martes, 7 de junio de 2016

Avance, o Raquel: brújula y apicultora



-Intento velar el desplazamiento, las alternativas al pesimismo. Recopilar ejercicios de asamblea, encontrar comunidades de aprendizaje. Afinar cómo me explico yo y a los otros lo que hago. Tengo que narrar los efectos de la deshabilitación en mi cuerpo, en mi tierra, en mi familia. Antes se me llenaba la boca de hablar de educación popular, pero luego se me hace pequeñita la boca cuando doy con la fragmentación, la especialización. Y, a ver, se me sigue llenando la boca después hablando del morral pedagógico para abejas sin aguijón. No voy a hacerme la presumidita de complejidad, nada más intento entenderme para exponerme. Recuperar la memoria de las abejas. Entender a través de ellas la actividad extractivista es una nueva manera de entender la narrativa: facilitar que se empalabren las estrategias comunitarias de conservación.Así de peligroso porque podemos no saber descolocarnos de los expertos, descomercializar a las abejas, mostrar el recorrido de una taza de café desde el origen pudiendo ver a las abejas en el trayecto.

Todo eso nos dijo seguidito Raquel Zepeda.

domingo, 5 de junio de 2016

Tras los cuidados.


                       

Alison es la viejita colombiana que me cuida, se lo prometió a mi padre en un skipe: "uste tranquílo,que yo se la voy a estar cuidando" y cumple a rajatabla: "metase pa dentro con esos tirantes que me va coger una gripa Martica" "ahora, antes de dormir, me va a hacer un favor mija, se va usted a arreglar la habitación y la va a dejar bien chida, como si fuera un conjuro para que mañana las dos nos podamos acordar del sueño y nos lo contemos con un desayuno delicioso". Y se multiplica, con una actriz nunca se sabe quién te está cuida que te cuida.

Estoy terriblemente enferma de juventud, aprovecho cada minuto de esta regresión intensísima
porque, como casi no hay espejos, puedo sentirme una más entre los chicos. Eso ya lo conté. Lo que no he contado es el dolor de rodillas que me entró después de reptar una hora en la clase de danza butoh, menos mal que enseguida empezo a curarme Alisón con pomada de marihuana y coca, esa chica es una farmacopea natural ambulante. La iniciadora Malú me trajo luego a Zonica otra pomada de peyote y, tan bien me sentó, que baile rodeada de bailarines profesionales de 23 años hasta las cuatro de la mañana.

   

Ely Metztli es la fotógrafa cómplice, la serenidad enérgica que de pronto se desmelena, la gran creyente del plan, la amiga que me lleva al cine y a la sierra y a su colegio, la deconstructora del diseño. 

Jugando en una boda (de Ely)


viernes, 3 de junio de 2016

Seguimos...




Estoy escuchando los audios que grabé en el encuentro de la Universidad Campesina Indígena para escribir algo. Como esos días en la sierra voy del llanto a la carcajada y estoy deseando que siga lloviendo para seguir encerrada en la habitación, escuchando.

 Todos los viajes empiezan mucho antes y luego se tarda muchísimo en volver, en ocasiones más, a mí me cuesta sobre todo volver del campo a la ciudad, aunque en Puebla también se practica la defensa del territorio empezando por el cuerpo: Alisón me recibió con un masaje y a la mañana siguiente Malu me llevó derechita al seno materno en su clase de buto.

Además, camino de Lado B, me encontré con esa reconfortante bicicleta que me llevó a esta cita:


 “Lo mismo que nos sorprende en Occidente conocer que los campesinos (no la agricultura industrial) alimentan al 70% de la población mundial, nos resultará novedoso saber que cerca del 14% de la población mundial (unos mil millones de personas) depende directamente de lácteos como modo de subsistencia. Y a pesar de que Nestlé y Danone venden sus productos en cualquier rincón del planeta, en casi todo el mundo los lácteos siguen estando en manos de la gente pobre. Es lo que se llama la “leche popular”. Esta cadena que va del productor al consumidor supone más del 80% de la leche que se comercializa en los países empobrecidos y el 47% del total global mundial. En Colombia hablamos de cerca de 50.000 ´jarreadores´, de dos millones de lugares de producción en el campo, de 40 millones de litros de leche diarios repartidos y de unos precios al alcance de más de 20 millones de colombianos (…). Igual ocurre en la India, el mayor productor de leche del mundo, con más de 70 millones de sitios rurales que mantienen animales lecheros, en el que la leche popular comprende el 85% del mercado y en donde un cuarto de la producción se procesa informalmente, obteniéndose queso y yogurt. También la situación es similar en Pakistán, Kenia y muchos otros países”

viernes, 27 de mayo de 2016

Sigue la música

La pandilla sigue oyendo música, bailando y haciendo todos los gestos que puede.

Y Alisón ha volado esta semana el vuelo de los muertos, en las cuatro direcciones, el vuelo de papantla. Aunque no suelen hacerlo las mujeres. Juan nos cuenta que en la base del palo siempre ponen una gallina.

jueves, 26 de mayo de 2016

Nuno Judice




FIGURA CON REALIDAD


Te escribo ahora, por dentro de este poema.
Podría soñar que vas a nacer de dentro de él, o
que estás dentro de él
como la flor futura habita el centro del invierno.
La analogía es el punto adonde el poema va a beber,
como se va a la fuente, o como se oye, en el silencio
de la tierra, un rumor de aguas subterráneas.
Entonces, tu voz se abre, como si fuese
la propia flor. Entra en mí,
y recorre los espacios desiertos de mi alma,
como si un viento empujase las puertas y las ventanas,
atravesase las salas, y avivase el fuego
en las cenizas del corazón. Me limito
a oírte en el intervalo de los versos, mientras
la vida reemprende, despacio, su curso:
oraciones por dividir, una enunciación de figuras
de retórica, el paralelismo
de ciertas comparaciones. Todo esto desembocaría,
como es evidente, en el ritmo
al que el poema obedece si no te encontrase
en cada cesura, como si tu imagen insistiese
en llenar los vacíos de la palabra. Entonces,
dejo que entres dentro del poema; y te veo
avanzar por las frases, hasta el final de la línea,
donde te espero,
como si cada sueño no se deshiciese
con el aire.

domingo, 22 de mayo de 2016

Otra.




A veces tengo la impresión de haberme metido en las fotos de ésta casa que me llegaban hace unos meses, a los cuartos vacíos les salen inquilinos que se ponen a cantar. Ayer ésta, que es la que más cantan Alisón y Juan, con Pablo a la guitarra y doña Marta y yo de espectadoras.

Y mi corazón espera que mañana ya no llueva y yo te vuelva a ver.

viernes, 20 de mayo de 2016

Más reincidencias



Apenas hablamos de literatura, y yo me quejo. Pero cada poco rato alguien te dice: escucha, y oír música nueva es como reestrenar ánimos. También nos contamos películas, casi me gusta tanto ver películas como que me las cuenten.

Hoy me tocaba a mí decir escucha.


jueves, 19 de mayo de 2016

Nueva Panda.



Esa brujilla colombiana llego a vivir con nosotros el jueves y a las pocas horas trajo un saco de verdura recién cogida para todos. Estoy aprendiendo muchísimo con Alisón estos días, cuando narra primero recupera los gestos esenciales y escenifica, luego pone la grabadora para mostrarnos las voces de los protagonistas, después nos enseña una foto. Aunque decidió formarse como actriz porque desde pequeña era una gata voladora, también ha heredado alma de periodista, va cargada de cámaras y graba sin que nadie se de cuenta las conversaciones. No es extraña la herencia siendo hija de Ignacio Gómez, al que oí ayer por primera vez en ese vídeo pero a quien ya tengo la impresión de conocer. Las Lolas se van a Colombia y Colombia viene a mí. Ahora desayuno jugos de perejil, manzana y curcuma y tengo compi para cenar los sábados.

Yo creía que todos deberíamos tener dos edades, pero desde que nos hemos hecho pandilla Juan, Alisón y yo creo que tenemos tres por lo menos. Los 23 de la gata voladora están cargados de experiencias y los 32 de Juan Cruz lo mismo. A veces me toca ser la pequeña. Sea como sea naramos y narramos y narramos los tres. 

Empieza Juan:


-y la del borracho, borracho borracho, cuando atracaron en una taquería y todos estaban con las manos sobre la cabeza y una pistola apuntando, pero estiró el cuello y se tomó un traguito-

-estaban sentados en la acera, pasó un perro y él oyó que el perro le decía ¿vienes?,se volvió hacia su amigo y le preguntó ¿lo has oído? a lo que el otro respondió: sí, pero no vamos a ir.


El viernes reincidí, estuve en dos conciertos, uno de rock garajero, de visita en mis 23 y mis 32, después, en el paseo por Puebla vacia ambos coincidieron en que no se irían a vivir a Europa. Y me encantó que lo dijeran.

domingo, 15 de mayo de 2016

Más Gonzalo Escarpa






Yo conozco un estruendo:
la palabra
que queda por decir

Ignacio Miranda



Sueño con encontrar, como si fuera 
posible de algún modo, un nuevo signo,
un espacio entre el ruido y el silencio,
un lugar en la ruina del paisaje
donde nunca será la misma luz:
                                                           un horizonte
igual de acogedor que una campana,
la máquina de hacer maquinaciones,
el hombre en carne y hueso, del jardín
la arquitectura exacta, los sepulcros
donde poner a descansar el nombre
de las cosas. La voz, el nombre de la voz, un campo inmenso,
y no ser más lo que
nunca he querido ser, y reinventarme;
salir, como si fuera
posible de algún modo,
de la sonoridad hueca del mundo
de las palabras. No más nombres. Dicha.