jueves, 25 de octubre de 2007

Cansancio




Esto que cuenta Oliveiro Girondo en este poema a mí me pasa mucho. Siento cierto cansancio por ser la misma todos los días, y envidio a los que celebran el hecho inevitable de levantarse y volver a ser "sí mismos", sin cesar.


CANSANCIO

Cansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabré si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola auténtica,
alegre,
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

4 comentarios:

beatus_ille dijo...

a mi me pasa muchas veces eso, que me canso de mi misma, física y espiritualmente incluso
será inconformismo?

bss

Jesús Alonso dijo...

Cansado del yo monolítico, que decía Ferlosio.

Ana Pérez Cañamares dijo...

!Cómo nos entiendo! Unas vacaciones fuera de mi cuerpo, o al menos que se apagara mi radio interna. O mirar hacia abajo y ver unas piernas largas, de modelo. Verlo todo en b/n como los perros. O no entender las palabras, sino los tonos, como los niños.

Anónimo dijo...

En eso:
¡Ring! ¡Ring!
(Entre carajos y demás, levanto el auricular)
Se cortó.
Qué bueno.
Sigo así leyéndote...
Tibux