lunes, 10 de enero de 2011
Hubo cuorum femenino ante la chimenea
miércoles, 5 de enero de 2011
Preocupada por su carácter, tenía en su casa un piñonero
Por aquí ha llegado la primavera, los almendros están en flor y un pájaro empecinado va y vuelve a la yuca, pero no encuentra donde. Hay una vena tensa desde la higuera que me succiona hacia el barranco, aunque no quiera, y allí termino todas las tardes, escuchando el agua.
Cómo para no ser optimista: cuando llegamos no había de río más que el nombre, y se llama río seco, y ésta tarde, cuando me estaba poniendo a escribir generalidades prescindibles, ha llegado Blanca con sobrealiento y una gallata para avisarnos de que había encontrado otra cascada.
En la higuera he estado pensando que a veces decimos una tontería tan bien que ya no podemos dejar de repetirla, pero otras veces formulamos tan mal nuestras preocupaciones centrales que hasta que no olvidamos el desastre de las cuatro frases poco agraciadas con que nos arrimamos a ellas y las simplificamos, no podemos dejar de huir.
Pregunta: por qué me resultan tan novedosas preguntas escritas antes de que naciera y tan agotadoras y reiterativas las más recientes.
Ventaja: irse a la cama con Elías Canetti
Otra ventaja (del peripatetismo a la chimenea): Descansar en quienes piensan con nosotros. Aquellos pocos para los que no sólo son convincentes sus propias palabras.
Esperanza, una certeza molinera, porque:
“La idea de un hombre sin esperanza es inconcebible. ¿Qué es la esperanza? Es saber que seguirá habiendo un ritmo respiratorio cuyos compases no estén contados”
diz también nuestro compi Canetti
domingo, 26 de diciembre de 2010
Vuelvo al sur
viernes, 24 de diciembre de 2010
Otro poema de los dones

jueves, 23 de diciembre de 2010
¿Qué puede uno contar sin un gran impudor?

La imagen es de Rufino Tamayo, se titula Hombre mirando pájaros, y todo lo demás, título incluido, de Elias Canetti, de Apuntes y de La provincia del hombre:
-La verdad es un mar de briznas de hierba que se mece al viento; quiere ser sentida como movimiento e inhalada como respiración. Solamente es una roca para quien no la siente ni respira; y éste deberá golpearse la cabeza con ella hasta que sangre.
-Lo más difícil será no odiarse a sí mismo, no sucumbir al odio, aunque todo está lleno de él, no odiarse sin motivo, ser justo con uno mismo como con los demás.
-Enigmático es el sistema de los prejuicios. De la consistencia, el número y el orden de éstos dependerá el que un hombre envejezca con mayor o menor rapidez. Tendremos un prejuicio donde quiera que temamos una metamorfosis. Pero no nos libramos de ella: la recuperamos con gran fuerza y sólo entonces volvemos a quedar libres. No es que podamos retrasar indefinidamente metamorfosis que ya hubieron debido realizarse. Ellas mismas nos lanzan en la dirección opuesta, pero el hombre tiene un alma elástica y tarde o temprano recae de nuevo en ellas con seguridad y energía. Muchas metamorfosis son marcadas por los anatemas de los mismos padres; éstas son las más peligrosas. Otras llevan el odio de toda la humanidad, en ellas recaen sólo unos pocos espíritus selectos. Quien se metamorfosea mucho necesita muchos prejuicios. Éstos no deberán ser un estorbo en un hombre muy vital, al que hay que medir en función de sus oscilaciones y no de aquello que lo retiene.
-Todo cuanto apuntamos aún contiene un ápice de esperanza, por más que provenga de la desesperación.
-Nada peor se le puede hacer a un hombre que ocuparse exclusivamente de él.
-En la boca de algunos la palabra alma suena como la quintaesencia de todo aquello que tememos y odiamos, y quisiéramos convertirnos en una locomotora para huir resoplando y a toda máquina.
-Podemos tocar la infelicidad del mundo entero en un hombre, y mientras no lo demos por perdido, nada se habrá perdido, mientras él respire, el mundo respirará.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Cambio de tercio: música
martes, 21 de diciembre de 2010
El gato asmático de una casa magnética

Con el montón de gente, vida, frases, ideas, confesiones, confusiones, carcajadas, juegos, complicidades, planes, sobrentendidos, reencuentros, abrazos, verbalizaciones, impresiones y aguaceros que se han sucedido sin tregua, y yo he venido todo el viaje pensando en el gato de Gonzalo y Paloma, que es asmático y dormía estos días a los píes de mi cama.
Tenía un par de ataques durante la noche, entonces daba la impresión de que llevaba a varias personas dentro. Cuando se ahogaba arañaba las sábanas, un poco, pero no pidiendo atención, ni compulsivamente. Sin molestar. Lo tenía que esquivar porque me daba calor en los píes, pero me agradaba que estuviera, me fascinaba ese modo de estar; tan discreto y autónomo cuando sufría como cuando se aliviaba.
Parece que los dos nos habíamos reunido allí para que el gato me recordara aquello, imprescindible, que decía Lezama:
"Si llegáramos a un planeta desconocido, comprobaríamos el sortilegio de la respiración, cada espiración una interrogación que no concluye, cada aspiración o inspiración un oscuro que nos aclara y que nos es necesario"
La imagen es de Maruja Mallo
domingo, 19 de diciembre de 2010
XVIII Premio Internacional de Relato Hiperbreve Círculo Cultural Faroni

Asi y despues de las bebidas deliberaciones el jurado otorgó el primer premio 2010 al relato:
"Toda la casa de borrachera" de Ester Berdor Corrales – Zaragoza (España)
Para una noche que llego sobrio a casa, ¡Y menuda curda llevaba la banqueta! Me intenté sentar en ella para quitarme los zapatos y no había manera porque estaba venga a menearse. La mesilla también se había unido a la fiesta, quería dejar mi medallita de oro en el cajón, pero se me iba de aquí para allá. ¡Yo todo era intentar cogerla, y ella, todo querer escaparse! El perchero, ciego como un piojo, lanzaba la gabardina y el sombrero contra la cama, que tenía las sábanas arremolinadas y muertas de risa. Al final me fui hacia el mueble-bar, a ver si también yo me ponía a tono.
martes, 14 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
Economía doméstica

Nunca la menciono, pero procede contar que me esconde tabaco, mecheros, papelillos, y ahora también libros. Para cuando los necesite, dice. Al principio no me pareció una buena idea, pero cuando me contó que ya se lo hacía a mi bisabuelo Alejandro y a mi abuelo Matías, decidí repensarlo y estoy contentísima de haber accedido al juego. Ayer encontré los dos volúmenes de Apuntes de Elías Canetti; los había camuflado en la última balda, con la filosofía y la baraja de Rico. Me entusiasmé tanto que casi me curo de la biblioclastía, pero quedan síntomas.
Lo contrarío de ampliar una biblioteca es, también, copiarla. Tienen a su favor los copistas que leen y escriben al mismo tiempo. Cometen una redundancia consciente y explícita, pero se salvan de incurrir en la más habitual: repetir inconscientemente convencidos de que están creando.
A veces busco frases, ideas que creo que he leído, y después de mucho insistir empiezo a sospechar que las he pensado yo. Canetti habla de la felicidad de esas frases, de esas ideas que se independizan de nosotros.
Últimamente, incluso para copiar, utilizo un tamaño de letra más pequeño, va a ser verdad que estoy adelgazando al estilo Kafkiano: en todos los sentidos
La imagen es de Helena Almeida