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jueves, 12 de abril de 2012

Mensaje




Entonces Barco dijo que la inclinación al humor siempre echaba todo a perder y que, al fin de cuentas, el contenido del mensaje no importaba, que lo fundamental era el mensaje mismo, porque lo importante de un mensaje no era lo que decía sino su facultad de revelar que había hombres dispuestos a escribir mensajes. Dijo que si un mensaje le daba tanta importancia al contenido no era en realidad un mensaje sino una simple información. "Lo mejor que puede decir un mensaje", dijo Barco,"es justamente, mensaje". Por lo tanto, aun cuando todo parece indicar que debiéramos escribir ¡Socorro!, propongo que escribamos Esto es un mensaje o lisa y llanamente mensaje.

Juan José Saer Cuentos completos.


miércoles, 21 de marzo de 2012

+ Carson McCullers


Lo que pasó fue esto. Ahí estaban esos sentimientos hermosos y esos pequeños placeres sueltos, dentro de mí. Y esa mujer era para mi alma algo así como una cinta de montaje. Hacía pasar esos poquitos de mí mismo y salía completo.

La imagen es de Mar Arza


miércoles, 1 de febrero de 2012

Agriculturas a lo divino


Puede resultar hasta dañino pensar en frutas a mitad de invierno. En mi memoria las frutas en invierno no eran más que naranjas y las manzanas pedorras del instituto, que sólo servían para simbolizar la eternidad y desatar batallas en la plaza después de la comida. Pero llegaron aires molineros cargados de emanaciones de la casa y me puse a pensar en frutas, “el árbol frutal forma parte de la casa... no es la marca de la ausencia…recordé.

Y lo busqué y releí:

En la exquisitez de sus agriculturas a lo divino, San Francisco de Sales nos toca con su sabiduría, cuando nos recuerda que si en la lasca lunada de una almendra, grabamos un nombre y lo ajustamos de nuevo a su nuez, todo el fruto repetirá el secreto allí impreso.

Un poco más abajo encontré lo que buscaba:

Los cronistas de aguacate llaman pera, sorprendidos de esa mezcla de almendra y de pera, de aceite y de misteriosa linfa. Don Juan Montalvo, le llama con desdén carne de perro vegetal y la rehúsa en sus banquetes. Qué horror. Deslumbra tanto como la piña, aunque su carne es muy a lo humano. Gran asimiladora de la lluvia, la piña se le adelanta por su absorción del rocío del amanecer. Pero hay un rocío de la medianoche, casi lluvia de caladillo, que parece irle derechamente a la entraña del aguacate. Esta natural retorta de almendras, regala todos los días de medio año, el puré cotidiano de lo maravilloso incorporado.

Como esos combates entre divinidades lunares y solares, tan frecuentes en la India, el mango guarda en su corteza como la diversidad de una paleta crepuscular, o unas valvas moluscoidales de amanecer. Medialuna morada, espirales amarillos, crecientes verdeantes, guardan el ofrecimiento de una pulpa solar acompasada. El yodo que decanta, prez de los capilares, está en las muscíneas de los comienzos. Yodo de algas, de estrellas de mar, de holoturias que chillan los bandazos de la marea. Cuando nos enteramos que dio cuatro frutos el primer árbol de mango sembrado, que fueron vendidos a onza cada uno, precisamos la magia equivalente de aquella contratación, un oro de pulpa, que era cambiado por un oro de fiducia. El precio del sabor de este fruto, guarda siempre como la nostalgia de aquella onza. Nuestro gusto paga siempre una onza por este asombro de germen solar.

En un trópico que no es el nuestro, el de Pablo y Virginia, el crecimiento de un árbol es la marca de una ausencia. En el nuestro, el árbol frutal forma parte de la casa, más que del bosque. Forma plena la de la fruta, es la primera lección de clásica alegría. Es un envío de lo irreal, de una naturaleza que se muestra sabia, con un orden de caridad, indescifrable, que nos obliga a ensancharnos. Nos dan esas frutas por la incorporación, una plenitud más misteriosa que la imagen en el camino del espejo. Si tapásemos todos los espejos, por donde transita la muerte, las frutas de nuestro trópico, al volver a los comienzos, alcanzarían la plenitud de su diálogo en ese tiempo mitológico. Son un eco, no descifrable, de la dicha total interpretada. Preludian el árbol que acoge la transparencia del ángel, las conversaciones del hylamhylam con el colibrí.

Corona de las frutas. José Lezama Lima


miércoles, 11 de enero de 2012

El narrador o no es "yo" todo lo que lo parece


Aunque son trabajos delicuescentes y casi siempre sin consecuencias, paso días buscando al narrador, la historia importa poco si el encuentra la distancia y el tono adecuados. Es una actividad parecida al ensayo musical, en ambas se repiten, se comparan y se comprueban los sonidos muchas veces. Una vez que lo he encontrado no tiene tanta importancia escribir o no, lo que importa es tener la certeza de que el recuerdo, la historia o la anécdota, y con ellas la realidad entera, se han reajustado.


La finalidad es que el texto emita el crujido de las vértebras cuando se encajan.


Encontrar al narrador es mucho más difícil que elegir entre la primera o la tercera persona.


Pero dice Canetti:

La dificultad de escribir apuntes-si éstos han de ser precisos y escrupulosos-radica en que son personales y nosotros queremos precisamente huir de lo personal; tememos fijarlo por miedo a que luego no pueda metamorfosearse. En realidad todo se sigue metamorfoseando de muchas maneras, basta con que, una vez escrito, lo dejemos en paz. Es la relectura la que traza las calles del espíritu. Permaneceremos libres si tenemos la fuerza de releernos raras veces. Con todo, el temor al apunte personal puede superarse. Basta con hablar de sí mismo en tercera persona; él queda expuesto a cualquier confusión y sólo resulta reconocible por el propio escritor. Con ello se corre el riesgo de que esos apuntes caigan más tarde en manos de gente que no pueda diferenciar entre las distintas terceras personas y así, mediante falsas interpretaciones, arrojen una luz perversa e inmerecida sobre el autor. Quien esté interesado en la verdad e inmediatez de lo que va escribiendo, quien ame el pensamiento o la observación en cuanto tales, asumirá este peligro y reservará la primera persona para ciertas ocasiones solemnes en las que el hombre no puede ser sino yo.


Sin embargo la tercera persona de Canetti no confunde, cuando escribe sobre sí mismo en tercera persona es como un niño que se tapa los ojos y dice que no está.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Otra extraña votación


Puso Antonio Ezpeleta en su Facebook una entrada del blog de Alberto Olmos de las que da gusto leer y con la que estoy en casi todo de acuerdo: yo también leo para encontrarme tropezones.

Desde hace dos o tres meses pongo citas en el facebook de la Escuela y me he encontrado con una especie de “votación".

Gana por goleada Oscar Wilde, no he sido capaz de llegar a más conclusiones.

En todo caso ahí van los resultados por si otro puede (la primera cifra son los “me gusta”, la segunda la de los que lo pusieron en su muro y la tercera de comentarios)



Esas almas de gusano, ¡cómo podrían comprender que es importante despreciar el dinero, aunque sea necesario! Elias Canetti (12)(2)(1)


Cultura es el acopio de conocimientos que permiten a un hombre establecer relaciones, por encima del tiempo y del espacio, entre dos realidades semejantes o análogas, explicando una en función de sus similitudes con otra que puede haberse producido muchos siglos atrás.

Alejo Carpentier (18)(1)(2)


Los buenos escritores son aquellos que conservan la eficiencia del lenguaje. Es decir, lo mantienen preciso, lo mantienen claro.Ezra Loomis Pound (22)(2)(1)


Se aprende antes a escribir con grandilocuencia que con sencillez. Ello incumbe a la moral Nietzsche (21)


En el arte, no hay progreso sino continuidad. Ninguna página de cierta validez fue escrita jamás con el fin de ser diferente Alberto Girri (14)(2)(1)

...los poetas adoptan una actitud doble ante la inspiración: la sufren pero también la observan Octavio Paz (20)

En la oscuridad, las palabras pesan el doble Elias Canetti (20)

Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos Henrí Poincaré (18)(1)


Pero, en general, uno podría construirse una buena norma de escritor con aquel comentario de Ortega sobre un episodio bíblico donde al­guien sale a buscar unas asnillas que ha perdido y, andando andando, se aleja, se enreda en peripecias y acaba conquistando un imperio. Los clásicos son los que salen a buscar unas asnillas que perdieron y terminan conquistando un imperio; los románticos son los que salen a conquistar un imperio y regresan con unas asnillas. «Sal a por tus asnillas»: sí, ésta podía ser una buena norma para el escritor.
"El manantial secreto"
Luis Landero (16)


‎"El escritor se mueve en el mundo de lo concreto. Del mundo de lo abstracto no se puede esperar nada. Eso para los filósofos. Se lo digo siempre a mis alumnos, fijaos en los detalles". ¿Y cuál es el espacio de la literatura? "El arte de escribir es el arte de observar. Hacer que lo que miras valga por veinte y que tu mirada convierta en novedad las cosas. Gran parte de la literatura del siglo XX, y en eso Chéjov es un adelantado, es contar qué pasa cuando no pasa nada, qué pasa en nuestra vida, qué pasa una anodina tarde de domingo. Se pueden inventar muchas cosas, pero contar lo más inmediato es un reto. Chéjov decía que hay que hacer poderosas las palabras humildes e interesante a la gente vulgar. El escritor es un observador más que un pensador, tiene que observar y sentir" Luis Landero (19)(3)(9)


Si dices carro un carro pasa por tu boca Zenón de Elea (15)(0)(4)


‎"De repente me pregunto por qué tengo que contar esto, pero si uno empieza a preguntarse por qué hace todo lo que hace, si uno se preguntara solamente por qué acepta una invitación a cenar (ahora pasa una paloma, y me parece un gorrión) o por qué cuando alguien nos ha contado un buen cuento, en seguida empieza como una cosquilla en el estómago y no se está tranquilo hasta entrar en la oficina de al lado y contar a su vez el cuento; recién entonces uno está bien, está contento y puede volverse a su trabajo. Que yo sepa nadie ha explicado esto, de manera que lo mejor es dejarse de pudores y contar, porque al fin y al cabo nadie se avergüenza de respirar o de ponerse los zapatos; son cosas que se hacen, y cuando pasa algo raro, cuando dentro del zapato encontramos una araña o al respirar se siente como un vidrio roto, entonces hay que contar lo que pasa, contarlo a los muchachos de la oficina o al médico. Ay, doctor, cada vez que respiro…Siempre contarlo, siempre quitarse esa cosquilla molesta del estómago.

(…)Y después del “sí” ¿qué voy a poner, cómo voy a clausurar correctamente la oración? Pero si empiezo a hacer preguntas no contaré nada; mejor contar, quizá contar sea como una respuesta, por lo menos para alguno que lo lea" Julio Cortázar
(32)


Lo que confiere mérito a un libro no son ni sus cualidades ni sus defectos. Reside enteramente en esto: que sólo su autor podría haberlo escrito. Todo libro que pudiera haber sido escrito por otro que no fuera el autor puede tirarse a la papelera. Paul Léautaud (28)(5)(3)


‎"Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo" Aristóteles Ética para Nicómaco (21)


"¿Qué pasa con las palabras que has utilizado con demasiada frecuencia?.¿Deberán recuperarse de ti?". Elias Canetti (14)


Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica.Jorge Luis Borges (15)(1)(1)


Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor. Gilbert Keith Chesterton (22)(5)(1)


No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Oscar Wilde (73)(18)(10)


Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas. Ernesto Sábato (33)(2)(4)


He hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta Blaise Pascal (19)


Algunos escritores aumentan el número de lectores; otros sólo aumentan el número de libros. Jacinto Benavente (22)(0)(1)


Existen dos tipos de optimismo. El optimismo de la cobardía, del entrecerrar los ojos, del falsear la verdad, y el optimismo heroico, cuyo valor se mide con la suma del pesimismo vencido y revelado Bruno Shultz (26)(1)(1)


La historia de la literatura no debería ser la historia de los autores y de los accidentes de su carrera o de la carrera de sus obras, sino la Historia del Espíritu como productor o consumidor de literatura. Esa historia podría llevarse a término sin mencionar a un sólo escritor
Paul Valery (15)(1)(1)


‎"La verdadera distinción consiste en evitar la distinción. Es decir, la diferenciación. Es verdad que solo los tontos quieren ser únicos y llamar la atención" Ramón J. Sender (16)(0)(1)


“no ha quedado demostrado, ni mucho menos, que el lenguaje de las palabras sea el mejor posible” Antonin Artaud (32)(1)(4)


Si hay que explicarlo todo, el hombre jamás cambiará nada. Robert Musil (19)


“Realidad y ficción son, en definitiva, dos actitudes ante una única realidad que deben complementarse: no hay que exigir al relato el desprecio olímpico de la belleza, ni a la belleza inmortal de la literatura negarle esa otra belleza, la de la fugacidad del tiempo”
Anke van Haastrecht(18)(0)(2)

sábado, 22 de octubre de 2011

Paul Léautaud




Me persigue como lo hacía Jules Renard, con frases sueltas, una vez imantada la atención aparece por todos los rincones, y ya no tengo glándulas salivares más que para leer sus diarios.

Las cosas tristes, dolorosas, son más hermosas para la mente, pues ahí encuentran más prolongaciones que las cosas alegres, felices. La palabra tarde más hermosa que la palabra mañana, la palabra noche más hermosa que la palabra día, la palabra otoño que la palabra verano, el adiós más que el buenos días, la desgracia más hermosa que la felicidad, la soledad más hermosa que la familia, la sociedad, el grupo, la melancolía más hermosa que la alegría, la muerte que el nacimiento. A igual talento, el fracaso más hermoso que el éxito. El enorme talento ignorado más hermoso que el autor de grandes tiradas, adorado por el público y festejado a diario. Un escritor de gran talento que muere en la miseria más hermoso que el escritor moribundo entre millones. El hombre, la mujer, que han amado, que han sido amados, acabando sus vidas en un cuartucho del desván, con la única fortuna y compañía de sus recuerdos, más hermosos que el abuelo rodeado de sus nietos y que la viuda enriquecida todavía cortejada por su fortuna. ¿De dónde procede todo ello y porqué se encuentra en el interior de todos nosotros en grados diferentes? En nuestro fondo hay, en mayor o menor medida, un desencanto, una melancolía que ahí se regodean, y que hay que aborrecer y rechazar como un veneno.

Lo que confiere mérito a un libro no son ni sus cualidades ni sus defectos. Reside enteramente en esto: que sólo su autor podría haberlo escrito. Todo libro que pudiera haber sido escrito por otro que no fuera el autor puede tirarse a la papelera.

A veces, por la noche, a punto de dormirte, se te ocurren ideas interesantes, y hay una cierta voluptuosidad en el temor de perderlas por pereza de levantarse para anotarlas.

Si escribo tan poco no es porque me esfuerce, sino porque tengo horror al trabajo. Sólo escribo cuando «me da por ahí». Si tengo algún talento es el de improvisador.

En nada hay placer ni interés sin pasión. Hacer el amor como un deber, escribir como oficio, por ambos lados: nada.

En cualquier cosa, lo que se da en llamar perfección, no tiene interés. La perfección no tiene personalidad.

No hay sentencias máximas ni aforismos de los que no pueda escribirse la contrapartida

P.D. Hablando de vagancia escritural acaba de llegar un correo de Ester en el que me dice (pasé una noche quejándome con Gonzalo y con ella por la dimensión de un encargo)

¿Tú qué tal vas? Hace días que no escribes, supongo que estarás con tus diez folios, total, sólo te han dado un año...

Sospecho que Léautaud me reafirmará en la manía de borrar más de lo que escribo.

martes, 4 de octubre de 2011

A vueltas con la peculiar ortodoxia de Chesterton



Recuerdo una vez: caminaba con un próspero editor que me hizo una observación oída con frecuencia; es casi un estribillo del mundo moderno. No obstante haberla oído con demasiada frecuencia, o tal vez por esa misma razón, recién entonces, repentinamente, vi que tal observación no entrañaba verdad alguna. El editor dijo de alguien: "ese hombre va a llegar; se tiene fe".
Y recuerdo que mientras levantaba la cabeza para escuchar mejor, mi mirada cayó en un ómnibus que llevaba escrito su punto de destino: "Hanwell" y le contesté: -"Quiere que le diga dónde están los hombres que se tienen fe?, porque puedo decírselo. Conozco hombres que creen en sí mismos más colosalmente que Napoleón y César. Puedo llevarlo hasta los tronos de los superhombres. Los que realmente se tienen fe, están en un asilo de lunáticos."
Me respondió que no obstante esa creencia mía, había muchos hombres que se tenían fe y no estaban en manicomios.
-"Sí; los hay -repuse-, y usted más que nadie debe conocerlos. Aquel poeta borracho a quien usted rechazó una tragedia lúgubre creía en sí mismo. Aquel viejo pastor que escribió una obra épica y de quien usted se escondía en la trastienda, creía en sí mismo. Si usted consultara su experiencia de editor en vez de consultar su horrenda filosofía individualista, sabría que haberse tenido fe, es una de las características más comunes de los fracasados. Los actores que no pueden actuar, creen en sí mismos, y creen en sí mismos los deudores que no le pueden pagar. Sería más cierto decir que un hombre fracasará porque se tiene fe."
-"Tener completa fe en sí mismo, no es exclusivamente un pecado. Tenerse fe absoluta es una debilidad. Tenerse fe completa, creer completamente en sí mismo, es tener una creencia histérica y supersticiosa. El hombre que la tiene, lleva la palabra "Hanwell" escrita en su frente, con tanta claridad como la lleva escrita ese ómnibus."
Mi amigo el editor, dio esta profunda y efectiva réplica a mis conclusiones: -"Y si un hombre no debe creer en sí mismo ¿en qué debe creer?"
Luego de una larga pausa respondí: "Iré a casa y escribiré un libro contestando a esa pregunta."
Y este es el libro que escribí para contestarla.
Pero creo, que muy bien puedo empezarlo donde se inició nuestra discusión; en la vecindad de un manicomio

G.K.Chesterton Ortodoxia

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Sobre preferencias y fantasmas


Teníamos la puerta abierta. A mí me gustaba cerrarla con llave por la noche, porque prefería que hubiese un fantasma dentro de la habitación en vez de pensar que pudiera entrar. A Jack, en cambio, le gustaba dejarla abierta. Nos lo echamos a cara o cruz y ganó él. Oímos un ruido en la puerta de entrada y unos pasos por el pasillo de la cocina

Dylan Thomas Relatos completos

Imagen Vlad Artazov

viernes, 8 de julio de 2011

Encuentro matinal con Cortázar

Suelen suceder tremendos descubrimientos sobre uno mismo mientras lee, o sobre uno mismo mezclado con el lenguaje, cuando ya es otro o está en train de serlo. Pero encontrar la página en la que alguien dice con tanta exactitud lo que estás pensando, eso no pasa con frecuencia, eso es un buen premio por madrugar. Además tienen otra luminosidad las sorpresas mañaneras: que Julio Cortázar salté de la estantería a mi paso y encontrar ese párrafo parece cargado de buenos augurios para hoy, me ahorra escribir lo mismo pero peor y me transforma en un Menard satisfecho:

"De repente me pregunto por qué tengo que contar esto, pero si uno empieza a preguntarse por qué hace todo lo que hace, si uno se preguntara solamente por qué acepta una invitación a cenar (ahora pasa una paloma, y me parece un gorrión) o por qué cuando alguien nos ha contado un buen cuento, en seguida empieza como una cosquilla en el estómago y no se está tranquilo hasta entrar en la oficina de al lado y contar a su vez el cuento; recién entonces uno está bien, está contento y puede volverse a su trabajo. Que yo sepa nadie ha explicado esto, de manera que lo mejor es dejarse de pudores y contar, porque al fin y al cabo nadie se avergüenza de respirar o de ponerse los zapatos; son cosas que se hacen, y cuando pasa algo raro, cuando dentro del zapato encontramos una araña o al respirar se siente como un vidrio roto, entonces hay que contar lo que pasa, contarlo a los muchachos de la oficina o al médico. Ay, doctor, cada vez que respiro…Siempre contarlo, siempre quitarse esa cosquilla molesta del estómago.

(…)Y después del “sí” ¿qué voy a poner, cómo voy a clausurar correctamente la oración? Pero si empiezo a hacer preguntas no contaré nada; mejor contar, quizá contar sea como una respuesta, por lo menos para alguno que lo lea"

Las babas del diablo

miércoles, 4 de mayo de 2011

En la perspectiva de la atención









"El tiempo de la atención se parece a un nunc stans, a una miniatura de eternidad (...)

Por este rasgo la atención se opone precisamente a la curiosidad. El conocimiento de lo esencial no se obtiene por la acumulación de lo diverso, sino por una profundización continua (¿infinita?) de lo mismo (...)"

Simone Weil. La conciencia del dolor y de la belleza



La foto es de Roberto Lobera

miércoles, 23 de marzo de 2011

+ Canetti

Seguro que no hay quién diga más con tan pocos caracteres, debería ser lectura obligada para los forofos del Twiter:

A quien no echamos de menos lo hemos visto con demasiada frecuencia, y eso ya nunca tendrá arreglo.

I know what you mean: “Sé lo que quieres decir” La frase por antonomasía de esa época psicológizante. En realidad significa que uno renuncia al esfuerzo de entender al otro aun antes de haberlo escuchado. Pues uno ya ha comprendido a todos aun antes de que hayan dicho algo.

En el fondo, lo único que puede decirse a su favor es que desconfía de los conceptos.

Aniversarios: puntos de empalme del malentendido.

Decir lo más terrible de manera que ya no sea terrible, que haya esperanza porque ha sido dicho.

Una ofensa tiene valor exactamente en la medida en que te puede obligar a reflexionar.

Maravillosas las conversaciones que no tenemos.

Sólo se puede decir más de lo que se quiere.

Todavía el sentimiento fundamental de que nada es en vano. Pero ¿ha de ser así?¿que nada sea en vano?

Las intenciones demasiado claras se consumen más rápidamente.

Qué ridículo querer ser amado y conocerse.

Elias Canetti Apuntes II
La imagen es de Eleonora Carrington

martes, 1 de febrero de 2011

A la recherche del éxtasis de la razón






“Ambas contradicciones se dan siempre, formando un tiro de cuatro caballos: uno ama a alguien porque lo conoce y porque no lo conoce; y lo conoce porque lo ama, y no lo conoce porque lo ama. Y, en ocasiones, se acrecienta esto de manera que se hace sentir con fuerza. Son los conocidos momentos en los que Venus mira a través de Apolo y Apolo a través de Venus hacia una sombrerera vacía, sorprendiéndose sobremanera de haber visto allí antes otra cosa. Y si el amor sigue siendo más fuerte que la estupefacción, se llega a una lucha entre ambos, y, en ocasiones, sale triunfante el amor, si bien desesperado, agotado e incurablemente herido. Pero si no es tan fuerte, se desata una lucha entre las personas; vienen las injurias, las llamadas para reparar el haber sido uno tan ingenuo..., las terribles irrupciones de la realidad..., las infamias hasta el paroxismo.

Él había tomado parte en tales tempestades de amor con la suficiente frecuencia como para poderlas describir tranquilamente"

Robert Musil El hombre sin atributos Vol IV

jueves, 27 de enero de 2011

Los dos optimismos



Existen dos tipos de optimismo. El optimismo de la cobardía, del entrecerrar los ojos, del falsear la verdad, y el optimismo heroico, cuyo valor se mide con la suma del pesimismo vencido y revelado
Bruno Shultz

Imagen: Doris Salcedo

jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Qué puede uno contar sin un gran impudor?


La imagen es de Rufino Tamayo, se titula Hombre mirando pájaros, y todo lo demás, título incluido, de Elias Canetti, de Apuntes y de La provincia del hombre:

-La verdad es un mar de briznas de hierba que se mece al viento; quiere ser sentida como movimiento e inhalada como respiración. Solamente es una roca para quien no la siente ni respira; y éste deberá golpearse la cabeza con ella hasta que sangre.

-Lo más difícil será no odiarse a sí mismo, no sucumbir al odio, aunque todo está lleno de él, no odiarse sin motivo, ser justo con uno mismo como con los demás.

-Enigmático es el sistema de los prejuicios. De la consistencia, el número y el orden de éstos dependerá el que un hombre envejezca con mayor o menor rapidez. Tendremos un prejuicio donde quiera que temamos una metamorfosis. Pero no nos libramos de ella: la recuperamos con gran fuerza y sólo entonces volvemos a quedar libres. No es que podamos retrasar indefinidamente metamorfosis que ya hubieron debido realizarse. Ellas mismas nos lanzan en la dirección opuesta, pero el hombre tiene un alma elástica y tarde o temprano recae de nuevo en ellas con seguridad y energía. Muchas metamorfosis son marcadas por los anatemas de los mismos padres; éstas son las más peligrosas. Otras llevan el odio de toda la humanidad, en ellas recaen sólo unos pocos espíritus selectos. Quien se metamorfosea mucho necesita muchos prejuicios. Éstos no deberán ser un estorbo en un hombre muy vital, al que hay que medir en función de sus oscilaciones y no de aquello que lo retiene.

-Todo cuanto apuntamos aún contiene un ápice de esperanza, por más que provenga de la desesperación.

-Nada peor se le puede hacer a un hombre que ocuparse exclusivamente de él.

-En la boca de algunos la palabra alma suena como la quintaesencia de todo aquello que tememos y odiamos, y quisiéramos convertirnos en una locomotora para huir resoplando y a toda máquina.

-Podemos tocar la infelicidad del mundo entero en un hombre, y mientras no lo demos por perdido, nada se habrá perdido, mientras él respire, el mundo respirará.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sobre el desencanto y la desilusión



Practico con frecuenca un nomadismo con rutina, hago las mismas cosas pero en diferentes sitios. Ésta semana, nómada pero poco, he estado copiando citas de Alfabetos, de Claudio Magris, y casi copio el libro entero, comparto muchísimas fijaciones con ese hombre, empezando por la de copiar:

Creo que en aquel copiar se reveló mi pasión compilatoria, el deseo de ordenar y clasificar la realidad que más tarde me impulsaría a estudiar a los Musil y los Svevo, esa gran literatura que trata de catalogar la vida y muestra cómo ésta escapa a las redes de cualquier clasificación y hace relampaguear su sentido anárquico e insondable ante quien pretende reducirla al orden (...)

Pero la cita que iba hoy aquí es:

Desencanto y desilusión no niegan, sino que filtran como un tamiz las mentiras gelatinosas, la retórica sentimental, la papilla del corazón con la que tan complacientemente se engañan los otros y se engaña uno a sí mismo: quizá éste sea un signo común a los libros que, desenmascarando el vacío sobre el que se apoya la realidad y los oropeles con los que quiere velarlo, ayudan a mirar sin miedo en ese vacío y también darse cuenta del amor que existe pese a aquella vorágine. Libros así han sido para mí “El hombre sin atributos” de Musil y “Las amistades peligrosas "de Laclos y sobre todo "La educación sentimental" de Flaubert, ese libro sobre la insignificancia que es también el fluir de la vida. Y "La conciencia de Zeno" de Svevo, odisea moderna por excelencia, irónico, huidizo e insondable confrontación con la nada.

viernes, 29 de octubre de 2010

Cuestiones que se que se almacenan en mi discernidero



"Se trata de saber si la literatura favorece o arruina el acontecimiento que relata: el espíritu y su hallazgo, el pensamiento y su cambalache"

Giuseppe Ungaretti

martes, 4 de mayo de 2010

Recomendando el bostezo

Y para recomendarla, ¿qué mejor que copiar un trozo?

"Pensemos por un momento en los catálogos banales, convencionales, familiares, de la locura socialmente aceptada y localizaremos extravagantes criterios diagnósticos.

Si uno se hace pasar por Bill Gates es un impostor
Si uno se hace pasar por Luis XIV está loco
Si Napoleón se hace pasar por Napoleón es que es Napoleón
Si Pierre Lapin se quiere hacer pasar por Napoleón es que está loco
Si en la Edad Media Pierre Lapin entra en contacto con Dios es que es un santo
Si Pierre Lapin ha entrado esta mañana en contacto con un extraterrestre es que está loco
SI Pierre Lapin adulto se hace pasar por Pierre Lapin niño es que está loco
Si Michael Jackson se cree Michael Jackson es que está loco
Si Pierre Lapin imita a Michael Jackson es que es un sensato joven de su tiempo

A la luz de estas oposiciones binarias podemos decir que la locura es una cuestión de intensidad y colocación: un exceso de identidad fuera de lugar y en un tiempo equivocado (...)"

"Para psiquiatras e inquisidores la dificultad ha estado siempre en diferenciar la impostura de la locura. Pero la posibilidad de la impostura es precisamente la posibilidad de la conciencia, la distancia, la objetividad; la posibilidad misma de localizar un foco de decisión y racionalidad en el que se puede elegir entre la cordura y la vesania, y también, por lo tanto, entre distintas formas de cordura (como entre distintas formas de vesania) El loco se ensimisma; el impostor se "extrovierte" y centrifuga. El loco es; el impostor imita. La imitación es la práctica voluntaria mediante la cual un ser humano distingue radicalmente-en la raíz-la realidad de la fantasía e intenta disciplinadamente parecer real (...)"

"La duda es:
Si un cuerdo se finge loco ¿está completamente cuerdo?
Si un loco se finge cuerdo ¿está completamente loco?
Da lo mismo. No se trata de ser, sino de imitar: de imitar el bien, la sensatez, la justicia. Y si eso es hipocresía estamos a favor de ser hipócritas las veinticuatro horas del día"

La imitación de la cordura Santiago Alba Rico

P.D Gracias Paco y compaña, un gran placer recibir información inteligente y necesaria. Todos los artículos son buenos, buenos.

viernes, 16 de abril de 2010

Desde la prehistoria hasta el cielo




"A fin de remontarse en sus recuerdos, aplique una escalera contra la pared, pero no empiece a subir sin haberse provisto de una cuerda, uno de cuyos extremos será sólidamente fijado al piso y otro enrollado alrededor de su puño izquierdo. Por no haber tomado esa precaución, muchas personas nunca han vuelto"
Juan Luis Martínez

P. D.Como observarás no te hago ni caso Santón, ufff ese Kevin Jonansen con gripe, ¡qué debilidad! en esas que me ha llamado er Ezpeleta y se me ha ocurrido saquear su facebook. Lo mejor de la gripe es el limón con miel ¿Quién me aconsejó que le pusiera cebolla?

miércoles, 14 de abril de 2010

Para gobernar las emociones


Suele venir muy bien Aristóteles:

"Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo"


Ética para Nicómaco


Imagen Cristina Lucas

jueves, 29 de octubre de 2009

Apología de lo breve


He hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta

Blaise Pascal

Imagen Martín Pereira