jueves, 8 de mayo de 2008




No voy a repetir lo necesaria que es para mi la poesía de Antonio Gómez. Eclipsada por su gran poesia visual esta otra sigue en cajones, mucha inédita. A mi Antonio me emociona cuando recita y también cuando habla, y cuando calla.Me lo traje recitando secuestrado en un video, para que me siga haciendo compañia, en cuanto pueda lo subiré para que vosotros también podais oirlo.

Gracias maestro, por la mirada diáfana, por tus manos abiertas, tendidas, limpias y vacias. Por colmarme con esa ternura que tanto estaba necesitando.


Todas las semillas germinan
si encuentran tierra que las cubra

Desgajan, socavan las entrañas
y hasta en tierra yerma
surgen verdes cortezas
para que a punta de navaja
se sigan grabando corazones

Todas las semillas germinan,
si encuentran una tierra que las cubra.

de Las costumbres se hacen leyes


Delinear la vida,
un reto irreverente
y enigmático
Mi corazón, sereno
a punto y en su sitio.

de (entreparentesis)


Aunque me hagas
trenzar versos
aumentando con ello,
mi equipaje,
Nada más ajeno
que tu ausencia


Hasta el más ácido
e incomible de los frutos
tiene su sentido

de Cierro los ojos para verte mejor


Imagina un pasado
sin ausencias, sin tropiezos
ni asperezas,
un camino de luces, vergeles
sonrisas y consuelos.

Imagina un futuro
sosegado, sólido y diáfano
sin límites que opriman,
donde se dignifique la conciencia
y la mirada sea horizonte

Imagina luego
que todos los deseos se cumplieran.

de Las costumbres se hacen leyes

Estos poemas pertenecen a Sumo y Sigo (los copiaria todos) y son todavía unas cuartillas grapadas que me regaló estos días, siempre viene cargado de talismanes.

Por cierto que me contó que en esos poemas que colgue el otro día Lacrimales, cada lágrima estaba hecha con el título de un libro importante que no va a tener tiempo de leer.

La imagen ya la he puesto muchas veces, también es suya, no importa repetir una revelación asi, ahora bien, ¡si me funcionara el scaner!.

miércoles, 7 de mayo de 2008



Por fin lo ví con mis propios ojos

Las pruebas, un mes más: http://www.calidoscopio.net/

Palabras, palabras, palabras




Lo dije durante mucho tiempo pero no lo cumplí nunca. Decía entonces:


-Al que ponga una pata en mi territorio sin permiso lo saco a tiros


Pero en eso se quedaba, era pose:


Palabras, palabras, palabras (Oscar Wilde)


Ahora ya no me siento inerme.


La pistola me la presta Sonia Antón, esa mujer tiene un arsenal.




martes, 6 de mayo de 2008

Del 0 al 8 pasando del 4 al 44



"Aunque, in extremis, Wittgenstein habló en nombre de todas las conciencias creativas cuando manifestó que la parte del Tractatus realmente importante era la que no llegó a escribirse"


George Steiner Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento Editorial Siruela
La imagen es de Tapies

Pandora Construcciones


Ahora

que no es la hora

de tu frente


al menos

soy consciente

de que construyo

sin materiales

únicamente emprendo

el esforzado gesto

de escavar cimientos

poner adobe poner

vigas tabiques alzar

muros miro planos


Sé que esta mímica mía

desmotiva a las grúas

exaspera a palustres

sindica dúmpers

derriba andamios

agota las fuerzas

de las hormigoneras

centrifugan astenia-sin grava-

conste que en el contrato

lo ponía bien claro:


esta obra es para castillos

en el aire

y el viento

se empieza por el tejado.


Carmen Camacho. Cangrejo Pistolero Ediciones

domingo, 4 de mayo de 2008

Hay que freír la cebolla como la abuela de Carmen Camacho, hasta quitarle el orgullo.



Ayer Yolanda o yo dijimos: ¿te has dado cuenta?, en Edita todos paramos la conversación mil veces para exclamar:

-ufff, ¡que bien!.

Edita sí es un encuentro, muchísimos encuentros hasta que la última noche nos convierte otra vez en uno que va a disgregarse. Nadie se puede ir; unos lo anunciamos hasta el absurdo y nos seguimos rezagando, y luego está el que se va sin avisar, dejándonos con la esperanza de que mañana por la mañana nos volveremos a ver en la puerta del albergue.

Aún así es inevitable seguir buscando con la mirada a los que se van, sentirse como si te fueras desamueblando.

¿Qué hacer? si, mientras escuchas a
Antonio Gómez y a Pere Sousa hablar de Cirlot, tienes que ir al water corriendo, pero por el camino te encuentras con Ana Pérez Cañamares y un poco más allá están, detrás del telón, haciendo una performance, la gusanillo, el Seco, Gracia, Iztiar... y sigues. ¡porque no puedes más! pero aparece Irene que se nos ha hecho muy grande, que ha crecido aquí, y está hablando con la gran Mercedes. ¿Qué hacer?: pues volver corriendo a la calle aunque ya no encuentras a Antonio y a Pere: pero ya esta ya en el escenario Carmen Camacho a punto de recitar ese estupendo poema, el de "El porvenir", iformándonos de que:

Confucio es cejijunto

Este año nos faltaron clásicos, por cierto
Gonzalo: nadie, nadie se portó bien, anduve vigilante: Koke, incluso, tuvo la osadía de envasar al vacio estupendos poemas, faltó Nacho. Una noche, después de exclamar el ¡uf que bien! dije;

-Pero no sé, tengo la impresión de que me falta algo

y nuestra doña
Laura dijo:

-Joder Marta, pues claro,
Nacho Fernandez.

y también, también faltaron,
María Salgado, y José Blanco y Benito del Pliego y Carmela, pero llegó Manuela porque ¿qué íbamos ha hacer nosotros sin La lata?.

Antonio, y después Braulio me contaron la historia de los quince años de Edita

-Los que venian a buscar contactos que dan dinero fueron desapareciendo porque aquí se intercambia otra cosa: ¡por dinero iba a hacerme yo mil kilómetros para terminar en un albergue juvenil en la habitación de los minusválidos!, ¡imagínate que me tengo que afeitar en cuclillas!, ¡por no hablar del milagro de que duerma en la habitación de al lado toda la humanidad de
Antonio en estos somieres!.

y
Uberto, la delicadeza y precisión del señor Stabile que todo lo hace fluir sin que apenas se note.

Blanca se iba al Molino y quería que la tiráramos por el camino.

-Blanca vente, joder.
-No, que no puedo
-Venga vente.
-¡Vale! ¡Que te he dicho que no!.

Nunca insisto tres veces pero unos pocos kilómetros después dijo:.

-Laura no pares. No podemos dejar la conversación a mitad ¿no?. Me voy con vosotras.

¡Lo contenta que yo estoy de que mi niña no tenga "personalidad" y repita en Edita!

Un posible resumen de Edita, que le robo a Carmen Camacho:

Amor con amor se paga: interesante ajuste de cuentas.

Ya estuvo, que me tengo que ir alguna vez a la cama. Me esperaba Amanda con cena china, habrá que celebrar el día de la madrastra también. Marisa tiene guardia y a las siete volvera la comunicación en estado puro.

La diana que ilustra es la que tenía de pequeño
Diego Ortíz-Más Bella, ¡qué detalle el saloncito con la tele al fondo!. ¡Que montón de descanso imprescindible: al fondo!

lunes, 28 de abril de 2008

Cuando desapareció Tacuba y los virus y los mapas.



Un virus informático retrasa mis procesos vitales y paso la noche intentando matarlo a mano. Siempre que tengo virus en el ordenador me termino acordando de todos aquellos niños que conocí en Tacuba.

Estaba puesta la televisión pero era muy tarde, estaba sin voz, Carlos y yo trabajábamos cada uno en un ordenador. No sé si fue él o fui yo la que miro la tercera pantalla en el momento justo. Terremoto. La lucecita roja se encendía y se apagaba encima de ¡Sonsonate!. Las única noticia es que había muertos hasta en Honduras. Ya no dijeron más. Carlos es de Acajutla, provincia de Sonsonate.

Nos quedaba internet. Y el teléfono. Pero era inútil llamar allí. ¿Además dónde estaban los teléfonos?

-Esa libreta, esa libreta muy vieja, de la U, que no, que no la he tirado, mira la tapa está rota, ahí están los teléfonos de todo el mundo. Yo creía que los tenías tú.

-Marisa, los tendrá Marisa. ¿La llamamos?

-No, no la llamamos ahora, ¡como vas a despertar a alguien a mitad de noche para contarle una pesadilla!

-Además ahora qué prisa corre, están suspendidas las comunicaciones, solo por el gusto de intentar llamar.

Un par de horas después empezamos a recibir más noticias a través de Internet, pero entró un virus en el ordenador que tenía conexión. No importaba que se borrara el trabajo de meses mientras rezábamos el nombre de nuestros amigos. Carlos de toda su familia. Entonces, al indio, que adora a Descartes, le entró una paz racionalista que me contagió. Preparamos un té y decidimos que íbamos a encontrar aquel virus.

Aquella noche aprendí yo quien era y no sospechoso y dónde estaban los archivos ocultos, la prevención que había que tener con todo lo que empezara por off.Lo conseguimos, a los ocho de la mañana logramos recuperar la conexión y además todo era diferente de día. A partir de entonces, el miedo ya tuvo esquinas localizables en un mapa:

-Mejicanos; Vladimir y Priscila viven en Mejicanos. Joder. Y Ayutuxtepeque está al lado.

-Mirá, Fran, el Fran Litzs, puta mamita se ha derrumbado entero el cerro de San Jacinto.

-Pero espera, ¡No van a estar dónde los dejamos!

-Mi madre y mis hermanas y mis sobrinas si lo tienen yuca mirá, mirá...

Poco a poco fuimos sabiendo. La contratapa rota de aquel cuaderno, por ahí estará, se convirtió en un objeto mágico. Pasamos juntos muchos días de miedo. Fran escribía o nosotros llamábamos, nos contaba las réplicas y temblábamos juntos. Duró más de un mes la pesadilla.

Aquel terremoto, que se trago a tanta gente, no se trago a ninguno de nuestros conocidos. Pero se trago Tacuba: aquel pueblo chiquito del que mi amigo Manuel era el maestro. Se trago a todos aquellos niños de aquella escuela que cantaban:

En una fuente
Había un chorrito
Se hacia grandote, se hacia chiquito
Estaba de mal humor
Pobre chorrito tenía calor.

jueves, 24 de abril de 2008

Apuestas diabólicas



Este pueblo, que siempre fue agrícola, está lleno de laurel y todo el mundo compra el laurel en los supermercados.

¡A mi me pareció una idea brillante, casi un poema, que socializaran desde el ayuntamiento las especias!.

O propiedad privada o manadas depredando, no parece haber termino medio en nuestras cabezas.

Me escandaliza que mi madre compre el laurel. Acabo de bajar a por tres hojas para prepararme unas patatas con bacalao, desde luego no para hacerme una corona.

Sigue siendo lo que más añoró, esa época en la que llegaban invitados y decía:

-¿Os quedáis a cenar?. Bueno pues bajamos a por la cena.

Y recorríamos aquel pasillo de cien metros recogiendo patatas, tomates, ajos verdes, pimientos, cebollas, calabacines, fresas y melocotones para el postre. Hasta recuerdo que un día pensé: ¿qué sería de mi sin La ponderosa? . No sé para que me acuerdo ahora, después de tanto tiempo.

Mi madre sigue diciendo que debería haber nacido hace cien años, por lo menos, que no soy "de ahora", se escandalizaría si me viera robar laurel fresco.


ah: la canción para aquel lugar, el eden del tío José María:


y tambiennnnnnnnnnnnnnnnnn