jueves, 9 de agosto de 2018

Gratitud



Mar Arza

2- Aquí estamos otra vez

Después de tanto silencio llegó uno de mis seres humanos favoritos y seguimos la plática suspendida hace veinticuatro años. En junio del 94, diría José Antonio, que es muy preciso. Trajo un hilo que se pone de todos los colores, ¡ese Funes! y empezamos a zurcir, de los catorce a los treinta el terreno era diáfano, desde ahí vamos a ir avanzando en todas las direcciones.

Aunque, Un metro cuadrado de tierra (y una manguera) es bastante

martes, 7 de agosto de 2018

PSSSSSSSSSS¡Habla bajo que está tu padre durmiendo!






No paro de predicar, a veces me oigo con eco. “Lo mejor a lo que se puede aspirar es a una vida llena de contradicciones y bien conversada”. Por eso me he tirado por un barranco de silencio durante cuarenta días. Sospechaba la cifra pero lo tuve que constatar luego.  Ha sido  una cuarentena reveladora:  aprendí a distinguir ruido y sonido, atravesé todos los ánimos  sin nombrarlos, recordé mucho mejor los sueños y, poco a poco, casi consigo oírme callada: pero cuando más próxima estaba de esa meta escuché a mi cerebro aplaudiendo, dándome las gracias por la ampliación del espacio.

lunes, 6 de agosto de 2018

Del silencio a los cantantes




1-Tábula rasa

¿Cómo es pasar tanto tiempo sola? Miguel me lo preguntó en un chat escrito, pero yo imaginé esa pregunta en la voz. Y, mientras subía a abrir el riego, pienso muy bien en ese tramo, caí en la cuenta de que estar tanto tiempo solo se concibe desde fuera y como algo extraño: privilegio absoluto o la peor de las condenas. Hace mella en el imaginario la imposición de este puñetero reduccionismo dicotómico. Nuestra caricatura del anacoreta que habita un catamarán en la playa y la del novelista en una casa de campo provienen de una pastelería intelectual, esos establecimientos proliferan.  Por supuesto nadie deja a sus parientes unos días, se recluye en un lugar,  más o menos lejano, fingidamente inaccesible, y, casi sin darse cuenta, deja a la altura del barro a Carson McCullers. ¡Quístense el romanticismo mercantil de encima, que pesa! ¡aunque sigan fumando!

En todo caso la soledad  con mayúsculas es el género desconocido para la mayoría que yo tengo el privilegio de poder intentar contar. Si la pregunta iba en serio había que responderla con sustancia. Entonces caí en que la soledad sin silencio padece cojera. Y aunque aquí también haya ruidos tan previsibles como el del santo misterio del frigorífico, ¡Solamente podemos oír su gruñido  cuando calla! (Decían Jhon Cale y Alberto). Cuando logro dejar de oír  el guirigay exacto de la cocina, caigo, como Alicia, en un tiempo nuevo de grillos, gatos pájaros, avutardas, perros, moscas, lagartijas, abejas, sapos y camaleones. Ahí dentro se queda el universo de los plazos y el terror a la puntualidad de las máquinas. Y yo me quedo aquí afuera, muy quieta. Como casi no me notan los pájaros siguen pasando la tardada en la cuerda de tender. Otra pata de la soledad es la quietud. La parsimonia: economía, ahorro, moderación, frugalidad en el gasto y templanza en las pasiones.


Por supuesto no he hecho un voto de silencio, no tengo un temperamento religioso y no saludar a José cuando viene a polinizar los chirimollos hubiera sido el peor de los ruidos. Pero he pasado mes y pico oyéndome, cansada y encantada hasta que y casi  logré  callarme. Entonces llegaron los cantantes, primero uno y después el otro, y nos pusimos a entonar. 

martes, 10 de julio de 2018

Escuchando ese rico cantadito.





Isabel y yo nos hemos ido juntas a pensar en la Cachada, me sigue despertando temprano desde la isla Reunión. Para hablar de Centroamérica no podíamos repetir lo que llevamos diciendo veinticinco años, teníamos que escuchar de nuevo. Ella se lanzó a platicar de profundis con una de las actrices de ese grupo y estoy aprendiendo muchísimo de esas conversaciones. Ojalá me cambié la minuciosidad con que palabrean el mundo esas dos guanacas lindas.


martes, 19 de junio de 2018

A los 53






Lo mejor en mucho tiempo, la felicitación de mi hermana:

"No puedo desearte que disfrutes porque sé que eres incapaz de no hacerlo"

Todas las demás me parecieron también cercanas, y bien ricas y todas únicas.

Gracias carnales.


jueves, 17 de mayo de 2018

Por los andamios de las flores pajareará tu alma colmenera.




Me he levantado pensando que tenía que  contarle su hermoso funeral. Pero como dice Coro, estamos muy adoloridas y no he sacado fuerza.

Yo leí esto, lo mismo que leí cuando murió mi madre. Porque a las dos me las encuentro ahí, ellas, que me sonrieron y se sonrieron tanto, toda la vida

Una sonrisa que no termina.
Una sonrisa que sabe terminar admirablemente.
La sonrisa se agranda como la noche
y los ojos se reducen a una pequeña piedra
escondida. Calidad de un mineral
que se guarda en un paño de aceite
milenario. Saber reírse y dar la mano.
Las pausas y los hallazgos de la risa
transcurren con la sencillez de una silla pompeyana
La mano ofrece la brevedad del rocío
y el rocío queda como la arena tibia del recuerdo.
Ofrecerá así siempre la sencillez compleja de la risa
y el acuoso laberinto de su mano en el sueño.

Lezama Lima


martes, 15 de mayo de 2018

El dolor no es ni será nunca más fuerte que la vida que me enseñaste a vivir.



Aunque hay una cosa que no aprendí, a sentirme sola mientras tú estabas en la vuelta alta.

lunes, 14 de mayo de 2018

Y vos, y vos y vos, date la vuelta ligero, como se la da el reloj.





Dice la Estrella.

Y yo me voy dando cuenta de lo exquisito que puede ser terminar blanqueando paredes mientras escucho flamenco en la radio.


martes, 8 de mayo de 2018

Pero, mi viejo amigo.



 Pero, mi viejo amigo, no olvidemos que las pequeñas
 emociones son las grandes capitanas de nuestras vidas,
                                   y que las obedecemos sin saberlo.

                                                Vicent Van Gogh.

domingo, 6 de mayo de 2018