martes, 18 de octubre de 2016

Ay, los amigos.



Durante treinta años he visto a Javier escribir muchos libros, pero siempre hubo dos medrando en el barranco de enmedio.  Asistí al descubrimiento del verso infalible a las tantas de la mañana en tascas de las de antes y al milagro de la espera del próximo, que podía tardar segundos, minutos, meses, años: lustros si hacía falta. Presenciar la gestación de Lobotomía y que luego tan esplendido poemario pasara casi desapercibido me dice mucho de estos tiempos proliferantes.

Ahora acabo de terminar de leer el segundo de esos libros exquisitos del que tantas cosas sabia. Pero sigo siendo una privilegiada que nada puede contar hasta que se publique: un enorme buey ha pisado mi lengua.

De Lobotomía no hay que hablar, sólo hay que copiarlo.

El mago de lobostan

Provisto de sus atributos
pero algo triste
recorre la noche estrellada
Sabe que un mago sin gorro
es un pobre mago
y acaso ese emblema
no logre jamás.
Pues ¿Desde cuándo entre los lobos
viéronse capirotes, chisteras o tiaras?

Todo deseo confunde, desordena...
y el de Lobosán no sabe 
si utilizar fiereza, magia o astucia.
para obtenerlo.

O seguir como hasta ahora
sin esa pauta de unión
entre la tierra y el cielo.

El chillido de la lechuza
le arranca de su desvío
un brujo debe caer,
mas no debe dejarse llevar por el arrebato.

Sucumbe la noche.

Nada hay completo.


Javier Barreiro


domingo, 16 de octubre de 2016

El deseo







Lo que se teme se provoca

Carlos Padilla

Lo que de verdad me gustaría inventar es una máquina que pudiera quitar el miedo, que activara la conexión neuronal que dispara el abrazo que todo lo resuelve.

Si me saliera bien el ingenio  invertiría los beneficios en la investigación de los abrazos telepáticos. Entonces, sin miedo y bien apapachados, todo lo íbamos a ganar.




¿Cómo me iba a encontrar a Blanca tarareando esa canción si no existiera la telepatía?

martes, 11 de octubre de 2016

Ni es viernes, pero está llegando un sábado, y no se puede ser más majo.




Viene a verme Alessandro mañana. Y  es muy rico esperarlo.

Alysson, Valentina, Gregorio, Carlos y yo perseguimos a Alessandro por la casa, nunca le habíamos otorgado tanta atención a un probable inquilino, se nos salio la sincronía. Tras el seductor recorrido, él dijo: le tengo alergia a los gatos, pero no lo puedo evitar, me quedo ( eso que aún no conoces lo mejor de aquí, a Juan, luego viene, pensamos todos)

Y hasta hoy y ahora el amor colectivo y los acuerdos rotundos:
Atención, pregunta; ¿por qué estamos tan guapas Mari Carmen y yo en esa foto?

Porque estamos mirando a Alessandro  ¡¡¡¡¡claro!!!!!

-Parecía imposible que apareciera la pieza que faltaba, -nos dijo luego Pedro-parampampan-¡pero cómo encaja!

Sigamos con la banda sonora.

domingo, 9 de octubre de 2016

Vendimia 2016




Lo que mejor amaestra el tiempo es la música, pero también saben hacerlo las estaciones.

Intento tener un calendario ajustado a las cosechas. Irme al molino cuando maduran los primeros tomates y volver cuando ya hay granadas porque me esperan las uvas y un día intenso en Torres.

Miles de millones de gracias Miguelico.



miércoles, 5 de octubre de 2016

Los trinquetes para recordar largos días.



-Te doy dos segundos.

He oído que le decía una madre a la hija en la puerta de los chinos.

-Pues vaya regalo

Le ha contestado la niña.

Luego he ido a devolver a María Jesús a la civilización. Nadie se puede alegrar de que una amiga se rompa la clavícula, aunque eso me haya mejorado los días notablemente y tengamos motivos para sospechar que se tiró por las escaleras porque no quería volver al juzgado.

Por el camino hemos estado jugando a las edades. Ella también tenía seis años ésta mañana, y con berrinche.Me decía:

-yo no quiero irme a la ciudad, ni perder autonomía, y además no encuentro las llaves

Como la he llevado en su coche y volvía en tren he pasado a tomar vermout con mi hermana. Entonces ha sonado el teléfono y ¡¡¡¡¡era Luis Delgado que estaba en Zaragoza y quedábamos a comer!!! Recién jubilado resultaba evidente que ha vuelto a la treintena.

domingo, 2 de octubre de 2016

La carpeta de varios está enchida.





Consecuencias del tartamudeo: en-si-misma-miento.


Creo en la telepatía, hasta en el peor de los casos es aliada de la imaginación.


Todo se pega, estuve destrozando libros diz que de poesía, por si tenían una segunda vida.
(explicarle lo bobísima que es la vida/al cielo con sus parques)


A veces rescato el tabaco que quedó en el fondo del bolso, entonces sí fumo cosas raras.

lunes, 26 de septiembre de 2016

La banda sonora





 Carlos me puso ayer al corriente de cómo se van organizando nuestras nostalgias.

"Es que tenemos tres himnos. 1. Los espíritus: La crecida/Esta lleva el nombre de la Morada.2. A banda mais bonita do ciudade/Esa es el segundo himno y lleva tu nombre.3.La Fourcade: Hasta la raíz y lleva el nombre de Alisson y Alessandro"












Seguro que Gregorio pone a Bowie luego, y Juan a los Aguas Aguas...

domingo, 25 de septiembre de 2016

Asombro del tiempo



 ASOMBRO DEL TIEMPO

(Estela para la muerte de mi madre Josefina Fuentes de Aridjis) 

Ella lo dijo: Todo sucede en sábado:
el nacimiento, la muerte,
la boda en el aire de los hijos.
Tu piel, mi piel llegó en sábado.
Somos los dos la aurora, la sombra de ese día.

Ella lo dijo: Si tu padre muere,
yo también voy a morir.
Sólo es cosa de sábados.
Cualquier mañana los pájaros
que amé y cuidé van a venir por mí.

Ella estuvo conmigo. En mi comienzo.
Yo estuve con ella cuando murió, cuando nació.
Se cerró el círculo. Y no sé
cuándo nació ella, cuándo morí yo.
El rayo umbilical nos dio la vuelta.

Sobre la ciudad de cemento se alza el día.
Abajo queda el asombro del tiempo.
Has cerrado los ojos, en mí los has abierto.
Tu cara, madre, es toda tu cara, hoy que dejas la vida.
La muerte, que conocía de nombre, la conozco en tu cuerpo.

Dondequiera que voy me encuentro con tu rostro.
Al hablar, al moverme, estoy contigo.
El camino de tu vida tiene muchos cuerpos míos.
Juntos, madre, estaremos lejanos.
Nos separó la luna del espejo.

Mis recuerdos se enredan con los tuyos.
Tumbados para siempre, ya nada los tumba.
Nada los hace ni deshace.
Palpando tu calor, ya calo tu frío.
Mi memoria es de piedra.

Hablo a solas y hace mucho silencio.
Te doy la espalda pero te estoy mirando.
Las palabras me llevan de ti a mí y de mí a ti
y no puedo pararlas. Esto es poesía, dicen,
pero es también la muerte.

Yo labro con palabras tu estela.
Escribo mi amor con tinta.
Tú me diste la voz, yo sólo la abro al viento.
Tú duermes y yo sueño. Sueño que estás allí,
detrás de las palabras.

Te veo darme dinero para libros,
pero también comida.
Porque en este mundo, dicen,
son hermosos los versos,
pero también los frutos.

Un hombre camina por la calle.
Una mujer viene. Una niña se va.
Sombras y ruidos que te cercan
sin que tú los oigas, como si sucedieran
en otro mundo, el nuestro.
Te curan de la muerte y no te salvan de ella.
Se ha metido en tu carne y no pueden sacarla,
sin matarte. Pero tú te levantas, muerta,
por encima de ti y me miras desde el pasado mío,
intacta.

Ventana grande que deja entrar a tu cuarto la ciudad de cemento.
Ventana grande del día que permite que el sol se asome a tu cama.
Y tú, entre tanto calor, tú sola tienes frío.

Así como se hacen años se hace muerte.
Y cada día nos hacemos fantasmas de nosotros.
Hasta que una tarde, hoy, todo se nos deshace
y viendo los caminos que hemos hecho
somos nuestros desechos.

Sentado junto a ti, veo más lejos tu cuerpo.
Acariciándote el brazo, siento más tu distancia.
Todo el tiempo te miro y no te alcanzo.
Para llegar a ti hay que volar abismos.
Inmóvil te veo partir, aquí me quedo.

El corredor por el que ando atraviesa paredes,
pasa puertas, pasa pisos,
llega al fondo de la tierra,
donde me encuentro, vivo,
en el comienzo de mí mismo en ti.

Números en cada puerta y tu ser pierde los años.
Tu cuerpo en esa cama ya sin calendarios.
Quedarás fija en una edad, así pasen los siglos.
Domingo 7 de septiembre, a las tres de la tarde.
Un día de más, unos minutos menos.

En tu muerte has rejuvenecido,
has vuelto a tu rostro más antiguo.
El tiempo ha andado hacia atrás
para encontrarte joven. No es cierto
que te vayas, nunca he hablado tanto contigo.

Uno tras otro van los muertos, bultos blancos,
en el día claro.
Por el camino vienen vestidos de verde.
Pasan delante de mí y me atraviesan. Yo les hablo.
Tú te vuelves.

Pasos apesadumbrados de hombres
que van a la ceremonia de la muerte,
pisando sin pisar las piedras
de las calles de Contepec,
con tu caja al cementerio.

Tú lo dijiste un día:
todo sucede en sábado:
la muerte, el nacimiento.
Sobre tu cuerpo, madre, el tiempo se recuerda.
Mi memoria es de piedra.

Homero Aridjis.

jueves, 22 de septiembre de 2016

De las tinturas






Estuve barnizando y me pareció otra gran metáfora de la escritura. Barnizar es ilunimar la veta.Peinar los brochazos hasta que no se noten.

También me han preocupado mucho los insectos este verano.Hace unos meses, en Teotihuapan, me explicaron que los mayas sacaban el rojo de la cochinilla   Hay que tener cuidado con lo que te sobresalta,  al microcosmos  le basta la atención : en el molino me he encontrado con una plaga de cochinilla.¡Tantos años viva y sin noticia de esas danzas! Iluminadas por la linterna los millones de moscas blancas eclipsan a las estrellas, además tienen la sangre tan roja que parece que ha habido un asesinato cuando pasas la bayeta. Su ejército ya ha matado todas las chumberas del valle.

Los cambios de espacio revuelven los tiempos.

martes, 20 de septiembre de 2016