viernes, 22 de julio de 2016

Totum revolutum





Acabo de llamar a la tía Emma a deshoras, quería pedirle un consejo. Entre el cambio horario y la siesta tengo la impresión de que todo el mundo duerme siempre, así que yo también me dejo. Emma, claro, estaba durmiendo, y he hablado un rato con Ariadna.
Nada más placentero que sentirse tan segura hablando con un niño: como estoy hiperestésica me ha atravesado la seriedad llena de preguntas con que me hablaron mis tías  siempre. Es decir, que me he visto los cimientos.
Ari dice que se le ha pasado el 2016 muy deprisa, está ilusionada con las fiestas, que empiezan hoy, pero sus primos tienen un año más que ella, trece, y ya no le comparten a los amigos. Está intentando no enfadarse ni sentirse sola.
Es verdad que nos pegamos media vida intentando madurar y otra media intentando encontrar la infancia. Yo en México he vuelto a la más rabiosa juventud. A lo mejor no voy por mal camino.
Ay, que creo que es viernes. Y a mí ahora me gusta mucho la Natalia, pero mucho. Ningún miedo a resultar blanda. Menuda compañía este estribillo y todos los que lo entonamos.
Es muy internauta, igual me lee. ¡¡¡¡¡Avanti Ari!!!!!!

Y poco después, sin ponernos de acuerdo, empezamos a mandar fotos con las mascotas.




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