domingo, 19 de junio de 2011

Un domingo prometedor



Me he levantado saqueadora, le pillo la música a Joaquina, un enlace sobre los perroflautas y Shopenhauer a Pepe y la idea de ponerse de punta en blanco para la manifestación al Ezpe.

Además tengo una cita de lujo, he quedado con dos niñas de seis meses y con su Beísima mama para acudir al evento

Bon promenade.


sábado, 18 de junio de 2011

Proyectando



Llamó Inés y dijo el palabro. Proyecto. Exactamente dijo:
-Ven a dormir, tenemos que escribir el proyecto.
Y me empezaron a temblar las canillas.
Escribir un proyecto es como tirarse de cabeza en el laberinto de la abstracción, cuanto más braceas entre abruptos tecnicismos, más te alejas de la orilla. Todas las nociones se han vuelto intransitables a las dos horas y siempre hay alguien que se pone a repetir, como un resorte:
-¿y los objetivos? ¿entonces, cuáles son los objetivos?¿estos son todos los objetivos? ¿no tenemos más objetivos?
-A tomar por el culo, olvidamos los objetivos. Pasamos a los antecedentes.
-¡Eso, los antecedentes! ¿hasta dónde remontamos?
La administración, todos los periódicos, hasta las conversaciones que querían ser sesudas, decidieron confundir objetividad con rezo y pusieron en circulación este campo semántico im-pres.cin-di-ble que todo lo complica, para que no nos entendamos.
Todas las preguntas son preguntas torpes en los impresos, pero ninguna es inocente.
Frisando las cuatro y ya en plena horizontalidad las ideas más claras son una baba tupida, luego solo un mazacote, llegadas a ese punto las frases empiezan igual que terminan y las pocas que han sobrevivido tropiezan con sinergias, estructuras, sociedad civil, emponderamientos e interculturalidades y volvemos a hundirnos.
Tan desmoronadas llegamos a los montos que nos quitamos la paga de talleres que nos tocaba y buscamos los precios de micrófonos y grabadoras más razonables. Pa nuestro genio “salir de compras”
-¿Nos ha quedado bonito eh?
-Y barato
-Pues ahora sólo nos falta pasarlo a mano. Lo quieren a mano ¡No comment!
-Crees que lo entenderán
-No sé
-¿Necesitas algo? ¿te doy una manta?
-No hace falta, estamos en verano
-Ah, sí

miércoles, 15 de junio de 2011

¿Y de leer?


Venía pensando que hay cosas que están bien repartidas, por ejemplo los cumpleaños (ese estilo de monólogo me asola después de hablar con mi padre)

Para celebrar mi turno anual, cuando me he quedado sola me he puesto un gin-tonic y la luz de “se acabo el día”, entonces he oído que me decía ese otro yo que generalmente me lleva la contraria:

-Y de leer

Y le he contestado

-Cesar Vallejo

Y aquí estamos, y va a ser la una y media, es bien difícil elegir, así que dos:


Hubo un día tan rico el año pasado...!

que ya ni sé que hacer con él.


Severas madres guías de colegio

asedian las reflexiones, y nosotros enflechamos

la cara apenas. Para ya tarde saber

que en aquello gozna la travesura

y se rompe la sien.

Qué día el del año pasado

que ya ni sé que hacer con él,

rota la sien y todo


Por esto nos separarán

por eso y para que no hagamos mal.

Y las reflexiones técnicas aún dicen

¿no las vas a oír?

que dentro de gráfilas oscuras y aparte,

por haber sido niños y también

por habernos juntado mucho en la vida,

reclusos para siempre nos irán a encerrar


Para que te compongas.



He aquí que hoy saludo, me pongo el cuello y vivo,
superficial de pasos insondables de plantas.
Tal me recibo de hombre, tal más bien me despido
y de cada hora mía retoña una distanciA.

¿Queréis más? Encantado.
Políticamente, mi palabra
emite cargos contra mi labio inferior
y económicamente, cuando doy la palabra a Oriente,
distingo en dignidad de muerte a mis visitas.

Desde ttttales códigos regulares saludo
al soldado desconocido
al verso perseguido por la tinta fatal
y al saurio que Equidista diariamente
de su vida y de su muerte, como quien no hace la cosa.

El tiempo tiene hun miedo ciempiés a los relojes.

(Los lectores pueden poner el título que quieran a este poema)


La repetición y los aniversarios




Aunque Canetti dice que los aniversarios son los puntos de enlace del malentendido, los ritos tranquilizan, la repeticiones reconfortan, las íntimas y las colectivas:

Un collar tiene el cochino
calvo se queda el faisán
con los molinos del vino
los titanes se hundirán
Navaja de la tonsura
es el cero en la negrura
del relieve de la mar
Naipes en la arenera
Fija la noche entera
La eternidad
Y a fumar

José Lezama Lima

lunes, 13 de junio de 2011

Syngue Sabour, piedra de la paciencia








Con todos los proyectos ocurre lo mismo, pegan un estirón, se quedan dormidos, y el día menos pensado se desperezan.

¿Quién no se moriría de ganas de hacer radio con todas esas voces alrededor?

Ahí va ¡esa Tatiana! dándole forma a otras reseñas.


domingo, 12 de junio de 2011

Los autos de choque y la negación del viaje


He vuelto a acordarme, después de treinta y algún año, de aquella pista de autos de choque que durante el invierno metían en un pajar al que había que ir por obligación los domingos por la tarde, después del cine.

Había goteras y ahora me parece que siempre llovía, o por lo menos siguen nítidos en mi memoria los charcos de la pista, que me daban miedo porque imaginaba que nos íbamos a electrocutar. Daba tiempo para imaginarlo todo en aquel pajar animado, allí descubrí el aburrimiento, por eso no me extraña que esta imagen de la eternidad vuelva con tanta contundencia.

Me sigue dando pena casi todo lo que recuerdo de aquellas tardes; toda aquella gente con guantes y bufanda dando vueltas alrededor de la pista para no quedarse helada, las pollitas ateridas esperando que un príncipe azul las invitara a subir en su coche, que la primera certeza de que a un chico le gustabas fuera que te daba más de un golpe, que a mis primas no las dejaran hablar con chicos y a mí sí, y las fichas, gordas, a cinco pesetas, que de tanto uso ya no eran ni amarillas.

Pero ahí no terminaban mis desasosiegos, además me empeñé en que los dueños de los autos de choque sufrían mucho y eran muy pobres, tan pobres que no podían emprender el viaje. Pasé la infancia imaginando que dormían en la diminuta caravana desde la que vendían las fichas y sufría un montón cuando veía a la madre con el pelo desteñido, y la imaginaba desesperada por aquel sedentarismo tan anormal.

En mayo salían del pajar, el día del traslado todo eran ruidos de hierro. Yo aprovechaba el verano para mirar el pajar vacío.

Pasaron los años y seguían aquí. A los diecisiete o dieciocho me resultaban intolerables los ricardin. Todos aquellos decibelios enfrente de casa y la misma canción cien veces. No solo no se habían ido, no solo tenían casa de campo y mercedes, además no me dejaban ni oír el tren.

viernes, 10 de junio de 2011

La confesión



Me he hecho twittera, empecé de mirona, con la cuenta de la escuela, pero luego abrí una cuenta con cualquier seudónimo y empecé a saborear las mieles del anonimato ¡cuánto libera la máscara!

El twitter es como tener puesta la radio sin hacerle mucho caso hasta que algo te llama la atención. Se comentan las tertulias patéticas de la tele, enlaza emisiones desde las protestas, dice dónde se retransmiten asambleas, los enlaces interesantes se prodigan por doquier y además, hay días muy graciosos.

Hoy en #cupulasinexistentes hemos tenido durante un par de horas la fiesta del ingenio y la policía española ha sido declarada la policía más graciosa del mundo (hasta han explicado con todo lujo de detalles como entrar en anonymus para quien esté despistado)

Unos poquitos enlaces diversos:

Hacia donde dispara tu comunidad, transparencia informativa
La jerga, para manejarse

Otra buena frase de Javier de la Cueva :

Decir "es muy complejo" cada día es más sinónimo de "no tengo ni idea"

Y la última declaración de Anonymus




claro que cada cual se hace su twitter y tiene su internet.

jueves, 9 de junio de 2011

Elegir, irse, quedarse, mirar como crecen los frutales, y un soneto ecológico

Walter Benjamin dice que es tiempo de plantar árboles hasta que se muere tu madre.

Contando con que la esperanza de vida en la época de Benjamin era más corta a veces tengo la impresión de llegar tarde. En todo caso me toca elegir, y aunque elegir siempre me pone nerviosa, cuando dudo decido enseguida que todas las propuestas me son indiferentes, en este caso es un placer cada titubeo.

Laurel

Sauce llorón

Castaño

Abedules

Jacaranda

Kiwis

Alcaparra

Algunos pinos

Tamarindos

-¿Y te vas a quedar aquí viendo crecer los arbolitos?

-Creo que sí

-Pues yo creo que yo no

-Ándate pues, alguien se tiene que quedar mirando como crece este tutti-fruti, complementarse es la vaina. En aquel rincón voy a poner árboles de fuego para que leamos con una sombra roja cuando seamos viejas.

- Acuérdate, se murieron los mandarinos y no tenemos lima.

la foto es del Soneto Ecológico, Gonzalo lo cuenta en Articulaciones

martes, 7 de junio de 2011

+Julio Reija


La enjuta soledad del pararrayos
acaba fulminada
por la pasión eléctrica del cielo

jueves, 2 de junio de 2011

Un poema de Javier Barreiro



Vuelvo mucho a Lobotomía

El mago de Lobosán

Provisto de sus atributos
pero algo triste
recorre la noche estrellada.
Sabe que un mago sin gorro
es un pobre mago
y acaso ese emblema
no logre jamás
Pues ¿desde cuando entre los lobos
viéronse capirotes, chisteras o tiaras?

Todo deseo confunde, desordena...
y el de Lobosán no sabe
si utilizar fiereza, magia o astucia
para obtenerlo.
O seguir como hasta ahora
sin esa pauta de unión
entre la tierra y el cielo.

El chillido de la lechuza
le arranca de su desvío:
un brujo debe caer,
mas no debe dejarse llevar por el arrebato.

Sucumbe la noche

Nada hay completo.

Lobotomía Javier Barreiro, Editorial Renacimiento.


Lo que más me gusta de esa foto es que la tituló Regresando de la cascada del limón