jueves, 8 de mayo de 2014

La tía Pili es omnisciente.




-¿Dónde compraste la última vez el tocino? No trajiste la misma bolsa.

-Joder tía, me siento metida en una policíaca.

-No, si yo no espío,  me doy cuenta de las cosas pero nunca encuentro la finalidad, tranquila.

-El otro día le decía a Concha que no podría esconder un alfiler sin que te dieras cuenta, pero mira, eres la primera persona con la que vivo que no me inspira en algún momento ganas de esconder cosas.

-Gracias. Te recuerdo que los alfileres los tengo que esconder yo, eres tú la que los roba.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Hacia la alfarería pasando por el teatro.



Encierro cada planta en un círculo que luego se comunica con el siguiente y el anterior, para que corra el agua, ¡de aquí a la alfarería! -me digo después de culminar la obra hidráulica.

Y hablando de fluir, está fluyendo esta mañana: casi me he sentido una mafiosa tirando de teléfono en el balcón Quería paja, Javi me lleva paja. Gonzalo no podía hacer el cartel, casi mejor, ahí estaba la gran Lujan, con la atención enérgica del que aún está desayunando. Quería que pasara algo en la plaza y dos africanas han pasado rezando en algún idioma armónico -Martita, que me voy a clase de suajili, enseguida vuelvo- me dice dos veces a la semana Tati desde Kivu, que está aquí al lado. No sé nada de teatro, mi pudibundez se pone de punta y me encierro debajo de siete estados, ¿qué mejores iniciadores que Marcos, a quien conocí en una obra sobre el miedo, y Joselín, el chi-clown de la familia? ¡nunca le he dejado enseñarme lo que sabe!

Quería alfarería pero me toca teatro, desorganizado este guión.


El cartel molinero de este año queda así:

Cursos de Verano
Almuñecar-Granada

Primera edición
2-6 de julio
Segunda edición
9-13 de julio
Tercera edición
16-20 de julio
Cuarta edición
27-31 de agosto
Quinta edición
3-7 de septiembre.


Espacio y tiempo para la creación.

-Talleres Prácticos de narrativa y Prácticas de escritura dramática.

-Microrrelato y microteatro.

-Taller de chi-clown


Profesores:

Ester Berdor
Marta Sanuy
Marcos García Barrero
José Sanchez Miranda



lunes, 5 de mayo de 2014

¿Otro zapote, Enriqueta?





  

A mitad de mañana me ha perseguido Lezama con un cantadito.

Pepito, Pepito
si sigues jugando
te voy a meter
un pellizquito
que te va a doler

Ya que me acercaba me he quedado leyendo alambicados manjares criollos y de cuando el Coronel, henchido por el olor de un melón, abofetea al insustituible cocinero Izquierdo.


"Se acercaba el Coronel tarareando los compases de La Viuda Alegre, “al restaurant Maxim de noche siempre voy”, con el mismo gesto de la burguesía situada en un can can pintado por Seurat. Traía en el arco de su mano izquierda un excepcional melón de Castilla. Al acercarse contrastaba el oliva de su uniforme con el amarillo yeminal del melón, sacudiéndolo a cada rato para distraer el cansancio de su peso, entonces el melón se reanimaba al extremo de parecer un perro (…) El melón debajo del brazo era uno de los símbolos más estallantes de uno de sus días redondos y plenarios. Pasó rápido frente a su casa, para evitar el cuidado de los saludos del ceremonial y las señas y cumplidos que se abrían delante de su cargo. A paso de carga se dirigió al comedor, puso el melón de Castilla sobre la mesa y con su cuchillo de campaña le abrió una ventana a la fruta, empezando a sacar con la cuchara de la sopa lo que él llamaba “la mogolla”, “lo mogollante”, volcando sobre el papel de periódico gran cantidad de hilachas y semillas que atesoraba el melón. Con el cucharón, una vez limpia la fruta y ostentando su amarillo perfumado, la empezó a llenar de trocitos de hielo, mientras el olor natural del rocío que despedía la fruta se apoderó de todo el comedor. En esos momentos llegó la señora Rialta, y casi al oído le hizo el relato de lo sucedido con el mulato Izquierdo, cocinero de chaleco blanco y leontina de plata fregada. Sin perder la alegría que traía, y sin que el relato lograra inmutarlo, se dirigió a la cocina. Izquierdo, hierático como un vendedor de cazuelas en el Irán, adelantaba la sartén sobre el hornillo. Cuando se fijó en el Coronel, sumó en sus mejillas otra sensación: caían sobre sus mejillas cuatro bofetadas sonadas con guante elástico, hecho para caer sobre la mejilla como un platillo de cobre.-No haga eso Coronel, no haga eso Coronel, -repetía el mulato, mientras toda su cara se metamorfoseaba en gárgola comenzaba a lanzar lágrimas por las orejas, por la boca, corriendo por las narices como un hilillo olvidado. -Largo de ahí, váyase ahora mismo-le decía el Coronel, señalando hacia la espesa noche sostenida por el centinela del fondo de la casa. Izquierdo se puso el saco, no tan blanco como el chaleco, y se fue ocultándose al pasar frente al centinela como quien abandona un barco, como quien visita la casa vieja al día siguiente de la mudanza. Su cara de mulato, ablandada por las lágrimas, al desaparecer se había transfigurado en la humedad blanda de la noche.

Se probaron nuevos cocineros. Fracasos. Levantarse de la mesa decepcionados sin deseos de ir a la playa. El gallego Zoar aconsejado por la señora Augusta, fracasó al presentar unas julianas carbonizadas como cristalillos de la era terciaria. Truni, paseando por la cocina de prisa, queriendo terminar un punto macramé, aconsejada por la señora Rialta fracasó en un conteo equivocado de raciones de platos sustitutos, como huevos fritos, con miedo a la astilla de manteca que le quemase un ojo, friendo con agua del filtro, en cuya etiqueta de marca Chamberlain saludaba a Pasteur. El nuevo cocinero, temeroso a cada instante de ser despedido, miraba con sus ojos de negro ante los fantasmas, si el plato había fracasado. Y exclamando a cada fracaso: Así me lo enseñaron a hacer a mí, en la otra casa les gustaba así. La casa se desazonaba. La tarde fabricaba una soledad, como la lágrima que cae de los ojos a la boca de la cabra. Y el recuerdo de aquellos sucesos desagradables, de los que nadie hablaba, pero que latían por la tierra, debajo de la casa. La lágrima de la cabra de los ojos a la boca. La cara ablandada del mulato, sobre la que caía la lluvia; la lluvia ablandando la cara de los pecadores, dejando una noche de grosero rocío que enfriaba el cuchillo, haciendo que el centinela se enrollase toda la noche en sus mantas, o que el gallego Zoar se levantase cuando el mismo frío le exacerbaba el olvido, para cerrar cien veces la ventana"

Capítulo I

domingo, 4 de mayo de 2014

Sunil Gangopadhyay

 

  Vladimir Markovic

 

Antes de eso, antes de eso

Del dedo de mi mano derecha cuelga

un hilo azul
del cual se haría la bandera triunfante del paraíso
Pero sin duda no es hora todavía
Antes de eso, el silbido del pájaro doyel

debe posarse en mis labios

para cada revelación
Antes de eso, amor en las casas de pólvora
Antes de eso, antes de eso, antes de eso...

El río sabe

A la orilla del río solitario permanece

una camisa azul de algún infeliz
No hay nadie, ni la clara luz del día
Es un día vacío lleno de sombra
¿Dónde se ha ido ese hombre?

¿Entro en el agua, de repente,
buscando un infierno que cubre su corazón?
¿O acaso esté acostado
en el adornado silencio del bosque?
Sobre su cuerpo se han marchitado

algunas hojas
Los infelices nunca dejan las huellas

de los pasos andados
Pero al borde del río, este enjambre de hilos azules

parece la fábula real de alguna vida
Como si la esencia de unos cuantos alientos,
la vanidad de un reino perdido, una carta desazonada
fueran mías, pues fui yo quien algún día
aquí se ahogó en silencio; el río sabe.

viernes, 2 de mayo de 2014

Indicaciones que son necesarias para que nos sintamos dentro del tiempo







Hoy hace 25 años que me casé con un gran amigo y me he despertado pensando que hay indicaciones que son necesarias para que nos sintamos dentro del tiempo.

Nos casamos un dos de mayo que era martes porque era el día de la Independencia.Y nos casamos para que se callara mi madre. Luego atravesamos unos años de vergeles y desiertos juntos, llegamos al otro lado de un puente, y ya está. Roberto es alguien que eleva,  con quien tuve la fotuna de acompañarme un trecho y a quien querré siempre mucho.

P.D. en el último número de la revista bostezo me he enterado de que la palabra fracaso proviene del lenguaje mercantil y he constatado que aplicarla a la propia vida es utilizar otra de las armas que nos han dado para que nos matemos solitos y  poco a poco. 


Roberto, cuídate. Dejo sonando lo que estaba puesto, con lo disfrutón que eres estoy segura de que te gustará.






miércoles, 30 de abril de 2014

Más matices de los ritos y de la palabra mira.




Olafur Eliasson


-Hay diferentes métodos para organizar la memoria y algunos son bien hermosos. Conchita tiene los mojones colgados por las paredes. A cada persona, a cada viaje, a cada época, le corresponde un plato. Me sorprende tanto como la primera vez tanta belleza junta sin interrumpirse. Siempre tengo la suerte de leer una tarde en ese rincón y noto como me articulo. Nunca leo allí chorradas, que luego sueño en el mismo sitio con lo que he leído. Otros van a balnearios a hacerse curas.

-Veinte años hablándole a la Blanch de Paco, a Paco de la Blanch, y nunca los había visto juntos.¡Una mañana Voraginera, por fin! cafeteando con Paco y con todos los que aparecieron. Lo que acontece es para algo y solos no somos nada son los dos elementos centrales de la cosmogonía compartida. Y por eso apareció un amigo de Lauri, como si lo hubiera mandado a saludarme. Hay que dejar un mojón aquí

-Cuesta tanto irse cómo volver. En tres días puedes atravesar los kilómetros mentales que acumulaste durante muchos años, como puntos de compañía aérea. Kilómetros y kilómetros de un verde rabioso. Además nada me pone la columna cerebral tan recta y flexible como pasear por el sardinero.

P. D. Soñé con una casa llena de loros y de pájaros. Los loros atacaban a los pájaros y yo tenía que sacar los loros de la habitación y cerrar la puerta, había estado leyendo el libro de los sueños de Borges. (comparados con nosotros no son tan raros los sueños, he observado que mi tía, para que no se le quemen los mantecados, cruza los brazos)

viernes, 25 de abril de 2014

Mañana










Mañana celebraré veinte años de resucitada con la niña, que se sabe los conjuros, y que no ha dejado un sólo día desde entonces de preguntarme y preguntarse :

- ¿Pero qué es la Imago?

Pasearemos mucho por la orilla desde donde ya todo se comprende.
Y luego cenaremos y nos emborracharemos para invocar otra resurrección.

jueves, 24 de abril de 2014

El Olmo y la Parra (y Ana Pilar y Antonio y Góngora y Quevedo. Y Aurora Egido)






Ana Pilar estudiaba filología y Antuan llevaba años mentando las maravillas que evocaba Aurora Egido. Yo entonces era librera arruinada y, como de perdidos al río, me escapé para oír todas sus clases aquel año. Sólo hablé con ella el primer día, para pedirle permiso.

Y viene al caso porque anoche pensé en naumaquias, en retruecanos gracianescos y en versos gongorinos, terminé con Las Fonteras de la poesía en el barroco y las notas de aquellas clases. Y de ahí, mientras decidía irme, pensé en plantar un árbol, otro, y me pareció que hay que poner el Olmo en el sitio donde la vid ya lleva tiempo medrando:

Empezó diciendo doña Aurora:
El campo no es de todos recibido;
y si cantamos campo, el campo sea
que merezca del Cónsul ser oído.

Virgilio, Égloga IV
(por la traducción de Fray Luis de León)

miércoles, 23 de abril de 2014

Rosquilla, pluma, pausa, lamento, fruslería






 


Estas cinco palabras inconexas son el punto de partida para un juego que era muy apreciado durante el Biedermeier. Había que conectarlas ente sí, mas sin cambiar su orden. Y, cuanto más corta era la frase, cuantos menos momentos mediadores contenía en su seno, más interés el de la solución. En el caso concreto de los niños, este juego conduce a algunos bellísimos hallazgos. Porque para ellos las palabras son unas cavernas entre las que conocen extrañas vías de comunicación. Pero demos la vuelta a dicho juego: miremos pues una frase dada como si estuviera construida de acuerdo con la regla de este juego. Así, de golpe, tiene que adquirir un aspecto extraño y excitante. Esto mismo sucede en parte en todo acto de lectura. No sólo el pueblo lee así novelas-por causa de los nombres o de las fórmulas que el texto les presenta-, sino que también el hombre culto está al acecho de ciertos giros y palabras, y el sentido ahí sólo es el fondo donde se alza la sombra que ellos mismos arrojan, como las figuras en relieve. Esto se ve claramente en esos textos que se dicen "sagrados". El comentario puesto a su servicio va extrayendo palabras de ese texto tal como si hubieran sido puestas de acuerdo con las reglas de ese juego y para ser descubiertas. Y realmente las frases que los niños van formando en el juego a partir de las palabras elegidas tienen más parentesco con las palabras propias de los textos sagrados que con la lengua coloquial de los adultos. He aquí un buen ejemplo que muestra cómo conecta las palabras arriba mencionadas un niño que tenía doce años: "El tiempo se agita como una rosquilla todo a lo largo de la naturaleza. La pluma pinta el paisaje y se reproduce una pausa que la lluvia rellena. Y se oye un lamento, porque no hay ninguna fruslería"


Walter Benjamín. La belleza del estremecimiento

martes, 22 de abril de 2014

Carlos Edmundo de Ory

 

 

                                                Victor Ekpuk

 

En un café

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste más triste que un tintero
Triste no soy o si lo soy no sé
la maldita razón porque no quiero

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste en las calles de mi raza
He vuelto a estar más triste que un quinqué
más triste que una taza

Estoy sentado ahora en un café
y mi alma late late
de sed de no sé qué
tal vez de chocolate

No quiero esta tristeza medular
que nos da un golpe traidor en una tarde
Pide cerveza y basta de pensar
El cerebro está oscuro cuando arde.