No se parecen en nada los sueños de un animista en el campo y de la misma persona en un apartamento. A un animista que vive entre manglares no lo visitan individuos, lo visitan ejércitos. Si se traslada a un hogar aséptico y tiene visita sólo puede ser su madre reclamándole una llamada.
CIEN AÑOS DEL PRIMER SEMÁFORO EN ESPAÑA (1926)
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(Publicado en Aragón Digital, 3-4 de abril de
2026) Hace unos cuantos años -por lo
menos, veinte- me enter...
Hace 8 horas

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