sábado, 15 de septiembre de 2012

De como escaparse de la fiebre del oro y de como de conseguir manipular el tiempo






 



lunes, 10 de septiembre de 2012

Renga a cuatro manos




El sol marcha sobre huesos ateridos:
en la cámara subterránea: gestaciones:
las bocas del metro son ya hormigueros.
Cesa el sueño: comienzan los lenguajes.
Y el habla sin gesto de las cosas se desata
como la sombra que, al congregarse bajo la vertical
estría saliente de la columna, esparce
su mancha de tinta en las arrugas de la piedra gastada:
porque la piedra es quizá una viña,
la piedra donde las hormigas lanzan su ácido
una palabra preparada en esta gruta.
Príncipes, tumba y escriño, yo solevantaba salivas de espectro:
mi mandíbula mordía sus sílabas de arena:
yo era relicario y clepsidra por los vidrios del occidente

Lo anterior es una renga escrita a cuatro manos por Octavio Paz, Edoardo Sanguineti, Charles Tomlinson y Jacques Roubaud en 1969, cada cual usó su propio idioma y esta es la traducción de Octavio Paz.


Estoy tan pesada con la inteligencia colectiva que de tanto en tanto me veo en la obligación de aportar pruebas. 

En clase estamos escribiendo "una cosa" que se titula Conexión Chejov, a muchas manos.  Casi todas las historias confluyen en un bar en el que, eso es lo único seguro, todos nosotros hemos estado. Esta noche en clase voy a proponer una copita en ese bar.

Sigo estando sola, aunque el maestro Barreiro me piropea a diario por Skipe. Dice que para estar solo hay que tener muy alta la autoestima porque, a salvo de las tontadas de los otros, que suelen parecernos siempre peores que las nuestras, las propias retumban. Algo habrá también.

La foto es de dos plumas y un trozo de tallo del Quetzalcoaltl, mi acompañante.

jueves, 6 de septiembre de 2012

El olor y los otros.






 Una palabra mágica: endocrino.


Tengo una amiga con éxito. Yo  creo que merecido, pero eso no le aporta un ápice de importancia más. Yo ya sé lo que me digo. El caso es que esa amiga que triunfa huele mal. Yo nunca lo había notado y cuando lo oí la primera y la segunda y la tercera vez me hice la loca, que es algo que se me da tres bien. Pero hace unos meses hubo un día en el que tres personas me lo dijeron de un solo, en cuarenta y ocho horas. Tres personas que si no la apreciaban, la hubieron apreciado, y los tres lo dijeron sin maledicencia, sabiendo que yo la quiero,  c´ est veut dire, lo dijeron de verdad, que es peor.

Pasé tres meses caminando con mi madre por las mañanas y ese fue uno de los más profundos temas de conversación: ¿Se lo debo decir? ¿Cómo no odiar al mensajero de tu hediondez? Y nos atravesaba la memoria de los hedores de mucha gente, y  no había juicios, nunca se mencionó la higiene como causa, la Arse es muy fina y recita:

-Eso son problemas que soluciona un endocrino, pero uno tiene una perdida progresiva de la percepción. Vaya, que no se entera. Con lo psiquiátrico pasa mucho también, que te vas por la barranquilla poco a poco, y ni cuenta.

Y mi madre insistía en que lo mejor era un anónimo. Un anónimo respetuoso en el que apareciera la palabra endocrino, sugería. Lacónico, exclamaba. Pero con cariño, fantaseaba.

-Anónimo sin remedio, le diría yo, pero que te conste que de un anónimo que te quiere bien y que sabe que más vale un trago amargo si nos beneficia. Necesitas un endocrino.
Soluciona ese problema del olor.

Redactaba ella por la campiña. Y se reía y se ponía muy grave después.

-Díselo, nos tocan responsabilidades, díselo y luego que ella haga lo que quiera.

Aún no se lo he mandado porque no puedo escribir anónimos. Aunque a veces no me
faltan ganas algún problemilla ético me lo impide.

 Pena y miedo


Esta mañana en la caixa estaba yo intentando llamar a mi papa que está malo y tengo complejazo de Electra, cuando he oído.

-Y tú vete, que hueles mal

No es explicable ese tiempo chicle, esos segundos que se estiran infinitamente mientras recitas que no es posible, y te das cuenta de que el aspecto del señor que acaba de articularlas resultaba inocuo hace unos segundos y se ha convertido en siniestro. Que el pantaloncito blanco y las gafas oscuras y la voz de pito son los propios de alguien que le dice a un africano que huele mal, y que no los hubieras podido identificar antes.

Después del segundo eterno me he metido entre el africano y el viejo para separarlos, y me he dado cuanta de que llevaba mucho rato en marcha la provocación. A veces confío en mi voz, le he ordenado al viejito que se callara y lo ha hecho hasta que el chico negro ha vuelto a la fila. Entonces ha vuelto la burra al trigo y yo le he amenazado con llamar a la policía por sus insultos racistas. El chico no ha podido más y se ha vuelto a encarar contra él, otro africano se ha puesto a gritar desde la puerta, una chica árabe embarazada ha repetido cállese por favor y se ha puesto a llorar. El viejo seguía insultando. Ha salido el director de la sucursal. Yo seguía en medio intentando calmar a los africanos. El viejo los perseguía con ganas de conflicto. Cuando el guirigay iba en crescendo ha llegado la guardia civil, que ha tratado al viejito y a los africanos con el mismo rasero, pero en un rapto de inspiración nos han recordado a todos que éramos seres humanos. Sólo yo les he dado el carnet para acudir como testigo. Otra señora, que ha llegado a mitad de función acompañada por una chica africana, me ha estado sujetando con la mirada. Todos los otros eran zombies que murmuraban apoyando ¡al viejo!

Ha vuelto la fila a la normalidad y entonces ha empezado la segunda parte de la función.
Como empiezan estas funciones, primero de dos en dos, el murmullo de los opinantes, y luego un portavoz atrevido que me dice:

-Si tanto te gustan llévatelos a tu tierra

Y la señora que más defendía al provocador dándoles la idea para girar el discurso:

-Si no era más que una broma, lo que pasa es que no nos entienden a los andaluces.

A partir de ahí unas veinticinco personas han empezado a declarar lo especiales que son  y lo orgullosos que están de ser andaluces. Y a contar anécdotas absurdas sobre lo habitual que es por aquí decirles a los demás que huelen mal. Y de vez en cuando se ponían amenazantes y alguno exclamaba “que se vayan a su tierra” Sólo aquella señora rubia, que ahora era un ángel rubio, se ha puesto a mi lado hasta que me ha tocado el turno. Cuando la cosa se ponía más fea ha levantado la voz y ha dicho dos palabras:

-Me dais pena y miedo.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Qué hacer con otro otoño, sino intentar ser mejor


Después de dos días de casi silencio, las cosas empiezan a enlazarse.

Amanece en otoño y me acuerdo de lo que tengo que hacer: preparar el invierno. Lavar las mantas, hacer saquitos de aromáticas para recogerlas, guardar las semillas , recoger leña, prepararme una sopa juliana algo picante y embozarme en una de esas chaquetas viejísimas que arropan tan bien.

Me quedo un rato más

Pero yo también empiezo a trabajar

Sigo el hilo de la sopa juliana, un plato minucioso. Todos los cursos vuelvo a intentar empezar por el principio y hoy toca ensayo del discurso en la cocina:

Pongamos que no limpiamos la tierra de las zanahorias, ni quitamos las piedrecitas de las lentejas (era hermoso limpiar lentejas en grupo, ya no pasa), ni las peladuras de las patatas, ni  las de los ajos, y que dejamos la tripa al pescado. Si no limpiásemos la materia prima no habríamos empezado siquiera el trabajo. Lo mismo viene a suceder con el lenguaje. Cuando no lo hemos limpiado, pelado, cortado, alcanzado en las capas más profundas el significado de la cada palabra, ni siquiera hemos empezado a escribir. De ahí proviene el malestar que nos producen tantos textos que no son sino repetición tosca y aproximada, mezcla tóxica de eufemismos y lugares comunes: tropezones de nueces con cáscara y patatas sin pelar.

Esta utilización torcida de la palabra ha producido otro gran inconveniente:  no sé si por pereza o por desconocimiento son muchos los que no paran de escribir pizzas precocinadas.


Todos los veranos somos lentas


Y desde hace muchos, muchos años, hacemos lo mismo. Pintar paredes, cuidar plantas y atender a los caracoles.

Hasta que llegó aquí el Quezalcóaltl, Amanda ensayó en paredes y balcones. Daba pena que llegara el invierno y comprar pintura blanca para tapar los dibujos chillones y que no se quejaran los vecinos. Además de aprender a pintar, Amanda tuvo que irse para recuperar la memoria antes de traernos una serpiente emplumada.

Antes, cuando era pequeña, hacíamos carreras de caracoles, ahora hablamos sobre la simbología de los caracoles. Va a pintar uno en la cabecera de mi cama.

También compartimos amigos en vacaciones. Este año estuvieron Rubén y Monik con quienes concluimos que hay que pasar de la protesta a la utopía para llegar a la acción. Lo de siempre, pero esta vez mejor, porque tenemos más experiencia. Monik, lúcida y discreta hija de un anarquista histórico , y yo, nos reconocimos de inmediato, en milésimas y ápices de detalle. ¡Eso sí reconforta! También estuvieron los que han sido compas de Amanda en México, Luis, un lujo de perplejidad y Rosalía, la inclasificable, que trajo a su familia: Petri, su madre, de indomable alegría con fundamento y sin causa, e Ismael, un diamante de 14 años, el adolescente más deslumbrante con el que me he encontrado en mucho tiempo.

Del Quetzalcoaltl

Prefiero el significado de “Precioso aconsejador”
De Amanda, que pasa leyendo por aquí sin dejar huella, y también a ver si se menciona a su persona, prefiero lo mismo.

viernes, 31 de agosto de 2012

sábado, 25 de agosto de 2012

Desde un viento subsahariano.



De la serie anual “Estrellas fugaces”

Partió el cielo en dos, era la estrella fugaz más grande que yo he visto, cuando me iba a poner a imaginar qué habían pedido los demás, Lord Miércoles desvió mi atención. Dijo:

-Mi deseo es tener todos los deseos.

Entonces yo cambie el mío y me pedí tener, aunque sólo sea un rato, ocho años.


Rebelión en la Porta


El pez que cuelga del atrapasueños se ha puesto a nadar y el porche ahora parece un barco que se hubiera dado la vuelta. La cuerda de tender se llena de pajaritos que rodean extrañados al pez, se echan a volar hamacas, sábanas y manteles, se balancean los lazos sueltos de la parra, se tiran del árbol varios mangos,  el agua de la manguera hierve, las flores se arriman entre ellas como si estuviesen cotorreando. Y a mi, el viento subsahariano que sopla desde anoche, me manda de una patada en el culo a la cocina que está fresca y a oscuras.



Anteayer se volvieron a ir todos.

Tatiana me trajo un vagón de abrazos, noticias radiantes sobre mi futuro inmediato, paciencia para desatar nudos e infusiones de hiperico. Enseguida cayó en las redes Caeirianas en las que lleva enredado el molino todo el verano.

Se echa de menos el silencio de  Yeray, de Zoe y de Gonzalo. La extraña familia estable de este año. El poeta, cada vez mejor poeta,  vuelve pronto a hacerme más gran compañía. Para mientras Yeray y él llenaron la casa de pegatinas.

Atención

Muchas gracias por su atención

Dice la que acabo de encontrarme en una nevera.
También encontré un poemilla vacilante entre las pinzas de tender que me llenó de alegría.


domingo, 19 de agosto de 2012

Un domingo molinero




Más onírico que muchos sueños

He amanecido en mitad del barranco incendiado, calzada con chancletas e intentando entender el lenguaje de linderos naturales que me explicaba José, esta tierra se mueve, no es del todo mensurable, quien marca lo que es nuestro y qué de la indescriptible vecina son los granados, el tamarit, el pomelo y las adelfas. Sobre todo las adelfas

Durante días noto que me fallan las palabras cuando intento expresar cualquier pensamiento

Entonces me pongo a hacer cálculos. Pienso con números y luego los exagero:

El número de coincidencias incomprobables se aproxima al más elevado que se puede escribir con tres cifras. Me digo. Y dejo de sentirme balbuceante e ilusa.


Cuando oigo a los demás dejo de oírme a mí misma.

Gonzalo nombra caballero a Yeray, que pasa a llamarse Lord miércoles, mientras preparo el fuego. Juliana y Zoe planifican meticulosamente una tarde de playa mientras corto las migas. Gonzalo y Ester se entregan a los relatos judiciales mientras sofrío la cebolla.

Luego llega Iraida a comer y en la sobremesa queda inaugurada como sede de confidencias la casa de aperos.

El cambio de destino de Lola

Lola es la perra tuerta por picotazo de pato con la que he compartido los últimos veranos,  sal de aquí y vete las palabras que más repetía. Este año ya sólo quedaban de ella pulgas y garrapatas y yo había conseguido tener cierta autoridad. Desde que llegaron Ester, Eva y Juliana la perra se acercaba más y empecé a encontrar cuenquitos de agua debajo del coche. Aunque se oye todo en la casa entera, no intuí que había un complot, excluyendo a Eva, todos estuvieron contraviniendo mis órdenes y perfectamente organizados para convencerme.

-¡Cómo te vas a llevar a esa perra! ¡Cómo la vas a meter en un piso! Además tiene dueño. Haz lo que quieras, es el carnicero del mercado, habla con él.

Entonces intervino Ester, que es la que me conoce con más contundencia.

-Mira que eres original, te molesta la propiedad hasta sobre cosas, no digamos con las personas, ¿con los perros haces una excepción o es que no lo tienes pensado? Es un maltratador además.

Y claro, cedí.

La llevaron al veterinario y a una peluquería canina, cuando volvió ya ni siquiera cojeaba. De pronto se convirtieron en ven todos los vete. No he visto a un ser vivo más contento. Además no era de nadie, que diga misa el carnicero, no llevaba chip.

Pronto me encontraré a esa princesa de Éboli paseando con arnés por Zaragoza. Era penosísimo verla últimamente. ¿Se le olvidarán las garrapatas y todos los olores del valle? Desde anteayer no han parado de pasar perros buscándola.

¡¡¡Bien!!!

Gonzalo y Tatiana son las dos personas con las que más me comunico durante el año en diferido, no se conocen, dentro de una horita, cuando Gonzalo termine de fotografiar todas las flores, vamos a buscarla y nos vamos los tres a cenar.

viernes, 10 de agosto de 2012

Tú ya sabes que tengo un corazón muy especial





Después de lo que me pasa leyendo la biografía de Kafka y de reorientarme gracias a la compañía de Gonzalo y de Caeiro, sentada a la puerta de mi casa, a medio día y tras un buen manguerazo:

Trato de imaginar a alguien que le diga a Shakespeare: "¡Relajesé!"

Elias Canetti

El título me lo regaló ayer José, que es quien me cuida y me mata las plantas, estábamos hablando de...¿de qué estábamos hablando?

miércoles, 8 de agosto de 2012

Alberto Caeiro





Pobres flores, las del arriate del jardín geométrico.
Parecen temer a la policía...
Pero son tan buenas que todas florecen igual
y tienen la misma sonrisa antigua
que tuvieron para la primera mirada del primer hombre
que las vio y las tocó levemente
por ver si también hablaban.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------
(...)
Me consolé volviendo al sol y a la lluvia
sentándome otra vez a la puerta de mi casa.
Los campos, al final, no son tan verdes para quienes se sienten
    amados
como para los que no.
Sentir es estar distraído.

lunes, 6 de agosto de 2012

Más semanas en el jardín






Me desperté pensando que todo había sido mentira.

Durante el café decidí dedicar el día a averiguar qué significaba todo y qué significaba mentira en esa frase.  Hay que poner a ralla esas agrupaciones recurrentes de términos que sólo pretenden cambiarme el estado de ánimo. El lenguaje, a estas alturas de nuestra relación, no debería intentar deprimirme con generalidades chocarreras.

El tamaño de tres U-topos

1000 metros
500 Manzanas
1.6 Hectáreas

Los mil metros de la ponderosa, las quinientas manzanas de tierra que David pago y puso a nombre de la comunidad, el molino.

Visitas

Después de días y días sola podando y podándome, (ya que lo hacía física aproveché y  también metafóricamente, si a las plantas les sobran ramas viejas no digo a mí), llegaron Zoe y Yeray. El niño tiene ocho años y es un colmo de delicadeza, yo diría que padece un exceso de educación. La madre le cambia adivinanzas y ratos de lectura por ratos de la maquineta esa. Me gusta oírlos de fondo, además sé que en cualquier momento puede saltar la chispa, y salta:

-Mamá, ¿cuándo salen los dientes de oro?

Lecturas

María José trajo la biografía de Kafka de Citati. Voy por la mitad. Paro cuando me dan ganas de irme a Praga y a principios de siglo para darle al mejor de los autores una colleja antidubitativa, aunque con eso privara a la humanidad de su gran obra.

También leo, pero muy despacio, a Svetislav Basara, eso fue recomendación de Jesús en su blog. Degusto lentito su capacidad para saltar de vacío en vacío con tanta gracia

Luego están los poetas, que se han quedado en mi mesa jardinera y me acompañan en los riegos.

La foto 

La hizo Gonzalo. Nos visitó después de cenar una mantis que posó tranquilísima para cuatro cámaras un buen rato.