viernes, 3 de enero de 2014

lunes, 30 de diciembre de 2013

Pócima acústica para levantar la mañana: Tom Zé y la voz de la Otaegi



Tiene una voz infalible la Otaegi que no para de mejorar con los años.




(se me olvidaba, los derechos de autor, la foto la hizo Tatiana Miralles en Marrakech)

domingo, 29 de diciembre de 2013

Radar rural



Con ese radar nos estuvo esperando Óscar en el camino. Y puso varias multas el Cacholas. También tenía otros sentidos el radar. Nada es más rentable que el tiempo que invertí en los adolescentes, llevan más de veinte años contándome lo que les sucede con mucho ingenio, buen amor y estupendo humor. 


viernes, 27 de diciembre de 2013

Va por Germán Coppini.





Fue siempre una suave compañía.  Me ha costado elegir. "no se ama a los sumisos, simplemente se les quiere" nos enseñó a decir pronto, no como esa trupe que hace creer a la peña lo de "sin ti no soy nada". Repito frecuentemente unas cuantas frases suyas. ¡Qué pellizco el Coppini!

jueves, 26 de diciembre de 2013

“Está con la boca”







Dicen las madres de los bebés. 

Hay omisiones sabias, paridoras de sentidos. 

Estar con la boca, estar con el oído, con la pierna, estar con el hígado. Coger un trozo de ti que duela y largarte con él de paseo como única compañía. 

Hasta tiene algo de advertencia la expresión: “no se le puede interrumpir, que está en una reunión importante con uno de sus órganos” parece que implica.



lunes, 23 de diciembre de 2013

Escuela de Escritura




Aún tengo ganas de hacer otro brindis hoy, dos días después de emborracharme con ellos hasta las eses:

Por la reciedumbre mental, y la curiosidad, y el saber hacer y la capacidad para verbalizarse de Ester y Gonzalo, mis compis. Por lo transparente que sale el lenguaje después de atravesar a la Berdor y al Escarpa (estoy segura de que en la escuela somos seis, por lo menos)  

Por la suerte de quererse así.

Mi mayor honor conseguido es estar con ustedes en esa tarjeta, además de en todos los sitios.

Gracias siempre

la Sanuy

domingo, 22 de diciembre de 2013

Acogedor recibimiento el de la música, Carson McCullers, un caldo y todo el tiempo por delante.








Aprendió mucho sobre la música durante aquellas noches veraniegas que andaba en libertad. Cuando paseaba por los barrios opulentos de la ciudad, todas las casas tenían radio. Las ventanas estaban abiertas, y ella podía oír toda clase de música maravillosa. Al cabo de un tiempo supo qué casas sintonizaban los programas que ella quería oír. Había en especial una casa que siempre ponía las buenas orquestas. Y por las noches iba hasta esa casa y se deslizaba en la oscuridad del patio para escuchar. La casa estaba rodeada por hermosos macizos de arbustos, y ella se sentaba en la espesura bajo la ventana. Y cuando todo había terminado permanecía en la oscuridad con las manos en los bolsillos, pensando, durante largo rato. Aquélla era la parte más real de todo el verano: escuchar aquella música por la radio y estudiarla. 

(...)Había un tipo especial de música que le encogía el corazón cada vez que la oía. A veces, esta música era como trocitos coloreados de caramelo, y otras era la cosa más suave y triste que jamás imaginara.


Carson McCullers El corazón es un cazador solitario








viernes, 20 de diciembre de 2013

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Preferir es levantar a uno del polvo que a todos nos forma.




Me gusta tener ritos, muchas pequeñas obligaciones que se puedan transgredir. Y cada tanto tiempo les cambio el horario.

El sábado estuve hablando mucho con Elisa delante de la chimenea,  la Blanch se nos quedó dormida,  pero sabíamos que algo nos estaba oyendo porque la miramos un par de veces y sonreía. Al día siguiente fue rico y divertido re-tener la conversación, completar los cachitos de plática que le faltaban.  Mi mayor deseo, tener una vida bien conversada, se está cumpliendo. Elisa dice muchas veces "intentar comprender" y esa pareja me encanta. Además Elisa me recuerda aquella cita, la de que opinar es como engrasar una máquina, no es necesario echarle cubos de aceite por encima sino poner dos gotitas en las junturas adecuadas.

Me acordaba ahora de la conversación porque hablamos mucho tiempo del tiempo. Y también porque la niña me dijo al día siguiente cuando estábamos hablando de un amigo "se debe morir de ganas de hablar muchas horas contigo". Y me encantó el piropazo, que dijera exactamente eso. Hoy he decidido que ya no buscaré las citas por la mañana sino por la noche, la del título es de Max Aub.

martes, 17 de diciembre de 2013

Una y otra y otra y otra vez, felizmente, reaparece el telar.





Ante la necesidad de contar este fin de semana, una y otra y otra vez la misma imagen: la de haber vuelto a incluir en mi tejido un hilo rojo que estaba suspendido desde hace años en el dibujo que se quedó arriba.

De telares nos habló Marina, una indígena guatemalteca que nos trajo muchos ovillos sabios de los mayas y unos libritos, aparentemente modestos, que parecen escritos por Juan Rulfo, y nos explicó qué es "el susto". De telares habló Elisa,  de texto y tejido habla todo el rato en su investigación sobre las radios mapuches, tengo que escribir pronto algo que se titule: Elisa, una antropóloga sin cámara. Blanca también habla de tejido, teje el sur entero, lleva esa bobinas de color intenso de la Amazonía a Sudán y de una aldea remota de Ecuador a Congo. Leire ahora hace bodoques de Colombia desde San Sebastian porque así le toca, y si así le toca es porque es su turno para mirar los detalles. Alma nos contó que una amiga mejicana la ayudó por teléfono a salir del aeropuerto de Sarajevo saltando por encima del foso de su terror, porque a pesar de los vómitos de pánico de los días anteriores al viaje, Alma vuelve. Necesita tejerse y tejer Yugoslavia -Deja la maleta, suelta el teléfono, quítate el cinturón del pantalón y sal. Ya tienes con qué defenderte-Le dijo su amiga mejicana. Y su relato fue, sin dudarlo, el mejor relato porque estábamos hablando de sanación y Alma sabe exactamente qué hay que dibujar. Inesica esta en todas las secciones del tapiz con ese corazón, más grande que el de una vaca. Es la que siempre se acuerda de cómo se han teñido a lo largo de la historia los hilos.


(no suele ocurrir pero mi tía ha puesto la tele, continuará)