martes, 25 de noviembre de 2008

Para dar aliento

 

 

 

Mis amigas antitaurinas quieren que les explique, otra vez, qué quiere decir eso de  templar, mandar y parar que, de pronto, tan bien les suena

 No es  fácil explicar a los antitaurinos lo que aprendimos en la plaza, la importancia de la distancia en el embroque.

 

5 comentarios:

SONIA FIDES dijo...

Me gustan los toreros que no mueven los pies aunque la muerte no deje de pellizcarle a cada pase la carne. Pararse es de toreros, tú aquí no te mueves, ¿tendré que llamarte torera a partir de ahora?,ja,ja,ja

Un abrazo súper.

Marta Sanuy dijo...

Es literal, dos amigas me han dicho algo así esta semana:

-Pero volviendo a eso que dices tú de templar, mandar y ¿qué es lo otro?, ¿cómo sería eso en mi caso?

Te las voy a mandar Sonia.

¡Isven! dijo...

Hola.Por un momento confundí temple, con estar atemperado.Y ese es el motivo de mi comentario.Por otro lado, no tengo idea de como llegué a tu blog.Pero me agrada estar aquí.En no sé dónde.En fin, buena tarde,o como sea.
Saludos.

Jesús Alonso dijo...

Lo primero es parar. El toro viene, se para un momento imperceptible, es decir se le hace cambiar el recorrido que traía y se le manda templando detrás de la cadera. Otra cosa, en el buen toreo hay que moverse. Es mejor no moverse que dar un paso atrás, pero lo mejor de todo es dar un paso hacia delante con la pierna contraria, mostrando la femoral. Eso se llama cargar la suerte. Tú Marta, cargas la suerte.

Marta Sanuy dijo...

Isven, bienvenido a este no-lugar dónde quizá se pueda atemperar y templar sin incompatibilidades.

Gracias Jesús. ¡Ya me veo en la enfermería sin haber ligado un pase!