, solo un poco de miedo a parecer blanda.



Y la de antes me sigue gustando: no estuvo mal querer llegar muy lejos, casi, casi hasta el final, donde nadie da consejos.



En fin, que si, que hasta la canción de la ratita presumida me gusta, esto tiene pinta de ser una debilidad



-¿Pero qué haces tú oyendo a esa tía?

dice Mapi que viene a por la perra.

Redes




Entre mis fantasías está la de organizar una quedada con los espectadores que ven Redes. Ahora ya lo ponen a las 3 de la mañana, pero seguro que unos pocos aguantamos. Claro, se puede grabar, pero no da tanto morbo como verlo en directo:

-Papa ¿viste redes ayer?, rectificó ¿has visto redes hoy?
-si
-¿Y qué?
-Pues nada, lo que ya sabemos pero con más avances, estuvieron hablando de la sinapsis. Por lo visto saben exactamente que pasa y porque pasa químicamente lo que pasa, y hasta donde pasa, por ejemplo los obsesivos compulsivos trabajan en una zona cercana al hipotálamo, parece que te pones a trabajar con una zona del cerebro, eso es tanto físico como actitudinal, y ya ni se te ocurre utilizar otra.
-ahhhhhhh
-Tambien contaron el caso de un pianista, le faltaba una conexión con el dedo índice, su dedo no aparecía en el electro, estaban los demás pero el índice no, y no podía utilizar ese dedo. ¿Qué fue antes el huevo o la gallina?, ¿de dónde desapareció el dedo antes?. Después de mucho esfuerzo logró domesticar el dedo, y el dedo reapareció en el escaner, parece que la voluntad y las terapias conductistas funcionan, pero era una lucecita débil lo que aparecía por mucho que el otro se esforzará, la memoria de su dedo se había perdido, tremenda la historia, un dedo que ha desaparecido pero que sigue ahí...

Dice Matías todo serio, no en vano, a pesar de no tener formación científica, conoce perfectamente los síntomas de una mala sinapsis o de una carencia de serotonina.

Ver Redes en directo tiene otras ventajas añadidas, mi imaginación se dispara cuando veo los gráficos de actividad eléctrica de un cerebro, pero entonces pasa el camión de la basura, que da dos vueltas a la plaza, como los buenos toreros, y me quedo sin el texto.

El grifo de la serotonina se queda abierto durante la noche y eso tiene efectos euforizantes estupendos para la depresión, hay depresiones severas que se tratan provocando insomnios severos. Redes es, sin lugar a dudas, un programa de interés público y está bien que lo pongan tan tarde. Si alguien a esas horas sigue teniendo ganas de averiguar lo que le pasa es imprescindible que la cruda descripción científica lo pille de buen humor.

Hace poco un amigo nos contaba un congreso al que había asistido, tiene buena memoria así que fue resumiendo ponencia por ponencia las que le habían parecido interesantes:

-Entonces le toco a Punset y habló y habló pero ninguno entendimos nada.

Dijo.

A mi me apetece ver el espectáculo, que imagino impresionante, cuando los literatos y los de la tendencia biologista del comportamiento se vean las caras. Hace años que me froto las manos, van a salir de ese encuentro un buen montón de historias y de preguntas. No hay más que leer a Oliver Saks.


el dibujo es de Picabia.

jueves, 21 de junio de 2007

¿Y las ínfulas gracianescas?¿y el color?







Vienen raudas dos ideas para intentar justificarme, esto de tanto escribir por escribir no me deja muy buen cuerpo:

-Un amigo me dijo que el año que se divorcio escribió más de doscientos cuentos. Catorce de ellos náufragos y buenísimos.

-A Carlos, que siempre me preguntaba por qué no escribía, le contestaba tambien siempre lo mismo: porque te lo cuento.

La mujer sin atributos tampoco habla con exactitud, dice más de lo que esta dispuesta a tomar bajo su responsabilidad




















Leo todos los días a mis alumnos y a otros, que han publicado en tapa dura pero no escriben ni mejor ni peor que ellos. Voy a cócteles y cenas de famosos y luego salgo con mis compañeros gasolineros, que dicen siempre mucho más que nuestros autores.
Recuerdo que me quedé varada cuatro días en Miami: comía con ejecutivos y tomaba café con una nicaragüense, Tania, a la que conocí porque me limpiaba la habitación. Puede ser que el continuo sube y baja me haya aturdido. En todo caso he llegado a tener algunos conceptos claros.

-Cuanto más especiales nos sentimos, más vulgares somos. (Es directamente proporcional, matemático, y la trampa siempre campa)
-Soy clasista, de clase baja, por supuesto, esto es una gran tomadura de pelo.
-Ser voyeur no es un mérito. Es una estrategia de supervivencia.
´
Sigo estando en el mismo punto en el que estaba,
lo decía el camarada Ulrich. Pero es que últimamente tengo mucho miedo de la autocensura, del silencio, y además echo de menos a Haro Tecglen.

La imagen es de Gilbert Garcin, un gran jubilado francés.