lunes 26 de diciembre de 2011

Las dos primeras historias del invierno


1

La que me contó M, que se fue al cine para intentar olvidarla durante un par de horas. Entró con la película empezada y al ver una melena idéntica a la suya; negra, abundante, rizada, sedosa, en la butaca de delante, volvió a desbaratarse tanto que dedicó la hora y treintaicinco minutos que quedaban a dudar sobre su salud mental:

-La veía en todos los sitios, tenía que poner remedio a aquella obsesión. Pero mientras pensaba eso, confieso que dediqué el rato a acariciar en secreto un mechón que había saltado al respaldo de la butaca.

Cuando se encendieron las luces se tranquilizó, no se había vuelto loco, la melena era la de A, que le presentó a su nuevo novio.

-¿Qué iba a hacer? Me fui con ellos a tomar una cerveza. Durante tres cuartos de hora comentaron cómplices y entusiasmados la película, y en todo ese rato yo no pude decir ni mu, no me había enterado de nada

2

Si hay un personaje literaturizable en la familia es Marino, a sus hermanas, mis tías, sus originalidades les llenan tardes enteras de relatos. La historia de este año es relinda. Encontró a un señor durmiendo en la calle y se lo llevó al sótano de la mercería. Siempre ha recogido a todos los indigentes que encuentra, hasta que la tiraron, convirtió la casa de mi abuela en un asilo. El sótano de la mercería era un lugar precioso, caliente, hasta tenía chimenea, y estaba bien acondicionado, el único inconveniente era el estruendo, pasaban por allí las bajantes del edificio.

-A este señor, que era camionero, Adelina le hacía la comida y yo lo ayudaba con todo lo demás, hasta que enfermó. Lo llevé al hospital y lo estuve visitando durante un tiempo. Después se fue a vivir a Barcelona y conoció a una señora, volvió a trabajar con el camión y cuando pasaba por aquí entraba a vernos. Incluso vinieron unas cuantas veces juntos.

Ayer llamó el camionero, le contó que su compañera había muerto, y le pidió todos sus datos porque tenía que hacer testamento y le iba a dejar un piso en Barcelona.

-Mira, si fueras más joven y te pillara con energía, esa herencia sería una buena noticia para los sin techo catalanes.

Dijo la Arse, que no calla.

7 comentarios:

Araceli Esteves dijo...

A mi también me gusta todo lo que escribes, Marta. Es todo muy Sanuy, muy Marta, no se´...

Anónimo dijo...

lo mismo digo cara, me encanta, cada vez más!!!!!
besazoooo
no me dio tiempo a nada este finde, disculpa que no te llamara.

Marta Sanuy dijo...

muchas gracias chicas.

no te preocupes Sonia, sigo confinada con un trancazo terrible.

Miguel Baquero dijo...

Yo creo que todo a tu alrededor es literaturizable. Tú, por lo menos, lo literaturalizas de maravilla

Marta Sanuy dijo...

Gracias Miguel, eso es que me lees con cariño, poco más

Jesús Alonso dijo...

No es sólo el cariño. Me gusta mucho la primera historia.

Marta Sanuy dijo...

Anda que no tuve suerte de que me la contaran.
regracias por las dos cosas.