jueves, 9 de junio de 2011

Elegir, irse, quedarse, mirar como crecen los frutales, y un soneto ecológico

Walter Benjamin dice que es tiempo de plantar árboles hasta que se muere tu madre.

Contando con que la esperanza de vida en la época de Benjamin era más corta a veces tengo la impresión de llegar tarde. En todo caso me toca elegir, y aunque elegir siempre me pone nerviosa, cuando dudo decido enseguida que todas las propuestas me son indiferentes, en este caso es un placer cada titubeo.

Laurel

Sauce llorón

Castaño

Abedules

Jacaranda

Kiwis

Alcaparra

Algunos pinos

Tamarindos

-¿Y te vas a quedar aquí viendo crecer los arbolitos?

-Creo que sí

-Pues yo creo que yo no

-Ándate pues, alguien se tiene que quedar mirando como crece este tutti-fruti, complementarse es la vaina. En aquel rincón voy a poner árboles de fuego para que leamos con una sombra roja cuando seamos viejas.

- Acuérdate, se murieron los mandarinos y no tenemos lima.

la foto es del Soneto Ecológico, Gonzalo lo cuenta en Articulaciones

martes, 7 de junio de 2011

+Julio Reija


La enjuta soledad del pararrayos
acaba fulminada
por la pasión eléctrica del cielo

jueves, 2 de junio de 2011

Un poema de Javier Barreiro



Vuelvo mucho a Lobotomía

El mago de Lobosán

Provisto de sus atributos
pero algo triste
recorre la noche estrellada.
Sabe que un mago sin gorro
es un pobre mago
y acaso ese emblema
no logre jamás
Pues ¿desde cuando entre los lobos
viéronse capirotes, chisteras o tiaras?

Todo deseo confunde, desordena...
y el de Lobosán no sabe
si utilizar fiereza, magia o astucia
para obtenerlo.
O seguir como hasta ahora
sin esa pauta de unión
entre la tierra y el cielo.

El chillido de la lechuza
le arranca de su desvío:
un brujo debe caer,
mas no debe dejarse llevar por el arrebato.

Sucumbe la noche

Nada hay completo.

Lobotomía Javier Barreiro, Editorial Renacimiento.


Lo que más me gusta de esa foto es que la tituló Regresando de la cascada del limón

miércoles, 1 de junio de 2011

La E-coli o de como aprovechar una alerta sanitaria.


Tuve problemas intestinales el miércoles, el jueves por la mañana mi madre llamó temprano y dijo en este orden:

-No te asustes, no quiero decir que te vayas a morir, pero ya se han muerto tres de lo tuyo en Alemania

-¿Y qué es lo mío?

-Pues un atracón de pepino.

Y puede ser grave la hipocondría, pero también es precoz, folclórica, imaginativa, y hay que considerar que el entorno me ayuda. Tres horas después llegó un correo de Ester:

“¿qué haces?”

Y le contesté más o menos:

“aquí estoy, ocupadísima esperando una parálisis renal, tengo lo de los pepinos”

Ella a esas horas no tenía ni idea de qué se trataba, así que se quedó patidifusa.

Luego hablé con Inma, le estoy dando clase de lengua a Javi ¡pobres, qué abstractas torturas! No es que sea una profe chivata, pero tenía que contarle a la madre que por la mañana el niño, que tiene diecisiete años, me había dicho que no se quería aprender los acentos porque había oído que los iban a quitar.

Aproveché para contarle mi muerte inminente y la conversación discurrió como sigue:

-¡Porque matarte comiéndote un chuletón! pase ¡pero matarte comiéndote un pepino!

-¿Y cómo te lo comiste?

-Sopa de pepino, con yogourt, pimienta, menta, ajo y cebolla. El pepino rallado, que batido se queda muy líquido

-Te lo pregunto por cambiar de receta, que solo hago gazpacho, precisamente me apetecía gazpacho pero algo en mi cabeza me avisaba: ¡déjalo, Inma! Y concretamente sentí aversión hacia los pepinos. ¡Nunca os vais a creer que adivino el futuro!

-Lo tuyo son chollos de narcoléptica, que no estás ni despierta ni dormida y después todo te cuadra

-Por cierto ¡a mi madre le encantan los pepinos! ¿Se lo digo o no se lo digo?

Yo ya estaba como una rosa al día siguiente, pero hoy parece que me quiere doler la cabeza.

¡Qué belleza de bacterias! no sabía cuál elegir, ni sé:



Esta ¿Es de Escher?

sábado, 28 de mayo de 2011

Ángel y Mari Cruz



Mari Cruz:

La historia comienza para mi cuando salté un bordillo con el Diane 6, a los dieciocho años ¡fue una catástrofe! ¡era muy alto!¡no podría salir de allí! Entonces una señora joven, de quien nunca hubiera esperado semejante gesto, se pone los dedos en la boca, pega el silbido más fuerte que he oído en mi vida y no me da tiempo ni a quedarme perpleja, porque acuden todos los chicos de la calle ipso facto y cuando me he dado cuenta ya me han sacado del atolladero.

Ese día Marí Cruz, la que silbó, me dijo con su tono autoritario.

-Ya está, vuela

Por supuesto me quedé un rato hablando con aquella madre de familia, sino no hubiéramos tenido una historia que contar, solo esa anecdotilla.

Siempre me ha seguido diciendo Mari Cruz: ¡vuela! y casi siempre le he hecho caso.


Ángel

El martes encontré a Ángel en Mercadona, entró por el pasillo de mi izquierda y salió deprisa por el de mi derecha, iba hablando con la cajera de algún error que le permitió pasar el primero. Lo perseguí con la mirada, y yo sé que aunque se hiciera el sueco hablamos:

-Y ahora tú, que nunca tienes prisa
-Espera Angelito que ya te pillaré sentado

Creo que nos dijimos. Me quedé satisfecha porque no me precipité, ni extendí la mano, ni me puse a llamarlo.


Mari Cruz

A Marí Cruz la atropelló una harley davidson cuando tenía cincuenta y pocos años. Desde entonces la han operado varias veces de las dos caderas, es majestuosa con bastón. De cara se da un aire a Chantall Maillard, aunque ella tiene el pelo blanco, muy corto. Es enérgica e irónica: es una chica cántabra.

Pero antes, antes, antes, tenía el pelo negro y una cocina que se comunicaba con el patio. Y nosotras hablábamos, hablábamos y hablábamos mientras sus hijos y diez o doce niños más descubrían lo reconfortante del círculo y atravesaban corriendo la cocina, el patio y la casa de al lado. Y también tenía unos primos santanderinos que iban a venir, y que ahora son Paz, Susana y Juan, y también tenía muy mala leche y mucha capacidad de intervención social, pero sobre todo tenía la extrañeza fresca de quién observa a otra tribu y aún sabe verbalizar meticulosamente las diferencias sin hacer juicios. ¡Vaya, una antropóloga natural!

Pero lo más raro es que tenía era un marido del que estaba enamoradísima y con el que no paraba de hablar.


Ángel

Ese edificio nervioso con apariencia de calma.

-Lo mejor y lo peor es que eres como la hipérbole de todos.

-¿Por qué tiene tanta prisa alguien que lleva veinte años jubilado y sabe que la prisa es su asesina?

-¡Pero a veces pienso que la prisa rejuvenece! Estás joven ¡no será tan malo correr! ¡Qué te voy a decir a estas alturas! ¡haz lo que quieras!

Y entonces venía la risa tranquila de Ángel.

Marí Cruz

Cuenta una historia que me da pudor contar porque la cuenta como un piropo. Ella dice que me vio la primera vez cuando tenía trece o catorce años. Dice que entré en los baños de la piscina y mi prima Miriam había abierto el grifo del agua caliente, salía el agua hirviendo, aquello se había convertido en una sauna y unas cuantas chicas le gritaban a la pobre Miriam, que se había encogido en un rincón. Mari Cruz dice que yo entré, miré, me envolví el brazo con una toalla, cerré el grifo, di la vuelta y me fui.

-¡A saber qué estaba leyendo! ¿Y tú qué hacías mientras?¿mirar?

-Tenía tiempo para observar antes de intervenir, era la mayor.

Esa imagen me parece hermosa por como la cuenta, y por sus conclusiones, y por la bronca que les echó luego a las chicas, y por el vapor, pero nunca la he recordado.

El insomnio y el vapor

Logré dormirme a las nueve de la mañana, a saber por qué ahora insomnio. A las diez sonó el teléfono, era mi madre, me acordé de aquella escena del vapor de la que no me había acordado nunca, me acordé como si siguiera soñando cuando supe que Ángel había muerto la noche anterior en la ducha. Lo primero que pensé es que tenía tanta prisa siempre porque lo que él quería era irse para seguir la conversación con Mari Cruz. Luego mi madre dijo ¡venga vamos, les tienes que dar un abrazo! y se enfadó cuando le dije que luego. Pero decidí que luego.

Y luego Mari Cruz dijó:

-No pude, Marta, ayer no pude

Lo había sacado de tres infartos

Dijó también: Ángel se ha ido, pero el amor no

Bea dijo ¡qué buen padre mi padre, verdad!

Y creo que, mientras temblábamos, las tres sonreímos muy adentro.

Luego nos fuimos todos a enterrar a Ángel, y me parecía oírle quejarse porque íbamos muy lentos y preguntar, cabreado, que a qué fin tantas flores.

Con esa sonrisa tranquila.

La foto es de un lugar en el que celebramos una fiesta estupenda y pasamos unos maravillosos días hace muchos años.

Atardecer con fondo de Chantall Maillard





-Y, sin embargo, como el deseo es al amor, como el verbo es a lo que oculta, así es la palabra a mi silencio.
Si me extraño, es al modo en que un tintero se extrañaría de la mancha que va formando la tinta al derramarse, cuando se vuelca


-Crees que tienes el destino en tus manos y el destino se pone a jugar contigo. Si esperas, te quita; si dejas de esperar, te da. Apenas crees dominar un párrafo de tu existencia, algo se divierte emborronando el texto y lo que queda, al final del día, es una pesada atmósfera que, ascendiendo desde tu estómago, se apresta a velarte la voz anudándose en la garganta. Tu voz, entonces, si logra pasar, será un balbuceo incomprensible, algo como un lamento. Si no eres capaz, a pesar de ello, de articular la palabra “confío”, sabrás que has sido vencida, una vez más.


-A veces pienso que vivo desasistida de mí y, entonces, me pregunto quién me estará viviendo.

-¿Y si no tuviese sentido la escritura? Nada más que un gesto compulsivo, una manera más de reafirmarse aquello que dice yo sin terminar nunca de creérselo del todo, ¿sería difícil asumirlo? Si todo, incluso las huellas que dejamos impresas, estuviese destinado a desaparecer como la carne, la carne que comprende tan bien nuestras emociones cuando no se lo impedimos.



Diarios 1996-1998

martes, 24 de mayo de 2011

Una historia sin título aún





En 1994, en un picap, Nora Franco dijo:


-Me he puesto correo electrónico


Y menos mal que hubo alguien en el carro que utilizó la maravillosa muletilla y le contestó:


-¡Ah! ¿de veras?


El “¡ah! ¿de veras?” es mágico. Tanto como decirle a alguien que no lo entiendes cuando dice una tontería, al tercer intento de explicarse ya sabe cuan tonto era lo que intentaba decir.


Y entonces ella se puso a explicar qué era exactamente “correo electrónico”. Pero aún así “electrónico” me sonaba muy antiguo, a los circuitos del Carlitos. En la U, bien lacónicos los salvadoreños al nombrar su Universidad, había ordenadores conectados desde muy pronto. La primera vez que mandé un correo fue con Joselín, yo tapaba la pantalla con mi vestido de verano para que sus alumnos no se dieran cuenta de que el cooperante de matemáticas no tenía ni idea de mandar correos. Aquel se lo mandaba a mi padre, que en aquellos tiempos remotos ya había aprendido a talonearme a través de Internet y ya estaba estudiando Html. ¡Mi papa!¡Un pelma en la avanzadilla!


Luego, creo que fue “La boletina” el espejo de lo posible: veinte años, ahí sigue.


Más tarde, pocos meses después, llegó un rubio que nos contó lógicamente que aquello iba a cambiar todas las cosas, y nos dijo que teníamos armas.


Cada tanto jodíamos al rubio, hemos tenido tiempo: ¿y la revolución?¿cuándo?


Pero él ni caso, él sin cables en la selva.


Hoy yo me voy a tomar algo fuerte a la salud de ese rubio que desde entonces ha capitaneado nuestras imaginaciones y buena parte de nuestra realidad


Ya empezó lo irreversible.


Salud René

Síntesis urgente


Hay que cambiar el paradigma desde "el pueblo unido, jamás será vencido", a "el pueblo distribuido, jamás será vencido"
Javier de la Cueva

lunes, 23 de mayo de 2011

domingo, 22 de mayo de 2011

Repetición y diferencia: Política


Facebook acaba de poner el botón “no me gusta”, ya era hora, yo sigo teniendo pendiente la lista de lo que no me gusta, seguro que no sigo por instinto de supervivencia, para no perecer aplastada por una enumeración.

Tendré que ir poco a poco. Empiezo:

No me gusta nada haber escuchado toda la vida que el voto es secreto, siempre me ha parecido que detrás de esa declaración se escondía una inmadurez política dañina, casposa.

Yo luego bajaré a votarle a Rosi Magallón Botaya, una excepción, pero por ella sí me siento representada. Vestida de rojo y negro, pero bajaré a votar

En todo caso tampoco me gusta conocer a tanta gente que se arroga patrimonios que no le corresponden y que piensa en pequeño. Hace un par de meses me encontré a dos militantes históricas de IU, cincuenta y tantos-sesenta, a una de ellas hacía mucho tiempo que no la veía:

-¿Nos ponemos en contacto en Facebook?

-Claro, además te pasaré muchos enlaces, nos sólo de literatura, también de política

-¿Tú de política? exclamó.

Y destapó la caja de los truenos con su exclamación disfrazada de pregunta. Por fin deduje lo que había pasado toda la vida: militar implica que “estas conmigo o contra mi”, y ese virus todo lo contamina. Además creo que le tienen poca simpatía a sus simpatizantes. “El que no utiliza mis armas es porque no lucha” algo así (odio ese lenguaje bélico, pero ni modo)

La caja de los truenos que destapó Isabel tuvo una representación clara en la Plaza del Pilar el otro día, los de IU tenían un mitin casi en la misma plaza, la caseta de turismo se convirtió en una línea invisible entre los unos y los otros, para mí, que conocía a gente de los dos lados fue un teatro.

-Veniros a tomar una cerveza-en el mitin había barra

-A este lado de la plaza hay consigna antibotellón, nos tomamos una cerveza pero en terraza y de vidrio

-Pero la manifestación no tiene nada contra IU

-Ni a favor, es antisiglas.

-¿Pero le votaras a mi hermana?

-Pues claro.

Ayer no reflexioné, soy lentísima y estaba reventada, pero por primera vez conocí muchas reflexiones y como creo en la inteligencia colectiva pasé un día magnífico.

Elegí dos, quiero compartirlas y de paso presentar los blogs de dos grandes Paula Figols y Joana Bravo.

¿Qué más? Pues imágenes, claro, la de la inquietud comiendo con Paula el miércoles, ¿nos lo estamos inventando, es algo que sólo sucede en Twitter? Y la conclusión de que dependía, por una vez, de nosotras. Las asasmbleas, mucha gente gente diciendo cosas sensatas. Pobres de los que nos intenten seguir llamando ignorantes. La imagen de Inés, Ester y Elvira disparando desde el escenario, tan concentradas que entre ellas no se vieron. El correo de Ester el martes. Lo pego para darme importancia:

Mira, Marta, que vas a tener razón, que igual gracias a las redes y al hartazgo le pegamos un buen picotazo masivo al elefante.