martes, 12 de marzo de 2013

El espacio desde una retina lógica y musiliana.

Nils Udo


Casi todos los problemas lo son porque se trastoca el tiempo o el espacio. Lo del tiempo intenté simplificarlo abajo. Lo del espacio me sirve como pauta vital, y sin embargo no lo cuento nunca.

Creo que las relaciones se estropean cuando la distancia es mayor o menor de lo que procede. Como es una distancia que va cambiando la que se produce entre humanos, hay que estar siempre atentos, para que acercamientos y alejamientos se conviertan en una danza y no deriven en malos entendidos, sobre todo para que no provoquen la inflación del ego o problemas de autoestima.

Lo ideal sería poder aplicar una fórmula matemática y que la distancia fuera la que quiere el otro sumada a la que quieres tú y dividida entre dos. Pero lo emocional no marcha así, impone un funcionamiento elástico, complejo y desconcertante. Sin embargo no tiro nunca la toalla, creo que hay que seguir aspirando a la distancia correcta en cada caso. Con la persona a la que amas o con tu vecina. Y hablo de un espacio metafórico y diáfano. Donde reinara la comunicación, que es atención, pero también claridad.

sábado, 9 de marzo de 2013

Ucronías y distopías.





Matt Wisniewski


Para evitar malos entendidos deberíamos tener alguna sustancia capaz de datar a los interlocutores, un carbono catorce que nos alertara: su interlocutor se encuentra en el año 1944, está usted hablando con una persona cuyo corpus ideológico corresponde a 1867, no intente entender a esa señora,  sus ideas seran las comunes en el 2038, pero tantos años antes usted no puede interpretarlas, atención, está usted ante un contemporáneo, no deje que le confunda su edad. 

Tal y como están las cosas hay que ir recogiendo pistas durante mucho tiempo y cuando te quieres dar cuenta se enturbió para siempre el dialogo entre épocas.

martes, 5 de marzo de 2013

lunes, 4 de marzo de 2013

Vuelta a Lezama o en la languidez de un verde transparente


Imogen.Cunningham

Amanecí barroca y copista.

III

Cautivo enredo ronda tu costado,
pluma nevada hiriendo la garganta.
Breve trono y su instante destronado
tiemblan al silbo si suave se levanta.

Más que sombra, que infante desvelado,
la armadura del cielo que nos canta
su aria sin sonido, su son deslavazado
maraña ilusa contra el viento anda.

Lento se cae el paredón del sueño;
dulce costumbre de este incierto paso;
grita y se destruyen las escalas.

Ya el viento navega a nuevo vaso
y sombras buscan deseado dueño
¿Y si al morir no nos acuden alas?

IV

Pero sí acudirás; allí te veo,
ola tras ola, manto dominado
que viene a invitarme a lo que creo:
mi Paraíso y tu Verbo, el encarnado.

En ramas de cerezo buen recreo
o en cestillos de mimbre gobernado;
en tan despierto tránsito lo feo
se irá tornando el rostro del Amado.

El alfiler se bañará en la rosa,
sueño será el aroma y su sentido,
hastío el aire que al jinete mueve

El árbol bajará dicción hermosa
la muerte dejará de ser sonido.
Tu sombra hará la eternidad más breve.

José Lezama Lima
Enemigo rumor


domingo, 3 de marzo de 2013

Nos sostenemos entre todos.



Durante casi toda la comida hablaron de cuánto les molesta que suban fotos suyas a Internet.Pero luego hubo fotos, y eso que saben que tengo espíritu de contradicción y además soy la pequeña y encima escribo algo parecido a un diario de poca monta.

Hace un par de domingos reuní a mis íntimos dispersos. Siempre me ha gustado mezclar, si alguna vez  salió mal la pócima ni lo recuerdo. Además a Javier lo heredé de Antonio, a María Jesús de mi madre y a Miguel de Nines.

¿Por qué habré tardado casi treinta años a presentar a M Jesús y a Javier? ¿Cómo no voy a guardar la foto?

Y que no crea Mila que se va a escapar. Además de ser la más fotogénica y la más dulce es un ser misterioso por su profesión. Y eso que los otros son poeta, jardinero y una mujer justa, pero a mi me gustan las cosas raras y siempre quise conocer a un entomólogo.

Me encantaría encontrar el equilibrio entre mostrarse y esconderse, supongo que es algo que va cambiando continuamente y ahora mismo nos tiene a todos (bueno, a los maduritos) radicales, reactivos y con la lengua afuera.

El título es de Antonio que me regaló ayer uno de los más poéticos y energéticos finales de conversación.

-Nos llamamos

Dije yo

-Nos sostenemos

Dijo él.




viernes, 1 de marzo de 2013

jueves, 28 de febrero de 2013

El laurel: hermosuras telepáticas intercontinentales o lo que yo entiendo como sabiduría.




El laurel es más difícil, está cargado de literatura y simbologías. Pero la verdad es que llegó por causas bien prosaicas. Llamaron unos molineros, hace tiempo, asediados por los ratones, y la tía Pili dijo que ramas de laurel en las ventanas, que no soportan el olor. Luego ya fue cogiendo su aquel poético el asunto. Plantamos dos en la portá, Gonzalo y yo, y tuvimos ese rato estupendo de revisar de que sentidos se habían imantado aquellas hojitas. Diz que también espantan el rayo, y son el símbolo de la sabiduría.

Volvimos unos meses después y ni idea de qué laurel era el de cada uno.

No lo puedo evitar, ni quiero, os identifico a cada uno con una matita, el animismo. 

Había que repartirse el botín. No  tanto por la propiedad, que allí siempre es ficticia, como por las posibilidades de observación arbitraria que el azar ofrece. Estaba claro que el mío era el más gordito de los dos y que se van a hacer compañía mucho tiempo. 

Por seguir con ese hilillo de la vegetación y los supermercados no hay cosa que me cabree más que ver a la gente comprar laurel en el supermecado en este pueblo, tenemos laureles para que toda la población coma patatas con bacalao todos los días del año, y lo compran viejo y en bolsitas.

Y hablando de compañía, ¡qué lujo la onírica!

Por seguir con ese hilillo y también con el otro, el de la sabiduría y los que merecen ser laureados, ahí va un un chat de ayer con la niña B.

-Voy de culo, sólo para preguntarte,  ¿estás bien? Anoche soñé contigo
-Sí
-Dime la verdad, apenas pude verte, estabas metida en una niebla espesísima.
-Entonces, ¿era yo o no?
-Es importante que no digas pendejadas, ya sabes que te hablo en serio.


miércoles, 27 de febrero de 2013

Una semana especiada






Es por azar, aunque parezca decisión. Pero he mirado las fotos anteriores y las constricciones también llegan solas.

Sólo sé una historia sobre el cilantro. Una amiga iba con su compañero en moto por autopistas inhóspitas cuando él se volvió y le dijo:

-Voy a parar, tengo algo importante que decirte.

¿Hay alguna frase que asuste más que esa? Tengo que decirte, tenemos que hablar. Sí. Hay una. Voy a serte sincero/a que es sencillamente espeluznante. Después de “voy a serte sincero” viene siempre una catástrofe: una mancha, un defecto, algún horror.  Yo ya me niego a seguir escuchando cuando alguien empieza así. La sinceridad es brutalidad la mayor parte de las veces e intento por todos los medios que sea o natural, sin introducción, o innecesaria.

Por lo visto tardó muchísimo a parar, tanto que ella ya se había hecho a la idea de que la dejaba. Si no ¡a qué tanto aviso! Le dio tiempo hasta a recomponer el ánimo ante el inminente abandono. Por fin él paró.

-No soporto el cilantro

Es lo que le dijo.

Yo siempre estaba escasa de cilantro, me pasa como a la  prota de la historia, que lo pongo en todos los sitios. Hasta que compré una maceta en el supermercado y también pegó. Es bien rocambolesco pero tiene algo de robarles el fuego a las grandes superficies.

La mejor, mejor, mejor receta es la ensalada de mango, un poco verde, con cilantro, limón y tabasco. Esa es de Amanda.


martes, 26 de febrero de 2013

Interrogantes leves de una evadida








Si se escribe cuando se esta triste el texto provoca tristeza, si cuando se está enfadado, irritación etc, etc ¿Y si se escribe con dolor de cabeza ?

Hay que escribir lo que no se puede contar hablando, decía Doña María. Por lo tanto ¿habrá que hablar de lo que no se puede decir escribiendo? Hay temporadas en las que todo acontece en los márgenes del texto.

Estaba triste como una taza cuando algo me ha arrancado una carcajada, y ahora: ¿qué hago?¿quién soy?

Otros recurren a las caminatas, al yoga o a la cruceta. Mi método,  ya lo he contado, es la sopa juliana. Nunca estoy tan segura de lo que siento como cuando estoy cortando cachitos microcósmicos de patata, cebolla, zanahoria, perejil, ajo, apio, pimiento, tomate, ¿qué más lleva?

¡Jengibre! La historia del jengibre y el absurdo de algunos  círculos: no encontraba por ningún sitio y tuve que plantar el que compré en el supermercado, tomó.