viernes, 12 de agosto de 2016

¿Qué otra cosa con lo que ha llovido en Puebla?




Y una idea gansa que anoté anoche ya dormida en la nueva libreta:

Cuando te mueves todo cambia de sitio. La distancia no es medible porque es imposible la inmovilidad.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Pensando en la falda del Popocatépetl






Estoy borrando Bajo el Volcan para luego reescribirlo. Le estoy dejando los símbolos pero ya me he volado un chingo de dramatismo y otro chingo de alcohol.

Hoy llueve mucho por allí, pero aún les deben quedar cuchillos para clavarlos en dirección al norte.

lunes, 8 de agosto de 2016

Alysson y sus personajes: el precio de querer mucho es extrañar mucho.



Hace poco hubo otro domingo por la mañana así, de ricos gritos. Alysson se había ido a San Luis sin documentación y la pilló la migra. Menos mal que el conductor del autobús esperó dos horas. Todos sabemos que le puede ocurrir a una colombiana indocumentada en una comisaría de México. Y menos mal que me llegó el mensaje y enseguida le mandamos fotos de su pasaporte y su permiso de estancia. A todos nos daba mal fario aquel viaje de la niña díscola. Mil veces le dijimos que no fuera. Pero menuda es.

A Aly me la presento Malu la noche que actuó en La Morada, recuerdo exactamente que me dijo que volvería para quedarse. Yo estaba bien liada en la barra y sin embargo congelé aquel momento. No sabía entonces que era su cumpleaños y había decidido celebrarlo sola bajo el volcan. Un par de semanas despúes volvió y empezó otra fiesta. Trajo un saco de verdura recién cogida, lo dejó en la cocina y dijo: esto lo he comprado para todos. Luego nos fuimos a ver a Timoneki. Desde entonces convivimos con sus mil personajes: la niña que lloraba cuando la dejabas sóla y te ibas a leer, la borracha enfadada que gritaba "gonorrea",  la voladora, la viajera, la farmaceutica, la tejedora, la madrugadora que prepara jugos extraños, la iniciadora, Alysson es una gran actriz, y yo ya tengo un collar para perseguirla por los teatros del mundo, me lo regaló Marta.

Pero de lo que estaba acordándome es de la mañana que volvió sin avisarnos. Era domingo y se oyeron gritos de monos, de aves, de tigres, de leones, de un gato que no era Max. El zoológico entero era Alysson ensayando, ni lo podíamos imaginar.

Ahora ya sé describir como me siento cuando conduzco. Como Alyssson  cuando grita y da muchas vueltas.

El guacamayo de la foto también se enamoró de ella.


viernes, 5 de agosto de 2016

La Niña Santa sin pajaritos.



Cuando me preguntaban qué era lo que más me había gustado de México siempre contestaba lo mismo.

-Juan y las mujeres.

Metí a Juan porque es verdad y para no crear confusión, al principio decía sólo las mujeres y se sospechaba mi lesbianismo cuando lo que a mí me interesaba decirles es que miraran bien, que estaban rodeados de mujeres fuertes, capaces, guapas, sensibles, imantadas.

Estoy por alargar la respuesta y decir:

Juan, Tuss, Valentina y Alysson, ¡esas colombianas!Luis Camey, Carlos y Luis Mario, colombianos también, Gregorio, Alessandro, un italiano, Ernesto, Miki y los chicos de Zonica, Pedro, Uvalle . Y Lolita, que un día fue española. La feliz hibridación gallego-mexicana con que nos salpimenta Mari Carmen.  ¡¡¡¡ Y las mujeres mexicanas!!! De las que tanto, tanto he aprendido.

Para muestra un botón, hoy toca en la morada nuestra Niña Santa. Una sabia del apapacho.

Están bien chidos los enamoramientos colectivos.

Y el grito de guerra de la banda: "No hay pedo wey"

martes, 2 de agosto de 2016

Un hombre entra a un restaurante







Un hombre entra a un restaurante
Ordena un par de huevos con salchicha
Pan tostado y café
Sale, y encuentra un mundo que se desmorona
Un hombre sale del mundo
Para entrar a un restaurante.

                                            Juan Cruz Moctezuma


(el poema que con más matices y en más escenarios he oído recitar)

A la recherche de la anécdota lingûistica


Benito del Pliego


A todas las músicas se les puede danzar

(oído a Benito del Pliego en una entrevista)

Discrepancias de pareja



Entonces el perro, melón, se comió las tres gallinas, compramos diez más y yo le dije a la Mari:
-Mari, que no les pongas nombre a las gallinas
Pero ella las volvió a bautizar y...

(oído anoche en la cena)

lunes, 1 de agosto de 2016

Cierta gente




cierta gente 

Cierta gente huyendo de cierta gente.
En cierto país bajo el sol
y bajo ciertas nubes.
Dejan tras de sí su cierto todo,
campos sembrados, ciertas gallinas, perros,
espejos en los que justamente se contempla el fuego.
Llevan en la espalda cántaros y hatillos,
cuando más vacíos, cada día más pesados.
Tiene lugar calladamente el detenerse de alguien,
y en el tumulto, el arrancarle el pan alguien a alguien
o el sacudir al niño muerto de alguien.
Continuamente ante ellos un cierto no hacia allá,
un no es éste el puente que nos falta
sobre un río extrañamente rosa.
Alrededor ciertos disparos, más lejos o más cerca,
y en lo alto un avión que, un poco, se balancea.
No estaría mal una cierta invisibilidad,
una cierta parda pedregosidad,
y aún mejor un cierto no-haber-sido
por un tiempo corto o hasta largo.
Algo ocurrirá todavía, pero dónde y qué.
Alguien les saldrá al paso, pero cuándo, quién,
de cuántas formas y con qué intenciones.
Si es que puede elegir,
quizás no quiera ser un enemigo
y los deje con una cierta vida.

Wisława Szymborska