viernes, 24 de enero de 2014
martes, 21 de enero de 2014
Cristi Love y el estímulo de lo difícil.
Emanuel Röhss
Las gordas somos más
observadoras, al menos en esta familia. Ayer desayuné con mi prima Cristina y
volví a confirmarlo, de una conversación con la tía Aurora saco más información
valiosa que de las de todo el año con los demás.
La cosa es que ayer cuando Cris
dijo “yo soy muy observadora” me precipité y pensé-ya estamos con el taladro de
la vanidad-pero no, cuando esas dos dicen esa frase están prestas a justificarla y entonces empieza un festín.
Vi a la madre con los dos hijos en un funeral y lo entendí todo, han
empezado a parecerse tanto que no sabes a quién miras, es un viaje al origen. ¡Veo
tanto en cómo eligen donde sentarse en las comidas! Estas navidades vi una mirada al tendido de
alguien que buscaba un sitio lejos de mí y eso ya condicionó el resto, aunque
se sentara enfrente después de hacer sus cálculos. Deberías escribir aquella conversación tan sabrosa en casa de tu madre,
cuando tu madre dijo que estabas guapa pero muy gorda y metió la pata porque lo
dijo delante de mí, y tú les dijiste “pues vosotras tendréis tipito, pero estáis
apergaminadas”. Me encantan esas
partidas de ping-pong porque mi cabeza registra todos los gestos, ese día me
convertí en nosotras cuatro, ¡hasta me sentí delgada y apergaminada un rato por solidaridad con mi hermana! además sé que las recordaré enteras. En ocasiones creo que sé cosas que no debería
saber, y está bien y mal. A ver si consigo explicarme: me sorprende saberlas
pero ha dejado de sorprenderme que sucedan. Eso también puede hacerme
sospechar que soy susceptible y entonces me siento muy mal. En todo caso vivo bien desde que me dejo absorber
por problemas difíciles, mi cabeza necesita problemas difíciles, en este
momento prefiero los matemáticos.Y hablando de temas difíciles de entender, entiendo un montón a mi hijo
porque se parece a ti y te conocía antes. ¡Cuántas veces le digo que es igual
que tú! ¡De qué iba a esperar tener un hijo que se pareciera a ti!
Cristina es un ama de casa
autodidacta que en lugar de estudiar macramé aprendió por su cuenta todo lo que
sucede en las tripas de una compu y luego, ¡con dos narices! aprendió a
programar. Ahora está colgada con las matemáticas. Nos vemos poco pero cuando
viene a verme primero diagnostica los ordenadores y luego me mira a mí. Cuando
ya se ha hecho a la idea del curro que le guardo me dice que me peine y nos
bajamos al bar.
lunes, 20 de enero de 2014
Frío y reflexivo paseo con un interlocutor triestino.
Lado Tevdoradze
Él ha dicho:
(...)Quienes creen que el encanto es algo fácil, son fáciles
presas del cinismo reactivo cuando el encanto revela sus grietas o deja de
manifestarse. En el desencanto, como en una mirada que ha visto demasiadas
cosas, se da la melancólica conciencia de que el pecado original ha sido
cometido, de que el hombre no es inocente y el yelmo de Mambrino es una vacía. Pero
se da también la conciencia de que el mundo de vez en cuando es tan encantador
como el Edén, de que los hombres débiles y malvados son también capaces de
generosidad y amor, de que un cuerpo efímero
y mortal puede ser amado con pasión y el yelmo de Mambrino, aun
inencontrable, refleja su resplandor en las cazuelas oxidadas. El desencanto es
un oximorón, una contradicción que el intelecto no puede resolver y que sólo la
poesía es capaz de expresar y custodiar, porque dice que el encanto no se da
pero sugiere, en el modo y en el tono en que lo dice, que a pesar de todo
existe y puede reaparecer cuando menos se lo espera. Una voz dice que la vida
no tiene sentido pero su timbre profundo es el eco de ese sentido. Fue la ironía
de Cervantes, que desenmascaró el fin y la torpeza de la caballería, la que
expresó la poesía y el encanto de la caballería.
El desencanto que corrige a la utopía refuerza su elemento
fundamental, la esperanza. ¿Qué es lo que puedo esperar? Pregunta Kant en la Crítica
de la razón pura. La esperanza no nace de una visión del mundo tranquilizadora
y optimista, sino de la laceración de la
existencia vivida y padecida sin velos, que crea una irreprimible necesidad de
rescate. El mal radical-la radical insensatez con que se presenta el
mundo-exige que lo escrutemos hasta el fondo, para poderlo afrontar con la
esperanza de superarlo. Charles Pegury consideraba la esperanza como la virtud
más grande, precisamente porque la propensión a desesperar está tan fundada y
es tan fuerte, y porque es tan difícil, como dice en su "Portico del misterio de
la segunda virtud", reconquistar la fantasía de la infancia, ver como todo se va
desarrollando y sin embargo creer que mañana irá mejor.
La esperanza es un conocimiento completo de las cosas,
observa Gerardo Cunico, no sólo de cómo estas aparecen y son, sino también de
aquello en lo que se tienen que convertir para conformarse a su plena realidad
aun no desplegada, a la ley de su ser. Se identifica con el espíritu, como
enseña Bloch, y significa que tras cada realidad hay otras potencialidades que
hay que liberar de la cárcel de lo existente. La esperanza se proyecta en el
futuro para reconciliar al hombre con la historia., pero también con la
naturaleza, esto es, con la plenitud de sus propias posibilidades y pulsiones. (…)
Claudio Magris.
jueves, 16 de enero de 2014
Recesito silábico y dar chance.
Me dirigía al spotify dispuesta a escuchar algo con chelo y bien triste, luego iba a irme al sofá, a leer algo bien pesado y sesudo, cuando se han revelado y rebelado los elementos y yo, dócil al azaaar, he obedecido. Miltón Nascimento levanta la niebla y el ebook se ha abierto solo por la Breve historia del erotismo de Bataille, a ver qué tal me va.
Antes de todo eso he estado pensando mucho rato en la palabra chance. Entonces, por fin, le dio chance. ¡Yo sólo le estaba pidiendo un chancecito! ¡Mire seño, me da chance, pues! Pedir chance está un paso más allá de pedir permiso, es una antecámara de la suerte y no significa sólo oportunidad, me da oportunidad para la suerte se traduciría.
miércoles, 15 de enero de 2014
Otro poema árabe y otra imágen de Nils Udo
Siguiendo con los territorios: está siendo muy agradable continuar la exploración árabe
Certeza
No estoy inquieta
Me cuesta expresarme
y no me inquieta
Con abrazos rugientes
te abro la temporada de las
confesiones
y entonces me elevo
estrella
tras estrella
en tu noche blanca
Widad Benmoussa
lunes, 13 de enero de 2014
Espacios no lineales: de cuando el territorio no es un contenedor.
No sé si todos somos igual de conscientes de estar mutando, de estar asistiendo y siendo afectados por procesos absolutamente nuevos que
apenas se dejan entender y además tienen la costumbre de preguntarse por sí
mismos. (¡Entonces! ¿Cómo, con qué los vamos a juzgar?)
Yo estoy bastante obsesionada con la existencia de nuevos espacios tan diferenciados como el que comparto con mis alumnos: después de
cinco años teniendo la misma cita nuestro grupo de skipe es mucho más real que cualquier
cafetería. Por
eso no dudé cuando me llamó el último número de la revista Anthropos desde una
estantería de Antígona y he pasado las navidades pegada a ella como una lapa,
llevándola a dónde tuviese que ir (generalmente a no-lugares como las salas de
espera de urgencias) dibujando círculos y tachaduras de un montón de colores
que anoche, ya muy tarde, me condujeron a un monólogo infantil:- menos mal que
no va a ocurrir, pero podría pegarle a quien me la quisiera quitar- me descubrí
pensando.
Nuevos territorios e
innovación digital, se titula, Virtualidad,
diversidad cultural y construcción social de los espacios, se subtitula, y
me está proporcionando un montón de matices para conceptos que ya conocía y había
padecido, como el de no-lugar, pero también palabras para nombrar espacios no
lineales o territorios rediculares o espacios vacíos para los que no tenía nombre, y en los que sin embargo habito.Y hasta planes sobre desterritorialización y reterritorialización que parecen saludables me está inspirando.
domingo, 12 de enero de 2014
viernes, 10 de enero de 2014
La oportunidad y el arte de acariciar
Poco antes de irme a dormir suelo tener felices hallazgos. Hoy he mirado al final, al final, al final de la página del servidor y allí estaba agazapado un correo de la niña B con dos caricias musicales.
Quizá no sea un don la oportunidad, quizá sea otra habilidad de los que viven muy atentos.
miércoles, 8 de enero de 2014
Tres poemas de Don Julio Reija.
Ya he soltado el rollo sobre el Oulipo en clase y he descansado, ahora me parece una malhumorada insoportable la que escribió el post de abajo. Después me he quedado un rato con Julio Reija, que siempre me encandila. Ahora me parece una pesada, entrañable pero incapaz de enmendar sus predilecciones, la que ha escrito la línea anterior. Pero ¡qué poetazo el Reija!
Yo me reía
de todas las señales del destino.
Tú tenías un dios. Yo, sin saberlo,
comencé a adorar
a un ídolo que había protegido
a multitud de corazones bárbaros.
Pensé que era una broma, como el mundo,
hasta que... Hasta que nada
me dijo que estuviese equivocado.
El frío de septiembre
entró en octubre, y empleó mis huesos
como amplificador de su potencia.
Tus besos entornaron mi ansiedad
e hicieron malabares con mis miedos
hasta hacerme sentir que los temblores
de mi tálamo óptico amainaban.
El único dios bueno, me dijiste
(o leí entre las líneas de tu mano),
es aquel que responde a las plegarias
que no salieron nunca
de los labios de nuestros subconscientes.
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un dios significado en cada cosa,
en los cierres del aire,
en el nudo del árbol,
en la cadena de la producción
o el ojal luminoso de unos labios,
transcendencia enredada en nuestras fibras,
comunión del aliento y el sudor,
que no fuese siquiera,
armonía del cuerpo de los cuerpos,
que apenas estuviese,
humilde umbral entre la acción y el hecho,
tibio crisol trenzando
necesidad y azar:
así yo lo querría si quisiese
reposar la cabeza en un regazo
y tomar de unas manos generosas
los símbolos del mundo definido,
aliviar esta carga de ser nudo
nacido y escuchado, dicho y hecho,
ojo que significa cada cosa
martes, 7 de enero de 2014
Oulipitos.
Dícese de unos cuantos listos que utilizan las estrategias
del OULIPO como propias sin citar jamás la fuente y contraviniendo el principio
fundamental del movimiento oulipiano: enseñar la tramoya, compartir la
trastienda del escritor. “Llamamos literatura potencial a la búsqueda de
formas y de estructuras nuevas que podrán ser utilizadas por los escritores
como mejor les parezca” decían Italo Calvino, Georges Perec, Raymond Queneau, Marcel Benabeau, Francois le Lionnais... El procedimiento de los oulipitos es justo el contrario: se apropian de esos recursos y los exhiben como prueba de su ¡modernidad!
Se les reconoce porque están convencidos de haber inventado los palíndromos, hablan mucho de matemáticas y literatura sin concretar nada, dicen desconocer al OULIPO o le restan importancia y suelen
oscurecer sus textos para fingir que manejan una lógica superior a la de sus lectores y para reafirmar su fuerte personalidad.
Aunque yo preferiría decir que se reconocen porque a poco que te fijes dicen unas tontadas que tiembla el misterio aunque, como todos, alguna vez atinen.
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