
que, pese a los intentos de crispación por parte del PP, España está viviendo una revolución tranquila.
¡Ojala sea un visionario!, porque a mi La Revolución Tranquila me suena a gloria, Brígida, que era de Québec y muy fiable, me contaba que en su ciudad permanecía viva la herencia de utilizar la cultura como un estrategia política, y también que la aspiración de la mayoría era tener más control sobre las instituciones.
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