jueves, 25 de febrero de 2016

Claudia Rodriguez, Syra Alonso, Atlixco, Malcolm Lowry y dos buenas almohadas.


Syra Alonso

Claudia, la médico, melómana, fotógrafa y tranquila, vino a cenar migas. Es otra de las personas a las que voy a escuchar lo mejor que sepa durante mucho tiempo. El espacio mandálico ayuda, y encontramos la brújula para empezar:

Enfermedades que les causan las mujeres a los hombres.
Enfermedades que les causan los hombres a las mujeres.
Enfermedades de que causan los ricos a los pobres
Enfermedades que...

Se llena la agenda. Los viernes hablaré muchas horas con Tuss y los martes con Claudia. Con Juan Cruz Moctezuma, el sincrético, lo hago todos los días. Acabo de decidir que no será uno de los personajes sino un interlocutor infiltrado.



En la foto Tuss, su biznieto, me entrega los diarios de Syra (diosa celta de las aguas y la noche) Alonso, que yo creo que me estaba esperando. El miércoles será un buen día para viajar con ella en el tiempo y a Galicia, a Paris, a Cuba, a Cuernavaca...

Ayer, por fin, llegamos al vivero. Me pareció otra étapa de la llegada ir a Atlixco, me hipnotizan los pueblos pequeños. Por el camino Gonzalo nos contó su viaje a la mítica Cuernavaca, donde nadie conoce Malcolm Lowy y desde donde no se ve el volcan.¡Con lo bien que se ve desde esta terraza! 

Por fin me he comprado los dos almohadones mejor mullidos que he tenido nunca. Empezar a cuidar el cuerpo no puede convertirse en abandonar la cabeza.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Las migas y la Arse, Gonzalo y San Juan.





Yo tenía más osadía y utilizaba más especias, ella se gastaba un control absoluto de los tiempos del fuego. La última vez que hice migas masivas, en el Molino, también estaba Gonzalo, y dice que estaban igual de buenas que las de esta noche, pero es mentira. En medio de un lío de treinta personas (aquel día vino Iraida) la Arse me daba instrucciones por el skipe. La puedo oír en medio de una revolución, diciéndonos lo que tenemos que hacer.

-¡Mantened la atención! ¡cuidaros!

Y diciéndome a mí:

-No las mojes más, que estás haciendo una papilla, tienen que quedar esponjosas
-Improvisa si quieres pero las migas se mojan la noche anterior, hay que dejar que se pongan huecas en el trapo, si se quedan secas puedes rectificar, pero si se quedan hechas una maseta ya me dirás tú.
-Ala pimentón, cuánto exageras, hija mía, exageras con todo, un poco de medida Y para mí que les echas demasiada cebolla.

Ésta noche, mientras se freía la cebolla y yo regaba casi podía oírla:

-Te quedarán buenas pero no en su punto. Eres muy atrevida. ¡Cómo vas a hacer unas migas en una sarten normal y sin una buena rasera! Por cierto ¿Ya te ha devuelto la rasera Miguel? Esa rasera es una joya. Me la hizo el tío José.

Para mi abuela la técnica de mi madre y mi tía para cortar las migas simbolizaba el fin de la civilización. ¡No se puede llegar a más!- les contaba a sus contemporáneas-¡Ahora mis hijas cortan las migas a matillazos! (lo crudo y lo cocido, quizá llevaba razón)

Luego he salido al baño y en toda la casa se oía a Gonzalo Escarpa dando clase. Recitaba el Cántico. (San Juan y Vallejo, San Juan y Vallejo, en eso somos muchos los que coincidimos). Max, el gato, y yo, hemos llegado al mismo tiempo al sofá. Ya había empezado, estaba por aquí:


8. Mas, ¿cómo perseveras,
oh vida, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes,
de lo que del Amado en ti concibes?

9. ¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

10. Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véanse mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.

11. Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolecencia
de amor que no se cura
sino con la presencia y la figura.

12. ¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!

13. Apártalos, Amado,
que voy de vuelo.

El Esposo

Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma,
al aire de tu vuelo, y fresco toma.

La Esposa

14. Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos.

15. La noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena, que recrea y enamora.

16. Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.

17. A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.

18. En la interior bodega
de mi amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía;
y el ganado perdí, que antes seguía.

19. Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.

20. Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal en su servicio:
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio;
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

21. Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido,
que andando enamorada,
me hize perdidiza, y fui ganada.

22. De flores y esmeraldas
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor florecidas,
y en un cabello mío entretejidas.

23. En sólo aquel cabello,
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.

24. Cuando tú me mirabas
su gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso merecían
los míos adorar lo que en ti vían.

25. No quieras despreciarme,
que, si color moreno en mi hallaste,
ya bien puedes mirarme
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mi dejaste.

26. Cogednos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hacemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

27. Detente, cierzo muerto;
ven, Austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.

Esposo

28. Entradose ha la Esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del amado.

29. Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada.
allí te di la mano,
y fuiste reparada,
donde tu madre fuera violada.

30. A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores
y miedos de las noches veladores:

31. Por las amenas liras
y canto de serenas os conjuro
que cesen vuestras iras,
y no toquéis al muro,
porque la Esposa duerma más seguro.

Esposa

32. Oh ninfas de Judea,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
morá en los arrabales,
y no queráis tocar nuestros umbrales!

33. Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras decillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas

Esposo

34. La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado,
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.

35. En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.

Esposa

36. Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte ó al collado
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

37. Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos,
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.

38. Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí, tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día.

39. El aspirar del aire,
el canto de la dulce Filomena,
el soto y su donaire,
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena.

40. Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía.


martes, 23 de febrero de 2016

La bomba y la tetería





Marta, pregúntale a tu tía Emma si ha terminado de fregar y baja a quitar el motor. Me decía mi madre todos los días a las tres o tres y media. Cuarenta años después me he encontrado otra vez con el ritual. Ayer nos quedamos sin agua y cuando volvió Mely dijo: hay que purgar la bomba. Se quitó la camiseta, trajinó con jarras, abrío y cerro llaves, y ya estuvo, fue rico mojarse a medio día.


Se enamora por el olor, me dijo la chica de la tetería, ella y su marido han prometido mandarme a la peninsula convertida en una experta en té. Por el momento tenemos de fresa y kiwi, blue eyes, manzana dorada, ponche de guayaba, té char, té verde. También un frasco enorme de hierba de San Juan, el hipérico, la madre de la serotonina, y hoja y naranjo, que calma.

Ahorita sí me voy al vivero.

lunes, 22 de febrero de 2016

La Morada II





Necesito rápidamente un ornitólogo. No conozco a las visitas matinales, sólo a los colibríes.

Después me he puesto a limpiar cristales con Rubí, que trabaja a una velocidad impresionante.Y creo que haré lo mismo todos los lunes. En este estado presocrático en el que me encuentro hasta limpiar cristales se vuelve metafórico. La transparecia cuesta tanto porque no se sabe si el borrón está por dentro o por fuera.

Los lunes tengo reunión a la una con el Lado B, pero hoy se me he contagiado de la velocidad de Rubí y se me ha pasado, durante la comida me lo contarán.

Ya casi se ha recuperado el pasto, la grama, el cesped, el mantillo. Es muy reconfortante regar, y ahora hay que hacerlo por la mañana y por la tarde. Teníamos un jardín en la San Antonio casi perfecto, me ayudaba a cuidarlo Idoya, que era agrónoma. A veces estaba aquel corrito tan bello que nos atacaba Stendhal y lo trasplantábamos y lo volvíamos a cambiar. Aquí también me va a ayudar un jardinero, y Vladi en la distancia, y Miguel, y el mago Salamanca, que viene mañana, y estudió botánica, y sueña con olivos. 

El domingo por la noche Pablo trajo a una psicóloga estupenda, Alejandra, que casi se desmaya cuando entró al salón Bachelard, ella es forofa y no conocía a nadie que lo conociera. Un gran amigo de Pablo, de Gonzalo y mio, Arturo, está haciendo la tesis sobre Bachelard. Yo a Bachelard siempre me lo he tomado muy en serio, por eso le agradezco tanto al señor Escarpa que haya puesto el orden de las casa en mis manos. El rubio, que nos ha visto trabajar muchas veces juntos dice que  trabajando“parecemos un matrimonio hecho en el cielo”. Mi madre poco antes de morirse me dijo: vete con Gonzalo a México, lo que no sé es qué haces aquí.


Salgo a comprar una agenda. También sé de los lunes que tenemos reunión a las ocho.

Próximamente "Las memorias de Zeno", uno de los mejores libros que he leído,todavía lo digo con la boca chiquita y aún tardaré, pero voy a intentar dejar de fumar.

domingo, 21 de febrero de 2016

Sólo por un breve tiempo

Vicente Rojo

Zan achica

Auh in nehua niquittoa:
zan achica,
zan yuhqui in eloxochitl,
ipan titomatico
in tlatipac.

Zan toncueltlahuico,
antocnihuan,
mac oc on polihui icnopillotl
mac oc amellelquiza ye nican.

¿Tlein ticuazque antocnihuan?
¿Tle ica tahuizque?

Sólo por un breve tiempo

Pero digo yo:
sólo por un breve tiempo,
sólo como la flor del elote,
así hemos venido a abrirnos,
así hemos venido a conocernos
sobre la tierra.

Sólo venimos a marchitar,
¡oh amigos!
que ahora desaparezca el desamparo,
que haya alegría.

¿Qué comeremos, amigos nuestros?
¿Por qué habremos de alegrarnos?

De "La tinta negra y roja" Antología de poesía náhualt de Miguel León-Portilla

sábado, 20 de febrero de 2016

Totum revolutum





Ayer,en el mercado,encontré a una señora diminuta pidiendo para el entierro de su hermano. Como la tendera no la creía le enseñó una camiseta negra que llevaba debajo de otras muchas como prueba. La cuestión es que un acta de defunción vale unos cien euros, si a eso le añadimos el velorio y la caja resulta que no nos podemos imaginar cómo se las gasta la muerte por aquí. ¿O alguien se imaginala echandose a la calle a pedir nada más perder a un ser querido? Pues eso sucede en toda América Latina.

Ayer, también, comencé las entrevistas. Me voy acercando a lo que quiero hacer, voy a escribir un libro de crónicas sobre gente normal:

-Juan, nuestro compañero de casa, que a veces imagina que no tiene hermanos y sus hermanos son él.

-Claudia, que es médico de familia en una comunidad y conoce perfectamente qué enfermedades causan los hombres a las mujeres y las mujeres a los hombres.

-Tuss, que es transexual y ya tiene nueva identidad aunque sigue en la pelea para el gobierno la reconozca.

Siguen pasando cosas divertidas, ayer por fin nos arreglaron el timbre. Abrí a Gonzalo, pero luego salió y volvió a llamar y llamar mientras yo estaba con la entrevista. ¡Una cosa es estrenar timbre y otra ponerse eufórico! Pensaba yo porque no paraba de sonar y creía que lo estaba probando, mas no, y lo dejé en la calle un buen rato.

Siempre me pasa lo mismo cuando vengo a América Latina, adelgazo, se me alisa el pelo y el lenguaje me parece recién estrenado.


No queda apenas tiempo para escribir. Cada vez que me siento llega alguien interesante. Pero a partir del lunes tendré rutinas. Ésta semana ha sido de grandes aprendizajes, ya sé leer la hora de aca y de allá por el sol.En la foto es la una y media y mi padre llama cuando el sol llega al final de la ventana. También superé uno de mis colmos: pude seguir durmiendo con un ensayo de incendio en el colegio de al lado.

viernes, 19 de febrero de 2016

jueves, 18 de febrero de 2016

Max, la fontanería Art deco y los riesgos de reciclar




Con Max, el gato de Gonzalo, ni me llevo ni no me llevo. Hoy hemos estado dando las mismas vueltas todo el día. Ésta es otra casa circular.

La fontanería  de La Morada es bella y compleja. Pero milagrosamente fluye.

No es la primera vez que me pasa: rellené una botella de tequila con agua y, como no aviso, se asusta el entorno
-Estás bebiendo compulsivamente, ¿no?
Me dijo anoche Gonzalo preocupadísimo.
Con otra de vodka me pasó lo mismo, llegó una alumna jovencita al molino bien de mañana y casi se muere del susto cuando me vio bebiendo a trago tan temprano. Menos mal que Zoe y Taida, siempre a tiempo, sospecharon qué pasaba y  desfacieron el entuerto.




Parece que se han venido hasta aquí los utensilios de mi abuela, y los disfruto.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Mirá


Después del rico y platicado desayuno y de que los plomeros contuvieran los derrames de la casa, hemos comido en el Zocalo. Todavía no me había hecho Gonzalo de cicerone, y es bueno el niño. Siempre ve las minucias. Me ha enseñado entre otras cosas la hibridación de la cerámica de Talavera con la de una colonia china perdida por aquí en el XVIII,  Más tarde he encontrado a Pablo en el centro y me he vuelto a dejar guiar. Me da mucha vergûenza hacer fotos, pero he decidido hacer un curso de fotografía. Ya es hora. También que mañana voy a empezar  a nadar en el centro español, que si se parece al de San Salvador será un sitio lujosísimo lleno de gente horrible, pero con sauna y gran piscina al ladito de casa.

Conocimos a una madrileña en el centro español de San Salvador que había adoptado a una niña guatemalteca. En Guatemala, cuando nacen gemelas, matan a una, y ella decidió salvarla. La niña tenía cuando las conocimos unos dieciocho y su mamá, que terminó casándose con un estadounidense millonario, se desahogaba con nosotras: "pero por qué no dejé que la mataran", exclamaba. Mientras charrabamos en la gran tumbona llegaba la niña exigente, quería estudiar en Oxford y un mercedes.




He ido a ver la exposición de Wordpress Foto, que es magnífica y horrible, se titula "Metamorfosis colectiva". El edificio es de 1544 y fue hasta hace poco un hospital.

De vuelta a casa me he encontrado con un cartelito que me viene bien hoy.

Al llegar Gonzalo estaba dando clase en el jardín. Se le han escapado tres alumnos y se han venido por aquí a recitarme a Raúl Zurita:

Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo quede algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende. 

martes, 16 de febrero de 2016

Primer lunes laborable.





La carne picada es carne molida, lo vergón, lo estupendo, es que está chido, pepenar es juntar cartones, el fontanero es plomero, y, como siempre, me tiene loca esta orilla del lenguaje que se quedó más cerca del Siglo de Oro gracias a la salpimentación nahuatl

Hoy hemos trabajado muchísimo, pero cunde. Y además me hacía falta ver de cerca a un equipo bien compenetrado de periodistas en acción.  Pero eso es cómo lo del olor de las tortillas de maíz,  echas algo en falta y no puedes localizar qué es hasta que lo reencuentras.

Queda otra reunión más, ésta última con albóndigas, y la que se siente carne molida soy yo.

hasta mañana.
o
buenos días.