jueves, 19 de noviembre de 2015

Foto confidencial



Me impresionó mucho que me hicieran una foto tan íntima en la óptica de la esquina, núnca me habia visto las arborescencias en el reverso ni ese triángulo desde el que te repito: mira,mira,mira...

lunes, 16 de noviembre de 2015

Posibles parecidos.

Antonio Gómez

Estaba viendo con mi padre una película sobre los atentados de Munich, siempre charramos mucho, la tele es sólo un disparadero para seguir hablando, y le contaba que aquel era uno de mis primeros recuerdos políticos. La tía Emma tenía gripe y estaba viendo la tele desde la cama con todas las luces apagadas. Ante la insistencia me llamó al regazo y, me explicó tan bien el conflicto palestino, que ya nunca ha dejado de preocuparme. Tenía ocho años.

Nos enteramos de los atentados de París por el puñetero móvil, desde entonces he cambiado poco de tema, soy una adicta a la información, por mucho que predique lo contrario no logro desengancharme. He crecido con mis tías, Emma y Aurora, cada una con sus cascos de la radio, haciéndose gestos mientras leían periódicos, y con mi madre, más preocupada por unas elecciones  argelinas, mejicanas o francesas que por la comida del domingo. Me va a costar dejarlo.

Más o menos ya todo está claro y todo se sabe. Pero hay una relación que no he leído en ningún sitio, la que se puede establecer entre los suicidas árabes y las maras centroaméricanas. En ambos casos estamos hablando de la radicalización de hijos de inmigrantes, de la segunda generación, de personas que no pertenecen a ningún sitio, que no se identifican con el país de acogida y tampoco se sienten parte del desconocido país del que provienen sus padres. En ambos casos estamos hablando de un problema afectivo; del de los que buscan pertenecer y se refugian en una horda fuera de la cual todos somos enemigos. En ambos nos referimos a una regresión tribal que pone el valor del grupo por encima de la propia vida.


Y en los dos casos nos referimos a un virús mortífero que EEUU cultivó y expandió desde sus laboratorios sociológicos y ahora no controla, y que muta muy rápido.

¿O serán ocurrencias? 

viernes, 13 de noviembre de 2015

Respirar



A veces tengo la fortuna de tener como alumnos a varios miembros de la misma familia, lo cual me llena de curiosidad y también de orgullo por haber sido elegida.

La semana pasada vino a clase la hermana de una alumna que, nada más aterrizar, nos contó una historia preciosa.

Conoció a un chico en un baile que le regaló las Elegías de Duino. Él le dijo después de una breve conversación:

-Aunque no nos veamos más y yo no tenga otro ejemplar éste es un libro que tú vas a entender muy bien, te lo tienes que llevar.

-Y así fue, acertó en todo, no nos hemos visto más y el libro, bueno Rilke, me cambió la vida. Os puedo recitar el poema más importante, pero tengo que prepararme, hay que respirar mucho antes de decirlo.

Y al día siguiente trajo el poema que dejo arriba atado con una cuedecita y nos dejó Rilkeadas.
Gracias Pilar.

domingo, 8 de noviembre de 2015

La mujer dice:



-He vuelto a llorar, cada día lloro por el admirable error de la vida.

Margarite Duras "El dolor"

viernes, 6 de noviembre de 2015

Ana Nuño

Joan Miró


La poesía

Como a Marianne Moore, también a mí
me disgusta. Algo incivil hay en la idea
de forzar las palabras a decir
lo que, pudor o pereza, por dentro
llevan. Tomarse uno tan en serio
no es bueno, además, para la salud.

Como sabían curarse en salud,
los griegos se fabricaron la mí
mesis: el único negocio serio
es la realidad. Esta sabia idea
les permitió asaltarla desde dentro,
forzar y saquearla (es un decir).

Un caballo de madera, es decir,
un vientre hueco lleno de salud
ables mercenarios: entre el adentro
y el afuera, el amplio horizonte y mi
agazapada persona, la idea
de un ataque por sorpresa es, en serio,

genial. Así al menos se salva el serio
escollo de la arrogancia. Decir,
además, es decirse, y una idea,
la forma más antigua de salud
o sin tanta redundancia. De mí
se verá la sombra que doy afuera,

como un ombú, un bambú, lo que hacia afuera
tiende naturalmente, pero, en serio,
no me pidan que les presente mi
pereza torpe, enroscada, y qué decir
de mi incómodo elefante. La salud
de un poema está en omitir ideas

tanto como en expulsar de la idea
la excesiva interioridad. Afuera,
en la noche troyana, la salud
es lo que cuenta. Lo de antes, el serio
dudar de todo, el temor, el decir
se que nada vale el esfuerzo… mi

                   pereza cede ante la saludable idea:
                   decir el caballo que allá afuera
                   galopa serio y triste en mi cabeza.

Sextinario. Fundación Esta Tierra de Gracia, Caracas, 1999.

martes, 3 de noviembre de 2015

Reaprendiendo para desenseñar a desaprender cómo se deshacen las cosas.



 Ebon Heath


Mañana empiezo un taller en la Asociación de la Prensa y siempre es excitante la primera jornada.
Prepararme la clase se ha convertido en  batir listas de palabras, mi reto es devolverle al lenguje, y a la literatura, todo el caos que pueda. Porque no es otra cosa escribir (y leer) que reorganizar el caos; en un magma semántico tan repetidor, tan enjuto como el nuestro, desordenar es el primer paso, la levadura.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Ama tu ritmo, y ritma tus acciones



Dos cosas placenteras he hecho hoy; meterle al pichi alpiste germinado en la jaula, de momento lo mira como si lo hubiera visitado un diplodocus, y releer a Rubén Darío, a quien me enviaron estos días Larrea por un camino y Borges por otro, y con razón.

Órfico, panteista, pitagórico y también divertido don Rubén;

 Ama tu ritmo, y ritma tus acciones
bajo tu ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.

     La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.

     Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;

     mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.

viernes, 30 de octubre de 2015

miércoles, 28 de octubre de 2015

Buscaba algo que decía Juan Larrea y él se ha puesto a jugar al escondite y a decirme: cópiame






No era mi propósito competir con los satélites siderales de las grandes potencias, cabalgando sobre Clavileño, cuando en 1967 empecé a escribir las páginas de este libro al acicate de una intervención extranjera. Pero por sus derivaciones naturales, ellas mismas me condujeron a un punto en que las anteriores y otras preguntas no menos provocativas se hicieron dueñas de mi mesa de trabajo. He de concederles la palabra:



Nuestras vidas de individuos y de grupos humanos ¿no han de tener en el mundo que se entreabre algún sentido trascendente?¿Se ha de reducir nuestro paso por la vida y no sólo el nuestro, sino el de la Humanidad entera, a hacerlo en términos de nacer, crecer, existir pseudoengendrando, disputándonos sobre infinitesimalidades en expresiones que por lo pretenciosamente estulto pueden parecer de comadrejas, sobre todo, si se los compulsa con la infinita majestad y complejidad del Cosmos?¿Todas nuestras excelencias consistirían en defendernos y defender nuestras ilusiones, como vestimentarias, contra la resaca del tiempo, a la espera de ser arrojados al hoyo envueltos o no en latines o en cualquier idioma muerto, para que otros prosigan nuestro ir y venir, esquivando el tráfico, hablando y requetehablando en lenguas de hojarasca otoñifera... y así sucesivamente?¿Toda nuestra satisfacción, independientemente de las sensuales que en realidad nos domestican, se reducirá a saber que contribuimos con el sudor de nuestras frentes y angustias a la creación de un Leviatán Todopoderoso que a todos nos torne felices metiéndonos materialmente en cintura? Ante tan envilecida situación ¿no existiran ni subter ni superfugios?



Juan Larrea 

César Vallejo y el Surrealismo
Visor Libros

martes, 27 de octubre de 2015

La gente es maja.



-La gente es maja, Marta, la gente es muy maja, la gente, en general, es majísima, que te lo digo yo. Aunque siempre hay algún tontolaba que se quiere dar importancia, pero a esos se les pilla enseguida, 

Repite un amigo machaconamente, y en eso me venía pensando yo a las siete de la mañana del domingo cuando volví a casa después de pasar la noche con los chicos de la escuela, en darle otra vez la razón. También venía pensando que toda esa armónica noche proviene de algún sitio: tuvimos mucha suerte con nuestros maestros, con Jesús, Tomás, Cristina, Pablo, Manolo. Para empezar los tuteábamos. Y claro, pensé en el impacto que supone volver a ver a tanta gente treinta y cinco años después Y también pensé que quiero mucho a Manoli, que deja huella lo de compartir pupitre de los cuatro a los diez o doce.

¡Lo único que no hicimos bien fue no volver al recreo!