viernes, 19 de febrero de 2010

Sufoco





Me gusta conducir porque me gusta gritar.

Gritar es buenísimo.

Pero ¿dónde gritas?

Sólo se puede en el coche.

Iba por debajo de las palmeras de la Plaza del Portillo cuando empezó a sonar el Sufoco, una canción que no oía ni gritaba ni recordaba desde la calle la Habana. No noté el trayecto y, con mi habitual fortuna para las tonterías, ya estaba aparcando en la Plaza San Lamberto. Esperé a que terminara la canción dispuesta a desgañitarme; lo hice agusto sin darme cuenta de que dos de mis alumnas me estaban mirando. Volví a tener tres años cuando me supe descubierta.

Con canciones como esta David Byrne inauguró Luaka Bop, el sello en el que sigue editando joyas. La primera fue en 1989, cuando yo era una librera recién casada y mi casa un paraíso musical, el primer disco, al que pertenece esta canción, se titula Beleza tropical, eso lo sé sin tener que preguntarle al Google, y sigue siendo recomendabilísima, sobre todo para los que hemos decidido aprender portugués cantando.

+ cosas

Los soperos estrenan página y me hace mucha ilusión.

Ha salido otra vez el Calidoscopio, ¡ese cofre siempre lleno!


miércoles, 17 de febrero de 2010

No hay hoy sin ¡ay!




Verdaderamente: vivo en tiempos tenebrosos.

La cándida palabra es necia. Una frente tersa
revela insensibilidad. Y si alguien ríe
es que no le ha llegado todavía
la noticia terrible

¿Qué tiempos son estos, en que
es casi un crimen hablar de los árboles
porque eso es callar sobre tantas maldades?
Ese hombre va tranquilamente por la calle,
¿es acaso inaccesible a sus amigos
en la necesidad?

Cierto: yo no me gano la vida todavía

Bertold Brech A los por nacer

La imagen es de Susana Solano
y el título es algo que dice mi padre con frecuencia

A la ciudad le salen corredores secretos cuando llueve.


Me encantaba Maite cabalgando en aquel tractor, con el remolque hasta los topes de vino y gaseosas. Grande, alegre, desgarbada. Escuchadora. Se quedó repartiendo cuando las demás nos fuimos al instituto, pero dos o tres años más tarde-reminiscencias de cuando adornábamos la cuadra, ¿no te acuerdas de que yo me lo tomaba muy a pecho? -me dijo una vez, estudió decoración. Resultó ser buenísima y abrió una de las tiendas más elegantes de Zaragoza. Sigue siendo tan buena escuchadora como entonces, siempre acierta con lo que los demás quieren parecer, ahora utiliza muebles y jarrones como intermediarios, pero ayer me contó que los objetos son sólo eso, intermediarios, y que los secretos importantes los aprendió en su casa, en la vinatería del Barrio del Saco.

-Por cierto que me encontré a fulanita y menganita, me apabulla el montón de gente que aprende en las universidades a ser altivo y a no saludar. ¿O será otra cosa?, incapacidad, incluso tristeza.

Llovía a cántaros y yo sin paraguas, hacía un frío impresionante y ni idea de dónde estaba la calle San Lorenzo, ni cómo se llamaba el sitio en el que había quedado para comer con Paula. Reconocí a Maite por el gesto que le devolvió al coche que acababa de empaparla. Hacía diez años que no nos veíamos pero fue cogerme del brazo, ponerme debajo del paraguas y ya estábamos otra vez en la infancia; comiendo habas crudas en el huerto de José Manuel, metiendo los píes en aquel manantial, preparando excursiones remotas en el remolque, hasta el río, jugando a la batalla y preguntándonos un montón de cosas. Maite no sólo me depositó, ya reconfortada, en el restaurante, hasta se quedó a tomar vermout.


La imagen es de Hélio Oiticica

sábado, 13 de febrero de 2010

viernes, 12 de febrero de 2010

Baila y no llores

Garamondo (poemas visuales bailongos) from Rodolfo Franco on Vimeo.



“Canta y no llores” es el mantra del hermanito Joselin, lleva montones de años repitiendo eso varias veces al día cuando menos procede. Como lo de relacionarse es para influirse y para intercambiar cromos me apropio de la receta. No me imagino haciendo el ommm por el pasillo.

He empezado a ir a yoga, es mi segundo intento. Los que me conocen lo desaconsejan, ¡que no puede ser bueno que esté más tranquila!, dicen.

P.D.El video, que es de Rodolfo Franco, es un:
Homenaje al tipógrafo francés del siglo XVI Claude Garamond y a la elegante tipografia que lleva su nombre con una serie de poemas visuales bailongos acompañado de la canción "Tupí topou sambar" de Comando Macondo cuyo movimiento es hecho en directo, con softwere de vjing.

jueves, 11 de febrero de 2010

Influxus y un parte metereológico

Influxus (Museo Vostell 2007) [Canal Extremadura TV 2009] from Rodolfo Franco on Vimeo.



Estaba pensando en Yolanda Peréz Herreras (ni un enlace representativo de la gran Yolanda, hasta hace cuatro días era anti-cibernética) y me he encontrado con Koke Vega y unos cuantos más, será que se aproximan la primavera y su celebración ritual .

Por la mañana me he encontrado con Marcos en la puerta y hemos mantenido un diálogo que tengo que anotar:

-Hoy hace menos frío, ¿no, Marcos?

-Depende, porque si te fijas, ...mira hacía los olivos, aquí hace sol, pero a trozos está nevando.

Nos hemos encogido de hombros y nos hemos despedido.

Es todo lo que puedo decir hoy sobre las estaciones.

P.D. Aprovecho para volver a recomendar La bolsa

martes, 9 de febrero de 2010

Desplazamiento hacia el lector




Estaba vagabundeando en la carpeta de "los escritores y los lectores" y he encontrado:


Técnica perfecta para empezar un libro

[…] solamente resta que usted me diga cuanto me queda por decirle.
Vale decir: escucho

José Viñals
72 lecciones de ignorancia

sábado, 6 de febrero de 2010

¿Es recomendable escribir de atrás hacia delante?

Charles Dickens, en una nota que tengo ante mí y en la que alude al análisis que en cierta ocasión realicé sobre el mecanismo de “Barnaby Rudge”, dice: ‘¿A propósito, se ha dado cuenta de que Godwin escribió su “Caleb Williams” de atrás hacía delante? Primeramente enredó a su protagonista en una maraña de dificultades, que forman el segundo tomo, y después, para completar el primero, le lanzó a la búsqueda de cuanto pudiera servir de explicación a lo que había hecho’.

Escribe Edgar Allan Poe. Y aunque Poe no está del todo de acuerdo con Dickens, es un apasionado de los galimatías teóricos y se pone a calibrar las ventajas derivadas de escribir al revés:

Hay un error de raíz, pienso yo, en la manera en que habitualmente se estructura un relato. O bien la historia aporta una tesis -o ésta viene sugerida por algún incidente circunstancial-, o todo lo más el autor se aplica en combinar acontecimientos sorprendentes con el único fin de proporcionar una base a su narración, generalmente en la esperanza de que mediante descripciones, diálogos y comentarios personales podrá llenar todos los intersticios que de los hechos o la acción, página tras página, se ponen de manifiesto (…)

Mormotea.

El autor echa de menos los caminos de ida y vuelta, tiene interés por verle la tramoya a las obras de otros:

A menudo pienso lo interesante que podría ser leer un artículo en donde un autor describiera -es decir, si pudiera- paso a paso y detalladamente el proceso mediante el cual alguna de sus obras vio el acabado final. El por qué semejante artículo nunca se ha escrito es algo que escapa a mi entendimiento, auque es posible que dicha omisión tenga que ver más con la vanidad de los autores que con ninguna otra causa. La mayoría de los escritores -y, sobre todo, los poetas- prefiere dar a entender que compone en una especie de delicioso frenesí -o intuición extática- y en verdad se echarían a temblar si se dejase al lector escudriñar entre bastidores, quedando al descubierto la elaboración, las vacilaciones del pensamiento en bruto, los verdaderos propósitos logrados tan solo en el último instante (…)

Soy consciente, por otro lado, de que no suele darse el caso de un escritor que se halle en condiciones de volver sobre sus pasos para mostrar cómo llegó a sus conclusiones. En general las ideas acuden al espíritu de forma atropellada, y de igual modo se las persigue y son olvidadas.

Poe debía ser terco y amigo de retos. Pese a las dificultades del proyecto, en “La filosofía de la Composición” nos explica, sin dejar resquicios, cómo escribió el poema “El cuervo”. Con este libro abre otra brecha literaria, su especialidad era inaugurar géneros. Después de él han sido muchos los autores que nos han dejado escudriñar entre sus bastidores.

Marta Sanuy

Lecturas recomendadas: La filosofía de la Composición. El principio Poético. Edgar Allan Poe. Editorial Langre

Articulaciones

viernes, 5 de febrero de 2010

¡Puchica! si es viernes




Si no me llego a encontrar con el estupendo Joao Gilberto de viejito no me acuerdo.

De lentes y reencuentros


Hay pocos disgustos que me dejen tan desasosegada como perder las gafas o destrozarlas, este verano atropellé unas ¡y mira que es difícil atropellar a tus propias gafas!, pero hay trucos: dejarlas en el capó no falla, y si son rojas, o del color del coche, mucho mejor. Pero la catástrofe emocional sobreviene, cómo un tsunami, cuando pierdes las gafas una noche de gin-tonics: ¡entonces sí que es intenso el complejo de gusarapo del día siguiente! ¡entonces sí que te sientes como un chicle pegado en la suela del zapato de un bolo! más desdichado y miope que nunca. No he presenciado peor hundimiento que el de un amigo al que se le cayeron las gafas a la taza del water a altas horas y tiró de la cadena.
Lo que nunca había imaginado yo es que pudiera suceder lo contrario y sí: ayer me reencontré las gafas que había perdido hace uno o dos años. Al principio me sentí desconcertada, las miré de lejos, desde la suficiencia de las otras, recordé lo último que habíamos visto juntas, ¡y lo equivocadas que habíamos estado! y sentí una rayada de odio.
-¿ahora acudís? a buenas horas, cuando ya os había olvidado-pensé.
Pero el tono de despecho enseguida me pareció fláccido, soso, grandilocuente. Reaccioné. Las puse a remojo y poco a poco nos hemos ido reconciliando, ahora mismo hemos leído juntas la publicidad de las bolsas que flotan desde ayer delante de la ventana, y eso que vivo en un segundo piso, lo del valle del Ebro es viento.