viernes, 31 de octubre de 2008

Nuevo Desert Blues 3

................................

Lo cuenta Javier Losilla en el Babelia del sábado pasado.

El primer desert blues
Ambiances du Sahara es de 1995
El segundo desert blues
Rêves de oasis es de 2002

Este último, que parece no tener desperdicio, se titula
Entre dunes et savanes y utiliza un poema de William Blake para la convocatoria 

Para ver en el mundo un grano de arena
y en el cielo una flor silvestre
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora

Participan: Rokia Traoré y Kronos Quartet, Toumani Diabeté, Ali Farka Touré, Boubacar Traoré y Regis Gizavo, Bassekou Kouyaté y Lobi Traoré, Kaled, Habibi Koite, Malouma, Souad Massi, Gigi.

Estoy segura de que será tan bueno como los dos anteriores.


P.D. Estaría bien después de ver este monton de hermosura indagar un ratito, preguntarse porque vuelve a regarse estos días de sangre Congo, por ejemplo.

Yo me obligo a no comentar esas cosas tan desagradables por aquí, pero...a veces no puedo reprimirme.

2 comentarios:

Pedro (Glup). dijo...

Exactamente por esto:

El coltán y la guerra del Congo

La voracidad de las multinacionales por acceder al coltán, imprescindible para las nuevas tecnologías, se encuentra tras la última guerra del Congo, país que posee el 80% de las reservas mundiales de este mineral.

El nombre ‘coltán’ procede de la abreviatura de columbita y tantalita, minerales que contiene este tipo de roca. De estos minerales se extrae el tantalio y el niobio, utilizados en distintas industrias de aparatos eléctricos, centrales atómicas, misiles, fibra óptica y otros, aunque la mayor parte de la producción se destina a la elaboración de condensadores y otras partes de los teléfonos móviles.
La escalada de precios del coltán comenzó hace relativamente poco tiempo y tuvo que ver con el uso de tantalio para la fabricación de microchips de nueva generación que permitían baterías de larga duración en teléfonos móviles, videojuegos y portátiles. Los precios se dispararían aún más, unos años antes del año 2000, cuando comenzaron a escasear las reservas de coltán en Brasil, Australia y Tailandia. Como ejemplo ilustrativo, basta decir que, por ejemplo, la japonesa Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión de la Play Station 2 debido a este inconveniente.
Ante todo esto, las miradas se habían vuelto hacia la República Democrática del Congo, país que posee el 80% de las reservas mundiales de coltán en el subsuelo de las provincias del Este, especialmente en los Kivu, fronterizos con Ruanda y Uganda, los más fieles aliados de EE UU en la zona.
El coltán puede considerarse como la principal causa del desencadenamiento de la última guerra en el Congo. Un conflicto que tiene su origen en agosto de 1998 y que terminaría oficialmente en 2003 y sobre el que Naciones Unidas en su informe S/2002/1146 de 16 de octubre de 2002 (cuatro años después del inicio) dijo : “Para los más de 20 millones de personas que viven en las cinco provincias de la región oriental de la República Democrática del Congo, el número de defunciones directamente atribuibles a la ocupación de Ruanda y Uganda puede estimarse entre 3 y 3,5 millones de personas”. Más recientemente, en julio de 2004, el Internacional Rescue Committee estimaría en 3,8 millones el número de muertes atribuibles directa o indirectamente a la guerra desde el año 1998.

Marta Sanuy dijo...

Gracias Pedro. Así de sencillo y de atroz.