martes, 5 de agosto de 2008

La expo desde abajo.



Ya comentaba un día que me lo estoy pasando de miedo con los pro-expo y los anti-expo. Estoy de acuerdo en todo con los anti-expo, pero en la expo disfruto. Nos pasa a muchos (estoy más contradictoria que Boadella)
Por cierto, que algo me chirrió en lo jondo al leer la sinopsis de la obra y no fui a ver a Els Joglars: no estoy para irritarme "así", y Boadella se irrita y me irrita. Había quedado para ir con Inés pero la llamé antes, además esa noche tocaba Ruben Blades, y ya que estoy de confesiones, creo que no soy capaz de volver a oír el Pedro Navaja, ¡qué pesadilla tanta repetición! (como diría mi padre, otro bolero más y me suicido) Inés si fue a la rueda de prensa, y al parecer puso un poco nervioso a Albert.
Lo dicho: La expo desde abajo, muy recomendable

lunes, 4 de agosto de 2008

Enumeración



Olor a sábado y domingo por la mañana, olor a ternero si viene Búfalo temprano y a limpieza si viene a tomar el vermouth, olor a perfume exquisito de ejecutiva a las diez y cuarto, olor a sábado por la mañana otra vez, olor a nada, que no es lo mismo que no oler, el olor al jabón y la lejía de Rosa o de Fatima, mucho olor a excursión, y luego olor a enfermera, olor a carretera, a cansancio y angustia, o a madrugada feliz antes de salir de viaje, o a pienso, olores de la infancia; a colonias frescas y a cremas untosas, olor a campo y a ovejas: el pastor, o su hijo, también pastor; los domingos muy temprano, olor a sudor, olor a alcohol y olor a café, y un olor aniquilador de olores; el de los chicles que parecen puestos entre los clientes y la caja para eliminar a los otros. El cincuenta por ciento de los que se encuentran tantos chicles delante compra un paquete y lo abre con prisa. Terminaría predominando estadísticamente el olor a menta y el olor a gasolina. Se me olvidaba el olor a pan.

Las firmas, los que firman retorcido, los que hacen un rayajo, los que quieren parecer ágiles, los que no encuentran el bolígrafo, los que firman en el papel equivocado, los que casi se llevan el papel que han firmado, los que ponen un punto apenas, los horizontales, los verticales, los serenos, los urgentes, los minuciosos que repasan las vocales, los de la redondilla, los de letra picuda, los que tienen dificultades para firmar y los que se sienten elegidos para proyectarse cada vez que firman, los que se eternizan en espirales. Los que no saben si tienen fondos y firman otra vez aliviados. Los que casi ni firman porque les van a cobrar igual.


Estaba leyendo una receta cuando llego Julia, porque se llama Julia la señora de los domingos a las doce y diez, con un ramo de flores que olía y un tomate gigante.

-¿Claudia de quién son las macetas de albahaca que hay en los vestuarios?

Pregunté mientras intentaba calcular lo que pesaba aquel tomate

-Nuestras, nos ha traído un cliente una para cada uno, una es tuya

-Pues vaya coincidencia, ya tenemos preparada la cena. Tomate, albahaca, limón y aceite de oliva lleva la receta. ¡Qué olores!


-Suena bien, probamos y lo comentamos el domingo que viene. Se apuntó Julia.

-¿Pero tienes albahaca?. Espera que te damos, tenemos muchísima

-Vale yo os doy más tomate.

domingo, 3 de agosto de 2008

Diana Krall



Boquiabiertos, silenciosos, anonadados estuvimos noventa minutos escuchando a esta clásica. Lástima, vino sin Elvis Costelo

¡Vaya verano para mis orejas!

viernes, 1 de agosto de 2008

jueves, 31 de julio de 2008

Jules Renard



Borges quería quitarle importancia a Gómez de la Serna diciendo que sólo le había puesto el nombre a las gregerías, que inventarlas las había inventado Renard. Cosas de Borges, Renard también es estupendo:


-El estilo es la palabra que falta, la que queda importa poco.

-Escribir es una forma de hablar sin ser interrumpido

-Hay personas tan aburridas que pueden hacernos perder un día en cinco minutos.

-Dios, ese al que todo el mundo conoce de nombre

-Si tengo talento me imitaran. Si me imitan, me pondré de moda. Si me pongo de moda, pasaré de moda. Por lo tanto es mejor que no tenga talento.

-Cuando pienso en todos los libros que me quedan por leer, tengo la certeza de ser aún feliz.

-Estás como alguien que pide un café hirviendo y luego lo deja enfriar.

-Cuarenta años es la edad a partir de la cual no se puede esperar vivir más del doble.

-Lo que distingue al hombre de los otros animales son las preocupaciones financieras

-Con prudencia, puedes cometer todo tipo de imprudencias.

-Yo no me ocupo de política
-Es como si me dijeras: Yo no me ocupo de la vida

-¿Y tú trabajas?
-Yo ensayo cómo trabajar: es bien difícil.

-La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado


La imagen se la he pillado a Bárbara, aprovecho para recomendar su blog,
Dame una tregua. Ni Sonia ni yo habíamos visto antes esa imagen, será coincidencia o bien sincronía.

Otra cosa, la traducción es mía, habrá gazapos. Y otra más, mi suegro, el gran Paco Lobera siempre me decía: ¡qué bueno es descansar después de no hacer nada! y me parece la frase más redonda que la de Jules Renard

martes, 29 de julio de 2008

El verano es un lugar



¡Tuve unas ganas siempre de describir el corral de la tía Leontina!, era una jugada magistral de la arquitectura más pobre aquel establo convertido en un pasillo estrecho, asimétrico, enjalbegado, con techo y travesaños de madera y todo, que daba a la acequia, resultaba muy emocionante llegar al campo sin salir a la calle, por la puerta que daba directamente al agua, cuidando para no patinar con el jabón de tajo y la tabla de lavar.

La tía Leo siempre cocía judías verdes en el garaje, en los veranos de mi infancia nunca hubo dudas sobre qué había de primer plato: judías verdes recién cogidas. De la vía del ferrocarril hacia abajo tampoco había dudas sobre el horario. Los de campo comen a la una pase lo que pase, y después de las tres el mundo se paraliza.

Escaparnos a casa de la tía Leontina o de la abuela, cruzar la vía, ir a un lugar sin pisos ni coches, al campo, era una fiesta sobre todo porque no teníamos que dormir la siesta. Acabábamos de descubrir que dormir la siesta no era obligatorio, nos dijo la tía de nuestras madres:

-Esas dos lo que quieren es tomarse el café y el cigarro bien tranquilas tontos, en el arrabal no es obligatorio dormir la siesta, cuando no queráis dormir la siesta os bajáis aquí

Había siempre tomate para embalar y se nos hacía una costra verde en las manos buenísima para jugar a ser reptiles (y la mancha del tomate solo se va estrujando un tomate). Me sigue pareciendo el mejor de los perfumes el olor de las tomateras, ahora que casi no huele nada y apenas nos damos cuenta de todo lo que ha cambiado.

La tía nos dejaba salir desde el corral, por aquella puerta, al campo, y pasar la tarde a remojo, remontábamos la acequia deslumbrados por el sol de justicia y aquella quietud de las tres de tarde, hasta que alcanzábamos, sin salir del agua, la sombra del melocotonero del campo del abuelo, el del Puente la Caña, estratégicamente situado para comernos el postre desde el agua, esta vez sin madres hablando de la digestión

Me vuelvo al velatorio de la tía Leontina, he huido porque había mucha gente, David y Javi no se acordaban de nada, luego he intentado abrir la puerta de la acequia y no me he atrevido, estaba atrancada con un palo y no tengo ni idea de qué hay ahora detrás: volveré a intentarlo.

P.D. Cuando nos hemos quedado un momento a solas le he pedido a Elisa que me abriera la puerta del corral. Se ha negado.

-Es que te vas a deprimir más, mejor que no vuelvas a salir por ahí, ahora solo hay una calle peatonal.

A las dos nos hubiera gustado subirnos al último peldaño de la escalera del corral, otro lugar simbólico para la familia, de retiro, para hablar a solas de su madre, pero somos una tribu enorme y era la hora de preparar café y pensar en la comida para los que vienen mañana.
-¿Y mañana para comer?
-Tu madre se encarga, judías verdes.


La amapola es de Mapplethorpe, las amapolas le gustaban a la tía Leontina, eran lo que habia.

domingo, 27 de julio de 2008



allí arrepentimientos no valen , sufrimientos no aprovechan

Luis Buñuel La vía Láctea

(
25 años ya de la muerte de Don Luis. No soy muy admiradora yo, y los excesos de admiración me irritan; hasta que los cometo,con él tengo la impresión de que era, además, mi tío)

viernes, 25 de julio de 2008

Aiwa




La sorpresa de la semana pasada. Una mezcla de jazz, hip-hop y música árabe hecha por franceses que me encandiló.

Hoy ha venido Sonia, a ver que nos depara la noche.

jueves, 24 de julio de 2008

Los otros





Nunca están cuando te necesitan; imagínate si fuera al revés.

Antonio Manuel Fernández Morala


La imágen es de Paul Klee y la frase la encontré en Isla Kokotero

miércoles, 23 de julio de 2008

Constricción nº2: Por qué no escribí ninguno de mis libros




Lo que más me gusta del Oulipo es la dadivosidad. Regalan las fórmulas, explican los pasos, muestran la tramoya y airean sus procedimientos.

En la constricción nº 1 me refería a "Cómo escribí alguno de mis libros" de Raymond Roussel
En la constricción nº 2 la propuesta es más universal, podemos utilizarla casi todos, cuanto más ágrafos más peculiares serán los resultados: "Por qué no escribí ninguno de mis libros" es una respuesta a Raymond Roussel de Marcel Bénabou.


Ahí van algunos fragmentos:

Como era previsible, busqué mis yacimientos principales por el lado de la literatura llamada personal. Pero el placer que experimentaba leyendo los diarios, las memorias o la correspondencia epistolar de los grandes escritores no solía durar demasiado. Al principio, me tranquilizó hallar, en todos aquellos que habían conseguido dejar una obra, rastros de dudas, de insatisfacciones, de momentos de auténtica desesperación, que me los hacían fraternales. Pero después este sentimiento se desvaneció. Si hasta ellos, me decía, han sufrido tanto, ¿qué te pasará a ti? Con mis grandes modelos sólo tenía, en suma, dos puntos en común: las dudas antes de la escritura, la incertidumbre después. Pero lo que había entre una cosa y la otra seguía fuera de mi alcance


De todos los hechos oscuros, o en cualquier caso mal aclarados, de mi pasado, el más sorprendente para mí todavía sigue siendo éste: ¿por qué creí un día que tenía que escribir? Una pregunta sencilla, obvia en apariencia, pero he necesitado mucho tiempo para sentir la necesidad de planteármela. Sólo tras una primera y larga serie de intentos abortados apareció la duda sobre la legitimidad de mi vocación, y se me ocurrió interrogarme sobre los orígenes de lo que, hasta entonces, había considerado una determinación independiente de mi voluntad. Pero, una vez surgida, esta interrogación ya no desapareció jamás; en determinadas épocas, lo esencial de mi quehacer consistió en darle respuesta"


Por lo tanto, escribir que se querría escribir, ya es escribir. Escribir que no se puede escribir, también es escribir. Una manera como cualquier otra de llevar a cabo el vuelco que da pie a tantos propósitos audaces: hacer de lo periférico el centro, de lo accesorio lo esencial y de la arenilla la piedra angular. Sabía por lo tanto lo que tenía que hacer: dar una especie de golpe de mano mediante el cual había que conseguir otorgar una existencia ficticia a unos libros que no existen realmente y, gracias a ello, conferir una existencia real al libro que trata de esos libros ficticios. Un proceder en suma que se asemeja al que conduce al cogito cartesiano: en el momento preciso de dar fe de mi inaptitud para la escritura me descubriría a mí mismo escritor, y de la ausencia de mis obras fallidas se nutriría éste. Hermoso ejemplo de esa estrategia del quien-pierde-gana, de esa proeza dialéctica que convierte una acumulación de fracasos en un camino hacia el éxito. ¡No será que no nos han repetido que Sísifo se pasaba el día haciendo músculos!


(La historia de estos dos libros me recuerda siempre a la de unos conocidos míos, íntimos amigos, que bautizaron a sus hijas con días de diferencia: unos la llamaron Elia y los otros Noelia. Los caminos de una silaba son insondables, imagínense luego que las chicas son amigas, ¡qué conversaciones telefónicas!, ¡qué montón de trabalenguas!
Los peces son de Miquel Barceló