lunes, 9 de mayo de 2016

y colores









Me acababa de comer lo más rojo que he comido, creo que era chile de árbol, cuando entraron esos dos con el ramo.



Los martes, después de comer en el convento, pruebo suerte en Profética. Siempre supe que llegaría el día del gusano.

domingo, 8 de mayo de 2016

La hora y el sitio






La hora y el sitio

las palabras, esas distacias de algo,
esta mirada que vamos entregando y que sin embargo no han es-
(tado con nosotros,
esta súbita prisa, esta forma de los ojos,
palabras, manos que quieren sujetar el tiempo que es un rostro
o el sonido de una palabra,

ya no sé nada,
no estoy con ustedes si acaso me leen,
por la ventana entra el sol, entra la noche como una mujer
(sin alas,
entro yo, entra mi voz y aún no estoy con ustedes,
las palabras levantándose, hacinándose,
en el rostro del anochecer hay rasgos de piedra que el viento
(abrillanta y apaga,
entreabre tu perdición y mira bien adentro,
otra palabra allí vuelve del humo,

las palabras como sospechas de carne, como viento de carne,
palabras dichas por piedad, palabras que no pudimos decir,
palabras que no debieron decirse
            o que dijimos demasiado tarde,
el mundo cabe en una palabra porque el mundo no es una pa
(labra,
ninguna mirada está consigo misma,
            ninguna palabra volverá sobre sí misma,
palabras,palabras,palabras,
            yo las reuno al azar, las disperso,
las tengo un rato en las manos como objetos tortuosos o puros,
las miro más de cerca, ya no las veo
             o veo a través de ellas y entonces ya no hay palabras.

hay un mundo no sé dónde, hay una mujer, estoy yo cerca de ella,
pero estamos en las palabras, en las afueras de otra vida,
de reflejo en reflejo, de alusión en alusión, de río en río,

el sol sentado en el horizonte se quita las sandalias, se quita el
(sol,
la tarde es una mano posada en mi hombro
             alguien espera la luna,
esa claridad en movimiento.
recuerdos de un cuerpo que sólo son palabras,
sagrados instrumentos de precisión e imprecisión,
siempre hay una palabra detrás de otra palabra, en vez de
(otra palabra,
siempre es otra ciudad, otro rostro,
              otra cosa lo que yo iba a decir,
siempre queda una frase que no hemos dicho,
un centinela que en mitad de la noche grita ¡quién vive!
              después de haberse enumerado las diferentes formas
de muerte violenta o pacífica,

sube la noche desde el mar como un ave impasible y extraña
que viene a posarse en mi corazón
               con un crujido de ramas y de hojas,
no estoy de mi parte, no estoy con ustedes,
ningún recuerdo es mío, ningún recuerdo es cierto,
soy un hombre mirando,
alzando la noche como un viejo hábito, como otra manera de
(hablar,
de soltar en los signos cuerpos ya sin vida.

y aquí estamos, o no estamos nunca,
tomándonos de la voz, tomándonos de la mano
como para una danza en honor de nuestros dioses ajenos,
por la calle de la primavera, por el invierno del invierno,
palabras mías que no son mías,
siempre hay una palabra, esa puerta que busca ser la puerta,
ese sonido a fuego de los labios,
ese amanecer tatuado de nombres antiguos
un relámpago culebrea de pronto como un ojo que se abre y se
(cierra
como un cuerpo que entra y sale de su nombre,

miramos la lluvia y esto es hablar,
porque miramos la lluvia en los hombros de una mujer como
(sus posibles cabellos,
y adelantamos una mano y sólo acaricimanos el agua que escu-
(rre,
sólo acariciamos lo que iba pasando,

palabras idas de mí, de mí de vuelta,
                   hermosa usanza mágica,
palabras, si son ustedes la belleza ¿por qué no son la desnudez?
                  ¿o acaso la desnudez es el viento?
palabras, ustedes son la prueba humana, la sorda revuelta,
los ángeles malditos arrojados desde los labios de Dios,
¿qué decimos que decimos?¿acaso aquello que no decimos
porque no lo sabemos o porque lo sabemos demasiado?

palabras, ojos con los que tal vez no debimos mirar
                    a pesar nuestro o a pesar del otro
o a pesar de las mismas palabras,
entra la noche y el día por la ventana
y entro yo por la ventana y entra la ventana por la ventana,
como bocas que pasan en lo que dicen,
                   como bocas que sueñan lo que dicen.

José Carlos Becerra de "El otoño recorre las islas"










miércoles, 4 de mayo de 2016

La ciudad





Además de las aceras de sol y sombra, hay una costumbre poblana que no había visto en ningún sitio. Las mujeres caminan al lado de las casas y los hombres en el de la calzada. Hay bastantes leyendas que quieren explicarlo: que los edificios estaban en ruinas y siempre caían piedras, que era usual tirar el agua por el balcón y sólo quién iba adentro se mojaba. Hasta me contó alguien que su acompañante le dijo: “ponte padentro que van a creer que te ando rifando” El asombro de los poblanos es enorme cuando les cuentas que eso sólo pasa aquí, siempre habían creido que era una cosumbre universal.

Me siento privilegiada, unos treinta citadinos entre alumnos y amigos me van enseñando la otra ciudad. La que no se puede ver como turista. Por otro lado estoy asustada con una tarea tan ambiciosa: desmaquillar tan vetusto sitio.

Salga lo que salga de ese trabajo siempre se quedará cojo sin olores. Me encantaría dar un paseo con los ojos tapados para ir diciendo los nombres de todos los que salen de cada portón o se reparten por la acera: madera, maíz, cilantro, quesadillas, jabón, pescado, papaya, sandías, elotes, carbón, maíz y más maíz y el jabón para la ropa de la infancia Los sonidos sí pueden recogerse, los gruñidos grabados de un señor que algo vende a las siete de la mañana, las campanas, (siempre imagino a la señora que cuidaba este jardín, que ahora se ha llenado de topos, como a alguien que iba a misa sin ganas) y los pájaros por la mañana, que se vuelven locos. Y el claxón que me está torturando.


Pero me vuelvo a la ciudad geométrica en la que siempre tienen prioridad los carros. Lo que más le sorprendió a alguien que estuvo en España es que cruzásemos los pasos de cebra “sin siquiera voltearse para ver qué pinche marca de coche los iba a matar”. Nadie sabe exactamente cuántos habitantes tiene la ciudad, unos dos millones dicen, sin embargo parece pequeña, no paramos de encontrarnos, funciona como un imán el zócalo. No sólo el tamaño, el trazado de las ciudades nos afecta. La ubicación del centro de poder, la catedral, el gobierno, ahora es sólo simbólica, sospecho que el dinero se aloja en edificios muy altos a las afueras, pero la danza humana es circular y se sigue sintiendo impelida hacia allí.

sábado, 30 de abril de 2016

Alberto Szpunberg






Descansemos, amor, descansemos,
ahora que gustamos y vemos
la infinitud de los pasos,
la incertidumbre del rumbo,
la única certeza del encuentro
sobre la desnudez de las aguas.

¿La muerte?
Sólo un gran cansancio
a orillas del mar infatigable



El poema,
lento vértigo del diálogo
donde pensar en voz alta es la poesía

Entonces la risa infinita
del uno en el otro

Uno y otro

Otros.



¿Qué perdura del encuentro
para que los amantes
se despidan hasta siempre
como si las palabras
fuesen
y silencios
de qué mar,
junto a qué montaña,
en qué momento?





jueves, 28 de abril de 2016

Más reencuentros.



Es mirar el rostro de Ely y darte cuenta de que hay muchas cosas en las que pensar. Estudió publicidad para poder destrozar mejor los estereotipos, y eso es lo que les enseña a sus alumnos. Ayer iniciaba una campaña feminista y antirracista y nos invitó a Mar y a mí al debate en Cholula. Mar es abogada y lo que más veces dice al día es “derechos humanos”.
Los chavos nos achicharraron a preguntas, casi todas buenas. “Cómo no me va a interesar combatir los privilegios de los hombres, si somos un chingo de hermanas” dijo una quinceañera. Buen debate, al que se fueron incorporando todos los alumnos y todos los profesores, podría haber sido interminable. Además, entre las profesoras, estaba exactamente el hilo de Ariadna; la que estudia un master en Practicas Narrativas en La Universidad Indígena Campesina. Así que allá me voy con ellos, unos cuantos días más a la Sierra Norte.

La jornada no pudo terminar mejor, fui a ver “La plaza de la Soledad”, unas ochocientas personas en el teatro y una ovación cerrada cuando terminó el documental. Muchos más aplausos en el coloquio con las protagonistas. Conocí a la directora, Maya Goded, cuando vivía en Puerta de Toledo. El 2001 fue para mí un año latinoamericano en Madrid. Entonces ya había hecho unas fotografía maravillosas. Creo que es tan buena la película que todo el mundo la va a ver. Pocas cosas tan satisfactorias como los resultados de esos trabajos constantes y lentos.


martes, 26 de abril de 2016

Gran reencuentro





Ésta semana toda la gente que conozco en la ciudad (y no es poca) está en el cine. “Ambulante” es una gira de cine documental y hay tanta oferta que cada cual va con su folletito haciendo quinielas (luego nos las contamos). Eso sí, después de comer salimos disparados.

¡Hacía tantos años que no pasaba seis horas seguidas en una sala! Hacía tanto que no iba al cine. ¡Y mucho más que no tenía que sentarme en el pasillo hasta que se iluminara la pantalla para encontrar una butaca!

Me ha parecido atrevido, necesario y bien contado  todo lo que he visto (“Las Letras” de  P. Chavarría, Las cartas de un activista mexicano preso con imágenes de su mundo.“Behemoth” de Z Liang, una versión de "La Divina Comedia" ambientada en una mina a cielo abierto en China y luego cuatro cortos de postre). Pero “La manzana”, de Samira Makhamalbaf, una chica de 17 años, que es de ayer, era poesía. Entre peli y peli me ha dado tiempo para un café en el Zocalo y también era un documental. En casa están viendo otra pero me he subido huyendo.



lunes, 25 de abril de 2016

¡Están más negras que un betunero!




Así resumiría mi madre la situación de las mujeres mexicanas, ¡están de mírame y no me toques! No pueden con más muertas, con más desaparecidas, con más piropos: con más miedo. No están dispuestas a aguantar nadita. Y ya son muchas las que ante los embistes en la calle se vuelven y confrontan al tipo, cuando lo hacen la mayoría sale huyendo, se asustan por lo imprevisto de la respuesta. Es arriesgado pero diz que funciona.

Ponían los pelos de punta tantas cruces, pero pone los pelos de punta mucho más adentrarse en la criminalización de las víctimas. Tengo el privilegio de ver con que meticulosidad forense las gentes del Lado B van aíslando cada palabra, cada idea, cada emoción podrida en el subconsciente colectivo, y preguntan y preguntan y preguntan, y luego relacionan y combaten.

¡Qué marcha para el recuerdo la de ayer! Hacía muchísimo sol y mirara a donde mirara veía a un ser bello y conocido correteando con una cámara o una grabadora o ambas cosas: a Ambar, a Tuss, a Samy, a Karen, a Quetzal, a Mayita, a Ely, a Mar y a su madre...Lo dicho. Están muy hartas las mujeres en este país, y empiezan a estar muy unidas.





martes, 19 de abril de 2016

Francisco Ferrer Lerín





A UN ALMA PRECORDIAL, ASESINADA 
Japonesa
son tantas las cautelas y la previsión
de los hijos que
la escuela de poetas pobres y la lavandería
mecánica
adolecen estos días de crudo invierno
de los más indispensable enseres: aperos,
gasas, alcanfor en rama
y monumentales jaliscos.


¡Qué sumisión
a las normas establecidas! Guayaberas,
moriscos, hasta un terno fosco capihundido que el maestro
de ayuno
importó de las islas. Amo
en especial
aquellas tardes
de lectura, besos
de carmín a carmín, pintalabios, lápiz
de labios que, en nuestra lengua (tendida al fondo,
pacata)
son varias las acepciones
y las imágenes (hombreras
de plenilunio,
bombera,
pájaro carpintero,
dama de cobalto
en la cuna,
silenciada).

lunes, 18 de abril de 2016

Más bajo el volcán




A los cincuenta crees haber visto todo lo que viene del cielo y no imaginas una capa de ceniza cubriendo el patio, que kilos de fertilizante caigan solos sobre el jardín y todo se ponga tan blanco como en Los Pirineos.

Juraría que algo tenía que ver mi nerviosismo sin causa de estos días con el exabrupto que ha soltado esta noche el Popocátepetl a las dos de la mañana, con la tormenta energética que tenemos en el culo. Siempre tan atinada había previsto ir hoy a Cholula a verlo de cerca y he madrugado muchísimo y bien, sin el nudo. A las siete menos cuarto ya casi estaba el café y aún no había levantado la vista. He tardado un poco en intuir lo que pasaba y he contenido las ganas de despertar a la gente. Enseguida ha llegado Pablo que venía de la calle y ahí nos hemos quedado,en la cocina, mirando caer ceniza, cabeceando y acordando: ¡no nos damos cuenta de que vivimos muy cerca y tiene mucho poderío! 

Yo me siento con frecuencia cómo una brújula que ve girar su aguja a muchas revoluciones y luego pararse de golpe, imantada y desimantada por el viejo Popo.

Si llegara Pompeya todos, los poblanos y los foráneos, quedaríamos barriendo y confiados.

jueves, 14 de abril de 2016

Del jardín el barrio y el convento.



Contratamos a un jardinero para podar y vino el caballo de Atila. Cortó todos los girasoles, que ya nos llegaban a la rodilla, cortó agapantos, dientes de león, mis guisantes y todas las orquídeas de la viejita. ¡Qué manía con que el mundo parezca un campo de golf! Han florecido los rosales pero no es lo mismo levantarse y no tener el tiempo lento la savia, el estirón de un guisante, para calcular.

Apenas he conquistado la ciudad, pero conozco el barrio. Conozco a la señora que vende tamales a las seis todas las tardes, a los fruteros, hoy he estado de charla con ellos mientras elegía parsimoniosamente tres kilos de jitomates, a los de la herboristería, a Mónica, que ya llama al tocino panceta y sin palabras me pone un cuarto. A Miriam, la de la tiendita, paso sobre todo a comprarle carcajadas. He reflexionado mucho y tampoco quiero discriminar a los chicos del super, otros qué se saben lo que compro de memoria y bromean conmigo.

Tengo la impresión de tener una vida secreta, más desde que conozco a esas dos de la foto. Hacen unas chalupas impresionantes y ya nos hemos muerto de risa juntas viendo el serial un par de veces.


Los martes voy a comer con Lado B a un convento precioso, como el lunes hubo dos intoxicadas en la plantilla tuvimos dudas sobre volver o no, me gustó mucho la resolución: “no nos van a intoxicar todos los días buey, volvamos”