
lunes, 29 de marzo de 2010
Así que pasen cinco años

viernes, 26 de marzo de 2010
Un tango molinero
jueves, 25 de marzo de 2010
Poe, un águila y otros animales.

En agosto se escapó un león de Peña Escrita, como los perros de Julio, uno de los cinco vecinos de este lado del valle, tienen un tamaño parecido al de un león, más de una noche me arrimaba a la puerta de la cocina un poco asustada, les tengo tanto miedo a los perros como a los leones, más, porque a los leones no les he dedicado tanto tiempo ni me han hecho nada, pero una vez casi se me comen entre ocho pekineses. Lo que de verdad me preocupaba de que apareciera por aquí el león, lo confieso, era que luego no lo iba a poder contar, nadie lo creería.
Hace un mes o por ahí estaba leyendo a Poe cuando nos dimos cuenta de que había poca leña, salí a por más pero di media vuelta cuando vi a uno de los dogos de Julio merodeando, iba casi corriendo por el camino y me sobrevoló un águila, se posó en uno de los palos de mango y me miró detenidamente, me sentía cercada cuando volví la cabeza y vi a Julio y a su hijo a caballo con cuatro o cinco perros de todos los tamaños que se empujaban para olerme.
-Tú quieta y tranquila, que si no te reconocen mal
Luego, no voy a decir que todos, porque los caballos se quedaron abonándonos los arbolitos, pero el resto entraron y se fueron colocando delante de la chimenea a tomarse un vino.
Me asombró que los perros fueran tan mansos, con sus afectividades casi nos tira la mesa aquel enorme al que me encontré primero, pero lo que impresionaba era ver al águila mirando el fuego, tan posada, tan quieta. Cuando estuvieron los chorizos el dogo me miró con cara de súplica y, como soy débil, le tiré un trozo que puso a la rapaz en acción. No tuvo tiempo ni de darse la vuelta el perro y el chorizo había desaparecido. Un poco después fue Blanca a por una longaniza y yo no sé describir el arco del vuelo y velocidad de aquel bicho atravesado la cocina; ¡Julio!, grité, ¡qué va a por Blanca! y el príncipe del valle, que además es carnicero, disfrutó muchísimo con aquel chasquido de dedos que devolvió al ave de rapiña a su traviesa.
Me vino bien la visita, por la noche, con el rescoldo y el recuerdo del bicho, aunque no fuera un cuervo, creo que resumí mejor, o más agusto, a Poe para la Tormenta, me gusta leer cuentos de miedo por la noche en el molino.
miércoles, 24 de marzo de 2010
De la superficie del pájaro

la superficie del pájaro
es un encuentro
ahuyentaré a los cazadores para que el pájaro salga adentro. me olvidaba, por un instante del patio. patio. patio interior. somos.
es la repetición
lo que nos permite
todo esto
sin embargo
nuevo
como rótulo luminoso
no te perderás en mis manos porque nunca las cerraré. no sé hacerlo y no quiero.
una avispa toca la superficie
de un bolso de cuero
Óscar Solsona La superficie del Pájaro.avisos. son avisos.
No sé si ya le he dicho a Óscar cuánto me gusta ese libro, lo he abierto otra vez esta mañana soleada.
Hoy no he sabido escribir el sueño, estaba impresionada. La primera noticia que me esperaba de este lado es que ayer se murió Roger. Nunca supe si era maleducado o tímido, me lo preguntaba siempre que lo veía después de notar sus contorsiones, los extraños gestos con los que no terminaba de saludar. Ayer, cuando salía de trabajar, se sentó en el coche y se murió.
La Arse, mama gata, me ha otorgado un estatus especial, no tengo que asistir a ningún asunto social si no lo deseo:
-Tú no tienes compromisos, nadie sabe nunca dónde estás. Nadie te va a echar de menos, lo que sorprendería es que estuvieras.
No lo conocía yo al muerto, no lo recuerdo ni en la escuela aunque iba a mi clase, y sin embargo sé que estaba. Nunca supe nada de él y al mismo tiempo era lo más familiar, una de esas caras que son paisaje. Una de esas caras que salen con la misma naturalidad en los sueños que de la tienda de enfrente.
martes, 23 de marzo de 2010
Los tangos de la pimienta
domingo, 21 de marzo de 2010
Pedazos de expediciones oníricas.

-yo al paseo Extremadura y vosotras
-pues nosotras también
-pero es muy largo
-a Alto Extremadura, exactamente
-¡yo también!
En todos estos años no habían visto a Amanda por el barrio, ni ella ni Diego, ni Amanda los había visto, pero sus edificios son casi contiguos y hace mucho que se conocen, desde que la enana era bien enana. Mercedes subió a tomar algo para celebrar la vecindad y luego se pasó a dormir. Cuando yo llegue a su casa a desayunar todavía estaba desasosegada, había soñado que nos dejaba en el sofá a Blanca y a mí, y se iba a la cama sin darnos siquiera sábanas. Me encantó que expresara con tanta energía el malestar, como si hubiese sido real. Mercedes anota los sueños, y los anota de maravilla, por la tarde estuvo grabándolos y nos entusiasmó a Gonzalo y a mí. Además en uno volábamos los tres.
Durante algunos años anoté los sueños, me lo recomendó Cristóbal Arjona, a quien tanto me gustaría volver a encontrar. Cristóbal estaba haciendo el MIR y se pasaba el día en la librería haciéndome compañía, comíamos en el chino, él no podía concentrarse y yo no vendía un peine, así las cosas anotábamos sueños y luego hacíamos hipótesis Cirlot en mano, a veces tengo la impresión de que en algunas épocas no conseguía despertarme jamás.
Después no hubo necesidad de anotar, cuando vivimos juntos, en Ayutuxtepeque, en Alto Extremadura, en la Sierra o en el Molino, hacemos un hueco tremendo, todo el que hace falta, para contar los sueños. Amanda ha recibido la herencia; se levanta y con todas las legañas puestas y aún bostezando se acurruca a contar.
Yo voy a empezar a anotarlos desde hoy, he tenido suerte con el primero.
A. me acompañaba a revisar el desván, me miraba con mucha complicidad, como si supiera todo lo que hay dentro y prometiera no asustarse. Para nuestra sorpresa, después de tantos años de no abrir la puerta, eso en los sueños se sabe, está organizadísimo y es un lugar confortable. ¡Hay chimenea!, sillones del XIX, bebidas calientes y frías, y claraboyas, se ve el cielo. Nos sentamos y A me pide que lo acompañe a ver a otro A, no está seguro de poder reconocerlo después de tanto tiempo, yo le explico como era, le doy pistas que no le sirven, prefiero no ir para no interrumpirles. Pero el otro A está sentado cómodamente en una mecedora y nos dice, con una voz preciosa, que no es necesario buscar a nadie ni cambiar de sitio. Así que empezamos a hablar de otras cosas y mucho, mucho rato después, me despierto.
La imagen es de Alicia Framis
miércoles, 17 de marzo de 2010
Mientras se sigue estropeando

martes, 16 de marzo de 2010
Cosas que dice Gonzalo de muchas maneras, y que luego copio para recordarlas

me rindo. una cuestión
de técnica, sin más. no comprender
apenas nada ofrece
nuevas y limpias posibilidades.
ir ofreciendo el desconocimiento, hacerle
entrega al mundo de este interrogante,
que sea finalmente de todos tanta duda,
tanta perplejidad.
no comprendo siquiera
por qué, pero es inútil
tratar de resistirse a ese sosiego
que provoca partir
el pan del estupor
y, al repartirlo,
propagarlo, darlo
a luz, iniciarlo,
no poseer la sola
incomprensión de todos,
y no comprender nada,
y celebrarlo.
no tengo vestiduras pero
algo me rasga.
mi infancia son recuerdos de un patio matemático
un tren sale de
y otro
desde el mismo punto
a la misma hora
¿cuál es el problema?
domingo, 14 de marzo de 2010
y al que yo mismo me arrimaba siempre que podía.

