viernes, 11 de marzo de 2016

miércoles, 9 de marzo de 2016

Diluvia en Puebla.




Puebla está diseñada para que cuando haya sol en una acera en la otra de la sombra, menos hoy, que está diluviando. Su mapa es una malla perfecta: Norte, Sur, Oriente, Poniente. Conocer la ciudad es conocer las intersecciones y sus redículas gremiales: la diez con la cinco si buscas un cable, eso se llama “La plaza de la computación”, por aquí, en la 3Sur, tenemos imprentas y papelerías, pero hoy me he comprado un cuaderno en una de las del centro, en la zona neta de las papelerías, no sé en qué intersección, ni en qué contabilidad, ni en qué sueño, ni en qué época. Nunca había visto tantas cosas juntas. 

El chico que me ha enseñado los cuadernos me ha dado un papelito con el número 44 cuando he elegido el naranja, he ido con el número a la caja y me han dado otro, el 16, con el que he pasado por paquetería para recogerlo. Las señoras, casi siempre mayores, que están en paquetería viven de las propinas. Es una metáfora perfecta de la situación laboral que perdura y se agrava en el Siglo XXI: hay más empleados que clientes porque apenas cobran. También hacemos cosas así de inútiles, aunque más disimuladas, los pobres del norte. No hay trabajo, pero hay necesidad de comer y ganas de esclavos. El hambre con las ganas de comer, que decía mi madre. Y ya que nos remontamos a mujeres del siglo pasado hay que releer a Simone Weil y a Hanna Arendt prediciendo con exactitud, hace cien años, que esto iba a recrudecerse con la revolución tecnológica que venía. O quizá habrá que volver a ver el capítulo en el que pedalean los de Black Mirror para ganar un sueldo.

Pero volviendo a Puebla, parece mentira que fuera fundada sesenta y un años antes de que naciera Descartes, que no tuvo noticia de su existencia. Está situada entre volcanes, con la punta del cono económico en el Zocalo, y todo se mide por la distancia hasta ese axi mundi. En el plano de la oficina de turismo no aparecen calles más allá de la 25, donde empiezan las líneas rojas, la frontera con el más allá. Afecta vivir en una ciudad precartesiana.  Hibridación de las matemáticas mayas y los afanes colonialistas, me gusta imaginar, aunque sé que no, que colonialista sólo. Me pongo muy geométrica y muy pitagórica por aquí, donde veía objetos veo cuatros, nueves, sietes y cincos.

Por cierto, que donde los Salvadoreños dicen “mero” los mexicanos dicen “neto”. Ayer, en el autobús “cremita”, cuando volvía de la universidad, tuve un tremendo ataque de nostalgía salvadoreña. O quizá fue un inmejorable recuerdo de cuando tenía treinta años.

Siempre se tarda mucho en llegar, por fin he comprado un cable nuevo, he pasado un mes de delicadezas para que no hiciera contacto el cargador, que me desconectaba cuando  quería. Una tensión que ha durado hasta esta mañana, cuando me disponía a escribir y de un tropezón lo he segado desde el cuello. Pese a la perfección de la cuadrícula poblana logro perderme, hoy he tirado a la 3Norte por error y he descubierto los puestos de pescado. Mañana cambiaré de botas.

Todo el mundo va muy abrigado, hasta bufandas he visto. Me he pegado la mañana trasegando cuadrículas, cuando arreciaba el agua me metía en alguna iglesia, me arrimaba a una plancha de chalupas o me reanimaba con el musicón desgarrado de una zapatería. Hace un día para pasar la tarde en la cama viendo llover y leyendo los buenos libros del Escarpa, también a eso he venido. O quizá vuelva a ver Dead Man. El otro día la tranquilidad de Juan Cruz Moctezuma, que me inició en el primer mezcal con gusano, me recordó al William Blake de Jarmuch. Fumo mucho menos, compro los peores cigarrillos y los escondo en el cajón de la cocina. Además  Mariana, la profesora de yoga, me colocó los hombros ayer, y aún no se han desencajado.


martes, 8 de marzo de 2016

Hay que acuerparse para pensar,




Han dicho Mina Lorena Navarro y Raquel Guriérrez Aguilar ésta mañana, en una conferencia titulada “Luchas por lo común y horizontes comunitarios”. Acuerparse no es exactamente acompañarse, no es sólo acompañarse, es recuperar el organismo más grande, al que el ser humano siempre había pertenecido.

Luego ha intervenido un chico de Tabasco, que decía con tanta propiedad, que algunos hemos oído hablar por primera ver “modernidad forzada”. Y eso fue exactamente lo que ocurrió y sigue ocurriendo: aculturización por modernidad forzada.

Está bien interesante el encuentro de sociólogos, mañana he elegido las religiones en América Latina, nada menos.

Añoche llegaron doscientos estudiantes por aquí. Yo me acuerpe con los de Monterrey y los de Tabasco. Ya al final hasta les encontraba las diferencias. Pensamos mucho, los chamaquitos piensan mucho, es hermosa la gente joven. Bueno, a mí me gusta toda.

P.D. Bien pensado tener cesped es inmoral tal y como estamos con el agua, así que no tiene ninguna importancia que se lo acabaran bailando cumbias.




sábado, 5 de marzo de 2016

Robert Frost





El pasto

Me voy al pasto a desbrozar la fuente;
a rastrillar las hojas, nada más
(y ver si aclara el manantial, quizás):
No tardaré, ven tú también.

Me voy en busca del becerro nuevo
junto a su madre. Apenas ha nacido;
se tambalea porque ella lo ha lamido.
No tardaré. Ven tú también.

De "Algo Hay que no Es Amigo de los Muros" Robert Frost. Traducción Rhina P. Espaillat. Editorial Conaculta.

viernes, 4 de marzo de 2016

Deberíamos incluir en nuestra dieta un día sin electicidad a la semana




Lleva tres días lloviendo y ayer nos quedamos sin luz. La electricidad es el sistema nervioso de las casas y cada tanto tiempo colapsa.

Como en Huachinango, el pueblo de los electricistas que se queda a oscuras, nos pusimos  a platicar. Mientras nos comíamos una papaya mirando llover, Mely me contó la agria experiencia de esa misma mañana. Había salido a correr al estadio cercano a su casa, no tenía el coche y para llegar tiene que atravesar una zona bien feya. Pero aún así se animó a ir, es consciente de que  muchos años cubriendo feminicidios le han dejado secuelas, pero se quiere enfrentar al miedo, colocarlo de a poquitos y donde haga falta y no a guacalazos. En una de esas calles feas no había más que un hombre; unos cuarenta, canoso, bien vestido, y Mely empezó a tener miedo. Tuvo mala suerte estadística, el hombre, como el ¿cincuenta, sesenta, setenta, ochenta por ciento? hubiera hecho, la acosó con un gesto  y le dijo una grosería. ¡Qué cantidad enorme de malestar, de miedo acumulado! ¡Sabran lo que provocan!


Diz que es electricista el señor que cuida el garaje de la puerta de al lado, al menos es electricista uno de los dos, porque son gemelos idénticos y trabajan en el mismo sitio. Sospechamos que ayer nos tocó el hermano que no era. De nada sirvieron nuestras sagaces hipótesis sobre donde se ocultaba el corto circuito. Diagnosticó que nos habían cortado la luz, y no era así, para ocultar que no era el hermano electricista.

Me he acordado de cuando la lluvia decidía dar fiesta a los agricultores y ese día se llenaba a deshoras el bar de mis padres. Sin luz no hay quién haga un periódico. A las cuatro o por ahí todos se han ido a casa y poco después ya he tenido que empezar a encender velas, que como decía, al menos una vez a la semana me parecen balsámicas. 

Por fin esta mañana ha arreglado el entuerto un electricista capáz de interpretar este galimatías, Primitivo.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Perspectiva


Da vértigo mirar al techo, tanta altura amerita preguntarse cómo eran los que encargaron ésta, éstas casas. Temerían dar un estirón místico de golpe y estamparse la mollera.



Cuando era niña mi madre marcaba los libros de papel cebolla con plumas de pavo real. 



martes, 1 de marzo de 2016

De oído





Marimbas, vocinas, dos simulacros de incendio, a la señora que canta tamales y da las tres y media, a un niño que habla llorando y me pone muy nerviosa, a un bolito desesperado, el viernes, todo el día, los cortejos adolescentes del Liceo Carlos Fuentes, que da justo a la ventana de mi habitación, rancheras, pájaros, excavadoras, helicópteros, broncas de maestros, cantos religiosos, timbres, silbidos, el motor del agua, las carcajadas, las entrevistas, y las exclamaciones de los compis del Lado B, algunas conversaciones sesudas y muchas conversaciones normales se oyen en este jardín, que tiene la oreja bien abierta a la calle.

Cuando suena música sale por esa tubería transformada en altavoz.

lunes, 29 de febrero de 2016

José Carlos Becerra





Tenía la fortuna de no conocer aún a José Carlos Becerra, me lo pasó con urgencia y razones Gonzalo. También tiene cara de mago, también habrá puesto lo suyo en el jardín la intensa lectura de "El otoño recorre las islas".

III   LAS REGLAS DEL JUEGO

                                                             Yo no daría la vida por mi vida: es otra mi verdadera historia
Octavio Paz


Cada uno debe entrar en su propio degüello, cada uno retocan-
(do su respiración,
cultivando sus excepciones a la regla, sus moluscos solares,
haciendo sus abstinencias más inclementes y más diáfanas
porque la luz debe romperse allí, la eternidad debe dejar caer
(un guijarro en ese gemido.

Recuerden la niñez de vuestra madre, la niñez de vuestra muerte;
solitarios del mundo y de todos los deseos,
inoculados por el lagarto y el pájaro que se enfrentan en todas
(las intenciones de la sangre.
Ustedes han sentido la máscara y la falsificación de la máscara
(el rostro
en los invernaderos de las pequeñas, inútiles ceremonias que to-
(davía nos conmueven.

Bajo la luz de una luna parecida a la desnudez de las antiguas 
(palabras
escuchen este ritmo, esta vacilación de las aguas,
la noche está moviendo sus ruedas oscuras, estas palabras lle-
(van ese significado,
y yo me dejo arrastrar por aquello que quiero decir: aquello
(que ignoro,
y he aquí que la frase delibera su propio silencio.

Oh noche casual de estas palabras,
oh azar donde la frase regresa a su silencio y el silencio retorna
(a la primera frase,
en el lenguaje aparecen de nuevo los primeros caracoles, las pri-
(meras estrellas de mar,
y las bestias de la niebla ponen su vaho en los nuevos espejos.

Aquel que diga la primera palabra dejará caer el primer vaso,
aquel que golpee su asombro con violencia verá aparecer el
(fuego en sus cabellos,
aquel que ría en voz alta será el primero en guardar silencio,
(haciéndole señas extrañas a los árboles;
y el mar, como un síntoma interrumpido, vuelve de nuevo a
(oírse a lo lejos
y en su respiración otra vez escuchamos el ruido de esa puerta
que bate azotada por el viento del infinito.

Nace la luna sobre el mar como una antigua mirada del hom-
(bre.

En el puerto
se van encendiendo las primeras luces.

domingo, 28 de febrero de 2016

Hipnosis en el jardín con los auxilios de un mago.





Desde que volvimos del vivero he estado concentradísima. Reconozco el clima, ahora está llegando la primavera, y las especies, llevo tres semanas observando como se desplazan el sol, la sombra, y hasta la luna por el jardín, no titubeo mucho. La primera noche coloqué las aromáticas. El día siguente fue una danza y una consultadera ininterrumpida.


algunos consultados


El mago Salamanca sólo movió el papiro. Luego se remangó, se frotó las manos igual que si comenzara su espectáculo, agarró la azada y se puso a cavar , y yo, y a pasarnos la pala y el pico y la mangera, durante tres horas en absoluto silencio.

Después nos tomamos un té, el mismo, pero el mío no se puso rojo. Entonces me explicó que lleva semanas así, que no le habla a nadie porque tiene que hacer un número en televisión y no se le ocurre nada. Parece que todo se le ocurre soñando y últimamente no recuerda lo que sueña. De aquí se fue con una idea, pero necesita que los girasoles tengan en tronco hueco y eso no ocurre.

Luego les mandaré a Vladimir y a Miguel fotos para que me cuenten los nombres y los gustos de todas las plantitas desconocidas. De momento entre lo que había y lo que trajimos este es el inventario.

Albahaca

Amarillis

Anis

Azalea

Bambú

Buganville 2

Cipreses 5

Comino

Cuna de moíses

Diente de león

Garcenas 3

Girasoles

Guisantes

Hibiscus 1

Lechugas-almácigo

Lirios

Margaritas

Menta

Naranjos 2

Narciso

Orégano: 2

Piña

Papiro

Pensamientos 2

Petunia

Romero

Rosales 7

Ruda

Salvia

Tomillo

Tulipanes

Violas

Violetas africanas

He pensado bastante en el consul estos días, quizá porque el vienes desde temprano se tumbó un bolito al otro lado del jardín y estuve oyéndolo sufrir todo el día. Si ama su jardín no deje entrar a los niños decía el Consul, ésta mañana hemos tenido visita infantil, Uriel, y bajo este lado del volcan, menos mal, no son un problema el alcohol, yo estoy adicta al agua de jamaica, ni los niños. 


jueves, 25 de febrero de 2016

Claudia Rodriguez, Syra Alonso, Atlixco, Malcolm Lowry y dos buenas almohadas.


Syra Alonso

Claudia, la médico, melómana, fotógrafa y tranquila, vino a cenar migas. Es otra de las personas a las que voy a escuchar lo mejor que sepa durante mucho tiempo. El espacio mandálico ayuda, y encontramos la brújula para empezar:

Enfermedades que les causan las mujeres a los hombres.
Enfermedades que les causan los hombres a las mujeres.
Enfermedades de que causan los ricos a los pobres
Enfermedades que...

Se llena la agenda. Los viernes hablaré muchas horas con Tuss y los martes con Claudia. Con Juan Cruz Moctezuma, el sincrético, lo hago todos los días. Acabo de decidir que no será uno de los personajes sino un interlocutor infiltrado.



En la foto Tuss, su biznieto, me entrega los diarios de Syra (diosa celta de las aguas y la noche) Alonso, que yo creo que me estaba esperando. El miércoles será un buen día para viajar con ella en el tiempo y a Galicia, a Paris, a Cuba, a Cuernavaca...

Ayer, por fin, llegamos al vivero. Me pareció otra étapa de la llegada ir a Atlixco, me hipnotizan los pueblos pequeños. Por el camino Gonzalo nos contó su viaje a la mítica Cuernavaca, donde nadie conoce Malcolm Lowy y desde donde no se ve el volcan.¡Con lo bien que se ve desde esta terraza! 

Por fin me he comprado los dos almohadones mejor mullidos que he tenido nunca. Empezar a cuidar el cuerpo no puede convertirse en abandonar la cabeza.